Sura 97 Al-Qadr (El Destino) & Sura 113 Al-Falaq (El Amanecer) & Sura 114 An-Nas (Los Hombres)

Comentarios de Sheij Khaled Abou El Fadl (USULI INSTITUTE - www.usuli.org) 

Corán en español usado: Traducción al español realizada por Abdurrasak Pérez desde la versión en inglés de Muhammad Assad

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Sura 97: Al-Qadr (El Destino)

EN EL NOMBRE DE DIOS, EL MÁS MISERICORDIOSO, EL DISPENSADOR DE GRACIA:

(1) Ciertamente, hemos hecho descender esta [escritura divina] en la Noche del Destino.

(2) ¿Y qué puede hacerte concebir lo que es esa Noche del Destino?

(3) La Noche del Destino es mejor que mil meses:

(4) los ángeles descienden en ella en huestes, portando la inspiración divina con la venia de su Sustentador; contra todo lo [malo] que pueda ocurrir (5) da indemnidad, hasta que despunta el alba.

COMENTARIOS DEL SHEIJ KHALED ABOU EL-FADL

Solo quiero dejar algo claro: este recorrido ha sido el Corán, que ya lleva varios años. Es verdad que, aunque la tentación es pensar que se termina, que se llega a un final, que se completa el proceso, en realidad el Corán es más grande que cualquier persona, más grande que cualquier grupo de personas. Si uno no se coloca frente al Corán con un sentido absoluto de lo pequeño que es en comparación con él, entonces no tiene idea de lo que está contenido en el Corán.

De hecho, me resultaría muy fácil, después de terminar el tafsir, comenzar una serie de halaqat que podría llamar “Reflexiones sobre las distintas partes del Corán". Y les puedo asegurar que podría comenzar estas halaqat y hablar de cosas que nunca antes he mencionado sobre distintas partes del Corán. Y me atrevería a predecir que esta serie de halaqat de reflexiones coránicas podría continuar hasta el día en que deje esta tierra. Así de inmenso es el Corán. Y aun así, dejaría este mundo habiendo apenas rozado la superficie.

Me asombra que los musulmanes no tengan idea de lo que tienen entre manos. Me asombra que este libro esté en medio de nosotros —Dios hablando— y sigamos escuchando todo excepto a Dios hablando. Literalmente escuchamos todo excepto a Dios hablando.

Sé que, en cuanto al proyecto de tafsir, no tiene un cierre, no tiene un punto final, pero realmente no importa. Podríamos, después de terminar el Corán, dedicar cada semana a hablar de algo del Corán que ni siquiera hayamos tocado, a pesar de los últimos tres años. Es decir, la ignorancia de los musulmanes respecto a este libro es asombrosa, y la riqueza de este libro en relación con esa ignorancia musulmana es aún más asombrosa. Y la complacencia arrogante de los musulmanes hacia este libro es, de todas, la más asombrosa. Muy bien, comencemos con sura Al-Qadr.

En mi opinión, estoy convencido que esta es una surah mecana, de los primeros años. Aunque existen autoridades respetables —de las primeras generaciones como Ibn Abbas— que afirman que se trata de una sura revelada en Medina, lo curioso de este caso es que los reportes que hablan, en términos de cadenas de transmisión, y que dicen que es una sura medinense, resisten el escrutinio; pero también lo resisten los reportes que dicen que fue revelada en Meca.

Considerando el tema, el lenguaje y el estilo de la Surah al-Qadr, me resulta difícil imaginar que no fue revelada hasta el período medinense. Y varios reportes sobre lo que el Profeta recitaba en tal o cual ocasión me convencen aún más de que se trata de una sura conocida y ampliamente recitada durante el período de Meca, especialmente todos esos reportes sobre las bendiciones de recitarla, y así sucesivamente.

EN EL NOMBRE DE DIOS, EL MÁS MISERICORDIOSO, EL DISPENSADOR DE GRACIA:

(1) Ciertamente, hemos hecho descender esta [escritura divina] en la Noche del Destino.

(2) ¿Y qué puede hacerte concebir lo que es esa Noche del Destino?

Bien, por un lado, esto nos dice algo que otras partes del Corán han reafirmado que la revelación del Corán ocurrió en Ramadán, y particularmente en los últimos diez días de Ramadán. Existen, además, numerosas tradiciones que sostienen que el Corán completo fue revelado a un determinado cielo —a Al-Lawh al-Mahfuz, la Tabla Preservada—, donde permaneció hasta que luego fue revelado por Allah a cierto nivel de ángeles que sostenían el Corán completo, para después ser revelado en incrementos desde el cielo, o desde la Tabla Preservada, o desde el más alto de los ángeles, hacia el ángel Gabriel, quien luego lo revela en incrementos al profeta Muhammad.

Existen tantísimas de estas tradiciones, y ninguna de ellas tiene un grado muy alto de fiabilidad. Y, como otros han dicho, creo que lo más que podemos saber con certeza es que lo que Allah menciona es el comienzo de la revelación; es como cuando se conmemora la ocasión del inicio de algo, y el inicio de la revelación fue en Ramadán.

¿Qué pienso yo de todos esos reportes que dicen que el Corán entero descendió de Allah a un determinado cielo? No puedo confiar del todo en esos reportes ni les doy demasiado peso, pero está claro que Allah nos está alertando sobre un momento, sobre esta ocasión, y esa ocasión trascendental es la del comienzo de la revelación. Así que cuando Allah dice "lo hemos decretado" o "lo hemos enviado", creo que Allah se refiere a que el Corán comienza a ser revelado en esa noche en particular.

Personalmente, soy bastante reservado respecto a los reportes que afirman que, en una noche particular, el Corán entero fue enviado a un cielo determinado. Estas son afirmaciones tan poderosas que requieren pruebas igualmente poderosas y convincentes, y esa prueba convincente y poderosa para respaldar afirmaciones tan poderosas no existe. Y como no existe, entonces depende de cada uno decidir si quiere creerlo o no, si quiere aceptar esos reportes o no. No se pueden hacer afirmaciones categóricas al respecto.

Pero lo que sí está claro es que el Corán comienza a ser revelado, y que se trata de una ocasión tan trascendental que Allah exige que estemos conscientes de ella y que la conmemoremos. Ahora bien, conmemorar el inicio de la revelación no es como el Mawlid, donde la gente celebra el nacimiento del Profeta. La razón por la que se conmemora un momento particular es porque se honra aquello que se conmemora. En otras palabras, es como decir: entiendan que, cuando el Corán interviene en la vida humana, no es un asunto menor, no es algo ordinario. Si uno toma al Corán y su introducción en los asuntos humanos como algo ordinario, entonces eso es un problema; si uno es indiferente a la importancia de que el Corán haya sido introducido en la vida humana.

Ahora bien, Allah describe esta noche —y existen muchísimas opiniones sobre esto— y ¿por qué se la describe como "Qadr"? Esa palabra, Qadr, básicamente significa una noche de gran trascendencia. Existen tantas tradiciones que uno podría dedicar una cantidad enorme de tiempo a investigarlas, tradiciones que afirman que en esa noche se determinan los destinos de las personas para el año siguiente, y otros reportes adicionales que sostienen que la razón por la que las oraciones en esa noche son tan efectivas es porque el destino se está fijando esa noche, y que esa es la oportunidad propicia para que, si en el destino de uno hay en los años venideros algún desastre, alguna calamidad, una oración pueda interceder ante ese desastre o esa calamidad.

Y estos reportes hacen afirmaciones extraordinarias; es una afirmación teológica seria decir que, en una noche particular, se determina el destino. ¿Alguno de estos reportes resiste un estándar exigente de escrutinio? La respuesta es no. Esto no significa que no sean auténticos; simplemente significa que no lo sabemos. Considerando lo monumental de la afirmación, la evidencia no resiste el mismo nivel de escrutinio que el peso de la afirmación exige.

Entonces, ¿qué significa esto? De nuevo, soy reservado respecto a si en esa noche se determina el destino; Allah sabe mejor. Para mí no es muy relevante formar una opinión sobre esto o tener una postura al respecto, y digo que depende de cada individuo si quiere creerlo o no. Pero lo que sí sabemos es que, claramente, Allah dice que la noche en la que el Corán hizo su intervención en los asuntos humanos es una noche monumental, y es una noche tan monumental que Allah nos habla de ella cuando dice que es mejor que mil noches.

(3) La Noche del Destino es mejor que mil meses:

Los comentaristas han intentado calcular a cuánto equivalen mil noches, o más bien mil meses, para determinar cuántos años son mil meses, y si esos años corresponden a tales o cuales eventos históricos. Es, de alguna manera, una forma de adivinación, o no sé; muchos comentaristas del Corán, por ejemplo, dijeron que tal o cual dinastía era condenada sobre la base de esta aleya, que los mil meses equivalían a la cantidad de meses antes de que los omeyas llegaran al poder. Creo que todo eso, históricamente, tiene sentido; no se les puede reprochar haber pensado con las categorías intelectuales de su época, que era un tipo de categorización típicamente medieval, y demás. Pero su supervivencia en la era moderna carece de sentido.

Para nuestros propósitos, cuando Allah dice que esta noche es mejor que mil noches, o mejor que mil meses, sabemos que se trata de un modismo, una forma de expresión, y ese modismo significa que es mejor que cualquier otro tiempo; es como decir que equivale a un millón de años. El número "mil meses" no importa; es una expresión para transmitir la trascendencia de esta noche.

(4) los ángeles descienden en ella en huestes, portando la inspiración divina con la venia de su Sustentador; contra todo lo [malo] que pueda ocurrir (5) da indemnidad, hasta que despunta el alba.

Y por la forma verbal empleada —una forma fascinante, porque nos indica que esto ocurrió en el pasado— sabemos que fue una ocasión, y fue una ocasión tal que, podríamos decirlo así, los ángeles estuvieron muy ocupados esa noche, muy ocupados con la “inspiración divina / espíritu”. Hablaremos en un momento sobre qué es exactamente ese "Espíritu" al que se refiere el Corán. Pero la forma verbal permite entender de inmediato que esto ocurrió en el pasado y que continúa ocurriendo, y esto dio origen a muchísimas de las tradiciones que uno encuentra en los libros de Hadiz —cientos de ellas—, ninguna de muy alta autenticidad, pero, de nuevo, hay tantas que describen, de manera muy detallada y descriptiva, cómo descienden los ángeles esa noche y qué hacen, y así sucesivamente.

De nuevo, no me voy a perder en los detalles, porque no se llega a ninguna parte si uno lo hace. Uno puede dedicar tanto tiempo como yo dediqué a investigar la autenticidad de estas tradiciones, y al final solo encuentra muchas contradicciones que no se sabe cómo resolver, y realmente no hay manera de resolver esas contradicciones con total integridad. Ninguna de estas tradiciones tiene un nivel de autenticidad que permita decir "bueno, tengo que aceptar tal o tal cosa".

Pero, en cualquier caso, esta ocasión trascendental fue marcada por los ángeles, por la palabra de Dios, por su intervención en los asuntos humanos, en resumen, lo que Allah nos dice es que el espíritu con el que descendieron los ángeles es la misericordia, la misericordia de Allah.

Así que el Corán se introduce en los asuntos humanos en una noche particular, y esa noche en particular es tan importante —porque el Corán es tan importante— que no se puede comparar con ninguna otra noche en la existencia humana. Y es tan importante que los ángeles, junto con la palabra de Dios, intervienen en los asuntos humanos, portando la misericordia de Dios. 

Así que la primera lección es esta: si uno es indiferente al significado de la intervención de Dios en los asuntos humanos a través de la palabra de Dios, si uno trata este discurso divino, digamos, con esa atención, o con una atención insuficiente —en otras palabras, si la forma en que uno se relaciona con ese discurso no refleja una conciencia de lo que el Corán dice, que esta noche es igual o mayor que cualquier otra noche—, entonces uno no está plenamente consciente de la importancia de todo esto ¿cuál es el costo de eso? El costo es que uno no se hace merecedor de aquello con lo que descienden los ángeles, es decir, la misericordia de Allah. Es como decir: si honras esta noche porque honras la palabra de Dios, te harás merecedor de la misericordia, de la misericordia divina que Allah envía junto con sus ángeles. Y lo contrario también es cierto: si ignoras la palabra divina, la trascendencia de la palabra divina, e insistes en vivir guiado solo por tu propia mente, ignorando la deferencia hacia esa palabra, sucederá completamente lo contrario.

Ahora bien, otra cosa también creo respecto a cuando es la noche del Qadr,  en cuanto a cuál de los últimos diez días de Ramadán es, pasé meses investigando los numerosos reportes contradictorios que dicen que es el 21, el 23, el 27, el 29; algunos incluso dicen que es en un día par, aunque la mayoría dice que es en un día impar. Y la conclusión a la que he llegado es que no puedo confiar en ninguno de ellos en particular, pero en lo que sí se puede confiar es en que la ocasión fue uno de los últimos diez días del Corán.

Y el objetivo de Laylat al-Qadr no es, como los musulmanes lo han convertido, jugar a la lotería, con la esperanza de tener suerte y acertar el día correcto para que se respondan las oraciones. Está claro, desde los registros más antiguos sobre cómo se relacionaban los musulmanes en la época del Profeta con esta sura, que Allah quiere que honremos la revelación del Corán, que conmemoremos la revelación del Corán mediante un esfuerzo extendido. En otras palabras, honramos la ocasión mediante un esfuerzo adicional, ampliado durante los últimos diez días de Ramadán.

Entre las opiniones más antiguas que se encuentran —y de nuevo, subhanallah, fueron muy poderosas y muy influyentes durante cierto período pero ya no— está la de que Laylat Al-Qadr son los últimos diez días de Ramadán. Si llegan los últimos 10 días de Ramadán y te encuentran preocupado con tus propios asuntos egocéntricos, con tus propios asuntos egoístas, distraído o desconectado de la naturaleza ocasional de esta conmemoración, de decirle a Allah: "sí, Allah, entiendo cuán importante es que tu palabra viva entre nosotros, y la manera en que expreso eso es que en los últimos diez días de Ramadán me re-dedico a Ti y renuevo mi compromiso con tu palabra"; si los últimos diez días de Ramadán llegan y te encuentran continuando con tus asuntos como si nada fuera diferente, entonces no eres merecedor de la misericordia de Allah. Y esos ángeles de los que Allah habla, que bendicen esa noche hasta el amanecer, tú quedas fuera de esa ecuación, fuera de ese juego.

Una última cosa: no es que Allah, al no especificarnos en qué noche exacta de los últimos diez días de Ramadán comienza a revelarse el Corán, esté jugando a la lotería. No es que Allah esté diciendo "quiero que adivines si es el 23 o el 27, y tal vez, si haces un poco más cada día, acertarás". Eso, creo, sería una tontería. Allah nos está diciendo que no es importante; sí, hubo una noche específica, pero conocer esa noche específica, más allá del hecho de que está dentro de los últimos diez días de Ramadán, no es lo fundamental. Y la evidencia abrumadora —ya sea a través de las tradiciones sobre el retiro espiritual, las tradiciones sobre el itikaf, la práctica de los sahaba o la práctica de la familia del Profeta — es que la ética de conmemorar esto es, en cierto modo, como celebrar un cumpleaños; de hecho, es como celebrar el cumpleaños del Corán. Pero no celebramos el cumpleaños del Corán celebrando un solo día; lo celebramos extendiéndolo a diez días. Esa fue la práctica de las primeras generaciones. Pero no lo celebramos de la manera en que la gente celebra el Mawlid del Profeta, para poder comer dulces y demás. La única manera de conmemorar y celebrar el cumpleaños del Corán es de la forma en que lo hicieron las primeras generaciones.

Y sabemos, hasta que la evidencia arqueológica fue destruida, que había una pequeña área de oración para Abu Bakr, una pequeña área de oración para Umar, una pequeña área de oración para Ali, y que era bien sabido que, en los últimos diez días de Ramadán, iban a estas pequeñas áreas de oración y pasaban horas y horas allí. Por supuesto, esta evidencia arqueológica, desgraciadamente, ha sido borrada casi por completo, pero la evidencia arqueológica —al menos las descripciones que de ella sobreviven— es tan importante como los reportes de la práctica de las primeras generaciones, y de lo que la gente entendía sobre la práctica del itikaf en los últimos diez días de Ramadán, y por qué lo hacían.

Se trata, fundamentalmente, de un reconocimiento ante Allah de que, para que nosotros seamos merecedores de esa misericordia entre nosotros —la beneficencia de Allah, si se quiere, la beneficencia de lo Divino—, es necesario que ese círculo permanezca intacto, y ese círculo depende de la conciencia humana sobre la trascendencia de la palabra de lo Divino en medio de nosotros. 

Muy bien, ahora vamos con Sura Al-Falaq y Sura An-Nas.

Siempre hay reportes que dicen que estas suras fueron reveladas en medina, , algunos de los reportes se atribuyen a Ibn Abbas, y otros, pero al menos en el caso de estas dos suras, cuando lo he investigado, se volvió muy claro que, a diferencia de otros casos donde se requiere un trabajo serio de horas y horas, en este no se necesita mucho trabajo para llegar a la conclusión de que, claramente, son mecanas.

Hay quienes sostuvieron esto porque existe un reporte —y he dedicado mucho tiempo a este reporte— que es el prototípico reporte medieval sobre el "judío malvado": que un judío colocó un hechizo en unos nudos, y así embrujó al Profeta; y luego se reveló la sura, y encontraron el hechizo, la brujería, en unos nudos, y cada vez que los desataban, salía un olor fétido. He dedicado mucho tiempo a esto, y todo este reporte está claramente fabricado. Ubica el evento demasiado tarde en el período medinense y presenta al Profeta como embrujado hasta que Allah les informa a través de la revelación. En resumen, el tipo de fabricaciones espurias que entraron en la tradición —como suele ocurrir cuando surgen estas fabricaciones— reflejan muchos prejuicios sociales, culturales y fanatismos, incluido el papel teatral del "judío" que constantemente conspira para hacerle algo al Profeta y casi lo logra, salvo que, en tantas ocasiones, termina siendo simplemente una invención, algo claramente inventado mucho después de la época del Profeta.

En cualquier caso, estas son revelaciones coránicas del período mecano temprano, y de ninguna manera del período medinense, como algunos reportes habían afirmado.

Existen también unos reportes interesantes de Ibn Masud que afirman que estas dos suras fueron concebidas como una forma de dua, más cercana a un hadith qudsi, pero que nunca estuvieron destinadas a formar parte del Corán. Se ha escrito mucho sobre estos reportes de Ibn Masud y sus afirmaciones al respecto. El resumen de todo esto es que se trata de una pista falsa: claramente, al-Mu'awwidhatayn (dos protectores, las dos suras protectoras) son, de hecho, parte del Corán, y tengo serias dudas de que estos reportes atribuidos a Ibn Masud realmente hayan sido dichos por él en absoluto.

Creo que, por razones históricas claramente comprensibles, Ibn Masud fue frecuentemente el blanco de los enemigos del Corán: cuando querían inventar reportes que arrojaran dudas sobre la autenticidad del Corán, inventaban el reporte y lo ponían en boca de Ibn Masud, porque históricamente verificar lo que Ibn Masud realmente dijo, en comparación con, por ejemplo, Ibn Abbas, es mucho más difícil. Por lo tanto, resultaba mucho más conveniente y mucho más efectivo atribuírselo a Ibn Masud. Así que tengo serias, serias dudas de que Ibn Masud realmente haya dicho eso; tiene el olor, el sabor y la sensación de esos reportes inventados por diversos grupos que se convertían al Islam y luego intentaban combatirlo desde dentro, atribuyendo reportes que atacaran la credibilidad del Corán, y así sucesivamente. 

 Sura 113: Al-Falaq (El Amanecer)

EN EL NOMBRE DE DIOS, EL MÁS MISERICORDIOSO, EL DISPENSADOR DE GRACIA:

(1) Di: “Me refugio en el Sustentador del amanecer,

(2) “del mal de lo que Él ha creado,

(3) “del mal de la oscuridad cuando desciende,

(4) “del mal de aquellos seres humanos empeñados en afanes ocultos,

(5) “y del mal del envidioso cuando envidia.”

 

COMENTARIOS DEL SHEIJ KHALED ABOU EL-FADL

EN EL NOMBRE DE DIOS, EL MÁS MISERICORDIOSO, EL DISPENSADOR DE GRACIA:

 (1) Di: “Me refugio en el Sustentador del amanecer,

Comencemos entonces. "Digo: busco refugio", o "busco la ayuda", o, como dice Muhammad Asad, "busco refugio en el Sustentador del alba naciente", el surgimiento del sol a medida que se separa; como dicen, con el surgimiento del sol que hace retroceder la oscuridad, a lo cual a veces se le llamaba "falaq". De hecho, cuando decimos "falaq" nos referimos a ese momento en que el sol se agrieta por primera vez, ¿verdad? Pero creo que es mucho más que el sol naciente.

Cuando decimos "busco refugio en el Dios de falaq", nos referimos a que falaq es la acción de separar una cosa de otra, de desgarrarla. Y al-Ashari dijo que la esencia de la creación es precisamente el acto de falaq: el Dios que inventó, si se quiere, en nuestro lenguaje moderno, el Dios que creó la propia lógica de dividir el átomo, las propias leyes de la física. Podrían haber existido reglas físicas muy diferentes y otras dimensiones de la existencia en las que rigieran leyes de la física completamente distintas, pero en esta dimensión, sin estos ABC básicos de las leyes de la física, nada existiría.

(2) “del mal de lo que Él ha creado,

Y así, cuando uno observa que no hay nada en la creación que esté más allá de la realidad del Dios de falaq, o del Dios que es responsable de todos los actos de creación, la verdad del asunto es que, por razones y de maneras que no comprendemos del todo —y aquí estoy muy influenciado por Qadi Abdul-Jabbar—, no sabemos si, para crear la luz, se requirió como una especie de subproducto, en nuestro lenguaje moderno, es decir, si al fabricar algo hay subproductos que resultan de ello. No sabemos si, para crear la luz, la oscuridad fue un subproducto, o si para crear la luz fue necesario crear la oscuridad. En otras palabras, no sabemos si la oscuridad es una creación activa, afirmativa, o simplemente un subproducto pasivo, y no tenemos manera de saberlo, porque no conocemos las realidades de la creación a ese nivel.

Pero sea lo que sea, lo cierto es que, para que exista la creación —ya sea como subproducto o como creación afirmativa—, existe el mal, y el mal es, en gran medida, una realidad, porque llega a existir. 

Así que "busco refugio en el Dios de la creación, y del mal que Dios creó", ya sea con intencionalidad o de otro modo, lo cual es un tema muy amplio.

(3) “del mal de la oscuridad cuando desciende,

Y así, la expresión en árabe se refiere a algo que fluye, cuando algo se rompe o explota y lo de adentro fluye. Así que la expresión aquí se aplica a la oscuridad, pero se aplica a cualquier condición en la que crear es abrir, es dividir algo. Lo contrario a esto es que algo se cierre sobre sí mismo, ¿verdad? Si la iluminación es una forma de "falaq" —si la Ilustración es una forma de "falaq", porque uno se abre a través de ella—, la ignorancia, la oscuridad, lo opuesto a la iluminación, es una forma de "ghasaq": algo se cierra. Y  es cuando eso no solo se cierra, sino que permanece así completamente cerrado. Así que se puede usar esa expresión para describir no solo todo estado de oscuridad, sino todo estado de predominio de lo incorrecto. El predominio de un estado de injusticia, el predominio de un estado de ignorancia, predominio de un estado de letargo... y el estado de los musulmanes hoy en día es este estado masivo de eso. Es como cuando lo malo prevalece, es como decir que lo malo se revela.

(4) “del mal de aquellos seres humanos empeñados en afanes ocultos,

(5) “y del mal del envidioso cuando envidia.”

Hay discusiones muy interesantes —Razi e incluso en Al-Maturidi— sobre si hay una realidad a la magia negra o no. El soplar en los nudos, es decir, buscar refugio en Dios contra aquellos que soplan en los nudos o que envidian cuando envidian: sí creo que es cierto que esto afecta la realidad solo si uno cree en ello, porque la magia negra es un juego con las propias subjetividades de uno; es derrotar el propio intelecto desde dentro, sí, los shayatin ayudan a esto mediante susurros, mediante murmullos, es decir, convenciendo a las propias subjetividades internas de las vulnerabilidades de uno. 

Pero hay un punto más grande y más importante. Hay mucha gente que señala que el Profeta recitaba estas ayat, y las recitaba sobre sus nietos, Hassan & Hussein y demás, y entonces argumentan: bueno, ¿cómo puede ser puramente subjetivo si el Profeta está tratando de protegerlos? Y el debate continúa y continúa. Pero hay un punto más importante sobre el buscar refugio: uno, por supuesto, el punto obvio es que, ya sea que la magia negra tenga una realidad objetiva o sea puramente subjetiva —y lo mismo con la envidia—, ninguna de ellas excede ni está más allá del poder de Dios. Así que es efectiva, ya sea subjetiva u objetivamente, solo en la medida en que Allah lo permite, y es enteramente cancelable, y se evapora enteramente en la medida en que Dios lo exige o lo quiere. Por eso, si tu relación con Allah es poderosa, ninguna magia, no importa de qué tipo, puede tocarte. Y por eso me parecen absurdos todos esos reportes sobre el embrujo del Profeta, y demás: ¿cómo podría la magia negra ser efectiva contra alguien que fue el rostro mismo del Profeta? Simplemente no tiene sentido.

Pero hay otro punto, un punto más importante que todo esto. No es este el lugar para entrar en el tema de las fuerzas oscuras y cuál es su naturaleza. Pero el punto más importante es mirar cómo comienza este discurso: uno está reconociendo que el Dios de la creación, el Dios de "falaq", el Dios que abre las cosas, aun así permite que exista el mal, y que ese mal puede volverse generalizado, predominante, dominante, y uno busca el refugio de Dios contra tal situación.

Cuanto más nos encontramos en estados de ignorancia y de indiferencia, cuanto más nos alejamos de la luz de Dios, más caemos presa de lo que en nuestra era moderna llamaríamos prácticas supersticiosas, como la magia negra y la envidia. Por eso, con algunas excepciones notables, cuanto más se encuentra a las sociedades alejándose de la ilustración, de la fortaleza de estar anclados en la iluminación —como diría Mulla Sadra al-Shirazi, en los procesos de iluminación—, más se empoderan. Si uno pertenece a la escuela objetiva de pensamiento, las fuerzas objetivas del mal en la sociedad; y si uno pertenece a la escuela subjetiva, más se debilitan las subjetividades de la gente, y más susceptibles se vuelven a las prácticas de la oscuridad, como aquellos que soplan en los nudos.

Y les diré algo, por experiencia vivida: en tiempos de trauma social, en tiempos de guerra, desastres naturales, sufrimiento generalizado, necesidad generalizada, algo sucede, y el número de personas que practican la magia negra se dispara, y el número de personas que empiezan a quejarse de los efectos de la magia negra se dispara. Cuando la sociedad está sana y el sufrimiento no es tan generalizado, estas cosas quedan en los márgenes de la sociedad.

Así que, especialmente, esta sura no es solo una súplica personal contra los poderes del mal, sino una súplica contra el mal que se instala sobre tu pueblo, sobre ti como sociedad. 

Por supuesto, en cuanto a la envidia: he visto la magia negra, como el soplar en los nudos, tener efectos devastadores en las personas. No creo en el poder de la envidia como dicen mucho "oh, la envidia y el mal de ojo son tan fuertes que son incluso más fuertes que la magia negra". Creo que eso es una tontería. Pero deben saber que hay una distinción: la envidia es un mal por el tipo de espíritu que difunde en la sociedad, y porque es la droga de entrada hacia toda una letanía de pecados que se derivan del pecado básico de la envidia. Uno comienza con la envidia, y luego inevitablemente pasa a la maledicencia, chisme y otras cosas.

Repito, la envidia es un pecado de entrada hacia toda una esencia de otros pecados, y por eso uno realmente no tiene control sobre sí mismo, no se tiene control sobre uno mismo a menos que se tenga poder sobre esa debilidad muy humana de la debilidad de la envidia—, porque la envidia significa que uno vive a través de los demás, no a través de sí mismo. En lugar de notar la bendición ("ni'mah") que uno disfruta, se codicia la bendición que otros tienen, y eso, por definición, significa que la relación de uno con Allah está distorsionada. Y siempre es el comienzo, o verdaderamente la puerta de entrada, hacia numerosos otros pecados cometidos que comienzan con la envidia.

Así que una persona envidiosa es dañina individualmente, dañina socialmente y dañina espiritualmente, y abre la puerta a los susurros del shaytan, y abre muchísimas otras puertas hacia todo tipo de males, incluidas las prioridades equivocadas en la vida y las decisiones equivocadas en la vida. 

Sura 114: An-Nas (Los Hombres)

COMENTARIOS DEL SHEIJ KHALED ABOU EL-FADL

EN EL NOMBRE DE DIOS, EL MÁS MISERICORDIOSO, EL DISPENSADOR DE GRACIA:

(1) DI: “Me refugio en el Sustentador de los hombres,

(2) “el Soberano de los hombres,

(3) “el Dios de los hombres,

(4) “del mal del susurrador huidizo,

(5) “que susurra en los corazones de los hombres

(6) “de [toda incitación al mal por parte de] las fuerzas invisibles y también de los hombres.”

COMENTARIOS DEL SHEIJ KHALED ABOU EL-FADL

Bien, la traducción de esta sura es bastante precisa.

Así que tú eres el Sustentador, el "Rabb", el Soberano, el "Malik", el Dios; la supremacía absoluta y el poder absoluto pertenecen a Allah. Y así, esta especie de repetición inicial de que Dios es todo.

Ahora bien, un par de cosas: ¿por qué se describe ese poder, ese "was-was " (el susurro) , como aquello que consistentemente llega a uno? El pensamiento, el pensamiento susurrante que te llega una y otra y otra vez, y su marca distintiva es que lo refutas y vuelve; te convences de que no es así y vuelve; lo alejas y vuelve; te convences de que está mal y luego vuelve disfrazado de estar bien. El "was-was" es aquello que se adhiere a ti y te persigue después. Y "khannas" (huidizo) —encuentro que la gente dice "oh, esto se refiere solo a Shaytán"— pero, ya saben, se oculta; es como cuando el Profeta, la paz sea con él, dijo: quieres saber qué está mal, es aquello que intentas ocultar, y puedes ocultarlo a menudo simplemente no hablando de ello, pero también inventando excusas para justificarlo. Así que vuelve persiguiéndote, y es algo sobre lo cual no te sientes cómodo hablando, no te sientes cómodo discutiendo, no te sientes cómodo siendo abierto, y aquí solo Allah y tú saben; cualquier cosa sobre la que te estés mintiendo a ti mismo y a los demás, cualquier cosa que te inventas a ti mismo y a los demás y que sigue persistiendo, es nuestro "khannas".

Ahora bien, ¿necesariamente proviene de seres demoníacos? A veces sí, a veces no; no necesariamente. Y precisamente por eso, al final se dice “fuerzas invisibles y también de los hombres”. Si pudieras verlos, verías literalmente la oscuridad adhiriéndose a ti. Si pudieras ver la oscuridad que se adhiere a los seres humanos como capas, entenderías que no se refiere solo a los jinn, sino a fuerzas invisibles. ¿Qué son estas fuerzas? Algunas son conscientes; parte de esta oscuridad es el resultado de seres conscientes, así que algunas son, de hecho, seres demoníacos, y algunas son dejadas sobre ti por seres demoníacos. Pero no necesariamente tiene que ser ni el subproducto de un ser demoníaco, ni una oscuridad dejada sobre ti por el ser demoníaco, ni tiene que ser un ser demoníaco adhiriéndose a ti; podría ser un demonio peor, y ese es tu propia mente, tus propias debilidades, tu propio egoísmo. El shaytan es malvado, pero a menudo igual de malvado que el shaytan es el ego. Piensen en cuántas excusas puede inventar el shaytan para justificar un comportamiento. Noten, por supuesto, que en el núcleo del pecado del shaytan está la envidia. Y ese pecado de envidia abrió la puerta a todo tipo de cosas: racismo, arrogancia, desafío. Es que tantos pecados comienzan con la envidia, con "¿y yo qué?", con el "ana" (el ego).

Pero en lo que evoluciona esto es lo siguiente: aquello sobre lo cual a veces te encuentras convenciéndote a ti mismo de que no debes hacerlo, y a veces prevaleces sobre ello —como cuando ven a esos tontos que se enamoran de alguien y saben que esa persona no les conviene, y se convencen de dejar ese enamoramiento, pero luego se debilitan, y es como "oh, no puedo soportar estar separado, solo necesito escuchar su voz"—, en eso, disculpen, no es necesario que el shaytan esté involucrado en absoluto; es tu propio shaytan, y ese shaytan tuyo es tu ego, porque tu ego puede ser más "shaytánico" que el shaytan mismo.

Ahora, en cuanto a si es un demonio real —y existen, y son muchos, y están en todas partes; si los seres humanos pudieran darse cuenta, pudieran ver cuántos demonios hay, nada en su vida sería igual—, ciertamente están en todas partes, pero no son la causa del pecado tanto como los seres humanos creen que lo son. El cincuenta por ciento de las veces no están involucrados en absoluto; se les culpa de cosas en las que no tuvieron nada que ver. El cincuenta por ciento de las veces son los propios seres humanos quienes se lo hacen a sí mismos, a través de eso que constantemente susurra en su pecho, y creen que lo están ocultando porque olvidan que Allah los escucha y lo sabe. Pero lo que en realidad ocultas, sobre lo cual no eres abierto, y te pones defensivo cuando te confrontan al respecto —si al ser confrontado te pones defensivo, esa es otra señal precisamente de esto—.

Así que lo que le pides a Allah que te proteja es tanto del jinn shaytánico como del shaytan psicológico que todos tenemos, el shaytan del ser (nafs). Y una última categoría de shayatín: recuerden que Allah nos ha dicho en el Corán, de manera muy directa, que hay demonios entre los seres humanos y demonios entre los jinn. Lo particular de los demonios humanos es que ellos no saben que son demonios, pero absolutamente lo son cuando toda su vida es egocéntrica, cuando gira enteramente alrededor del "ana" (el ego), y ven el mundo únicamente a través del prisma del yo.

Un niño tiene dificultad para entender que el mundo existió antes de su existencia y existirá después de ella; a medida que uno crece, se supone que debe madurar un poco más allá del yo. Pero la psicología de los demonios humanos ve todo el desarrollo del mundo enteramente a través del prisma del interés propio; no tiene ningún apego a principios, a la moral, a la sirat (el camino), ni a nada más allá de eso.

Ahora bien, en todos los casos, excepto en el raro caso de alguien que se ha vuelto verdaderamente, completamente un shaytan, este tipo necesita alguna clase de validación, porque todos necesitan validación, y la forma en que la obtienen es a través del constante "was-was" hacia los demás. Yo esto lo viví, allá en Arizona conocí a un hombre sirio, y bueno, no solo materialista, sino que toda la existencia de esta persona y de su familia consistía en empujar constantemente a otros a ser igualmente materialistas, validando el materialismo de los demás, tanto que, si había alguna pareja casada o alguna familia que estuviera satisfecha con lo que tenía, adonde fueran, los volvían descontentos a través de su was-was.

Cuídense de los seres humanos así: ese ser humano estará constantemente parloteando maldad; son incapaces de abrir la boca sin sembrar descontento, nunca hablan de principios, nunca hablan de moral, nunca hablan de contentamiento, sino que constantemente siembran lo opuesto. Eviten a esas personas literalmente, porque, aunque ellos mismos no lo sepan, lo descubrirán en la Otra Vida cuando se cuenten sus pecados: sus pecados serán equivalentes a los pecados de los shayatín, sin diferencia alguna. Vivieron su vida y murieron como un shaytan humano, aun sin haberse dado cuenta jamás de ello. 

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