Sura 9 At-Tawbah (El Arrepentimiento) - Parte 4
Comentarios de Sheij Khaled Abou El Fadl (USULI INSTITUTE - www.usuli.org)
Corán en español usado: Traducción al español realizada por Abdurrasak Pérez desde la versión en inglés de Muhammad Assad
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(86) [Y ciertamente la niegan:] porque, cuando se les dijo por medio de la revelación: “Creed en Dios y luchad [por Su causa] junto a Su Enviado,” [aún] algunos de ellos que estaban en condiciones [de ir a la guerra] te pidieron dispensa, diciendo: “¡Deja que nos quedemos con los que se quedan!” (87) Preferían quedarse con los que quedaban atrás --y por eso sus corazones han sido sellados, de forma que no pueden comprender la verdad.
(88) Pero el Enviado y aquellos que comparten su fe luchan [por la causa de Dios] con sus bienes y sus personas: a esos les aguardan [en la Otra Vida] las cosas más hermosas y ¡son ellos, precisamente, quienes conseguirán la felicidad! (89) Para ellos ha preparado Dios jardines por los que corren arroyos, en los que residirán: ¡ese es el triunfo supremo!
(90) Y ACUDIERON [al Enviado] aquellos beduinos que tenían alguna excusa que ofrecer, [para pedir] que se les diera dispensa, mientras que aquellos que mentían a Dios y a Su Enviado [simplemente] se quedaron en casa. ¡[Y] un castigo doloroso caerá sobre aquellos que se obstinan en negar la verdad!
(91) [Pero] no serán objeto de reproche los débiles, ni tampoco los enfermos, ni quienes carezcan de medios [para equiparse], si son sinceros con Dios y Su Enviado: nada hay contra los que hacen el bien, pues Dios es indulgente, dispensador de gracia. (92) Ni [serán objeto de reproche] aquellos a los que, cuando acudieron a ti [Oh Profeta, para pedirte] que les proporcionaras monturas, dijiste: “No encuentro monturas para vosotros” --[y entonces] se alejaron con los ojos llenos de lágrimas por carecer de medios para gastar [en su equipamiento].
(93) Sólo merecen en justicia la reprobación quienes te pidieron dispensa estando en perfectas condiciones [de ir a la guerra]. Se alegraron de quedarse con los que quedaron atrás --por eso Dios ha sellado sus corazones de forma que no saben [lo que hacen]. (94) [Y] seguirán [aún] ofreciéndoos excusas cuando regreséis a ellos [de la expedición]. Di: “Ahorraos vuestras excusas, [porque] no os creeremos: Dios nos ha informado ya acerca de vosotros. Y Dios verá vuestras acciones [futuras], y [lo hará también] Su Enviado; y al final seréis devueltos ante quien conoce todo lo que está fuera del alcance de la percepción del ser humano y todo lo que las criaturas pueden percibir, y entonces Él os hará entender todo aquello que hacíais [estando vivos].”
(95) Cuando hayáis vuelto a ellos, [Oh creyentes,] os jurarán por Dios, [reiterando sus excusas,] para que los dejéis tranquilos. Dejadles, pues, tranquilos: ciertamente, son algo inmundo y su destino es el infierno en pago a lo que han hecho. (96) Juran ante vosotros para que estéis satisfechos de ellos: pero [aun] si vosotros estáis satisfechos de ellos, ciertamente, Dios nunca estará satisfecho de la gente perversa.
(97) [Los hipócritas entre] los beduinos son más obstinados en su negativa a aceptar la verdad y en [su] hipocresía [que las gentes de los poblados], y más dados a ignorar las ordenanzas que Dios ha hecho descender sobre Su Enviado --pero Dios es omnisciente, sabio.
(98) Y entre los beduinos hay quienes consideran como pérdida todo lo que gastan [por la causa de Dios], y aguardan a que la desgracia os envuelva, [Oh creyentes: pero] es a ellos a quienes envolverá la mala fortuna --pues Dios todo lo oye, es omnisciente.
(99) No obstante, entre los beduinos hay [también] quienes creen en Dios y en el Último Día, y consideran todo lo que gastan [por la causa de Dios] como un modo de acercarse a Dios y [de ser recordados en] las oraciones del Enviado. ¡Ciertamente, ha de ser [en verdad] una vía de acercamiento [de Dios] a ellos, [pues] Dios les admitirá en Su misericordia: ciertamente, Dios es indulgente, dispensador de gracia!
(100) Y de los precursores: los primeros de aquellos que han abandonado el ámbito del mal y de aquellos que han amparado y ayudado a la Fe; y también aquellos que les han seguido en [el camino de] la rectitud --Dios está complacido con ellos y ellos están complacidos con Él. Y para ellos ha preparado Él jardines por los que corren arroyos, en los que residirán más allá del cómputo del tiempo: ¡este es el triunfo supremo!
(101) Pero entre los beduinos que habitan a vuestro alrededor hay hipócritas; y entre la gente de la Ciudad [del Profeta] hay [también] quienes se ha vuelto obstinados en [su] hipocresía. Tú no [siempre] los conoces, [Oh Muhammad --pero] Nosotros los conocemos. Les infligiremos doble castigo [en este mundo]; y luego serán consignados a un castigo terrible [en la Otra Vida].
(102) Y [hay] otros --[gentes que] se han vuelto conscientes de sus pecados después de haber realizado buenas acciones y también malas; [y] puede ser que Dios acepte su arrepentimiento: pues, ciertamente, Dios es indulgente, dispensador de gracia. (103) [Así pues, Oh Profeta,] acepta esa [porción] de sus bienes ofrecida por amor a Dios, para que puedas así limpiarles y hacer que crezcan en pureza, y reza por ellos: ciertamente, tu oración será [una fuente de] sosiego para ellos --pues Dios todo lo oye, es omnisciente.
(104) ¿No saben que sólo Dios es quien puede aceptar el arrepentimiento de Sus siervos y que es el [verdadero] receptor de lo que es ofrecido por amor a Él --y que sólo Dios es quien acepta el arrepentimiento y es dispensador de gracia?
(105) Y di[-les, Oh Profeta]: “¡Obrad!” Y Dios contemplará vuestras obras, como [lo hará] Su Enviado, y los creyentes: y [al final] seréis devueltos ante quien conoce todo lo que está fuera del alcance de la percepción del ser humano, así como todo lo que las criaturas pueden percibir --y entonces Él os hará entender lo que hacíais.”
(106) Y [hay aún] otros --[gentes cuyos casos son] aplazados hasta que Dios quiera juzgarles: o bien les castigará o se volverá a ellos en Su misericordia --pues Dios es omnisciente, sabio.
(107) Y [hay hipócritas] que han establecido una casa de adoración [aparte] para causar daño, promover la apostasía y la desunión entre los creyentes, y para crear un puesto de avanzada para quienes desde un principio han combatido contra Dios y Su Enviado. Y jurarán solemnemente [ante vosotros, Oh creyentes]: “¡Sólo teníamos las mejores intenciones!” --pero Dios da fe de que ciertamente son mentirosos.
(108) ¡No entres jamás en ese lugar! Sólo una casa de adoración fundada, desde el primer día, sobre la consciencia de Dios merece que entres en ella --[una casa de adoración] en la que hay hombres que desean crecer en pureza: pues Dios ama a quienes se purifican.
(109) ¿Quien es mejor: quien ha cimentado su edificio sobre la consciencia de Dios y [buscando] Su complacencia --o quien ha cimentado su edificio al borde de una ribera que se desmorona, socavada por el agua, y que [acabará por] desplomarse arrastrándole al fuego del infierno? Pues Dios no otorga Su guía a gentes que [deliberadamente] hacen el mal: (110) el edificio que han construido no cesará de ser una fuente de profundo desasosiego en sus corazones hasta que sus corazones se hagan pedazos. Y Dios es omnisciente, sabio.
(111) CIERTAMENTE, Dios ha comprado a los creyentes sus vidas y sus bienes, prometiéndoles a cambio el paraíso, [y así] luchan por la causa de Dios, matan y son matados: una promesa cierta que Él se ha impuesto en [las palabras de] la Tora, el Evangelio y el Qur’an. ¿Y quién puede ser más fiel a su promesa que Dios? Alegraos, pues, del trato que habéis hecho con Él: ¡pues este, precisamente, es el triunfo supremo!
(112) [El triunfo de] aquellos que se vuelven [a Dios] arrepentidos [cada vez que han pecado] y que [Le] adoran y alaban, y persisten [en buscar Su complacencia], y se inclinan [ante Él] y se postran en adoración, y ordenan la conducta recta y prohíben la conducta inmoral, y guardan los límites prescritos por Dios. Y da [Oh Profeta] la buena nueva [de la promesa de Dios] a todos los creyentes.
(113) NO ES PROPIO que el Profeta y quienes han llegado a creer pidan perdón [a Dios] por aquellos que atribuyen divinidad a otros junto con Él --aunque sean [sus] parientes próximos -- una vez que se les ha hecho saber que esos [pecadores muertos] están destinados al fuego abrasador. (114) Y la petición de perdón que Abraham hizo en favor de su padre fue sólo por una promesa que le había hecho [mientras vivía]; pero cuando le fue hecho saber que había sido un enemigo de Dios, [Abraham] renegó de él --[si bien,] ciertamente, Abraham era sumamente tierno de corazón, benigno.
(115) Y Dios no condenaría a una gente por haberse extraviado --después de haberles invitado a Su guía --sin antes haberles aclarado [por completo] aquello de lo que deberían guardarse. En verdad, Dios tiene pleno conocimiento de todo.
(116) Ciertamente, sólo de Dios es el dominio sobre los cielos y la tierra; [sólo] Él da la vida y da la muerte; y nadie hay aparte de Dios que pueda protegeros ni prestaros auxilio.
(117) EN VERDAD, Dios se ha vuelto en Su misericordia al Profeta, y a quienes han abandonado el ámbito del mal y a quienes han amparado y ayudado a la Fe --[todos] aquellos que le siguieron en una hora de aflicción, cuando los corazones de algunos otros creyentes casi se habían desviado de la fe. Y de nuevo se ha vuelto a ellos en Su misericordia --pues, ciertamente, Él es muy compasivo con ellos, dispensador de gracia.
(118) Y [se volvió en Su misericordia, también,] a los tres [grupos de creyentes] que habían caído en la corrupción, hasta que al final --después de que la tierra, a pesar de su vastedad, se les hiciera [demasiado] estrecha y sus almas se angostaran [en extremo]-- comprendieron con certeza que no hay refugio frente a Dios excepto en [el retorno a] Él. Entonces, Él se volvió de nuevo a ellos en Su misericordia, para que se arrepintieran: pues, ciertamente, sólo Dios es quien acepta el arrepentimiento y es dispensador de gracia.
(119) ¡OH VOSOTROS que habéis llegado a creer! ¡Manteneos conscientes de Dios, y sed de aquellos que son fieles a su palabra!
(120) No es propio que la gente de la Ciudad [del Profeta] y los beduinos [que viven] en sus alrededores se abstengan de seguir al Enviado de Dios, ni que prefieran su propio bienestar al suyo --ya que, cada vez que sufren sed, cansancio o hambre por la causa de Dios; cada vez que dan un paso para desconcertar a aquellos que niegan la verdad, y cada vez que les llegue del enemigo cualquier cosa que les estuviera destinada --[cada vez que algo de esto sucede,] les es anotada una buena acción en su favor. ¡Ciertamente, Dios no deja sin recompensa a los que hacen el bien!
(121) Y cada vez que gastan algo [por amor a Dios], sea poco o mucho, y cada vez que se desplazan por la tierra [por la causa de Dios] --les es anotado en su favor, y Dios les concederá la mejor recompensa por todo lo que han hecho.
(122) Aun así, no es conveniente que todos los creyentes salgan de expedición [en tiempo de guerra]. De cada grupo de ellos, algunos se abstendrán de ir a la guerra para [en su lugar] dedicarse a adquirir un conocimiento más profundo de la Fe, y [poder así] enseñar a sus hermanos cuando regresen, para que estos [también] se protejan contra el mal.
(123) ¡Oh vosotros que habéis llegado a creer! Combatid contra aquellos de los que niegan la verdad que estén cerca de vosotros, y que hallen en vosotros dureza; y sabed que Dios está con los que son conscientes de Él.
(124) Y SIN EMBARGO cada vez que se hace descender un sura de esta [escritura divina], algunos de los que niegan la verdad suelen preguntar: “¿A quien de vosotros ha fortalecido en su fe este [mensaje]?” Pues a aquellos que han llegado a creer, ciertamente les fortalece en su fe, y se regocijan con la buena nueva [que Dios les ha dado].
(125) Pero a aquellos en cuyos corazones hay enfermedad, cada nuevo mensaje tan sólo añade otro [elemento de] incredulidad a la incredulidad que ya albergan, y mueren negándose [aún] a aceptar la verdad.
(126) ¿Es que no ven que son probados continuamente? Y, no obstante, no se arrepienten y no se acuerdan [de Dios]; (127) y cada vez que se hace descender un sura, se miran entre sí [y dicen cosas como]: “¿Acaso puede alguien ver lo que hay en vuestros corazones?” --y luego se alejan. Dios ha alejado sus corazones [de la verdad] --pues son gentes que no la comprenden.
(128) EN VERDAD [Oh gentes], os ha llegado un Enviado salido de entre vosotros; le apena hondamente [la idea de] que hayáis de sufrir [en la Otra Vida]; anhela vuestro bien [y está] lleno de compasión y de misericordia hacia los creyentes.
(129) Pero si aquellos [que se obstinan en negar la verdad] se apartan, di: “¡Dios me basta! No hay deidad sino Él. En Él he puesto mi confianza, pues Él es el Sustentador, entronizado en augusta omnipotencia.”
COMENTARIOS DEL SHEIJ KHALED ABOU EL-FADL
(86) [Y ciertamente la niegan:] porque, cuando se les dijo por medio de la revelación: “Creed en Dios y luchad [por Su causa] junto a Su Enviado,” [aún] algunos de ellos que estaban en condiciones [de ir a la guerra] te pidieron dispensa, diciendo: “¡Deja que nos quedemos con los que se quedan!” (87) Preferían quedarse con los que quedaban atrás --y por eso sus corazones han sido sellados, de forma que no pueden comprender la verdad.
Como señalé anteriormente, se reporta que personas de ciertas tribus fueron al Profeta, la paz y las bendiciones de Allah sean con él, diciendo que si se unían a la campaña de Tabuk, sus hogares quedarían vulnerables. Efectivamente, solicitaron una exención y actuaron bajo ella alegando que no podían dejar sus propiedades desprotegidas.
Si uno se despoja de la posición dogmática y analiza cada excusa, puede ver una lógica racional en los argumentos presentados. De hecho, si eres honesto contigo mismo, puedes verte influenciado por ello; si te pusieras en el lugar de las personas que pedían exenciones, podrías verte posiblemente como uno de ellos. La idea de que, si los hombres se unen a la campaña en Tabuk, las mujeres y los niños quedarían vulnerables en los asentamientos de su clan, tiene su lógica e incluso podría ser razonable. Si extrapolamos esa excusa a todo tipo de situaciones en las que la gente dice: “no podemos comprometernos con esto porque el sacrificio o el costo es demasiado alto”, todos nos encontraremos en esa situación. Sin embargo, como señalé anteriormente, el problema radica en qué tan lejos estás dispuesto a sacrificarte y hasta qué punto estás dispuesto a que tu trayectoria de vida trate sobre servir a una causa.
He dicho repetidamente que las causas suelen tener éxito en proporción directa a cuántas personas estuvieron dispuestas a realizar grandes sacrificios para servirlas. Las causas no son victoriosas simplemente porque sean moralmente superiores, ni porque posean la verdad, ni a través de algún proceso milagroso e incomprensible. Esto es consistente con toda la actitud del Profeta, la paz sea con él, al hacer su trabajo para servir a su causa, sin depender únicamente de su posición como profeta o de la magia de la ayuda de Allah.
En cualquier momento histórico en que te preguntes por qué ciertos grupos de personas ocupan posiciones dominantes mientras otros ocupan posiciones inferiores, invariablemente encontrarás que esto se remonta a la ecuación básica y simple de hasta qué punto las personas estuvieron dispuestas a sacrificarse. Si recuerdan, en una de las sesiones anteriores, hablaba de la actitud de sacrificio, por ejemplo, de muchos pioneros de la civilización occidental durante la llamada Era de los Descubrimientos. Existía esa actitud aventurera que decía: “la causa lo vale”. De hecho, si conoces la historia del periodo de descubrimientos, hubo mucho del colonialismo occidental, especialmente en la colonización de América del Sur y lugares como el Caribe, que se basaba en la mitología de la búsqueda de la “Nueva Jerusalén”. Se inventó una suerte de ideología que planteaba que Jerusalén no es solo una ubicación geográfica en el Medio Oriente o Palestina, sino que Jerusalén es un espacio moral. Los españoles, mientras colonizaban la mayor parte de América del Sur; los holandeses, al colonizar partes de África; o los exploradores británicos, seguían el dogma de: “estamos en busca de la Nueva Jerusalén”. Con eso querían decir que buscaban la tierra de Dios, la promesa de Dios y el cumplimiento de dicha promesa.
Así, cuando regresas a la sura y encuentras que Allah está reprochando a un grupo, podrías preguntarte qué podrían haber hecho para cumplir con sus obligaciones. Pues bien, habrían tenido que hacer algo que implicara un sacrificio sustancial. Podrían haber trasladado sus hogares, es decir, mover a los niños y mujeres más cerca de Medina o de La Meca. Habría implicado una gran alteración de su estilo de vida, pero ese era el sacrificio requerido en ese momento histórico.
Cuando Allah dice que cuando recibieron una sura que los convoca a realizar el Jihad, aquellos que fueron informados, se refiere a aquellos de entre ellos que eran capaces de ir a la guerra. En la traducción aparece como “aquellos que eran capaces de ir a la guerra te pidieron una exención”, pero no son solo los que pueden luchar; es una expresión idiomática que se refiere a quienes están en la posición más capaz de la sociedad. Idiomáticamente, siempre se refiere a los elementos más acomodados; es una referencia muy elocuente al hecho de que no son las personas que llevan vidas difíciles las que suelen ser reacias al sacrificio, sino que, de hecho, aquellos que llevan vidas cómodas son los más reacios a sacrificarse. Dicho de otro modo, quienes están mejor posicionados para sacrificarse son los que más se resisten, mientras que quienes ya viven vidas difíciles a menudo no tienen esas mismas reservas.
Observen cómo se lee en la aleya: aquellos más capaces de hacer el Jihad son los que preguntan y te dicen “déjanos estar entre los que se quedan atrás”. Y podrías leer en la aleya siguiente que aceptaron ser parte de los khawalif. Han aceptado para sí mismos estar entre los que se quedan atrás, pero la expresión tiene una connotación negativa. Los khawalif no son simplemente personas que se quedan atrás y son moralmente loables por hacerlo; son quienes permanecen con una connotación moral negativa, ya sea porque son perezosos, porque no están comprometidos o porque, en otras palabras, cualquier excusa en la que se apoyaron para quedarse no era una excusa válida.
Si conoces la dinámica y las circunstancias históricas, entiendes que esto era parte de un discurso donde la gente hablaba y, de hecho cuando fueron al Profeta, la paz y las bendiciones de Allah sean con él, y le dijeron lo que dijeron, él no respondió “no, hagan X, Y o Z y únanse a la campaña”. Él no respondió, y ellos tomaron su falta de respuesta como si él dijera: “sí, tienen una excusa válida”. Pero la crítica moral viene de Allah al decir: “si hubieran sido serios en su compromiso, habrían hecho el sacrificio; habrían buscado y encontrado una manera de realizar el sacrificio necesario en lugar de confiar en una posición racionalmente defendible”. En última instancia, es una posición que no teme a ninguna causa. A menudo, lo que es racionalmente defendible y lo que es racionalmente cómodo no rompe el molde de lo habitual y regular. A las causas se les sirve mediante lo que promueve un paso progresivo hacia adelante, en lugar de validar las mismas viejas dinámicas y procesos.
(88) Pero el Enviado y aquellos que comparten su fe luchan [por la causa de Dios] con sus bienes y sus personas: a esos les aguardan [en la Otra Vida] las cosas más hermosas y ¡son ellos, precisamente, quienes conseguirán la felicidad!
Y noten, por supuesto, que luego Allah contrasta esto de inmediato con “pero el Mensajero...”. El contraste es: ahora comparen esto con aquellos que están verdaderamente comprometidos. Nuevamente, es fácil leer este lenguaje, pasarlo por alto y perder el punto. Es a menudo este entendimiento profundo del contexto histórico del Corán lo que permite que lo que significan estas palabras resuene en el interior. El mensaje moral aquí es que existe una tendencia a no sacrificarse, incluso si encuentro excusas cómodas y válidas que me aconsejarían no sacrificarme ni servir a la causa, y esta tendencia es peligrosa para mí.
(89) Para ellos ha preparado Dios jardines por los que corren arroyos, en los que residirán: ¡ese es el triunfo supremo!
(90) Y ACUDIERON [al Enviado] aquellos beduinos que tenían alguna excusa que ofrecer, [para pedir] que se les diera dispensa, mientras que aquellos que mentían a Dios y a Su Enviado [simplemente] se quedaron en casa.
¡[Y] un castigo doloroso caerá sobre aquellos que se obstinan en negar la verdad!
(91) [Pero] no serán objeto de reproche los débiles, ni tampoco los enfermos, ni quienes carezcan de medios [para equiparse], si son sinceros con Dios y Su Enviado: nada hay contra los que hacen el bien, pues Dios es indulgente, dispensador de gracia. (92) Ni [serán objeto de reproche] aquellos a los que, cuando acudieron a ti [Oh Profeta, para pedirte] que les proporcionaras monturas, dijiste: “No encuentro monturas para vosotros” --[y entonces] se alejaron con los ojos llenos de lágrimas por carecer de medios para gastar [en su equipamiento].
(93) Sólo merecen en justicia la reprobación quienes te pidieron dispensa estando en perfectas condiciones [de ir a la guerra]. Se alegraron de quedarse con los que quedaron atrás --por eso Dios ha sellado sus corazones de forma que no saben [lo que hacen].
Nuevamente, si no estás en contacto con el contexto histórico de estas aleyas, es muy fácil pasarlas por alto sin que resuenen en tu interior de la manera en que deben hacerlo. ¿Cuál es la referencia primero a los A'rab? Noten que primero dice que los A'rab —traducido como beduinos— vienen pidiendo exenciones. ¿Quiénes son estos A'rab? Después de la conquista de La Meca —mencionamos que hubo un año conocido como el año de las delegaciones ('Am al-Wufud)—, el desmoronamiento de los Quraish en su conflicto con los musulmanes resonó con fuerza en Arabia. Varias tribus decidieron cambiar su lealtad y unir su suerte con los musulmanes y el Profeta Muhammad. Particularmente en el noveno año de la Hégira, el Profeta empezó a recibir numerosas delegaciones de diversas tribus que ofrecían su lealtad, y muchas de estas tribus, creyendo ahora que se unían al bando victorioso, se convirtieron al Islam. Como dije antes, la práctica del Profeta, la paz sea con él, era decir: “está bien, ahora se han convertido al Islam; enviaré personas de los Ansar con ustedes para que les enseñen el Islam”. Como dijimos, esto era un gran sacrificio, porque las personas seleccionadas tendrían que reubicar a sus familias para ir a vivir con estas tribus durante meses, años o dependiendo de la circunstancia, dejarían a su familia atrás y viajarían para simplemente irse con la tribu, vivir con la tribu y estar separados de la familia. Un sacrificio mayor, creo que ajusta nuestra psicología si entendemos que los fundadores, ese es el nivel de sacrificio al que se comprometieron y que realizaron.
Pero el problema con muchas de las tribus árabes, a pesar de que estaban aprendiendo el Islam, es que la lealtad tribal era hacia la tribu y no hacia un principio, una idea, una causa o una autoridad central. Y cuando en la sura At-Tawbah se refiere a los A'rab (los beduinos), el tema de lo que se está hablando no es, como algunos orientalistas han dicho, que existe una arrogancia entre los habitantes urbanos y los beduinos errantes porque los beduinos no viven en áreas asentadas; quiero decir, eso es una tontería. El problema crítico era que los beduinos que se convertían al Islam luchaban con su sentido de lealtad, que era ante todo y principalmente hacia la tribu y no hacia la causa.
Estas son, por cierto, las tribus que reniegan y dan la vuelta contra el Islam en las guerras de apostasía (Riddah) que fueron lideradas por el Califa Abu Bakr; me refiero a que son las mismas tribus. Esto te indica que, incluso hasta la muerte del Profeta, la paz sea con él, era un problema serio el entendimiento de que “ahora somos parte de un estado, somos parte de una autoridad central, somos parte de una causa, debemos sacrificarnos por esta causa”. Todo eso no era intuitivo para ellos.
Así que el problema de las tribus beduinas presentando excusas —excusas que son difíciles de refutar porque citan asuntos tribales—; dicen: “la situación particular de nuestra tribu no nos permite unirnos a su campaña”. Es como la gente que viene y dice: “sabes, mi circunstancia familiar” o “tengo cosas especiales sucediendo o circunstancias especiales con mis hijos”. Puedes interrogarlos, pero ese no es el estilo del Profeta. Por lo tanto, él no los interrogaba; no decía: “bueno, no creo lo que me estás diciendo”. Y recuerden que, como resultado de que él no los cuestiona ni los interroga y los deja a su conciencia, ellos luego —como veremos— lo acusan de ser “udun”, de ser ingenuo o de creer cualquier cosa que se le dijera.
La respuesta es que no hay razón para creer que él realmente creyera estas excusas. Él no decía “entiendo, claro”; simplemente no respondía, y la responsabilidad recaía sobre aquellos que presentaban las excusas porque Allah sabe que es porque su sentido de lealtad verdadera es hacia la tribu. Esto nos dice mucho sobre nuestras actitudes nacionalistas, sobre la forma en que citamos circunstancias familiares o la lealtad familiar, o lealtades étnicas o nacionalistas. Nos dice que, incluso si nos salimos con la nuestra en la mecánica y la dinámica de nuestros asuntos mundanos con este tipo de compromisos, moralmente son repugnantes y es muy posible que tengamos que rendir cuentas en el Más Allá por este tipo de lealtades ciegas, especialmente cuando estas lealtades impiden el verdadero compromiso con la causa moral que se supone debes servir.
Bien, este es un aspecto de los A'rab. Cuando el Corán se refiere a los beduinos que vienen y piden exenciones, hay que entender que la crítica moral es hacia toda la estructura de lealtad y compromiso moral, o cómo identifican qué vale la pena para comprometerse y por qué vale la pena sacrificarse o no.
Allah deja claro que no está hablando de aquellos que están enfermos, o aquellos que son verdaderamente indigentes, o aquellos que realmente no están en posición de unirse a una campaña militar, sino de aquellos que podrían estar en posición de sacrificarse si asumieran el compromiso necesario y estuvieran dispuestos a realizar los sacrificios necesarios.
Luego, hay una referencia a otro grupo y aquí hay un incidente histórico muy famoso. El viaje a Tabuk, como dijimos, es mucho más largo que Badr o cualquiera de las batallas anteriores. Debido a la distancia que se requiere recorrer, las narrativas aquí son bastante interesantes, porque noten que dice: “vienen a ti y te piden...”. En la traducción del Corán se indica como “una montura”. Un grupo de informes dice que un número de conversos, vinieron y se ofrecieron como voluntarios; querían unirse y se les dijo que no se podía, que no había forma de ponerlos sobre el lomo de un animal, un caballo o algo similar, o un camello. Por lo tanto, no podían unirse porque tendrían que ir a pie. Como resultado, fueron rechazados; se les dijo que no podían unirse a la campaña y se fueron a casa llorando. Llorando porque estaban perdiendo la oportunidad de unirse.
Tienes otro conjunto de informes que dicen que la referencia a al-haml (la carga/transporte) no es sobre el lomo de los animales, sino que estas eran personas tan pobres que no tenían calzado, calzado adecuado para la marcha a Tabuk. Y que el Profeta, la paz sea con él, les dijo: “No puedo dejar que vengan a menos que podamos suministrarles calzado adecuado, pero como no puedo permitirme proporcionarles el calzado adecuado, tendré que rechazarlos”. Y entonces fueron rechazados y se marcharon llorando.
Recuerden que el Corán nos cita estos ejemplos históricos para que puedan reflexionar metafóricamente sobre lo que te dicen o la forma en que se aplican a los asuntos de la vida mucho más allá de ese contexto. Cuanto más tienes, más tienes que perder, menos dispuesto estás a sacrificarte y más propenso eres a convencerte de que tienes una excusa válida para no sacrificarte. Yo tengo mis reservas sobre la primera versión de la narrativa, de que la razón por la que estas personas fueron rechazadas es porque no había suficientes monturas, camellos o caballos. ¿Por qué? Debido a las diversas narrativas sobre Tabuk acerca de personas marchando a pie, lo que me lleva a creer que la versión históricamente más auténtica es la que se refiere al calzado, no a los caballos y camellos. Allah sabe mejor. Quiero decir, ambas son plausibles, pero eso es lo que pienso; a menos que haya un asunto histórico particular y específico que estemos pasando por alto sobre por qué había gente marchando a pie. Tal vez estas personas se alternaban, donde cabalgaban en los lomos de los animales por un periodo de tiempo y luego se turnaban. Hay informes a veces de que habría tres asignados a un solo camello; los caballos eran incluso más raros, el caballo era considerado algo así como un lujo.
Y de nuevo, cuando haces la pregunta de por qué ¿por qué los musulmanes fueron puestos en una posición donde tendrían que rechazar a la gente, ya sea porque no tienen suficientes monturas para ellos o no tienes suficiente calzado de marcha para ellos? Miren la forma en que Allah luego pone el enfoque en aquellos que estaban en posición de alterar esta ecuación. De hecho, a quienes Allah está culpando es a aquellos que estaban bien económicamente, que estaban en una posición cómoda, que aceptaron estar entre los khawalif. La forma en que esto está redactado deja claro que no es solo que Allah está diciendo que estas personas inventaron excusas para no unirse a la batalla en Tabuk, sino que khawalif aquí significa que han aceptado para sí mismos o se han puesto en una posición donde, en última instancia, fallaron en sus deberes morales. Porque khawalif aquí podría ser alguien que no solo no se unió a un ejército, sino alguien que es moralmente reprochable.
Incluso aquellos ricos de quienes no se esperaba que se unieran físicamente al ejército, pero que fallaron en apoyar financieramente a este ejército, serían descritos como parte de aquellos que fallaron en sus obligaciones financieras. Incluso si algunos de ellos estaban en edad avanzada pero tenían medios suficientes, y si hubieran hecho los sacrificios necesarios, habría sido posible apoyar financieramente a aquellos que querían unirse a la campaña militar pero no podían hacerlo porque no había forma de proporcionarles los suministros necesarios. ¿Quién tiene la culpa de esta situación? Son aquellos que están bien económicamente.
La razón por la que enfatizo esto es porque La sura At-Tawbah básicamente dice: “escucha, si estás en una situación donde, para servir a la causa islámica, X, Y y Z son necesarios, y miras a tu alrededor y encuentras que X, Y y Z no existen; y X, Y y Z no existen porque los sacrificios necesarios para que X, Y y Z existieran no se hicieron”, la sura At-Tawbah claramente no solo dice que aquellos que fallaron en su deber de apoyar son reprochables, sino que son hipócritas (munafiqun). Y si miras el lenguaje, incluso los describe como hipócritas y kuffar (incrédulos).
Es una sura aterradora. Es el tipo de sura que, si la entiendes, te mantiene despierto por la noche preguntándote si has cumplido con tus obligaciones morales o no. Pero debido a que somos propensos a leer una sura como esta, como si estuviese hablando de un cuento de hadas ; les contaré el cuento de hadas asociado con esta sura, el cual nos permite entonces encasillarla como algo irrelevante para nuestras vidas. Con “cuento de hadas” no quiero decir que no haya sucedido, sino que significa que esta es la forma en cómo tratamos el mensaje de la sura como si fuese ficción.
Según los reportes más confiables, hubo tres personas de los Ansar que presentaron excusas y fallaron en unirse a la campaña en Tabuk. Ahora, nos vamos a adelantar un poco solo para resaltar ese punto.
(118) Y [se volvió en Su misericordia, también,] a los tres [grupos de creyentes] que habían caído en la corrupción, hasta que al final --después de que la tierra, a pesar de su vastedad, se les hiciera [demasiado] estrecha y sus almas se angostaran [en extremo]-- comprendieron con certeza que no hay refugio frente a Dios excepto en [el retorno a] Él. Entonces, Él se volvió de nuevo a ellos en Su misericordia, para que se arrepintieran: pues, ciertamente, sólo Dios es quien acepta el arrepentimiento y es dispensador de gracia.
Tres grupos o tres individuos; en mi opinión, es más probable que fueran solo tres individuos, como mencioné, Ka'b ibn Malik y otros. Estos tres individuos fallaron al no unirse; en otras palabras, fallaron la prueba. Tras la revelación de partes de la sura At-Tawbah, el Profeta, la paz sea con él, los castigó con un ostracismo completo. Todos los musulmanes dejaron de hablarles y ellos se sintieron profundamente miserables durante ese tiempo; se sintieron totalmente rechazados y aislados por las personas que más les importaban: los verdaderos creyentes. No me refiero a los hipócritas, porque los hipócritas todavía estaban felices de hablar con ellos y demás, sino a aquellas personas a las que ellos respetaban y admiraban. Esos individuos los habían condenado al ostracismo y los habían evitado. Esta situación continuó durante cincuenta noches, hasta que el Profeta les informó que Allah los había perdonado, y se sintieron eufóricos y felices.
Ahora bien, la forma en que a menudo se presenta el mensaje de la sura At-Tawbah es que trata sobre los hipócritas; los hipócritas declarados como Abdullah ibn Ubayy, quienes nunca fueron realmente musulmanes ni lucharon por serlo. Básicamente, son una vez más el personaje malvado que aparece constantemente en este “cuento de hadas”, ¿verdad? No traman nada bueno de nuevo y vuelven a traicionar al Profeta; como en cada ocasión, es el mismo papel repetido: traicionan, son malvados, etcétera. Y aparte de ese grupo, pues están estas tres personas que flaquearon e inventaron una excusa para no unirse. Incluso se cuenta sobre uno de ellos que básicamente siguió retrasando el momento de levantarse para unirse al ejército hasta que, para cuando lo hizo, el ejército ya se había ido; entonces dijo: “Oh, bueno, ya se fueron, ¿cómo puedo unirme a ellos?”. Lo cual, por cierto, es una historia apócrifa. Así que regresó a casa y simplemente dijo: “Está bien, esperaré hasta que el ejército regrese”.
Es una historia agradable sobre la piedad de los compañeros del Profeta: “miren qué piadosos eran, que fueron condenados al ostracismo durante cincuenta días, estaban tan miserables y luego Allah los perdona y entonces fueron tan felices”. De repente, la sura At-Tawbah se vuelve completamente irrelevante porque se mitificó en un cuento de hadas. Esto no significa que la historia de los tres no haya sucedido; sucedió. Pero la pregunta es: ¿por qué estos tres? Sí, estaban los hipócritas declarados, pero esas eran personas de las que nadie esperaba siquiera que se molestaran en inventar una excusa para eximirse de esta campaña.
La mayoría de lo que trata la sura es sobre personas que eran musulmanes reales, pero que tuvieron dificultades en el sentido de que inventaron excusas y pensaron que dichas excusas eran lo suficientemente buenas porque tenían cierto sentido. Eso es lo que realmente te impacta cuando te adentras en la espesura del contexto histórico de la sura ; esa es la mayoría. Ahora bien, ¿por qué estos tres son condenados al ostracismo pero no los hipócritas declarados, ni las personas que inventaron excusas, fueron al Profeta y el Profeta no respondió, o les dio algún tipo de permiso o dijo “está bien, lo que sea”? Estas personas no fueron condenadas al ostracismo ni rechazadas.
Cuando miras los detalles de estos tres —y, como dije, creo que eran tres individuos—, es porque con ellos se necesitaba dejar claro un punto moral. Estos tres individuos deberían haber actuado mejor. Su historial, el de estos tres en particular, era un historial de verdaderos mujahidin, personas que hicieron sacrificio tras sacrificio. Pero después de la victoria sobre La Meca, pensaron: “bueno, ya he sacrificado suficiente y no es para tanto si me tomo un tiempo para mí mismo”. Su lógica era socialmente egoísta; decidieron: “ustedes sigan sacrificándose, pero nosotros necesitamos tiempo para nosotros mismos”, lo que en nuestro lenguaje llamaríamos “tiempo de calidad”. Así que se dieron a sí mismos una exención. Sin embargo, fueron condenados al ostracismo y rechazados porque importaban, porque lo que el Profeta esperaba de ellos era algo mucho mejor. Deberían haber actuado mucho mejor. Su lógica era egoísta; era antisocial para quienes deberían haber tenido mayor conciencia.
Con esto, resulta bastante notable: es importante que haya consecuencias entre aquellos en la sociedad que están en la mejor posición para dar ejemplo a los demás. En otras palabras, no es tan importante cuando dejas pasar a los “perdedores”. Es como decir: “bueno, no te castigué porque realmente no esperaba mucho más de ti; eres un perdedor de todos modos, así que estás inventando excusas, está bien, vete, es entre tú y Allah”. Pero es con aquellos que verdaderamente están en posición de dar un ejemplo moral al resto de la sociedad —y estas tres personas eran compañeros del Profeta de larga data— con quienes importa que haya consecuencias. No puedes dejar que la élite se salga con la suya. De hecho, las consecuencias deben recaer, en particular, sobre la élite.
Mi agravio es que, cuando miras las lecciones de la sura At-Tawbah, encuentras que es como si tuvieras una sura que, si escucháramos con atención, no habría forma de que los musulmanes terminaran en la situación en la que se encuentran hoy. Pero la forma en que yo aprendí el mensaje de la sura At-Tawbah —y como casi todos los musulmanes que conozco en nuestra época— fue neutralizando completamente el mensaje de la sura hasta convertirlo en nada. Uno de ellos como Ka'b ibn Malik, fue parte y estuvo presente en la Bay'ah al-'Aqabah; estuvo allí desde el principio. Alguien que estuvo allí desde el inicio del periodo de Medina y que es conocido como uno de los ejemplos morales de un musulmán de larga trayectoria. Una sociedad que se enfoca en castigar a aquellos en una sociedad que está al revés, como nuestras sociedades actuales, son las personas en una posición privilegiada quienes obtienen las exenciones, quienes tienen derecho al beneficio de la duda y quienes se salen con la suya si quieren salirse con la suya.
Y esto es exactamente lo que ha causado la podredumbre en todas las sociedades musulmanas. Es la responsabilidad moral; el “círculo íntimo”, los más privilegiados, son los que a menudo tienen menos consecuencias, y las consecuencias suelen recaer sobre los menos privilegiados, no sobre los más privilegiados. Y subhan Allah, Allah nos enseña, si tan solo escucháramos en la sura At-Tawbah, de manera concisa, qué es lo peligroso de ese tipo de lógica moral.
Bien, nos adelantamos un poco, pero está bien porque es importante entender el contexto, ahora seguimos con el versículo 94.
(94) [Y] seguirán [aún] ofreciéndoos excusas cuando regreséis a ellos [de la expedición]. Di: “Ahorraos vuestras excusas, [porque] no os creeremos: Dios nos ha informado ya acerca de vosotros. Y Dios verá vuestras acciones [futuras], y [lo hará también] Su Enviado; y al final seréis devueltos ante quien conoce todo lo que está fuera del alcance de la percepción del ser humano y todo lo que las criaturas pueden percibir, y entonces Él os hará entender todo aquello que hacíais [estando vivos].”
Cuando la gente regresó de la campaña, aquellos que inventaron excusas se dieron cuenta de que ahora el foco brillaba sobre ellos. Resultó que no hubo una gran batalla y resultó que la gente regresó de la campaña sin grandes desastres, contrariamente a muchas de las predicciones. La llamada confrontación que se presentó no terminó en las consecuencias desastrosas que mucha de esta gente de fe débil pensó que tendría.
Lo que esperarías es que las mismas personas que pusieron excusas para no unirse se apresuraran a fingir, a mostrar expresiones de felicidad por el regreso seguro de sus compatriotas: “¡Oh, estamos tan felices de que regresaran a salvo!”. Y empezaran a derramar de nuevo sus excusas de por qué no pudieron ir: “¡Oh, nos sentimos tan terribles de que hayan ido a esa larga marcha y no pudimos ir con ustedes debido a X, Y y Z!”. Este es el contexto del versículo 94: “Os presentarán excusas cuando regreséis a ellos”. Muhammad Asad lo traduce como que seguirán ofreciendo excusas cuando regreses a ellos de la campaña. Di: “No presentéis excusas vacías, pues no os creeremos; Dios ya nos ha revelado vuestro verdadero estado”, y así sucesivamente.
(95) Cuando hayáis vuelto a ellos, [Oh creyentes,] os jurarán por Dios, [reiterando sus excusas,] para que los dejéis tranquilos. Dejadles, pues, tranquilos: ciertamente, son algo inmundo y su destino es el infierno en pago a lo que han hecho. (96) Juran ante vosotros para que estéis satisfechos de ellos: pero [aun] si vosotros estáis satisfechos de ellos, ciertamente, Dios nunca estará satisfecho de la gente perversa.
Ahora miren de nuevo: jurarán por su lealtad, su fidelidad y demás. Pero miren el versículo 95, es algo que es asqueroso, inmundo. Se han convertido en seres humanos inmundos, y su destino es el Infierno. Por eso sigo diciendo que la sura At-Tawbah es aterradora, porque ¿quién quiere correr el riesgo de decir: “bueno, estoy seguro de que yo no caigo en esta categoría”?
Y de nuevo, lo que creo que es extremadamente significativo en el versículo 96: “Os juran para que los aceptéis o para que los perdonéis”. Pero esa expresión que Allah dice: “incluso si los perdonas, incluso si los aceptas, Allah no lo hará”. Acoplen eso con lo que sabemos sobre la reacción del Profeta, la paz sea con él, hacia aquellos que inventan excusas cuando deberían tener mayor conciencia. La moralidad y la responsabilidad son individuales. Recuerden que esta es la misma sura que señala y te recuerda que Allah está descontento con los cristianos y judíos que convirtieron en autoridad y marco de referencia a sus sacerdotes y sus rabinos. Hemos hablado de esto antes.
Nuevamente, a menudo leemos esta aleya y simplemente la pasamos por alto. Cuando Allah le dice al Profeta, la paz sea con él: “aunque pidas que Allah los perdone setenta veces” —lo que significa un millón de veces en nuestro lenguaje de hoy—, Allah no lo hará. Incluso cuando Allah nos dice: “aunque tú los aceptes y los perdones y estés bien con ellos”, se subraya el punto de hasta qué punto el Islam recalca que la rendición de cuentas moral es personal e individual, y no puede ser mediada a través de algún tipo de agente autoritario que venga y diga: “no te preocupes porque, como yo te doy el visto bueno, entonces estás bien”.
Vivimos este momento donde no es un secreto ahora , que en Arabia Saudita, los Emiratos y demás, y los Estados Unidos y Francia se hace campaña para demonizar el “Islam político”; se está utilizando para perseguir a los musulmanes en muchos países. Bajo estas circunstancias, se está gastando tanto dinero en autoridades religiosas que vienen a los musulmanes y les dicen: “no se preocupen por los temas de justicia, no se preocupen por asuntos más allá de sus propios intereses personales”. Y la verdad del asunto es que muchos musulmanes literalmente desconectan su conciencia moral e incluso sus procesos intelectuales y confían completamente en estos individuos que les dicen que está bien vivir una vida amoral. Es un entendimiento del Islam completamente distorsionado. No importa cuántas fatwas en los Emiratos te digan: “no te preocupes por cuántos palestinos están siendo asesinados noche y día, no te preocupes por cuántas propiedades están siendo destruidas, no te preocupes por el destino de la Mezquita Al-Aqsa, simplemente confía en el hecho de que yo digo que todo está bien”. ¿Realmente creen que eso les servirá de algo ante Allah?
Tu responsabilidad moral es individual y específica. ¿Por qué, por ejemplo, tantas personas que reaccionaron ante una de las peores masacres urbanas, o la peor masacre urbana de la edad moderna, lo que ocurrió en Egipto en Rabaa, piensan que, mientras tengan al Jeque de Al-Azhar de Egipto diciendo: “Oh, está bien, no se preocupen por eso”, entonces están a salvo? La lógica moral de esto, cualquier entendimiento básico del Corán, erradicaría y deconstruiría completamente ese tipo de comprensión moral del Islam.
(97) [Los hipócritas entre] los beduinos son más obstinados en su negativa a aceptar la verdad y en [su] hipocresía [que las gentes de los poblados], y más dados a ignorar las ordenanzas que Dios ha hecho descender sobre Su Enviado --pero Dios es omnisciente, sabio.
(98) Y entre los beduinos hay quienes consideran como pérdida todo lo que gastan [por la causa de Dios], y aguardan a que la desgracia os envuelva, [Oh creyentes: pero] es a ellos a quienes envolverá la mala fortuna --pues Dios todo lo oye, es omnisciente.
Nuevamente, hay informes que dicen que esta revelación fue específicamente en referencia a las tribus de Gatafan. Ellos tenían una relación, por decir lo menos, contenciosa; incluso después de su conversión nominal al Islam, mantuvieron una relación conflictiva con el Estado islámico y estuvieron entre los primeros apóstatas que jugaron un papel horrible en la guerra civil durante el califato de Abu Bakr al luchar contra las fuerzas musulmanas.
Creo que ver que estos versículos y asociarlos a ellos , es un poco ex post facto, es decir, que la gente mira el ejemplo de ellos y lo que hicieron durante el tiempo del Profeta, la paz sea con él, y lo que hicieron tras su muerte, y dice: “esto encaja perfectamente”. Pero lo que es más importante es que esto no se trata de una descripción de algo endémico o inherente a los beduinos.
(99) No obstante, entre los beduinos hay [también] quienes creen en Dios y en el Último Día, y consideran todo lo que gastan [por la causa de Dios] como un modo de acercarse a Dios y [de ser recordados en] las oraciones del Enviado. ¡Ciertamente, ha de ser [en verdad] una vía de acercamiento [de Dios] a ellos, [pues] Dios les admitirá en Su misericordia: ciertamente, Dios es indulgente, dispensador de gracia!
(100) Y de los precursores: los primeros de aquellos que han abandonado el ámbito del mal y de aquellos que han amparado y ayudado a la Fe; y también aquellos que les han seguido en [el camino de] la rectitud --Dios está complacido con ellos y ellos están complacidos con Él. Y para ellos ha preparado Él jardines por los que corren arroyos, en los que residirán más allá del cómputo del tiempo: ¡este es el triunfo supremo!
Vean en el versículo 99 que esto es seguido inmediatamente por decir: “Sin embargo, entre los beduinos hay quienes creen en Dios, que son sinceros en su creencia y que gastan en el camino de Dios”. Entonces, ¿por qué dice Allah: “Escuchen, hay beduinos que son ejemplos primordiales de hipocresía en su máxima expresión, y hay otros que están bien o son buenos”? Es precisamente —y este es un punto increíble— no por algo endémico o por todas las tonterías que los académicos orientalistas han dicho sobre esto, sino por el hecho de que al Islam le costó mucho lograr que las tribus nómadas alteraran su entendimiento de la prioridad moral y la lealtad.
Recuerden que las tribus nómadas, incluso cuando se trata de simplemente aceptar la ley sobre el asesinato, una disputa de este tipo puede durar generaciones. Por cierto, esto ocurre incluso en tribus de Egipto hasta el día de hoy: puedes tener una enemistad entre tribus que se prolonga por cientos de años, y los miembros de una tribu seguirán matando a miembros de la otra en represalia, de un lado a otro, durante un siglo; en otras palabras, burlan la ley sobre el asesinato. Allah dice que no puedes matar a alguien injustamente y, sin embargo, porque su primo fue asesinado, ellos matarán a un primo de la otra parte; cualquier primo servirá.
Este sistema de lealtad nacionalista, étnico y orientado a la sangre es lo que el Corán está condenando. Porque ellos se unirían felices a una batalla si se trata de una disputa que afecte lo que consideran su honor; pero si les dices: “Ven a unirte a una causa que tiene que ver con el bienestar del Estado islámico” tienen problemas. Y de hecho, lo que fue en mi opinión todo el conflicto entre Ahl al-Bayt y los Omeyas, fue un conflicto entre el ideal de los principios y la fidelidad tribal o el nacionalismo tribal.
Es por eso que los Ahl al-Bayt continuaron teniendo tanta fuerza; incluso si la gente fallaba en apoyarlos en el terreno, continuaron capturando la imaginación moral de los musulmanes a través de los siglos, porque los musulmanes entendieron que aquellos en el poder político dependen de un sistema de lealtad que tiene que ver con la sangre, la etnicidad y los principios de la Jahiliyah (la ignorancia preislámica), mientras que Ahl al-Bayt representaba la antítesis de los principios de la Jahiliyah.
Así que, cuando el Corán nos dice que estas personas son un ejemplo de lo que está mal o de lo que podría salir mal, las ramificaciones y las implicaciones de eso resuenan a lo largo de la historia. Debes mirar tu periodo histórico y reflexionar.
Les daré un ejemplo muy concreto: tantas de las guerras libradas por ejércitos árabes que fueron descritas como Jihad, y las personas que murieron en ellas fueron descritas como mártires, como la guerra de 1948, 1956, 1967, 1973... ¿De qué trataban realmente estas guerras? ¿Se trataba de defender a personas que sufrieron una injusticia, es decir, una causa justa, personas a las que les robaron sus hogares? ¿O eran básicamente guerras nacionalistas?
Porque si fueron guerras nacionalistas, como creo que la de 1973 fue nacionalista —no se trataba de defender a los palestinos ni de defender ningún principio moral más allá del Estado-nación y la dignidad del Estado-nación—,entonces no nos sorprende que Allah no auxilie ni respalde ese tipo de guerra. Entonces se aplicaría toda la fuerza a este tipo de situación moral, porque ¿qué es lo que te motiva?, ¿qué es lo que te anima?, ¿qué es lo que hace que tu sangre hierva?, ¿se trata de tu etnia, tu tribu y tu equipo, o se trata de un principio y una causa moral? Un entendimiento de la causa moral para la cual naciste para servir y por la cual rendirás cuentas en el Más Allá.
Sobre tema sobre el contexto histórico de esos grupos tribales, noten que el Corán nunca condena a un grupo de personas, e incluso cuando habla de judíos o cristianos, siempre está el concepto de que no se puede generalizar a todo el mundo. Cuando habla de aquellos que ven el dinero que gastan a favor de la causa o en servicio de la causa como una carga, esto tiene el significado obvio de que es una señal del hecho de que consideras lo que das a una causa como una pérdida, en lugar de sentir que es un honor servir y apoyar la causa financieramente. Pero hay algo más profundo en esto: la riqueza entre las tribus nómadas. Existe una ética de supervivencia establecida desde hace mucho tiempo por la cual una tribu se esfuerza mucho por mantener cualquier dinero o riqueza que se genere circulando dentro de la tribu.
Esta es la razón por la que las tribus tenían dificultades, por ejemplo, con que las mujeres heredaran dinero, o incluso con la idea de que las mujeres pudieran poseer dinero a su nombre y tener el poder de controlar cómo se gasta. Porque las tribus, de la misma manera que tienen un sentido de lealtad dirigido hacia la conectividad de la tribu, también tenían una tendencia muy poderosa a ver la riqueza como algo perteneciente a la tribu y como algo que debía permanecer dentro de ella. Por lo tanto, la enajenación de la propiedad y la riqueza era algo con lo que las tribus tenían una dificultad enorme.
Una cosa era decirles, por ejemplo, que su Zakat se iba a utilizar para apoyar a los indigentes o a los necesitados dentro de la tribu; pero era algo completamente diferente decirles que el dinero que donas, o el dinero del Zakat o la Sadaqah, se va a gastar fuera de los dominios de la propia tribu. Esto alcanza su clímax tras la muerte del Profeta, porque la razón principal de la llamada “Guerra de Apostasía” —la primera guerra civil en el Islam durante el tiempo de Abu Bakr— fue el tema del dinero. El dinero tribal. Las tribus, con mucha renuencia... incluso las tribus que aceptaron pagar su parte de impuestos a la autoridad central en Medina, tras la muerte del Profeta, se retractaron y volvieron a decir: “No le debemos nada a la autoridad central ni a ninguna entidad política fuera de la tribu, y ya no estamos dispuestos a dar dinero para que se gaste fuera de la tribu”.
Así que, cuando Allah habla de que hay entre los beduinos quienes toman lo que gastan en el camino de Allah como una carga, alude —y veremos en un segundo cómo el Corán desarrolla esto— a este desafío de lograr que las tribus vayan más allá de la lógica egoísta de la unidad tribal hacia un compromiso con una causa colectiva. La idea de una riqueza que pertenece más allá de la unidad tribal, a una Ummah, era un desafío real.
¿No es irónico que, en la era poscolonial, los musulmanes hayan regresado completamente a la noción de una riqueza nacionalista tribal? Intenten decirles a los saudíes que su dinero pertenece a alguien que no sea saudí, o a los emiratíes que su dinero pertenece a alguien que no sea emiratí, o a los egipcios... hemos retrocedido. Y de nuevo, veo la relación de Allah con nosotros como algo enteramente lógico: ¿cómo puede Allah apoyar a aquellos que no apoyan los principios básicos que Allah nos ha dado para la ecuación?
Y, por supuesto, luego viene la salvedad de que, sin embargo, hay quienes entre los beduinos de hecho gastan en el camino de Dios, no lo consideran una carga y tienen un entendimiento correcto de sus compromisos y lealtades.
(101) Pero entre los beduinos que habitan a vuestro alrededor hay hipócritas; y entre la gente de la Ciudad [del Profeta] hay [también] quienes se ha vuelto obstinados en [su] hipocresía. Tú no [siempre] los conoces, [Oh Muhammad --pero] Nosotros los conocemos. Les infligiremos doble castigo [en este mundo]; y luego serán consignados a un castigo terrible [en la Otra Vida].
El versículo 101 es una referencia más particular a la dinámica de la que estaba hablando. Lo único que quiero decir sobre esto es que he mencionado repetidamente que, a menudo, en la forma en que contamos la historia de la Sira (biografía profética), ignoramos y ocultamos el grado en que se toleraba la disidencia en el tiempo del Profeta, la paz sea con él. Recuerden el versículo justo anterior, el 100, menciona a los veteranos: los Muhajirun, los Ansar, aquellos migrantes y auxiliares que son compañeros sólidos y leales del Profeta y que son un ejemplo moral para los demás. Pero luego, inmediatamente después, habla de aquellos que son insolentes en su hipocresía. ¿Por qué? Bueno, eso es porque entre los veteranos sólidos se quejaban repetidamente al Profeta sobre el grado de insolencia e hipocresía de aquellos que habían sido hipócritas desde la batalla de Badr, pasando por Uhud y la batalla de la trinchera. Decían que estas personas eran insolentes en su desafío, que seguían repitiendo el mismo comportamiento ofensivo, que lo criticaban a él, lo calumniaban, hablaban mal de él, decían cosas horribles sobre él... “y tú no nos permites hacer nada contra ellos, no nos permites ni siquiera exiliarlos o excluirlos de la comunidad”.
La propia comunidad de Medina, y especialmente lo que surgió en aquel momento, incluyó a algunos que decían: “Miren, tenemos un problema con estos beduinos que se han convertido al Islam; estamos luchando por enseñarles el Islam correcto, pero cuando ven el ejemplo moral de los hipócritas, algunos de ellos se aferran a ese ejemplo y dicen: "Bueno, si estos veteranos que han estado allí, que vivieron ocho o nueve años con el Profeta y han estado constantemente cometiendo lo que describimos como actos de nifaq"“ —es decir, retractarse de ir a las batallas, negarse a unirse, desobedecer órdenes o negarse a hacer lo que el Profeta, la paz sea con él, les decía que hicieran—, “eso les da fuerza; es un mal ejemplo moral para ellos”.
Este el contexto de estas aleyas. Allah está diciendo que hay algunos de ellos que son hipócritas y tú no sabes que lo son, pero Allah sí sabe que son hipócritas. Así pues, estos son los discretos, pero también están los insolentes. Noten lo que Allah dice “les haremos sufrir doblemente” en este mundo. No creo que signifique “doblemente”; no significa que duplicaremos su sufrimiento, sino que lo leo como algo a lo que aludí antes. En la misma sura se indica que, aunque estas personas no están siendo castigadas en el tiempo del Profeta, y Allah sabe que no serán castigadas en vida del Profeta, creo que cuando dice que serán castigadas dos veces, una vez es claramente en el Más Allá, pero ¿cuál es la otra?
Yo creo que son las Guerras de Apostasía (Riddah). Creo que Allah sabía obviamente, que van a ocurrir estas guerras y que resultarán en su derrota. Allah sabe que apostatarán. Mientras el Profeta, la paz sea con él, estaba vivo, su desafío no tuvo consecuencias porque permanecieron nominalmente leales; continuaron, por ejemplo, pagando sus cuotas y los impuestos que debían al Estado. Pero una vez que el Profeta murió, el juego fue diferente.
(102) Y [hay] otros --[gentes que] se han vuelto conscientes de sus pecados después de haber realizado buenas acciones y también malas; [y] puede ser que Dios acepte su arrepentimiento: pues, ciertamente, Dios es indulgente, dispensador de gracia. (103) [Así pues, Oh Profeta,] acepta esa [porción] de sus bienes ofrecida por amor a Dios, para que puedas así limpiarles y hacer que crezcan en pureza, y reza por ellos: ciertamente, tu oración será [una fuente de] sosiego para ellos --pues Dios todo lo oye, es omnisciente.
Recuerden que primero se habló del hecho de que hay estas tribus beduinas que tienen muchas dificultades con que la sadaqah vaya a la autoridad central, y con la enajenación de la propiedad más allá de la tribu. Allah señala esto como un problema, como una señal del hecho de que el vínculo nominal entre aquellos que eran los hipócritas persistentes era que continuaban pagando sus obligaciones financieras a la autoridad central, y solo dejaron de hacerlo tras la muerte del Profeta, lo cual causó la guerra civil.
Pero observen en el versículo 103: Allah dice “toma de ellos”. Aquí se incluye el impuesto que era recaudado por la autoridad central, y Allah explica que este dinero que va a la autoridad central a través del Profeta purifica a los creyentes. Es el dinero que sostiene la columna vertebral del Estado islámico. Allah dice: “Profeta, reza por tus seguidores”, y añade que tu oración (dua) será para aquellos que son verdaderos creyentes un consuelo para ellos.
Cuando el Profeta murió, tribus como los Ghatafan y otras tantas se negaron a pagar la sadaqah o el impuesto a Abu Bakr. El argumento ideológico que presentaron fue: “Solíamos pagar la sadaqah en tiempos del Profeta porque las oraciones del Profeta eran una tranquilidad para nosotros, nos daban consuelo; pero tus oraciones no son lo son, no son un consuelo para nosotros y, por lo tanto, nos negamos a pagar”.
Ahora bien, de nuevo, si nos alejamos del enfoque de “cuento de hadas” de la Sira y de la historia islámica temprana, ¿por qué es esto significativo? Como señalaron muchos juristas, es una ta’wil (interpretación) plausible si lo piensas; tiene una lógica. Estás señalando el texto y diciendo: “Bueno, Allah dijo que el Profeta tiene derecho a llevar la sadaqah a la autoridad central porque su oración es un consuelo; pero como tu oración, Abu Bakr, no es un consuelo, no queremos pagar”. ¿Tiene plausibilidad? Sí. ¿Significa que es correcto? No lo creo. Los argumentos plausibles se utilizan a menudo para ocultar la hipocresía; y esto se puede aplicar más allá de este hecho. Por ejemplo, en mi campo, puedo decir que los argumentos académicos se utilizan a menudo para ofuscar y ocultar la hipocresía.
Esta es parte de la forma en que Abu Bakr luchó contra aquellos que tenían un ta’wil plausible, una interpretación plausible. Una causa plausible difiere materialmente de aquellos que luchan sin una interpretación o causa plausible. Por eso, aunque llamamos a estas las Guerras de Apostasía, y aunque puedas creer o sentir, o incluso saber, que este argumento plausible ante Allah en el Más Allá se revelará como algo que no oculta sino hipocresía, el hecho de crear institucionalmente un sistema en el que se acepta la existencia de un argumento plausible para establecer un sistema de derechos que haga que los conflictos no sean un juego de suma cero, es muy crítico.
Por ello, estas son las instrucciones y las enseñanzas de Ali, que Allah esté complacido con él, especialmente al luchar contra aquellos que tenían una interpretación plausible: incluso si crees que están equivocados, no puedes ejecutarlos, no puedes confiscar sus bienes, no puedes perseguirlos ni castigar a los miembros de su familia. Hay toda una serie de restricciones. Imaginen si esa ética hubiera civilizado nuestros conflictos políticos a lo largo de la historia islámica. Imaginen si dijéramos: “Sí, estoy completamente convencido de que eres un hipócrita y este argumento que presentas no es más que una excusa, pero solo porque es un argumento racional y no es, a simple vista, totalmente absurdo, eso crea un sistema de derechos y garantías que evita que el conflicto sea un juego de suma cero en el que o yo te venzo o tú me vences”.
Esto llegó tan lejos que algunos juristas dijeron que la razón por la que Allah permitió que los compañeros lucharan entre sí fue para enseñarnos lo que se conoce como Ahkam al-Bughat (las leyes relativas a los rebeldes). Me quedo impactado y asombrado al encontrar musulmanes modernos que deberían tener más conocimiento —porque es lo mismo tanto en la jurisprudencia chiíta como en la sunita— que utilizan un lenguaje diciendo que alguien es un baghi como si fuera una excusa para exterminarlos y ejecutarlos, cuando cualquier novato en la ley de la Sharia sabría que toda esta idea —que se remonta a Imam Ali en particular— es que aquellos que son disidentes a los que te enfrentas en una rebelión, pero que tienen una interpretación plausible, entonces se les aplican ciertas reglas básicas, reglas humanitarias, al conflicto.
Particularmente el versículo 103, como dije, se convierte en un punto de discordia muy interesante en las llamadas Guerras de Apostasía, porque como dijimos, algunos eran realmente apóstatas y otros de ellos solo se apoyaban en el argumento legal, Allah sabe mejor. Pero solo porque invocaron un argumento legal basado en el versículo 103, ganaron inmunidades particulares en la guerra y después de la guerra debido a esa interpretación plausible.
(104) ¿No saben que sólo Dios es quien puede aceptar el arrepentimiento de Sus siervos y que es el [verdadero] receptor de lo que es ofrecido por amor a Él --y que sólo Dios es quien acepta el arrepentimiento y es dispensador de gracia?
(105) Y di[-les, Oh Profeta]: “¡Obrad!” Y Dios contemplará vuestras obras, como [lo hará] Su Enviado, y los creyentes: y [al final] seréis devueltos ante quien conoce todo lo que está fuera del alcance de la percepción del ser humano, así como todo lo que las criaturas pueden percibir --y entonces Él os hará entender lo que hacíais.”
(106) Y [hay aún] otros --[gentes cuyos casos son] aplazados hasta que Dios quiera juzgarles: o bien les castigará o se volverá a ellos en Su misericordia --pues Dios es omnisciente, sabio.
Ahora, fíjense en el 106, que dice que hay algunos que serán castigados dos veces; y como dijimos, sufrirán —creo yo— en las guerras de apostasía y luego serán castigados en el Más Allá. Pero miren el 106: “Y habrá otros entre los hipócritas cuyos casos quedan aplazados hasta que Dios juzgue; o bien Dios los castigará, o bien se volverá de nuevo hacia ellos con Su misericordia”. Es decir, o bien Dios los castigará o bien los perdonará. De nuevo, miren la ética de la moderación.
Existe una tradición que no creo que sea confiable, la cual dice que Allah le dio una lista al Profeta de todos los hipócritas. Pero dado que el Profeta no nos dijo quiénes eran estos hipócritas... se dice que Gabriel vino al Profeta y le dijo: “Está bien, te voy a decir los nombres de todos los hipócritas”; pero lo que importa es lo que dice el Corán: que hay algunos conocidos por ti y otros que solo Allah conoce. Y luego Allah nos dice: “Lo que importa es: toma la sadaqah que se debe a la autoridad central para proteger la columna vertebral del Estado islámico y reza por tu Ummah, y en principio, sabe que tu oración es un consuelo para tu Ummah”.
Creo que esto es un ejemplo moral: cualquier Imán —y no creo que haya ninguna prohibición de que sea una mujer- de un Estado musulmán debe esforzarse por ser aceptado y celebrado por su Ummah, que la gente lo sienta. ¿Saben el nivel de popularidad que es necesario para que la mayoría de la gente sienta que este Imán es un consuelo, una fuente de confort para ellos? Personalmente creo que Allah estaba estableciendo un estándar para nosotros: si tu líder es o bien tan impío, o tan astuto y sin principios, o simplemente tan impopular que la gente no siente ninguna sensación de seguridad bajo su mando, entonces eso invalida la idea; eso en sí mismo es una refutación total del ideal. Significa que este no es el tipo de líder que deberías tener.
Es increíble que, con la tradición que tenemos, todavía haya musulmanes que digan: “Oh, no importa, le debes al gobernante obediencia ciega; no importa si es amado u odiado”. En el Islam no debes amar a los gobernantes injustos y asquerosos. Me pregunto cómo se filtró esta influencia demoníaca en nuestra tradición; no lo sé.
A fin de cuentas, ya sabes, depende de Allah: o Allah los perdona o los castiga. Piensen en el contexto histórico en el que algunos de los veteranos se quejaban al Profeta de por qué no tomábamos medidas contra los hipócritas, que estaban dando un mal ejemplo a los nuevos conversos. Y luego consideren eso a la luz de lo que dice Allah. Parte de lo que Allah dice es que, bueno, saben, para estos hipócritas, algunos de ellos merecen el peor de los destinos, pero a algunos de ellos, en última instancia, Allah podría perdonarlos. Y mientras cumplieran con el compromiso legal pagando la sadaqah... ¿Cuál es la lección moral? Es que, en última instancia, si esa persona que crees firmemente que es un hipócrita... como deja claro el versículo 104, las puertas del arrepentimiento están abiertas hasta el último minuto y, en última instancia, Dios podría perdonarlos. Lo que Allah ha hecho es deconstruir la posición de línea dura que dice “tolerancia cero para la disidencia”. ¿Se está captando mi punto? La introspección moral y el cuidado moral del Corán son asombrosos, porque recae sobre ti... Sí, sabes que Allah sabe que hay disidentes que están haciendo cosas horribles, pero nunca te permite el tipo de condena moral que encontrarías con las inquisiciones morales. Nunca te da luz verde para participar en una inquisición moral. Siempre dice: “Bueno, ya sabes, las puertas del arrepentimiento están abiertas, podrían arrepentirse, Allah podría perdonarlos”. Así que siempre tienes que estar en guardia y actuar con cuidado, no sea que termines en una posición moralmente equivocada.
Entonces, en el versículo 105 nos dice que cuando se trata de la acción, todos la debemos observar. No es solo Dios, no solo el Profeta, sino Dios, el Profeta y los creyentes. Es como decir: “Las acciones hablan más fuerte”. No puedes... no es legítimo, como la especie de narrativa constante de muchos de los hipócritas, que cuando eran reprochados moralmente o la gente estaba insatisfecha con ellos, su respuesta era: “Bueno, ¿cómo lo sabes? ¿Cómo sabes que no hago...? Tal vez simplemente no ves lo que hago. Tal vez yo sirvo a Dios más que tú, pero simplemente no lo ves”. El punto sobre el servicio moral es que se manifiesta, se muestra y se ve. Y el tipo de relativismo moral individual que dice: “Oh, bueno, no me juzgues”, porque si no te condeno políticamente ,y no te juzgo políticamente, pero tenemos absolutamente la obligación de ser observadores éticos unos de otros.
(107) Y [hay hipócritas] que han establecido una casa de adoración [aparte] para causar daño, promover la apostasía y la desunión entre los creyentes, y para crear un puesto de avanzada para quienes desde un principio han combatido contra Dios y Su Enviado. Y jurarán solemnemente [ante vosotros, Oh creyentes]: “¡Sólo teníamos las mejores intenciones!” --pero Dios da fe de que ciertamente son mentirosos.
(108) ¡No entres jamás en ese lugar! Sólo una casa de adoración fundada, desde el primer día, sobre la consciencia de Dios merece que entres en ella --[una casa de adoración] en la que hay hombres que desean crecer en pureza: pues Dios ama a quienes se purifican.
(109) ¿Quien es mejor: quien ha cimentado su edificio sobre la consciencia de Dios y [buscando] Su complacencia --o quien ha cimentado su edificio al borde de una ribera que se desmorona, socavada por el agua, y que [acabará por] desplomarse arrastrándole al fuego del infierno? Pues Dios no otorga Su guía a gentes que [deliberadamente] hacen el mal: (110) el edificio que han construido no cesará de ser una fuente de profundo desasosiego en sus corazones hasta que sus corazones se hagan pedazos. Y Dios es omnisciente, sabio.
Bien, ahora llegamos a los versículos 107 al 110. Es el incidente de lo que se conoce como Masjid ad-Dirar. Y las lecciones morales aquí son múltiples. Entonces, ¿cuál es esta situación? Noten primero que comienza desde el 107: “Y hay hipócritas que han establecido una casa de adoración separada para crear maldad”. Es decir... Bien, hay un incidente histórico y, de nuevo, la importancia de entender el contexto de la construcción de una mezquita. Esta mezquita pasó a ser conocida en la historia islámica como Masjid ad-Dirar, la Mezquita del Daño/Oposición. ¿Y por qué se llamó así? Porque fue mencionada en el Corán. Un grupo de musulmanes fue y construyó una mezquita en un área conocida como Quba. Y luego invitaron al Profeta, la paz sea con él, a venir a rezar en esta mezquita como un paso inaugural para celebrar la fundación de esta mezquita. Y el Profeta, la paz sea con él, les dijo que iría a rezar a su mezquita e inaugurarla.
Entonces el Profeta recibió esta revelación y Allah entonces le dice al Profeta que no debe rezar en esta mezquita y que esta mezquita no fue construida con buenas intenciones, y que esta es una mezquita construida por hipócritas por causas políticas que tenían la intención de causar disidencia. Y acto seguido, el Profeta, la paz sea con él, ordenó que la mezquita fuera derribada.
En el contexto de toda esta dinámica con las facciones disidentes, están los hipócritas cuya hipocresía proviene de la debilidad de la fe y, a veces, de la ignorancia. Y luego están los hipócritas, las facciones disidentes en Medina. Algunos de ellos son bastante insolentes en su disidencia. Entre esas personas hay un tipo conocido como Abu 'Amir ar-Rahib quien parece haber sido la personalidad más carismática en avivar el esfuerzo para construir esta mezquita y lograr que la gente donara dinero para esta mezquita y la construyera, y así sucesivamente. Y lo que fue muy interesante sobre esta mezquita es que mucha de la gente involucrada en ella , era gente que a menudo había sido acusada de ser desleal o bien de estar entre esta facción que yo digo: los disidentes regulares. Entonces, o bien era gente que había sido parte de Abd-Allah ibn Ubayy y su facción que se retiró de la batalla de Uhud, o gente de la que se reportó que se quedó al margen en la batalla de la Trinchera o gente que se negó a unirse a la peregrinación en los eventos que llevaron al Tratado de Hudaybiyyah. Ya saben, recuerden que hubo un grupo que dijo: “Oh, es un suicidio para nosotros ir a esta peregrinación”, y desarmados, etcétera, etcétera, y se negaron a unirse.
Así que cuando miras los nombres de todos los individuos que están asociados con la construcción de esta mezquita, no todos, pero la clara mayoría de ellos, siempre tenían algo en su pasado donde estuvieron involucrados en un incidente u otro. Y en relación con Abu 'Amir ar-Rahib está llena de ambigüedad. ¿Y por qué Abu 'Amir ar-Rahib en particular? Porque después de construir esta mezquita, los informes no concuerdan si viaja a Bizancio e intenta ganar una audiencia con el Emperador Bizantino, o envía un mensajero al Emperador Bizantino. En lo que ambas corrientes de informes están de acuerdo , es en que era parte de un plan para afirmar que hay una facción dividida en Medina y pedirle al Emperador Bizantino que apoyara a esta facción que se quería separar. Entonces lo que los gobiernos hacen hoy todo el tiempo es que quieres derrotar a un oponente, así que afirmas que estás apoyando a una facción disidente. Como cuando los estadounidenses, por ejemplo, apoyaron a los kurdos en Irak; o cuando los israelíes se aliaron con los drusos en el Líbano. Así que invitas a grupos a que vengan a apoyarnos, y la legitimidad es que ahora estás apoyando a un movimiento interno que es una demostración de que ese gobernante no tiene el apoyo y la aceptación incuestionables del gobernante que afirma representar, o de la gente que afirma representar.
Y una vez que esta mezquita es derribada, de hecho, Abu 'Amir ar-Rahib escapa, y hasta donde yo sé, es el único que huye. Deja Medina por completo y sube a ash-Sham en Bizancio, en las áreas bajo influencia bizantina en Siria, y de hecho se convierte al cristianismo. Y muere en ash-Sham, o en Siria, siendo cristiano.
Noten acá que la facción disidente , es ahora aliada de una facción política centrada en un acto político disidente, que iba a invitar a la interferencia extranjera. Es bastante instructivo que la excusa para esa interferencia extranjera, y la excusa para romper la unidad que iba a pretender ser una forma alternativa de institución islámica, fue derribada por el Profeta. Pero investiguen a todos los individuos que supuestamente estuvieron involucrados en este incidente: lo que es más significativo es que ninguno de ellos es arrestado, torturado o asesinado. Así que Allah dice que esto fue un complot, Allah dice que tienes que derribarlo. Ahora, no estoy diciendo que no puedas castigar a la gente que conspira contra una Ummah, pero es de gran valor instructivo el grado de renuencia que el Profeta, la paz sea con él, mostró al no ejecutar a gente por razones políticas o encarcelar a gente por razones políticas.
Tenemos informes de Abu Bakr y 'Umar y un número de compañeros se negaron a rezar con aquellos que estuvieron involucrados en este incidente. ¿Por qué sabemos esto? Porque una de las personas era Mujma ibn Jarifah, todos los indicios eran que él realmente no conocía las intenciones de Abu 'Amir ar-Rahib y él pensaba que simplemente estaba apoyando un esfuerzo de mezquita. La cosa es que Abu Bakr y 'Umar —y hay un informe incluso de Ali— es que boicotearon y evitaron a Mujma ibn Jarifah, se negaron a rezar con él, y se negaron a nombrarlo para cualquier posición política debido a su participación en el incidente de la mezquita. Cuando el Profeta, la paz sea con él, muere, Abu Bakr le dice: “No te nombraré para ninguna posición política ya que estuviste involucrado con este incidente”. Luego Mujma ibn Jarifah jura, toma un juramento con Abu Bakr que no conocía las intenciones detrás de la construcción de esta mezquita, que tenía las mejores intenciones, que no tenía idea de que Abu 'Amir ar-Rahib tenía la intención de contactar al Imperio Bizantino y usar esta mezquita como una excusa para invitar a la participación de los bizantinos; y le creen. Después de creerle, lo perdonan y le dicen: “Está bien, vamos a rezar contigo y vamos a nombrarte para cargos políticos”. De nuevo, tenemos un informe de que el Imam Ali, la paz sea con él, también mantiene la misma posición hacia él.
¿Por qué es esto significativo? Hagan una pausa y reflexionen. Ellos podrían haber adoptado la posición dogmática: “Bueno, Allah condenó los incidentes de Quba o de la Mezquita del Daño (Masjid ad-Dirar), y a todos los involucrados; por tanto, no hay lugar para que yo use mi razón o mi juicio y te perdone. Lo siento, no puedo perdonarte porque Allah no me dijo que perdonara a ninguno de ustedes”. Podrían haber hecho eso, y los musulmanes modernos es exactamente lo que habrían hecho. Pero estas personas tenían una relación natural con el Corán; entendían que Allah nunca te impide usar tu sentido de discernimiento ni ejercer tu mejor juicio. Sí, Allah condenó a los involucrados en este incidente, pero eso nunca excluye la agencia humana ni la necesidad de la misma.
Así que hay una diferencia enorme entre matar personas, destruir a la gente y a sus familias, y decir: “Bueno, te has involucrado en algo que está mal contra el Estado y, por lo tanto, has perdido tu derecho a que el Estado confíe en ti”. Es una diferencia enorme. Y, sin embargo, el Estado, representado aquí en las personalidades, no pierde su capacidad de usar su mejor juicio sobre quién es históricamente culpable y quién no lo es realmente.
Saben, esta imagen que siglos de autoritarismo y despotismo han arraigado en la mente musulmana, tanto sunita como chiíta, de que el Estado islámico consiste únicamente en ser rápido para castigar; es como los zombis. Ya saben, ante una infección menor, métanlos quince años en prisión y tiren la llave. Ante una desobediencia menor al gobernante, échenlos a la cárcel. Esto es el subproducto del Estado tiránico, de los sucesivos sistemas tiránicos de gobierno que gobernaron y representaron al Estado islámico desde los Omeyas hasta los Abasíes. Pero incluso estos Estados tiránicos, creo que podrían haber sido entendidos en su contexto histórico; en otras palabras, podrían haber sido entendidos de la forma en que entendemos el reinado de Enrique VIII sobre Gran Bretaña con sus ejecuciones.
Pero es el colonialismo y el orientalismo, con su mito del “despotismo oriental” que plantea que el Oriente es inherentemente despótico. De la misma manera que ha infectado nuestra inteligencia con muchas nociones islamófobas sobre sus propias tradiciones, incluso ha infectado a la clase religiosa al equiparar su tradición con el absolutismo y con una política que es un juego de suma cero.
Entonces, durante mucho tiempo, las tribus árabes habían aceptado que el alcance de su política exterior consistía en tratar con otros árabes; competir con sus pares por recursos o supremacía. El hecho de que ahora el Islam los llevara a una confrontación con las superpotencias de la región —aquellas ante las cuales habían sido sumisos según la memoria colectiva— fue lo que chispeó la idea de que esta era una política desastrosa que resultaría en una invasión bizantina para castigarlos. Así que, para estar "en el lado seguro", decidieron contactar a los bizantinos y asegurarles su lealtad. Fue ese tipo de comportamiento rastrero y traicionero que hoy vemos en todo el mundo musulmán: traicionar a los hermanos musulmanes asegurando a la superpotencia que "en realidad no estamos con ellos, estamos con ustedes".
Es por eso que, si notan, el Corán dice que el edificio que han construido nunca dejará de ser una fuente de profunda inquietud en sus corazones hasta que sus corazones se desmoronen; y Dios es Omnisciente y Sabio. La inquietud de la que habla el Corán es esta debilidad de fe. Había personas conspirando por una posición política, como Abu ‘Amir, pero a sus seguidores, a la gente común que formaba parte de este esfuerzo, lo que los tentó fue la idea de que desafiar a los bizantinos en lugar de ser serviles —como en la expedición de Tabuk— tendría consecuencias desastrosas. Pensaban que cuando los bizantinos vinieran a castigarlos, debían tener pruebas concretas de que siempre fueron pro-bizantinos y no pro-Muhammad.
La inquietud de la que habla Allah es para decirles que no se trata de un edificio. El problema está en sus corazones; son débiles en la fe. En una palabra, son personas traicioneras. Porque incluso si no estás de acuerdo con las políticas de tu Ummah y de la mayoría, intentar asegurar para ti mismo una posición segura traicionando a los tuyos es una enfermedad moral en el alma. Al mirar la historia de estos individuos, hubo algunos que se arrepintieron, pero otros eventualmente lucharon contra Abu Bakr en las guerras de apostasía y murieron en ellas, o desaparecieron de la historia como personas que continuaron teniendo una fe perturbada.
Si hubiéramos aprendido del incidente de Masjid al-Dirar, sabríamos que la traición, especialmente en la era del colonialismo, es lo que más ha destruido a la Ummah musulmana. Nada la destruyó tanto como la disposición de un musulmán a aliarse con no musulmanes contra sus propios hermanos. Si observamos la historia islámica durante el colonialismo, fue esa misma actitud la que motivó el comportamiento que presenciamos en este incidente. Si en lugar de convertir la Sira (biografía profética) en cuentos de hadas, hubiéramos extraído la lección moral y escuchado atentamente la voz de Allah, entenderíamos que esto será una fuente de inquietud en el corazón. En otras palabras, tu fe carece de sentido si aceptas para ti mismo este tipo de conducta moralmente traicionera.
Mucho de lo que es ofensivo en la historia musulmana moderna no habría ocurrido. Es algo que realmente impacta: en la era del colonialismo, la ética que unía a los musulmanes y les hacía sentir lealtad hacia su prójimo, esa ética que dicta que es indigno apuñalar a un compañero por la espalda para ganar una posición de favor, se deterioró completamente ante la modernidad. Si leemos la historia de cómo se desmoronó el Imperio Otomano y la cantidad de traiciones cometidas que derribaron la idea de la unidad islámica —una idea y una ética moral que no hemos podido recuperar desde entonces—, vemos que este incidente se repite.
La lección sobre la Mezquita del Daño se enseña en muchos lugares, pero rara vez encontrarás a alguien hablando de este incidente en el contexto de una lección moral contra el tipo de traición que rompe el tejido de la confianza y la seguridad hacia un compañero musulmán.
Como último punto, consideren esto: si quieren entender cómo la ética social puede, de hecho, superar a la política pragmática, y hasta qué punto el intentar convencer a los musulmanes de que es la realpolitik lo que guía al "otro" (al no musulmán) es una falacia, observen lo siguiente. A tantos musulmanes en la era de la modernidad se les enseñó, y se convencieron, de que viven en un mundo no ideológico; que viven en un mundo motivado por intereses materiales pragmáticos y no por causas ideológicas. Mucho de lo que se ha enseñado a los musulmanes, de muchas maneras, es que viven en un mundo post-ideológico; un mundo cuya única ideología es el consumo y el materialismo.
Estudien la relación entre dos países que alguna vez estuvieron en conflicto militar directo, como Gran Bretaña y los Estados Unidos. Estudien la forma en que Gran Bretaña y los Estados Unidos han compartido tecnología, han compartido un estatus económico privilegiado y dinámicas similares, y cómo han sincronizado sus políticas exteriores. Incluso cuando había todas las razones para que estos dos países chocaran por los recursos petroleros en el Medio Oriente, fue la ideología —y tristemente, una ideología racial— lo que evitó que Gran Bretaña y los Estados Unidos llegaran a enfrentarse por el petróleo, incluso ante recursos escasos. La ideología fue tan poderosa que redefinieron sus intereses pragmáticos para evitar cualquier choque serio.
Este tipo de sincronicidad que encuentran hoy en la civilización occidental, y a veces en lo que se llama civilización judeocristiana, no está impulsada por intereses materiales pragmáticos; está impulsada por la ideología y la identidad. Y algo básico en esta ideología e identidad, dentro del marco que define lo "judeocristiano" u "occidental", es una ética básica de no traición y de ausencia de alevosía entre ellos. Hubo muchos conflictos coloniales entre franceses y británicos, y muchas oportunidades para que los franceses hicieran tratos paralelos o los británicos hicieran tratos con los colonizados para, de forma traicionera, apuñalarse por la espalda el uno al otro. Lo que es verdaderamente notable es que, mientras que del colonizado a menudo se esperaba que traicionara a su compañero colonizado —al dominado, al subyugado siempre se le exige traicionar al sujeto subyugado igualmente despojado de poder—, el subyugador, el colonizador, a menudo se guiaba por una ética en la que no se traicionan entre sí. Es como si dos leones no se traicionaran mientras se alimentan de una presa; se espera que su presa se traicione entre sí y se empujen unos a otros para ser devorados por el león, pero dos leones no se traicionarán entre sí.
En términos claros, no se puede construir una Ummah a menos que exista una poderosa ética social contra la traición y las puñaladas por la espalda. Reflexionen sobre ello; cuanto más uno lee, más estudia la historia y más reflexiona, encuentra que entre nosotros los musulmanes, al igual que en el resto del mundo colonizado, una de las éticas más básicas de las que carecemos es esa: nos traicionamos unos a otros. Nos apuñalamos fácilmente por la espalda, mientras que esa ética entre las personas que dominan, en lugar de ser dominadas, es muy diferente.
Debido al contexto del conflicto bizantino, y porque lo que impulsó a estas personas a ese pensamiento traicionero fue el miedo de: "Dios mío, vamos a estar en conflicto con Bizancio, así que busquemos una posición favorable", es por lo que, justo después del versículo 111, aparece la declaración de Allah a los creyentes:
(111) CIERTAMENTE, Dios ha comprado a los creyentes sus vidas y sus bienes, prometiéndoles a cambio el paraíso, [y así] luchan por la causa de Dios, matan y son matados: una promesa cierta que Él se ha impuesto en [las palabras de] la Tora, el Evangelio y el Qur’an. ¿Y quién puede ser más fiel a su promesa que Dios? Alegraos, pues, del trato que habéis hecho con Él: ¡pues este, precisamente, es el triunfo supremo!
Es como si, después de decirles que escuchen la dolencia en sus corazones, o el elemento en el corazón que causa esa inquietud —ribah, como se traduce, la ansiedad o la debilidad que Muhammad Asad traduce como "inquietud" y que corroe su fe—, si quieren entender qué es lo fundamental de la fe, es su relación y lo que une a esta Ummah. La norma social básica que existe y que teje a esta Ummah es que sus vidas y sus posesiones es como si ya hubieran sido compradas o vendidas, en un sentido metafórico, a Allah.
En otras palabras, la ecuación es: he vendido mi alma, he vendido todas mis posesiones, he vendido mi conocimiento y he vendido todo lo que me define como ser humano porque creo en la Salvación. Por lo tanto, ¿qué posees de lo que eres? Nada. Es propiedad de Allah; está bajo el cuidado de Allah. Entonces, ¿por qué está mal decir: "Bueno, estos musulmanes están siguiendo una política desastrosa"? Supongamos que, de hecho, estuvieran siguiendo una política desastrosa, ¿cuál es la ética que te dice que no puedes cerrar un trato por separado, ponerte a salvo y decir "que mis compañeros musulmanes se vayan al infierno"? Es porque, según la ecuación de la creencia, ya has vendido lo que eres y lo que tienes a Allah.
Esta es toda una actitud moral que impulsa toda la trayectoria del sacrificio: que el hecho de que viva o muera está en manos de Allah. Ya sea que finalmente sobreviva a una batalla o no, o que sobreviva a las luchas de la vida o no, he encomendado todo eso en manos de Allah. El paradigma mismo, la actitud, el marco ideológico de mi existencia en esta vida es que me esfuerzo en el camino de Allah.
Ahora bien, ¿por qué dice Allah: "En la Torá, en el Evangelio y en el Corán"? Primero observen que dice: "Ellos luchan por la causa de Dios, matan y son matados; una promesa que Dios ha querido imponerse a Sí mismo en las palabras de la Torá, del Evangelio y del Corán. ¿Y quién podría ser más fiel a su pacto que Dios?". ¿Por qué el recordatorio de que esto está en la Torá y en el Evangelio (el Nuevo Testamento), así como en el Corán? Es para indicar que esto no es algo exclusivamente "islámico", es algo monoteísta. Esta ha sido la relación desde el tiempo del primer profeta monoteísta —por supuesto desde Adán, pero desde el padre de todos los profetas, Ibrahim (Abraham)—. Siempre ha sido lo que define la relación entre Allah el Creador y lo creado: que ustedes están aquí como huéspedes bajo términos específicos. Los términos de su existencia en esta tierra son definidos por Allah, y el término principal es que ya se han comprometido con la idea de que no son dueños de nada de su cuerpo, de su alma, de su conocimiento, de sus esfuerzos ni de sus posesiones. El verdadero dueño de todo es Allah, y ustedes lo han aceptado porque se han comprometido con la creencia de que hay una vida más allá de esta, y que desean lo que Allah ofrece en esa vida venidera.
Si esto es así, ¿cómo ocurre la traición? ¿Por qué sucede la deslealtad? ¿Por qué la gente experimenta cosas como los celos, la envidia o el resentimiento? Recuerden que esta es la sura en la que Allah nos dijo, al principio de At-Tawbah, que estas personas comenzaron aspirando a un nivel de fe, pero no lo alcanzaron. Lo que preocupa a la sura At-Tawbah es: ¿por qué la gente no alcanza el nivel de fe que inicialmente dicen querer? En una palabra: ¿por qué la gente termina siendo hipócrita, lo reconozcan o no?
Hacia el final de la sura, Allah viene y, por así decirlo, destapa la olla o quita las mantas y dice: "Escuchen". Antes, Allah dijo que los verdaderos creyentes se comprometen a encomendar el bien; que los verdaderos creyentes se unen en un vínculo de búsqueda de la bondad y de resistencia a lo opuesto al bien. Ahora Allah viene y dice: entiendan que es la premisa misma del monoteísmo. Si son incapaces de mirar más allá de este mundo, su fe eventualmente los llevará a la hipocresía. La razón por la que las personas fallan moralmente es que se debilitan pensando que no habrá consecuencias más allá de este mundo. "Puedo darme la vuelta, cerrar un trato con los bizantinos y no habrá consecuencias reales en el Más Allá".
En nuestro tiempo, es como pensar: "Puedo cerrar un trato con los colonos británicos, o con los imperialistas estadounidenses o, como vemos hoy, puedo ir y cerrar un trato ventajoso con los israelíes y olvidarme de mi hermano musulmán". Los israelíes matan palestinos todos los días; bueno, "no es asunto mío, no me molesta". Esta parte me vuelve loco porque se pasa por alto e ignora constantemente. Estamos adoctrinados para saber que nunca podrás cerrar un trato con el gobierno israelí para traicionar a otro grupo de israelíes en Israel. Israel nunca cerrará un trato ventajoso para terminar robando a otro grupo de israelíes sus hogares, desplazándolos o convirtiéndolos en refugiados. Todos entendemos eso.
Del mismo modo, cuando se trata especialmente de los blancos, los estadounidenses blancos, nunca podrías hacer un trato especial con el gobierno de los Estados Unidos para ignorar, por ejemplo, que vas a arrestar a un grupo de ciudadanos estadounidenses blancos y rubios para ejecutarlos, y que el gobierno estadounidense simplemente diga: "Está bien, lo pasaremos por alto debido a tal interés". Podrías esperar que el gobierno estadounidense haga eso cuando se trata de árabes o turcos que casualmente tienen la ciudadanía estadounidense, pero no cuando se trata de los llamados "verdaderos estadounidenses".
¿Cómo llegamos a un mundo con este tipo de suposiciones éticas o antiéticas? ¿Por qué damos por sentado y no nos sorprende que un saudí mate a un iraní, o un iraní a un saudí, o un saudí a un yemení, o un yemení a un saudí? Ni siquiera nos hace arquear las cejas. Pero nuestra actitud es muy diferente si se trata de un británico y un francés, o de un europeo blanco y otro europeo blanco. Estas son éticas sociales, costumbres sociales que se crean debido a nuestro sistema subconsciente de conocimiento e información. Es lo que define la forma en que construimos y entendemos el mundo en el que vivimos.
Y cuando Allah viene y te explica lo que reconoceríamos como una conducta inmoral, siempre encontrarás la debilidad en la fe. La debilidad de fe que traiciona el mismo pacto básico que Allah ha creado, el pacto monoteísta, una y otra vez con profeta tras profeta, consiste en que, cuando se trata de los creyentes, en tu corazón tienes que aceptar y creer que no eres realmente el dueño de tu cuerpo, ni de tus posesiones, ni de tu conocimiento. Todo eso es propiedad previa de tu Creador.
Y luego, por supuesto, Allah nos describe como aquellos que se vuelven a Dios en arrepentimiento ¿Quién podría ser más fiel a su pacto que Dios? Alégrense, entonces. Muhammad Asad lo traduce como "regocíjense, pues, en el trato". Alégrense en el pacto que han concertado con Dios, porque este es el triunfo supremo. Sí, bay'ah puede traducirse como un trato o convenio. Llamarlo un bay'ah se debe a que, lingüísticamente, es la entrega de algo para un intercambio de valor real y exacto. Se vincula con lo que Allah dice: "regocíjense"; es como si Allah dijera que solo Él puede recibir de ti quién eres y valorar verdaderamente quién eres de una manera real, completa y honesta. Por eso, cada bay'ah de un ser humano hacia otro ser humano es un acto de engaño, porque un ser humano nunca puede pagar el valor verdadero, honesto y real por otro ser humano. Se diría que, por definición, un intercambio de valor verdadero no es posible, excepto con tu Creador; solo con Allah puedes tener un intercambio en el que se entregue un valor verdadero, honesto y completo.
(112) [El triunfo de] aquellos que se vuelven [a Dios] arrepentidos [cada vez que han pecado] y que [Le] adoran y alaban, y persisten [en buscar Su complacencia], y se inclinan [ante Él] y se postran en adoración, y ordenan la conducta recta y prohíben la conducta inmoral, y guardan los límites prescritos por Dios. Y da [Oh Profeta] la buena nueva [de la promesa de Dios] a todos los creyentes.
Ahora, miren lo que sigue. Allah sabe que la tentación en este punto, para aquellos que entienden —como desafortunadamente tantos lo han hecho—, es decir: "Oh, bueno, de lo que Allah está hablando es simplemente de la guerra". Piensan que de lo que realmente se habla es de que, mientras yo esté dispuesto a ir y ser un combatiente, a alistarme como soldado y poner mi vida en riesgo, entonces ese es el trato, esa es toda la dinámica. Pero, ¡subhanallah!, porque Allah sabe que así es precisamente como piensan los seres humanos, Allah viene justo después de eso y te dice: no, no se trata de eso. No se trata simplemente de estar dispuesto a unirse a una campaña militar; se trata de lo siguiente. Está tan bellamente entretejido en el versículo 112, se trata de las personas que constantemente se vuelven hacia Allah en arrepentimiento. Tener constantemente un alma arrepentida significa que has dominado tu ego. Si tu actitud es constantemente de tawbah (arrepentimiento), significa que te estás centrando en la humildad.
Aquellos que están en un estado constante de adoración, un estado constante de gratitud. Son aquellos que están en un estado constante de búsqueda de la verdad y de la bondad, es alguien que se ha comprometido a estar en una búsqueda constante de lo que es bueno y lo que es hermoso. Aquellos que están constantemente en postración y oración y aquellos que están constantemente en la búsqueda de lo que es bueno y resistiendo lo opuesto a lo bueno, o resistiendo el mal, resistiendo lo que está mal, constantemente conscientes de los derechos y del espacio santificado de Allah.
Entonces Allah viene y dice: no es solo que estés dispuesto a luchar. Se trata de evitar el tipo de ser humano que está dispuesto a involucrarse en un comportamiento traicionero. Imaginen el tipo de ser humano que no confía en Allah; no se trata de vivir por un principio y morir por un principio. Necesitas un ser humano que reconozca que no es dueño de su cuerpo, ni de su intelecto, ni de su alma, ni de sus posesiones materiales. Pero, para que no piensen que esto se trata simplemente de estar dispuesto a ir a la guerra, no lo es. Se trata de toda una actitud moral anclada en la humildad, en al-’ibadah (la adoración), en un estado constante de súplica y recuerdo, en al-hamd (la alabanza), en un estado constante de gratitud.
La gratitud verdadera es imposible a menos que frenes al ego. Mientras pienses que lo que has logrado en la vida proviene de ti, la verdadera gratitud no es posible. Cuando llegas al vacío donde comprendes que cada momento de salud, cada momento de habilidad, cada momento de intelecto, cada momento de perspicacia, cada momento de comprensión, cada momento de memoria, cada momento de amor, cada momento de sentimiento cálido y cada momento de gratitud provienen todos de Allah y no de ti mismo, entonces dominas al ego y entonces el hamd se vuelve posible. Hasta entonces, estamos en la pretensión de la salud; decimos Alhamdulillah (alabado sea Dios), pero no resuena porque realmente piensas que tienes algo que ver en lo que disfrutas, y no es así. Por eso, es como decir: bueno, hay muchas personas que podrían estar dispuestas a sacrificar sus vidas, pero no son verdaderos creyentes. Por lo tanto, para que exista la verdadera creencia, la fórmula es la que Allah te da en el 112.
Ahora llegamos a los versículos 113 y 114
(113) NO ES PROPIO que el Profeta y quienes han llegado a creer pidan perdón [a Dios] por aquellos que atribuyen divinidad a otros junto con Él --aunque sean [sus] parientes próximos -- una vez que se les ha hecho saber que esos [pecadores muertos] están destinados al fuego abrasador.
(114) Y la petición de perdón que Abraham hizo en favor de su padre fue sólo por una promesa que le había hecho [mientras vivía]; pero cuando le fue hecho saber que había sido un enemigo de Dios, [Abraham] renegó de él --[si bien,] ciertamente, Abraham era sumamente tierno de corazón, benigno.
Después de esta descripción, Allah menciona esto que a menudo es fuente de confusión, pero tenemos que hacer una pausa aquí. No puedo decirles la cantidad de veces que los musulmanes han venido a mí y me han dicho: "Nos dijeron que no podemos pedirle a Allah que perdone, o que no podemos hacer du’a (súplica) por nuestros padres, madres o hermanos, especialmente en el caso de los conversos, porque no eran musulmanes; y después de que nos hicimos musulmanes, se nos dijo que es haram (prohibido) para nosotros hacer du’a". Y luego citan estos versículos. Ar-Razi tiene la comprensión más probatoria de estos versículos. Observen lo que dicen: mientras sepas que estamos hablando de personas que están destinadas al fuego del infierno —en otras palabras, personas que han sido claramente condenadas por Allah—, entonces debes distanciarte moralmente de ellas, en lugar de confiar en la ficción del relativismo moral y decir: "Bueno, tal vez no sean tan malos, tal vez Dios los perdone de todos modos, así que tal vez esté bien".
¿Pero cuál es la idea aquí? ¿Cuál es la causa operativa? El punto crítico es: ¿sabes con una probabilidad clara o con un grado de certeza que, de hecho, estas personas son enemigas de Allah? En el caso del padre de Ibrahim, ¿cómo supo Ibrahim que su padre era enemigo de Allah? Pues porque Ibrahim era un profeta y, al recibir la revelación de Allah, su padre se convirtió en la encarnación de lo que se oponía a la profecía de Ibrahim y al monoteísmo de Ibrahim. Para la gran mayoría de la gente, permítanme dividirlo de esta manera: si tu padre es, por ejemplo, un islamófobo declarado, alguien que se ha dedicado a demonizar a los musulmanes, pedir perdón por este tipo de inmoralidad es en sí mismo inmoral. Pedirle a Allah que perdone a una persona que es un enemigo declarado de Allah es de lo que habla esta sura y de lo que hablan estos versículos.
No se trata de alguien que simplemente no es musulmán. Podría ser que no sean musulmanes porque nunca tuvieron la oportunidad de aprender sobre el Islam; podría ser que en sus experiencias de vida no fueran enemigos declarados, sino que simplemente existieron como alguien sin fe. ¿Con qué frecuencia puedes decir de alguien que es evidente que está destinado al fuego del infierno? El quid del debate es algo bastante desafortunado: tienes numerosas narraciones que te dicen que el versículo 113 fue revelado para decirle al Profeta que no pidiera perdón por Abu Talib, su tío, o que no pidiera perdón por su madre, o por su padre. Tienes todos estos riwayat (tradiciones) que te dicen que el 113 vino básicamente para decirle al Profeta: "tu madre, tu padre y tu tío están todos en el fuego del infierno, no ores por ellos". Y las personas que dicen que estos versículos prohíben a un musulmán, en todos los casos y situaciones, pedirle a Allah que perdone a alguien que no es musulmán, confían en esos riwayat.
Pero estos riwayat son extremadamente problemáticos. ¿Por qué la madre del Profeta estaría destinada al fuego del infierno? Ella ni siquiera tuvo la oportunidad de aceptar o rechazar la profecía del Profeta; existió en un tiempo en el que ningún profeta había venido a Arabia durante mucho tiempo. ¿Bajo qué base decimos que ella está destinada al fuego del infierno? ¿Por qué el padre del Profeta estaría destinado al fuego del infierno? En cuanto a todos los riwaya que tenemos que dicen que se le prohibió al Profeta orar por su padre o su madre, tenemos otros que nos dicen que el Profeta, de hecho, se esforzó mucho por pedirle constantemente a Allah que perdonara a su padre y a su madre, antes de este versículo y después de este versículo.
Lo que es aún más problemático es que, cuando empiezas a investigar quiénes estuvieron involucrados en las narraciones de estos riwayat que dicen que el padre y la madre del Profeta están en el infierno, descubres algo. Más tarde encontré que un erudito saudí llegó a las mismas conclusiones, ¡subhanallah!: los narradores de estas tradiciones pertenecían a la facción anti-Ahl al-Bayt (contra la familia del Profeta). Existe una correlación entre los nawasib (quienes odian a la familia del Profeta) y las narraciones que nos dicen que el padre o la madre del Profeta están en el infierno. En otras palabras, hay un impulso motivado políticamente para decir que no hay nada especial en el linaje del Profeta. Si el padre o la madre del Profeta están condenados al infierno, ¿cómo podrías afirmar que hay algo especial en la sangre del Profeta? El hecho de que exista esta motivación política o la naturaleza de los narradores involucrados me hace sospechar extremadamente de estos riwayat tradicionales.
Yo iría más allá y diría: no acepto la autenticidad de ninguna de las tradiciones que nos dicen que el padre o la madre del Profeta están en el infierno. No las acepto, primero por la recurrencia de individuos que eran claramente nawasib en la transmisión de estas tradiciones, pero tampoco las acepto por problemas teológicos. ¿Cómo se nos puede decir que Allah decidirá el destino de aquellos que creyeron o no creyeron en periodos en los que no hubo profetas, y luego tener estas tradiciones que nos dicen cómo Allah le dijo al Profeta que su madre y su padre están en el infierno? Es simplemente incongruente teológicamente con el mensaje del Corán y el mensaje del Islam. Quiero dejar muy claro que lo único que estos versículos te dicen es que, si es evidente que una persona es un enemigo, un enemigo dedicado a Allah —Ar-Razi dice que se vuelve preponderante en tu creencia, o incluso dice que llegas a un estado de certidumbre de que esta persona lo es—, entonces pedirle a Allah que perdone a esa persona es ser moralmente deficiente, en otras palabras, lo que ocurre cuando te acercas a un asesino en serie y le dices: "Oh, sí, eres un asesino en serie, pero que Dios te perdone". Al hacer eso, has ignorado los derechos de las víctimas que han sufrido; ser moralmente indiferente a los derechos de las víctimas es, en sí mismo, una deficiencia moral.
Sin embargo, para la gran mayoría de las personas que no son enemigas de Dios, sino que simplemente no creyeron por la razón que sea, pedirle a Allah que las perdone es lo más islámico que puedes hacer. En otras palabras, mientras no puedas decir "estoy absolutamente seguro de que esta persona está en el fuego del infierno", no te encuentras en una situación similar a la del padre del Profeta Ibrahim, quien era un enemigo jurado y que llegó al extremo de conspirar con su gente para quemar vivo a su propio hijo. Recuerden que Azar no solo se opuso a Ibrahim, sino que llegó al punto de unirse a su pueblo para castigarlo arrojándolo al fuego, del cual, como saben, él sobrevivió de todos modos.
Hay una enorme diferencia entre el Istighfar (pedir perdón) y el Du'a por guía. El Du'a es siempre: "Que Allah guíe a ese enemigo jurado del Islam". Pero decir: "Que Allah ignore sus pecados", eso no es un derecho que te corresponda si la persona es claramente un enemigo de Allah.
De manera similar a las tradiciones que dicen que al Profeta se le prohibió hacer Istighfar por su madre porque ella está en el fuego del infierno, existen tradiciones que nos cuentan que el Profeta solía visitar la tumba de su madre y que luego se le dijo: "Ella está en el infierno, no visites más su tumba". Sin embargo, luego encuentras tradiciones, supuestamente posteriores a la sura At-Tawbah, que nos dicen que el Profeta visitaba regularmente la tumba de su madre. ¿Cómo reconcilias eso con las tradiciones que dicen que se le ordenó no visitarla? Ambas tienen el mismo estatus y el mismo problema.
(115) Y Dios no condenaría a una gente por haberse extraviado --después de haberles invitado a Su guía --sin antes haberles aclarado [por completo] aquello de lo que deberían guardarse. En verdad, Dios tiene pleno conocimiento de todo.
(116) Ciertamente, sólo de Dios es el dominio sobre los cielos y la tierra; [sólo] Él da la vida y da la muerte; y nadie hay aparte de Dios que pueda protegeros ni prestaros auxilio.
Bien, por supuesto, una vez más, Allah nos recuerda algo que no es sorprendente considerando cuán a menudo se repite este recordatorio en el Corán: que, al final del día, si la gente tan solo internalizara el núcleo de toda la ética y la moralidad —el mecanismo central del cual emana toda la ética—, entenderían que de Allah son los cielos y la tierra, que la vida y la muerte están en Sus manos, y que Él es la fuente de todo, la fuente confiable en la que puedes defenderte y apoyarte.
Ese es el diferenciador crítico entre las personas de fe y las personas que carecen de ella. Las personas de fe entienden que cualquier cosa que disfruten, pequeña o grande, cada pizca de energía que poseen, cada movimiento, cada pensamiento, cada recuerdo, cada impulso y cada sensación proviene de Allah. Mientras tanto, por supuesto, aquellos que no creen o los que están confundidos se encuentran en un estado de falta de certeza; necesitan recordatorios constantes de que Allah interviene, pero no es un estado natural para ellos el internalizar el sentimiento y la certidumbre de que todo proviene de Allah y hacia Allah vuelve.
Ahora, en un nuevo movimiento, las suras del Corán son como movimientos musicales en una sinfonía—, nuestra mente se adentra en un nuevo movimiento. Toda esta sura gira en torno al tema de aquellos que yerran y la posibilidad del arrepentimiento; el hecho de que yerras y regresas: el tema central de la sura.
(117) EN VERDAD, Dios se ha vuelto en Su misericordia al Profeta, y a quienes han abandonado el ámbito del mal y a quienes han amparado y ayudado a la Fe --[todos] aquellos que le siguieron en una hora de aflicción, cuando los corazones de algunos otros creyentes casi se habían desviado de la fe. Y de nuevo se ha vuelto a ellos en Su misericordia --pues, ciertamente, Él es muy compasivo con ellos, dispensador de gracia.
(118) Y [se volvió en Su misericordia, también,] a los tres [grupos de creyentes] que habían caído en la corrupción, hasta que al final --después de que la tierra, a pesar de su vastedad, se les hiciera [demasiado] estrecha y sus almas se angostaran [en extremo]-- comprendieron con certeza que no hay refugio frente a Dios excepto en [el retorno a] Él. Entonces, Él se volvió de nuevo a ellos en Su misericordia, para que se arrepintieran: pues, ciertamente, sólo Dios es quien acepta el arrepentimiento y es dispensador de gracia.
(119) ¡OH VOSOTROS que habéis llegado a creer! ¡Manteneos conscientes de Dios, y sed de aquellos que son fieles a su palabra!
Entonces, volvemos a la idea del arrepentimiento, y es como si Allah dijera: si quieres entender la verdadera naturaleza de lo que es la tawbah, mira al Profeta y a aquellos que son sus verdaderos discípulos, sus discípulos auténticos que lo siguieron en la hora de la angustia, cuando los corazones de algunos de los otros creyentes casi se habían desviado de la fe. Y cuando llegó el momento de contraer un compromiso, aquellos que se comprometieron a estar con el Profeta, para bien o para mal, fueron los que tuvieron derecho al arrepentimiento.
Aquí llegamos al versículo 118, al cual me adelanté anteriormente, cuando Allah menciona a los tres que no se unieron a la expedición de Tabuk. Debido al historial de estos tres y porque lo que se esperaba de ellos era algo mejor —a diferencia de aquellos de quienes no se esperaba nada mejor—, estos tres en particular fueron los que terminaron siendo marginados socialmente para enfatizar un punto moral.
Noten que en la sura At-Tawbah hay un llamado constante —y lo veremos desde el principio de la sura hasta el final— a la moralidad social. La moralidad no florece por sí sola; necesita una posición comprometida. En otras palabras, a menos que la gente se comprometa socialmente con posiciones éticas, a menos que la gente tome una postura cuando esta es necesaria para defender lo que es correcto, no vas a terminar con una sociedad que esté dirigida moralmente hacia metas adecuadas. Toda la experiencia de marginar a estos tres individuos fue para afirmar y subrayar ese principio: que no es solo una decisión personal. Aunque la sociedad no utilice el poder político y la coerción para perseguir, la sociedad tiene el deber de hacer una declaración moral y comunicar a través de sus acciones lo que es moralmente justo y correcto.
(120) No es propio que la gente de la Ciudad [del Profeta] y los beduinos [que viven] en sus alrededores se abstengan de seguir al Enviado de Dios, ni que prefieran su propio bienestar al suyo --ya que, cada vez que sufren sed, cansancio o hambre por la causa de Dios; cada vez que dan un paso para desconcertar a aquellos que niegan la verdad, y cada vez que les llegue del enemigo cualquier cosa que les estuviera destinada --[cada vez que algo de esto sucede,] les es anotada una buena acción en su favor. ¡Ciertamente, Dios no deja sin recompensa a los que hacen el bien!
Esto reafirma que es un mensaje de Allah. Como mencionamos, hay una afluencia de nuevos conversos de varios grupos tribales alrededor de Medina y La Meca que están siendo desafiados a reorientar su sistema de lealtad: de un espíritu tribal a un espíritu islámico. Allah vuelve a decir: "Sé perfectamente que ustedes entran en estos cálculos de costo y beneficio basados en la tribu; como tribu, ¿vamos a ganar o a perder?". Pero este espíritu no funciona dentro de este cambio de paradigma islámico. De hecho, el espíritu al que están llamados a comprometerse es uno en el que Allah y el Profeta son el centro de todo. Deben entender que ya no se trata de los intereses de la tribu ni de tus propios intereses como cualquier colectividad que te defina, sino de volver a esa misma ecuación básica de todos los pactos monoteístas: Allah es el verdadero dueño de todo lo que te define como ser humano.
(121) Y cada vez que gastan algo [por amor a Dios], sea poco o mucho, y cada vez que se desplazan por la tierra [por la causa de Dios] --les es anotado en su favor, y Dios les concederá la mejor recompensa por todo lo que han hecho.
(122) Aun así, no es conveniente que todos los creyentes salgan de expedición [en tiempo de guerra]. De cada grupo de ellos, algunos se abstendrán de ir a la guerra para [en su lugar] dedicarse a adquirir un conocimiento más profundo de la Fe, y [poder así] enseñar a sus hermanos cuando regresen, para que estos [también] se protejan contra el mal.
Estos versículos a menudo han sido citados con el siguiente entendimiento: Allah dice que no todos pueden ir a luchar, por lo que debe haber un grupo que se quede atrás, y la obligación primaria de este grupo es educarse en las normas islámicas y en la voluntad de Dios, para luego convertirse en una fuente de referencia para el resto debido a su especialidad.
Sin embargo, lo interesante es que este no parece ser el entendimiento más antiguo de estos versículos. Las fuentes nos dicen —esto proviene de narraciones de Al-Kalbi y otros— que clanes de los Banu Asad, de la tribu Asad, del clan de Khuzaymah y otros (la mayoría del clan de Khuzaymah, pero particularmente de la tribu Asad) parecían estar pasando por tiempos económicos difíciles después de aceptar el Islam.
He pasado bastante tiempo investigando esto y lo que parece haber sucedido es que los Banu Asad cayeron en una crisis económica porque, entre las cosas que hizo el Islam, estuvo el prohibir a las tribus musulmanas ganarse la vida asaltando a otras tribus. No era raro que tribus como los Banu Asad vivieran en gran medida de asaltar a tribus vecinas. Parte del cambio moral del Islam fue que este comportamiento ya no era aceptable; no podrías seguir ganándote la vida siendo efectivamente salteadores de caminos o lo que ellos llamaban "incursiones".
Los jefes de los Banu Asad, al sufrir las consecuencias económicas de esta prohibición —porque los Sahaba(compañeros) que fueron enviados de vuelta con ellos dejaron muy claro que si querían ser musulmanes no podían asaltar a otras tribus para vivir—, parece que les dijeron a su gente: "Migren en masa a Medina y exijan que la autoridad allí se haga cargo de ustedes financieramente". En otras palabras, convertirse en una carga del Estado, por así decirlo.
Así que inundaron Medina y, según numerosos informes, comenzaron a acosar a la gente en los caminos y causaron inflación de precios debido a su comportamiento disruptivo. Entonces, esta revelación descendió. La excusa que ellos usaron para inundar Medina fue: "Bueno, ahora que somos musulmanes, hemos venido todos a Medina para que se nos enseñe el Islam". Y el versículo les dijo que esa no es la forma en que se supone que debe funcionar; que, de hecho, si realmente querían aprender el Islam, enviarían a personas clave para aprender la fe y, al regresar con su gente, ellos les enseñarían la fe. En otras palabras, la excusa de que todos habían venido a Medina para aprender el Islam era una excusa falsa.
Hay, curiosamente, otro informe que dice que otra tribu, la tribu de Mudar, también había experimentado dificultades financieras después de convertirse al Islam. Según el informe, ellos también huyeron en masa hacia Medina alegando que venían a aprender el Islam, y el propósito profundo del versículo fue, nuevamente, decirles que esa era una excusa inválida; que si realmente querían aprender el Islam, entonces ellos enviarían una persona para educarlos en la fe.
La razón por la que esto es interesante es que esta aleya fue cooptada especialmente por la clase académica, aunque originalmente abordaba un contexto histórico particular en el cual, como dije, Medina se vio inundada por estos conversos tribales que usaban la excusa de la necesidad de aprender el Islam para terminar forzando al Estado a hacerse cargo de ellos. Lo que los informes nos dicen es que esta afluencia de migración a Medina causó una gran cantidad de dificultades sociales porque, al parecer, estas personas se quedaban ociosas en las calles, comenzaron a acosar a la gente y se convirtieron en una fuente de bastante perturbación social. Lo que es interesante es que, tras la revelación de esta aleya, de hecho, el Profeta —la paz sea con él— y los compañeros negociaron con Banu Assad y Khuzaymah para que regresaran a su hogar. En efecto, un grupo representativo permaneció en Medina y el resto regresó a casa. Al hacer esto, se estableció un precedente importante: que el convertirse en musulmán no significaba que habría una afluencia migratoria desde el territorio tribal hacia el centro urbano de la propia Medina, porque ese cambio demográfico tendría consecuencias monumentales sobre la composición de Arabia y la geopolítica de la propia Arabia.
Sin embargo, después de eso —no está claro cuándo sucede precisamente, pero dentro de los primeros siglos del Islam—, este contexto particular de la revelación inicial, que lidiaba con un desafío histórico específico de estas tribus que inundaron Medina, fue olvidado en gran medida. Esta aleya pasó a ser interpretada en el sentido de que no todos pueden ir a la guerra, y que un grupo permanece atrás para especializarse en búsquedas académicas en lugar del combate, aunque la aleya misma no menciona la guerra ni menciona el combate.
Ahora nos acercamos al cierre de la sura At-Tawbah. Después de abordar este tema de la afluencia de las tribus, tenemos un versículo, aunque no se informa de un contexto particular para este versículo, y eso es en el versículo 123.
(123) ¡Oh vosotros que habéis llegado a creer! Combatid contra aquellos de los que niegan la verdad que estén cerca de vosotros, y que hallen en vosotros dureza; y sabed que Dios está con los que son conscientes de Él.
No pude encontrar ninguna narrativa informada sobre el contexto del 123, pero si lo entendemos en el contexto de la totalidad de la propia sura, es que la sura At-Tawbah contrasta —recuerden que la sura lidió con la hipocresía, la disidencia, las personas que no estaban alineadas con el programa cuando se trata del Profeta y los discípulos— y la sura contrasta la norma social que Allah exige entre los musulmanes. El tipo de ética social que debería prevalecer en el trato de los musulmanes entre sí y, como veremos, la norma debe estar anclada en la misericordia. Para decirlo de forma sencilla: misericordia, cuidado, benevolencia y amor. Pero eso no significa que entonces seas débil, o que carezcas de resolución, o que seas blando o —en nuestro lenguaje de hoy— cobarde cuando se trata de confrontar a aquellos que son hostiles hacia ti. Llegaremos a este contraste.
Creo que este versículo está sentando las bases para lo que vendrá al final de la sura. Pero antes de eso, vuelve a hablar de la infección: de nuevo los hipócritas, los disidentes, la gente que no está con el programa. Nos dice que Allah sabe que hay quienes, incluso mientras recibían la sura At-Tawbah —y la sura At-Tawbah está exponiendo la debilidad en la fe, exponiendo a aquellos plagados por la hipocresía, exponiendo los planes de la gente que construyó la Mezquita del Daño, y ya saben, Allah exponiendo que estaban confabulados o intentaron estar confabulados con los bizantinos—, y cuando Allah viene y dice que el núcleo de la fe es que entiendas que no posees nada de tu propio intelecto o tus posesiones, etcétera, etcétera; Allah sabe que hay quienes, al recibir todo eso, en lugar de responder con fe, responden con desafío. Mi interpretación es que responden con desafío debido a su sentimiento de incomodidad. Sospecho que aquellos que estuvieron involucrados en los eventos de la Mezquita del Daño, o aquellos que tuvieron muchas dificultades para aceptar la idea de que Allah es el verdadero dueño de todo, de todas las posesiones materiales, y que Allah es el verdadero dueño de su alma .
El recibir todo esto debió hacer que estas personas se sintieran incómodas. De la misma manera que cuando leemos la sura At-Tawbah, si realmente prestamos atención, aquellos de nosotros que sabemos que luchamos precisamente con lo que describe la sura At-Tawbah —no tenemos realmente una comprensión de lo que significa tener esa actitud de que Allah es el verdadero dueño de todas tus posesiones materiales, o que Allah es el verdadero dueño de tu intelecto o de cualquier logro que tengas—, hay un sentimiento de incomodidad. Bueno, algunos respondieron a este sentimiento de incomodidad con puro desafío. Y el puro desafío es venir y decir: "Está bien, muy bien, con todo eso, nada de esta revelación aumentó nuestra fe". Su fe es desafiada. El hecho de que Allah exponga todas las cosas que ha expuesto no ha fortalecido su fe.
En otras palabras, y pasamos esto por alto, en la época del Profeta había quienes recibían la revelación y aun así reaccionaban diciendo, como dice el 124,.
(124) Y SIN EMBARGO cada vez que se hace descender un sura de esta [escritura divina], algunos de los que niegan la verdad suelen preguntar: “¿A quien de vosotros ha fortalecido en su fe este [mensaje]?” Pues a aquellos que han llegado a creer, ciertamente les fortalece en su fe, y se regocijan con la buena nueva [que Dios les ha dado].
(125) Pero a aquellos en cuyos corazones hay enfermedad, cada nuevo mensaje tan sólo añade otro [elemento de] incredulidad a la incredulidad que ya albergan, y mueren negándose [aún] a aceptar la verdad.
Y, por supuesto, es una pregunta retórica porque la respuesta obvia es no, no lo ha hecho. Allah simplemente les dice: "Sé que sus corazones están enfermos, y cuando escuchan los desafíos del Iman (la fe), todo lo que les sucede es que sus corazones se vuelven más enfermos y más lisiados". En otras palabras, en lugar de desafiarse a sí mismos para lograr tawbah, para trabajar hacia el arrepentimiento, hacen lo contrario: se alejan aún más.
(126) ¿Es que no ven que son probados continuamente? Y, no obstante, no se arrepienten y no se acuerdan [de Dios]; (127) y cada vez que se hace descender un sura, se miran entre sí [y dicen cosas como]: “¿Acaso puede alguien ver lo que hay en vuestros corazones?” --y luego se alejan. Dios ha alejado sus corazones [de la verdad] --pues son gentes que no la comprenden.
Cuando estudias toda la revelación de Medina, verás que esto realmente se sostiene: que cada año se les ha presentado un desafío serio a su fe. Al menos una o dos veces al año ha habido desafíos muy, muy serios, como vimos con Badr, Uhud o los peregrinos. En otras palabras, estas posiciones críticas en las que Allah les presentó un momento crucial de elección real: o eligen estar entre los creyentes y eligen el camino de la tawbah, el camino del arrepentimiento, o continúan por el camino del desafío.
Allah sabe que, para aquellos de ustedes que han estado en el grupo disidente, los hipócritas —esos que el Corán etiqueta como los hipócritas—, se conformaron socialmente para obtener la aprobación social de los demás; ustedes reaccionan al miedo a la exclusión, pero no al desafío de la creencia. Por lo tanto, cada vez que reciben revelación, su preocupación principal es si alguien ve que realmente carecen de fe. Todo lo que les preocupa es ocultar el hecho de que tienen dudas y que realmente no creen que sus compromisos y sus lealtades deban ser para Allah y el Profeta. Allah sabe que esto es lo que los motiva, esto es lo que los hace ser como son. Así que, mientras no sean condenados al ostracismo social o señalados socialmente, simplemente siguen en piloto automático; simplemente siguen adelante.
Hay un informe sobre el versículo 127 que dice particularmente —probablemente no creo que sea una ocasión para la revelación, solo creo que es una de las cosas que la gente notó— que las mismas personas que a menudo eran etiquetadas como los hipócritas, y que yo he estado llamando el grupo disidente, si podían salirse con la suya, usarían cualquier excusa posible para no hacer las cosas que no eran divertidas. Las cosas que para ellos no eran divertidas, ¿cómo qué? : como las oraciones. El informe dice que cuando empezaba a lloviznar, decían: "Oh, no vinimos a orar porque estaba lloviendo", y solo estaba lloviznando. O cuando soplaba un poco de viento, decían: "Temíamos que se convirtiera en una tormenta de arena", y no venían a la oración. O a menudo decían: "Bueno, no vinimos a la oración porque teníamos dolor de cabeza", o "no vine a la oración porque mis hijos no se sentían bien". Constantemente daban excusas. Y lo que Allah les dice es: "Sé que, en última instancia, la enfermedad está en sus corazones". Todas estas son manifestaciones de un corazón enfermo que sigue resistiéndose a ese desafío central de la tawbah, de la confrontación con tus debilidades y el compromiso de arrepentirse, el compromiso de cambiar tu camino.
(128) EN VERDAD [Oh gentes], os ha llegado un Enviado salido de entre vosotros; le apena hondamente [la idea de] que hayáis de sufrir [en la Otra Vida]; anhela vuestro bien [y está] lleno de compasión y de misericordia hacia los creyentes.
(129) Pero si aquellos [que se obstinan en negar la verdad] se apartan, di: “¡Dios me basta! No hay deidad sino Él. En Él he puesto mi confianza, pues Él es el Sustentador, entronizado en augusta omnipotencia.”
Bien. Y este final de la sura At-Tawbah no es suficientemente comprendido, o realmente no se le da su peso en la tradición islámica moderna. Después de todo esto, después de hablar de todo el problema que hubo con la hipocresía y con estas personas que son disidentes en la época del Profeta, y el desafío del Iman y todo eso, Allah llega al final de la sura y dice: entiendan que este es un Profeta que es uno de ustedes, de en medio de ustedes, y ¿cuál es la actitud moral de este Profeta hacia ustedes? Es el cuidado, la ética básica del cuidado, y compasivo y misericordioso con ustedes. Así que lo que define la ética social primaria que debe encontrarse en la sociedad musulmana no es una en la que haya cacerías de brujas, ni una de ira o venganza, o un deseo de atrapar a aquellos que son diferentes o a aquellos que no están de acuerdo. La razón misma por la que la hipocresía, los hipócritas y los disidentes han existido a pesar de todos los problemas de los que habla la sura; continuó existiendo el hecho de que este Profeta tiene la tarea de cuidar de ustedes y la tarea de ser benevolente y misericordioso con ustedes.
Así pues, cuando todo está dicho y hecho, si la gente se aleja de este Profeta, ¿cuál es tu actitud moral ante el rechazo? Es decir "Dios me basta, en Allah pongo mi confianza". En otras palabras, el rechazo no equivale a venganza o castigo. Por lo tanto, esta misma sura, la propia sura At-Tawbah —que a menudo en la tradición islámica se ha afirmado que es surat al-Qital, la sura de la lucha— es, de hecho, la sura que nos dice que, al final del día, el rechazo se recibe con la confianza en Allah; en otras palabras, con aceptación y perdón. Porque si dices “Hasbi Allah”, estás diciendo: "Está bien, tú has tomado tus decisiones, mi elección es confiar en Allah".
Esto desmiente completamente a aquellos que han tratado de transformar la sura At-Tawbah en un manifiesto para la intolerancia. Precisamente de lo que trata la sura At-Tawbah es de un llamado a las personas para que se involucren en la introspección y se arrepientan, y para decirles que, en última instancia, su sociedad tiene que construirse sobre el núcleo ético y moral de la idea de la entrega a Allah. Pero en cuanto a cómo se tratan unos a otros, debe basarse en el cuidado, la misericordia, la benevolencia y la aceptación; en que no pueden coaccionarse unos a otros. En pocas palabras, esa es la esencia.
Ahora, permítanme encapsular toda la sura At-Tawbah, porque esto es importante. Recuerden que comenzamos con el desafío de Allah ante el problema de las personas que se vuelven engreídas por los medios materiales y las razones objetivas. Ustedes pensaron que tenían los números y que tenían las herramientas logísticamente superiores, y Allah aprovechó esta oportunidad para probarlos verdaderamente donde casi fueron derrotados en la batalla; y la única razón por la que no fueron derrotados fue porque había un núcleo moral entre ustedes que se mantuvo firme y desempeñó el papel de ancla para los demás. Esto les presentó un tipo de desafío, y ese es el desafío que surge cuando te vuelves excesivamente confiado y engreído, y olvidas que incluso la victoria y el éxito no provienen de ti.
De ahí pasamos a un desafío que se presenta cuando dices que crees, pero no cumples con el tipo de compromisos morales que se necesitan para una verdadera encarnación de la creencia. Algunos de ustedes dijeron que creían, pero no migraron cuando era obligatorio para ustedes migrar. Algunos de ustedes —y recuerden que aquellos que no habían migrado a menudo citaban la presión familiar que les impedía hacerlo—, poco después de la victoria en La Meca y después de Hunayn, enfrentaron el desafío de tener que enfrentarse a aquellos hacia quienes tienen un sentido de inferioridad psicológicamente arraigado: los bizantinos, personas a las que nunca se habían atrevido a desafiar o resistir en el pasado. Escucharon que el Profeta —la paz sea con él— recibió información de que estaban a punto de invadirles y, por ello, envió esta campaña.
A partir de ahí, la sura At-Tawbah te lleva a través de un viaje por varios desafíos para alcanzar una fe verdaderamente comprometida. Notarán que la preocupación principal de la sura At-Tawbah no es la guerra externa; es la lucha interna la que crea a un musulmán verdaderamente comprometido. En resumen, es exactamente como los primeros musulmanes entendieron el significado de la sura: que el punto de la sura es el desafío del arrepentimiento real, el desafío de ser un verdadero musulmán. Son los musulmanes posteriores quienes leen la sura de una manera altamente selectiva para decir que esta es la sura que contiene los versículos sobre el Qital (la lucha) que abroga todo lo anterior, lo cual es una clara distorsión, un engaño y una lectura muy parcial.
En realidad, de lo que trata la sura At-Tawbah es del Jihad interno; a priori, el Jihad interno que se requiere y que te lleva a contraer el tipo de compromisos morales que se le exigen a un musulmán real, a un verdadero musulmán. Pero en el proceso, afirma lo que el Corán nos ha estado diciendo todo el tiempo: que esta fe no se basa en la coacción y que esta fe no se basa en la persecución o la obligación. En última instancia, lo que el Profeta tiene para ofrecer a su pueblo es su cuidado, su amor y su preocupación. Esto es un desafío para nosotros; no es que el Profeta lo ofreciera y nosotros estuviéramos libres de responsabilidad. Este es un desafío para nosotros, indicando que la ética primaria es crear un vínculo social que no dependa de la obligación y la coacción como su instrumento principal. Porque, si al final del día la gente se aleja de ti, todo lo que te queda es decir: "Allah me basta", dejando mis asuntos en manos de Allah.
Por supuesto, recuerden que la razón por la que, especialmente en la tradición orientalista, esta sura se convirtió en la encarnación de la beligerancia es por el versículo de la Jizyah que está en la sura At-Tawbah; ese mandato del que ya hemos hablado. Pero es notable que la sura At-Tawbah es, ante todo, desde el principio hasta el fin, sobre el Jihad interno de purificar tu fe. Incluso el tema de la Jizyah, del cual hemos hablado, no es el centro ni el núcleo de la sura; se menciona en el contexto del mensaje de perfeccionar tu fe y limpiar el recipiente interior, el recipiente de tu alma.
También recuerden que Allah nos advierte sobre el desafío de la tawbah y nos advierte sobre convertir nuestra fe en la adoración de los símbolos de la fe. Allah nos dijo que aquellos antes de nosotros adoraron a sus rabinos y a sus sacerdotes; y cuando el Profeta lo mencionó, alguien objetó diciendo que en realidad no los adoraban, a lo que el Profeta respondió: "Sí, pero seguían ciegamente cualquier cosa que ellos dijeran, eso es lo que significa adorarlos". Es otra forma de corrupción de la fe, cuando tu relación con Allah ya no es significativa porque pasa por un intermediario que efectivamente sustituye tu relación con lo divino.
Recuerden también que en la sura At-Tawbah, al mencionarla, Allah nos advierte contra las trampas de la fe. Allah nos advierte que hay quienes, en lugar de que la fe y el Islam se conviertan en un vehículo de Rahmah (misericordia), de ternura, de cuidado y benevolencia hacia los demás, lo convierten en un método para repeler a la gente lejos del camino de Allah.
El hecho de exponer la excusa a la que enfaticé repetidamente: exponer la excusa de decir: "Bueno, ya sabes, no pudimos sacrificarnos por Allah debido a las circunstancias". Y Allah dice que, si realmente hubieran hablado en serio sobre hacer lo que era necesario, habrían tomado las medidas preparatorias, los pasos necesarios para ponerse en una posición donde realmente pudieran hacer justicia a la causa.
Permítanme entonces concluir, porque creo que lo que resume toda la sura es este desafío que Allah presenta a las personas que se engañan a sí mismas diciendo "queremos fe, queremos una cierta vida moral". Y uso eso intencionalmente porque no es solo decir "quiero el Islam", sino afirmar que estás comprometido con una vida éticamente fundamentada en principios. Pero, en última instancia, tu desafío es ser internamente coherente, hacer lo necesario para el compromiso de esta vida de principios. Y cuando todo está dicho y hecho, cuando fallas, el mensaje claro es que te fallas a ti mismo. No es el papel de la sociedad perseguirte por tu fracaso; de hecho, es lo contrario: la sociedad está ahí para brindar cuidado, no persecución. Pero el fracaso recae sobre ti, porque, en última instancia, te fallaste a ti mismo.