Sura 63 Al-Munafiqun (Los Hipócritas)
Comentarios de Sheij Khaled Abou El Fadl (USULI INSTITUTE - www.usuli.org)
Corán en español usado: Traducción al español realizada por Abdurrasak Pérez desde la versión en inglés de Muhammad Assad.
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EN EL NOMBRE DE DIOS, EL MÁS MISERICORDIOSO, EL DISPENSADOR DE GRACIA:
(1) CUANDO LOS HIPÓCRITAS vienen a ti, dicen: “¡Damos fe de que tú eres en verdad el Enviado de Dios!” Pero Dios sabe que tú eres realmente Su Enviado; y Dios da fe de que los hipócritas ciertamente mienten [en su declaración de fe].
(2) Han hecho de sus juramentos una pantalla [para su falsedad], y apartan así a otros del camino de Dios. Malo, en verdad, es lo que suelen hacer: (3) esto, porque [declaran que] han llegado a creer, mientras que [interiormente] niegan la verdad –y por eso sus corazones han sido sellados, de forma que no pueden comprender [qué es verdadero y qué es falso].
(4) Y cuando les ves, su aspecto te agrada; y cuando hablan, prestas atención a sus palabras. [Pero aunque parezcan seguros de sí mismos,] como si fueran postes [firmemente] plantados, ellos piensan que todo grito va [dirigido] contra ellos.
Esos son los [verdaderos] enemigos [de toda fe], tened pues cuidado con ellos. [Se merecen la imprecación:] “¡Que Dios los destruya!”
¡Que corrompidas están sus mentes! – (5) pues, cuando se les dice: “Venid, el Enviado de Dios pedirá [a Dios] que seáis perdonados”, vuelven la cabeza, y les ves retirarse llenos de soberbia. (6) Es igual que pidas perdón por ellos o no: Dios no les perdonará –pues, ciertamente, Dios no guía a la gente perversa.
(7) Ellos son los que dicen [a sus paisanos]: “No gastéis nada en los que están con el Enviado de Dios, para [obligarles a] que se vayan.”
Sin embargo, a Dios pertenecen los tesoros de los cielos y la tierra: pero los hipócritas no pueden comprender esta verdad.
(8) [Y] dicen: “¡En verdad, cuando regresemos a la Ciudad, los más honorables expulsarán de ella a los más despreciables!”
Sin embargo, el honor pertenece por entero a Dios, a Su Enviado y a los que creen [en Dios]: pero de ello los hipócritas no se dan cuenta.
(9) ¡OH VOSOTROS que habéis llegado a creer! No dejéis que vuestros bienes o vuestros hijos os distraigan del recuerdo de Dios: pues quien tal haga --¡esos, precisamente, son los perdedores!
(10) Y gastad en los demás de lo que os hemos dado como sustento, antes de que le llegue a uno de vosotros la muerte, y diga entonces: “¡Oh Sustentador mío! ¡Si tan sólo me concedieras una breve prórroga, daría limosna y sería de los justos!”
(11) Pero Dios no concede prórroga a ningún ser humano una vez vencido su plazo; y Dios es plenamente consciente de lo que hacéis.
COMENTARIOS DEL SHEIJ KHALED ABOU EL-FADL
Hay reportes que nos indican que esta sura fue revelada después de sura Al-Hajj, lo cual es bastante inverosímil porque sura Al-Hajj es una revelación bastante tardía del período de Medina. Sura Al-Hajj se reveló no antes del año sexto después de la emigración, mientras que sura Al-Munafiqun, según algunos reportes, fue revelada brevemente después de la batalla de Uhud, y si eso es así, estaríamos hablando del tercer o cuarto año después de la emigración. Hay otros reportes que indican que ella fue revelada o en el año cuarto o en el sexto después de la emigración. En cualquier caso me parece que es muy poco probable que esta sura fuese revelada después de sura Al-Hajj.
Esta es una sura bastante corta, y es un ejemplo de una sura donde se hace referencia a un acontecimiento histórico en el mismo texto de ella, y al hacer esto ella se sitúa así misma históricamente. Al mismo tiempo que ella hace esto, el mensaje de la sura es trascendental, tan trascendental que creo que en parte es por eso por lo que hay confusión en relación a cuando ella fue revelada.
Lo destacadamente trascendente del mensaje de la sura es que el problema de la hipocresía es endémico. En efecto, en la sura hay un elemento de diagnóstico sobre la dinámica de la hipocresía y de los hipócritas.
La hipocresía es algo muy común, es tan común en los seres humanos como la mentira, ya sea cuando se les miente a otros o cuando las personas se mienten a sí mismas. La hipocresía en sí misma es una forma de engaño. Si ustedes hacen una pausa y reflexionan, verán que todos los seres humanos se involucran en algún nivel de mentiras durante sus vidas.
Ciertamente todos los creyentes tienen elementos de hipocresía porque hay elementos de deshonestidad en ellos, algún grado de deshonestidad. La deshonestidad y la hipocresía, ambas son de shaitán, no son elementos divinos, son elementos demoníacos. Ellas son como sustancias tóxicas en el cuerpo, siempre y cuando tu cuerpo pueda limpiarse y deshacerse de ellas luchando activamente contra su acumulación, tú podrás permanecer saludable y vivo. Pero puedes hacer crecer la hipocresía en ti si te has vuelto muy experto en mentirte a ti mismo, o en mentirle a los demás, o engañándote a ti mismo o engañando a los demás, pero obviamente no engañas a Dios.
La hipocresía también es ese elemento de falta de creencia, es una contradicción con la creencia. Dios te dice, como lo enseñó también el Profeta (BP), que a los ojos de Dios todos los seres humanos son iguales salvo por sus creencias. Cuando tú declaras tu propia fe y creencia, incluso usando tu propio intelecto para hacerlo, y te dices a ti mismo y a los demás que, por cualesquiera que sean las razones y circunstancias de tu vida: "Soy creyente", puede ser que estés siendo muy sincero al respecto, pero la perfección de la creencia y la fe reside en que tu corazón esté en sintonía con tus declaraciones y afirmaciones intelectuales, y que tu corazón esté en sintonía implica una relación real con Dios donde tu orgullo debe estar centrado en que perteneces a Dios, no a ti mismo.
Muchos seres humanos dicen que creen en Dios, pero lo que es muchísimo más difícil es conseguir que tu corazón y tu alma realmente se alineen con tus creencias declaradas. Es por ello por lo que los seres humanos dicen: “Bueno, yo sé que Dios es quien determina lo bueno y lo malo que me sucede”, pero cuando les sucede algo malo se ponen tristes. Hay una discrepancia entre sus corazones y lo que sus intelectos les dicen.
El sentido equivocado de orgullo, y la posición egocéntrica de una persona, siempre serán un obstáculo para que la relación de su corazón con Dios sea personal e íntima. Muchas personas se han comprometido a emprender el viaje de acercarse a Dios, y sólo al final han descubierto que en realidad a lo único que se han comprometido es a adorar a su propio ego y a su propio orgullo.
Sura Al-Munafiqun es bastante corta pero muy poderosa y aguda porque entra en el corazón del asunto de la hipocresía, y nos dice algo sobre este problemático y eterno desafío que es la hipocresía.
Esta sura es un buen ejemplo de cómo la comprensión de la narrativa histórica ayuda a su comprensión, pero el quedarse estancado solo en las notas históricas, en otras palabras, no pensar más allá de las narraciones históricas, en realidad hace perder la comprensión del asunto principal de la sura.
Nosotros ya hemos hablado en varias oportunidades sobre las personas que tenían influencia en la sociedad de Medina como Abdullah ibn Ubey y otros, y que en sus dinámicas ellos decían que creían, pero cuando había que aceptar los cambios en la forma de vida que implicaba adherir al islam, ellos tenían serias dificultades. Estas personas hicieron la declaración de fe y se convirtieron al islam, decían que creían, y hacían las oraciones. No eran personas que conspiraban, como normalmente se nos muestra, de esa forma caricaturesca que los hipócritas utilizan, sino que el problema radicaba en una dinámica fluida que, como dijo el Profeta (BP), implicaba que algunas de estas personas caían en la hipocresía y salían de ella entre la noche y el día. En esas personas su hipocresía se manifestaba en la medida en que sus acciones revelaban que eran hipócritas. Una persona puede orar todos los días pero su mente podría estar en otra parte, puede orar todos los días, pero en cuanto surge algo que le parece una buena excusa para escapar de la oración aprovecha la oportunidad para hacerlo y se alegra de haberlo hecho.
Otro asunto que es importante recordar es que antes de la migración del Profeta (BP) a Medina, antes de que los medinenses se pusieran de acuerdo en dar su lealtad al Profeta (BP) para que fuera a Medina y se convirtiera en su líder, los medinenses habían pensado en que Abdullah ibn Ubey fuera su líder, y esta situación cambió cuando llegaron al acuerdo con el Profeta (BP). Abdullah ibn Ubey era un hombre orgulloso, y le gustaba sentirse especial, a él le gustaba destacar, y cuando no era reconocido de esta forma el arremetía contra quienes no lo reconocían.
Entre los hábitos de Abdullah estaba el hecho que cuando la gente se reunía para las oraciones colectivas él estaba siempre presente y actuaba de una manera que llamara la atención, como por ejemplo, cuando estaban ya todos sentados él se paraba y apuntando al Profeta (BP) decía: “acá está el profeta de Dios, asegúrense de seguirlo y de tratarlo bien”. Ahora, la gente que había emigrado de La Meca con el Profeta (BP) toleraron cortésmente estos gestos por parte de Abdullah, pero pensaban que eran pretenciosos, y se preguntaban: ¿por qué necesitamos que esta persona se autodesigne como oficiante de estas actuaciones?
Luego de la batalla de Uhud, en la cual Abdullah ibn Ubey se había retirado con un tercio del ejército, muchos musulmanes comenzaron, en un proceso gradual y creciente, a rechazar actuaciones como la indicada porque sus acciones no eran concordantes con esas declaraciones asociadas a seguir y obedecer al Profeta (BP), sino que más bien tenían que ver con sentido de orgullo propio. Entonces la pregunta era: ¿hace todo esto para realmente apoyar al Profeta (BP) o como para resaltarse a él mismo y alimentar su propio ego? Incluso los integrantes de su propia tribu, al-khasraj, se comenzaron a cansar del doble discurso de Abdullah y sus seguidores.
Tú debes entender que la verdadera prueba a tu sistema de valores tiene que ver con cuánto estás dispuesto a sacrificar en el camino de Dios. Es fácil decir: “yo creo en Dios”, es fácil creer en Dios mientras esa creencia te permite llevar un estilo de vida consistente con el que has llevado, pero el quid de la cuestión es hasta qué punto estás dispuesto a sacrificarte en el camino de Dios. Como ejemplo tenemos a quienes emigraron a Medina desde La Meca, ellos sacrificaron todas las pertenencias que poseían, y además asumieron el enorme desafío de todo lo que implica emigrar. Por otra parte tenemos el ejemplo de los nativos de Medina que se convirtieron al islam, que fueron desafiados con distintos tipos de aspectos porque se estaba modificando la naturaleza misma de su ciudad nativa dado que no solo recibían a los emigrantes mecanos, sino que también a todos los que llegaban de otros lugares para unirse al Profeta (BP).
Entonces, ¿por qué gente como Abdullah ibn Ubey o como Uash ibn Kais, y otros, fueron vistos como hipócritas? Era porque andaban hablando y quejándose de la situación, ellos no estaban contentos con lo que sucedía, y además, mientras estaban con el Profeta (BP) hacían verse como si para ellos estaba todo bien, pero luego reclamaban y se quejaban cuando ya no estaban en la presencia de él.
Bien, ¿cuál fue la siguiente etapa en esta situación? La siguiente etapa tiene que ver con una tribu que se llamaba banu-mustalak, no era una tribu con influencia y las narraciones nos indican que sus miembros vivían del robo en las rutas de comercio. Los mecanos habían realizado un trato con esta tribu para que no asaltaran sus caravanas, y a cambio les permitían que los productos robados los pudiesen vender en los mercados de La Meca. Los mercados en La Meca no eran solo de este tipo que estaban siempre abiertos, sino que había muchos mercados de distinto tipo que operaban ocasionalmente y como grandes eventos, donde además de la comercialización de productos había eventos culturales, música, poesía, bailes, alcohol, etcétera, y por lo tanto el tener acceso a esos mercados y a un lugar adecuado era un muy buen trato para una tribu.
El Profeta (BP) estaba preocupado por esta situación, sobre todo luego de la derrota en la batalla de Uhud, y además había recibido información que la tribu banu-mustalak estaba preparándose para atacar a los musulmanes. Dado esto el Profeta (BP) ordenó la preparación de una unidad para ir a enfrentar a esta tribu antes de que los musulmanes fuesen atacados.
Entre los acontecimientos previos que condujeron a esta breve batalla hay un asunto que es importante destacar y que está presente en muchas de las narraciones que existen. Claramente existió algo que sucedió con relación a la batalla con banu-mustalak que generó tensión entre los musulmanes nativos de Medina y aquellos que habían emigrado desde La Meca. Varias narraciones indican que entre ellos se produjo una disputa por un pozo de agua que se había construido cerca del campo de batalla. Un hombre llamado Sanan ibn Wabar, que era un musulmán nativo de Medina, había encontrado una fuente de agua y construyó un pozo para dar de beber a la gente de su clan y sus camellos, y entró en una discusión con otro hombre llamado Yahyah ibn Said que era un emigrante de La Meca, quién le indicó que él y su gente también querían tomar agua del pozo. Sanan le indicó que la prioridad la tendría él y los suyos dado que él había hecho el esfuerzo y el trabajo del pozo, y que luego de ello el resto podría ocuparlo. Ante esto Yahyah se opuso, porque le dijo que todos eran uno, que todos eran iguales, y que no podía existir ese tipo de prioridad. En medio de esa discusión Yahyah golpeó a Sanan y ambos llamaron a sus partes para que los ayudaran, y la situación casi llegó a un enfrentamiento de golpes entre todos ellos. Alguien fue rápidamente a darle aviso al Profeta (BP) quien intervino de inmediato y les dijo: “¿pero qué están haciendo, acaso están volviendo a la época antes del islam?”, y de esa forma evitó la confrontación.
Supuestamente, cuando la noticia de esta potencial pelea llegó a oídos de Abdullah ibn Ubey y sus seguidores, pensaron que nuevamente estaban los emigrantes aprovechándose de los recursos y el esfuerzo de los nativos de Medina, y por lo tanto esto incrementó ese pensamiento sobre la carga que implicaba para los medinenses el haber recibido a los emigrantes de La Meca. Entonces Abdullah declaró que finalmente todo este episodio de los emigrantes en Medina estaba a punto de terminar, e hizo una declaración que fue ampliamente difundida: "Si regresamos a Medina, ahora es el momento de que los honorables nativos de Medina expulsen finalmente a los refugiados y emigrantes".
Ahora, es importante reflexionar sobre esto. No crean que el Profeta (BP) intervino, evitó la confrontación, y todos quedaron felices y contentos con sus corazones en calma. Aun cuando hay gente que cree que así es, no es realmente cómo funciona la psicología humana. Es importante entender esta dinámica, pues la enseñanza no está solo en el hecho histórico sino en la comprensión del fenómeno en general. Por cierto que es muy probable que, aun cuando se evitó el confrontamiento, muchos nativos de medina quedaron con esa idea tanto en sus mentes como en sus corazones sobre los emigrantes.
Las narraciones indican que el Profeta (BP) supo de esta declaración realizada por Abdullah ibn Ubey. En los reportes hay variaciones sobre este asunto, muchos de ellos indican que después de la batalla con banu-mustalak y de los incidentes entre los emigrantes musulmanes y los nativos, muchos musulmanes estaban molestos con los hipócritas porque sabían que ellos, en parte, habían provocado e incentivado ese potencial conflicto. En esos reportes se indica que luego de todo esto, en una oración comunitaria del viernes, Abdullah ibn Ubey, como muchas veces lo había realizado, se paró y le habló a la gente de seguir y obedecer al Profeta (BP), pero en esta ocasión, dado que muchos musulmanes estaban cansados con la actitud de los hipócritas, levantaron la voz y lo hicieron callar. Varios reportes mencionan que Abdullah ibn Ubey había comenzado a decir que había que detener la ayuda financiera a los emigrantes y a los refugiados, porque si se hacía esto ellos elegirían irse a una ciudad distinta a Medina, pero él no solo se quedó ahí, sino que además dijo: “de hecho ellos son exactamente como un perro que alimentas hasta que llega el momento en el cual ese perro te come”. Cuando el Profeta (BP) supo de esto, Abdullah ibn Ubey le juró al Profeta (BP) que todo eso era una mentira, que él no había dicho tal cosa. Con respecto a estos reportes, y luego de ver su clara estructura de reportes del tipo medieval, creo que lo que es más probable es que, en términos de narrativa histórica, las personas claramente habían aumentado su molestia con esas personas que siempre se andaban quejando y reclamando sobre lo mucho que debían sacrificar y sacrificarse con tanto esfuerzo, y entonces, por alguna razón adicional ocurrida en algún momento, le dijeron lo anteriormente indicado a Abdullah ibn Ubey. Lo que sí no creo es que él haya sido la única persona que púbicamente haya dicho que había que dejar de ayudar financieramente a los refugiados y emigrantes, aunque él era uno de los líderes de estos grupos, deben haber sido varias personas las que comentaban públicamente este tipo de pensamientos.
Ahora, hagan una pausa para reflexionar sobre el conflicto asociado al pozo de agua. Si ustedes son realmente honestos con ustedes mismos piensen en su posición si hubiesen estado allí y hubiesen sido un nativo de Medina, incluso piensen que ustedes hubiesen sido Sanan, quién construyó con su esfuerzo y sus recursos el pozo de agua, y su familia y amigos les dicen: “por favor guárdame un puesto para tomar agua del pozo después que lo hagas tú”. ¿Habrían tenido ustedes la claridad ética y moral para decir que su sacrificio era solo una parte del esfuerzo y sacrificio colectivo de todos los que estaban allí, y que por lo tanto no aplica tal aspecto de prioridad por familia, clan, o amistad? Les debo decir que la triste realidad es que la mayoría de nosotros no la hubiésemos tenido, y habríamos sido fácilmente parte del conflicto. Se requiere una enorme claridad ética y moral para, después de haber realizado un esfuerzo, no sentir derecho alguno sobre el resultado de ese esfuerzo, y actuar de una forma desinteresada, de una forma donde se prioriza la causa por sobre el bien o beneficio propio.
El actuar en forma desinteresada y poner todo el interés en la causa de Dios es algo que requiere un enorme esfuerzo y sacrificio.
Además, piensen que toda esta actitud había que tenerla en momentos de extrema tensión y ansiedad dado que estaban a punto de enfrentarse en una batalla con el enemigo. No es lo mismo sostener la ética y la moral en un momento de tranquilidad que en un momento de tensión y ansiedad. La verdadera prueba sobre la ética y la moral de una persona es cuando enfrenta una situación en la cual le es desventajoso, desde una perspectiva material, el actuar en base a su ética y moral.
Se inicia la sura,
(1) CUANDO LOS HIPÓCRITAS vienen a ti, dicen: “¡Damos fe de que tú eres en verdad el Enviado de Dios!” Pero Dios sabe que tú eres realmente Su Enviado; y Dios da fe de que los hipócritas ciertamente mienten [en su declaración de fe].
(2) Han hecho de sus juramentos una pantalla [para su falsedad], y apartan así a otros del camino de Dios. Malo, en verdad, es lo que suelen hacer: (3) esto, porque [declaran que] han llegado a creer, mientras que [interiormente] niegan la verdad –y por eso sus corazones han sido sellados, de forma que no pueden comprender [qué es verdadero y qué es falso].
Estos versículos van directamente al corazón del asunto. El asunto crítico era que esas personas eran confrontadas por sus inconsistencias entre lo que decían que creían, que eran musulmanes, y que seguían al Profeta (BP), y lo que hacían. Estas personas cuando no estaban en presencia del Profeta (BP) reclamaban y se quejaban por la carga que debían soportar, y los esfuerzos que debían hacer. Entonces, primero se quejaban y decían que no había que ser tan generosos con los emigrantes y refugiados, para luego decir que había que dejar de ayudarlos para que se fueran de Medina.
Cuando eran confrontados, a ellos no les importaba mucho responderles a las personas que los confrontaban, como Zaid ibn Arkam o el hijo de Abdullah ibn Ubey quién a diferencia de su padre era un buen musulmán, sino que iban directamente a conversar con el Profeta (BP), y a él le juraban y le prometían que ellos eran buenos musulmanes y que la gente andaba diciendo mentiras sobre lo que decían.
Una de las cosas que se dice en sura Al-Mujadalah que ya estudiamos, es que los hipócritas decían que el Profeta (BP) era una persona que se dejaba influir fácilmente, pero Dios les responde en esa sura y les dice que ÉL sabe lo que piensan del Profeta (BP) pero que en realidad ellos están engañados por sus propios egos, porque creen que lo engañan pero en realidad no lo hacen. Entonces, era por esto por lo que ellos evadían a quienes los confrontaban, quienes les decían: ¿por qué ustedes andan diciendo esto y esto otro?, y frente a esto los hipócritas iban directamente donde el Profeta (BP) porque creían que podían engañarlo, y que él creería en ellos. Todas las indicaciones que tenemos es que el Profeta (BP) no les creía lo que le decían, él sabía exactamente qué eran, y quienes eran.
La propia arrogancia y el ego de esta gente los hacía consistentemente mal interpretar la situación de lo que estaba sucediendo, y parte de la mal interpretación que hacían era que en realidad no estaban engañando a nadie, y menos aún al Profeta (BP).
Como se nos indica en estos versículos, algunas veces las personas llegan a creer en sus propias mentiras. Hay personas a las cuales el demonio ha logrado que ellas se engañen a sí mismas tan frecuentemente, que su islam es como un delgado velo que les permite ocultar su propio egoísmo y sus zonas de comodidad. Entonces estas personas han hecho de su juramento de fe, de su declaración de ser musulmanes, un camuflaje para sus mentiras y falsedades con el objetivo de engañar a otros. Esto es un gran pecado ante Dios.
Usar el islam, usar los simbolismos islámicos, usar el lenguaje islámico, para ocultar y engañar, es un gran pecado. El que una persona diga: “bueno, yo sé lo que hay en mi corazón”, y por decir aquello la persona se auto inmuniza de las críticas, es una táctica muy común para engañar y autoengañarse. No es que la persona diga esto porque tiene una relación cercana e íntima con Dios, sino que usa una frase como esta para inmunizar a su propio ser interior, para hacer que su propio ser interior quede inmunizado de cualquier reproche o crítica. No lo dice sabiendo que Dios realmente conoce lo que hay en su corazón, y por lo cual debería estremecerse con temblor y ansiedad dado que tiene la noción de que ÉL realmente sabe lo que hay en su corazón, sino que se lo dice a las otras personas con un sentimiento de arrogancia. En realidad lo hace para decirle a las otras personas que no le critiquen, que no le reprochen, porque Dios sabe lo que hay en su corazón, y por ello entonces es intocable por el resto.
Luego se nos indica que los hipócritas apartan a otros del camino de Dios. ¿Cómo sucede esto?
Hay algunos que interpretan esto como una advertencia a no seguir, o ayudar, a los hipócritas porque si lo haces te irás por un mal camino. En parte eso es lo que indica el versículo. Pero ahora pensemos en la dinámica misma de la hipocresía, y no hay que limitar el significado del texto a los eventos históricos, sino que debemos comprender la generalidad de lo que leemos en la expresión misma que nos entrega el texto coránico. Los hipócritas apartan a otros del camino de Dios porque lo que hacen es abogar por lo que son acciones subversivas. Esto se señala en numerosos textos, el verdadero pecado del hipócrita reside en generar falta de claridad y la aceptación de la deshonestidad, y en generar el doble discurso.
Entonces, estas personas decían cosas y actuaban de maneras que planteaban serias dudas, y luego iban a hablar con el Profeta (BP), y como él no los expulsaba de Medina y se negaba a tomar medidas contra ellos, los hipócritas regresaban a la sociedad y utilizaban la reacción del Profeta (BP) como una aceptación tácita de sus comportamientos, y decían: “Si fuéramos realmente malos, ¿no habría hecho algo contra nosotros?”.
El impacto en la sociedad de Medina no se generó en los compañeros del Profeta (BP) que eran cercanos, fuertes y fieles, sino en quienes no estaban en ese grupo. Esto generó confusión, ya que se requería cierto nivel para no ser impactado, o se estaba muy cerca del Profeta (BP) para enterarse de que el Profeta (BP) aun cuando se negaba a castigarlos no aceptaba lo que hacían, o se requería un cierto nivel de sofisticación en la comprensión de la moral y la ética. Esto significaba entender que si bien no habían cometido un delito que justificara tomar medidas penales contra ellos, eso no significaba que su comportamiento no fuese reprensible. La diferencia entre la aplicación de sanciones penales y la condena moral requiere un nivel de sofisticación, y muchos beduinos que se convirtieron al islam en las cercanías de Medina carecían de esa sofisticación moral.
Así que hubo quejas y preguntas constantes hacia el Profeta (BP) por parte de los musulmanes con respecto a los hipócritas, una y otra vez la gente venía y preguntaba: "¿Qué hacemos con esta gente? Los sorprendemos haciendo algo malo, los confrontamos, se apartan de nosotros y se acercan a ti, te juran que son musulmanes y te dicen que ellos no hicieron nada malo, y tú simplemente asientes con la cabeza. Luego se acercan a la gente y les dicen: "Ven, el Profeta (BP) no nos dijo nada", y usan esto para complicar aún más las cosas”. Esa era la verdadera dinámica en esa sociedad de Medina en aquellos momentos.
Un asunto relevante es que Dios no nos entrega los nombres de quienes eran los hipócritas, incluso si revisamos los hadith del Profeta (BP) no encontramos alguno en el cual él haya dicho: “Les diré quiénes son los hipócritas”. Lo que tenemos son muchas narraciones en las cuales son las acciones de ciertas personas que las señalan en la memoria heredada de la umma musulmana como hipócritas.
En esto hay una sabiduría enorme, porque si el foco del Corán hubiese sido resolver el desafío histórico específico de la época del Profeta (BP), entonces Dios los hubiese nombrado y con eso se hubiese resuelto la situación, porque todos hubiesen sabido quienes eran realmente ellos y que pretendían. ¿Pero hubiese sido una lección para las generaciones futuras? La lección para las generaciones es que cada comunidad y cada individuo debe aprender a escrutar, colectiva e individualmente, quienes usan la fe como una herramienta para esconder y camuflar la inmoralidad y la falta de compromiso, para escrutar quienes son aquellos que dicen hacer lo que no hacen, y que presentan una enorme discrepancia entre sus creencias y sus acciones reales.
Sigue la sura,
(4) Y cuando les ves, su aspecto te agrada; y cuando hablan, prestas atención a sus palabras. [Pero aunque parezcan seguros de sí mismos,] como si fueran postes [firmemente] plantados, ellos piensan que todo grito va [dirigido] contra ellos.
Esos son los [verdaderos] enemigos [de toda fe], tened pues cuidado con ellos. [Se merecen la imprecación:] “¡Que Dios los destruya!”
¡Que corrompidas están sus mentes! – (5) pues, cuando se les dice: “Venid, el Enviado de Dios pedirá [a Dios] que seáis perdonados”, vuelven la cabeza, y les ves retirarse llenos de soberbia. (6) Es igual que pidas perdón por ellos o no: Dios no les perdonará –pues, ciertamente, Dios no guía a la gente perversa.
(7) Ellos son los que dicen [a sus paisanos]: “No gastéis nada en los que están con el Enviado de Dios, para [obligarles a] que se vayan.”
Sin embargo, a Dios pertenecen los tesoros de los cielos y la tierra: pero los hipócritas no pueden comprender esta verdad.
(8) [Y] dicen: “¡En verdad, cuando regresemos a la Ciudad, los más honorables expulsarán de ella a los más despreciables!”
Sin embargo, el honor pertenece por entero a Dios, a Su Enviado y a los que creen [en Dios]: pero de ello los hipócritas no se dan cuenta.
En estos versículos se nos hace una descripción de los hipócritas.
Los hipócritas son personas diferentes a quienes llegan a esta fe, a menudo, mediante sacrificios y mediante un proceso arduo de trabajo por una causa.
Esta clase de personas, los hipócritas, se preocupan mucho por su apariencia y por su aspecto; sus prioridades son diferentes. De hecho, una de las principales quejas de los hipócritas era que el Profeta (BP) traía gentuza a Medina. Esa era una de las principales quejas, y debido a ello finalmente construyeron una mezquita porque estaban descontentos en compartir con los pobres que rezaban en la mezquita del Profeta (BP). Así que construyeron una mezquita para la gente agraciada de la sociedad. Los corazones de los hipócritas están aferrados a las apariencias y simplemente no comprenden, no aceptan del todo, o nunca se adhieren por completo, a este mensaje igualitario del Profeta (BP).
En algunos tafsir encontrarán que la primera parte del versículo se interpreta como si estas personas eran altas, pero eso no es así, lo que realmente significa es que estas personas estaban preocupadas por su apariencia.
Otra cosa es que a menudo lo que los hipócritas dicen es escuchado por una determinada clase de personas, y es por ello por lo que ellos serán responsables de haber apartado a otros del camino de Dios. Hay un tipo de gente que los escucha porque lo que ellos dicen apela a la parte más básica del egoísmo del ser humano. Cuando alguien viene y le dice a una persona: “cuida de ti mismo, no gastes demasiado en otros porque ellos no te entienden, tú eres muy importante”, lo que está haciendo es exaltar su ego, y por eso dicha persona tiende a escucharlo, y esto es precisamente lo que hacen los hipócritas.
Luego se nos indica que ellos son como pedazos de madera duros, no flexibles, que están vacíos por dentro, que no tienen espacio interior para la creencia en Dios ni para los valores divinos, están solo llenos de sí mismos.
Cuando una persona cuida con demasía su apariencia pública y se preocupa en exceso por cómo aparece en público, es el fin del mundo para él si su apariencia pública resulta herida, fracturada, arañada o alterada de alguna manera. De la misma manera que se preocupa mucho por su apariencia física, también se preocupa mucho por exhibirse públicamente de forma inflexible e inquebrantable. Actúa para su percepción pública; no le importa lo que hay dentro de su alma, lo único que le importa es su apariencia en público, pero ¿qué piensa sobre cuál es su verdadera esencia?, eso es algo que no le preocupa.
Además, la persona hipócrita tiene múltiples caras. Su forma de ser en público no es la misma que su forma de ser en privado, su actuación pública es por lo que vive. El hipócrita intenta manipular las circunstancias con mucho cuidado, por lo tanto, lo que es verdad sobre quién es o sobre qué sabe, lo indica en la medida que ello alimente su actuación pública, de lo contrario, lo suprime. Es un ser humano falso que está constantemente realizando una actuación pública, también está obsesionado con quién habla de él, quién está en contra de él, quién lo expone, se obsesiona pensando que todos están tratando de atraparlo.
Esta descripción de los hipócritas no se debe tomar como una descripción histórica de aquellos en Medina, les voy a decir que lo que esta sura indica que existe en el interior de los hipócritas existe en todos nosotros. En todos nosotros, a menos que seamos muy cuidadosos, hay una identidad pública que es distinta a la privada. Todos nosotros podríamos ser pedazos de madera duros e inflexibles, una mera apariencia y vacíos de significado. A todos nosotros nos podría importar solo la actuación que hacemos en público, pero no importarnos la verdad, el valor, la sinceridad. Todos estamos sujetos a esa paranoia y esa obsesión donde empezamos a pensar que somos el centro del mundo, y que lo que importa es lo que dice alguien sobre nosotros en lugar del propósito, la causa, el objetivo, la sustancia, y la relación con Dios.
A esto se agrega otro elemento. Cuando a esta gente se le dice que dejen de ser tan superficiales y autorreferentes, en otras palabras, que dejen de ser hipócritas, y se les llama a tener consciencia, no dan una respuesta directa sino que se apartan y se alejan. Esto nos indica que parte de las características de la hipocresía, además de las ya indicadas, es ser obstinado y testarudo. Cuando el hipócrita es llamado y advertido a tener consciencia, él no responde con un: “no, no tengo ni tendré consciencia”, sino que tan solo y simplemente evita toda la situación.
La batalla contra la tribu de banu-mustalak resultó en una gran victoria para los musulmanes, luego de ella estaban todos tan contentos que muchos quisieron olvidar el conflicto que había sucedido entre los musulmanes y todo lo que después se había generado, pero Dios reveló estos versículos para que aquello no se olvidara y los musulmanes aprendieran, tanto los de aquella época como las generaciones venideras. A muchos de quienes tuvieron comportamientos equivocados e hipócritas se les indicó que debían ir donde el Profeta (BP) y pedir perdón por ello, pero la gran mayoría no quiso. Su comportamiento fue como el que tendría la gran mayoría de los musulmanes hoy en día, un comportamiento argumentativo para no pedir perdón, diciendo cosas como: “Bueno, si lo sucedido y lo que dije no fue tan grave, además tuvimos un gran triunfo en la batalla y ya estamos todos muy contentos, ¿de qué voy a pedir perdón entonces?”. Esa es la obstinación y la terquedad.
Dios nos desafía a ser críticos ante nosotros mismos, a desnudarnos frente a nosotros mismos y observarnos crítica y profundamente, a descubrir los distintos grados y aspectos de hipocresía que hay en nuestro ser, para luego de ello pedir perdón a Dios y SU ayuda para limpiarnos de esos rasgos hipócritas.
Les comentaré más sobre la batalla con la tribu banu-mustalak. El éxito de los musulmanes fue total, luego de todas las cosas que habían dicho los integrantes de banu-mustalak sobre que invadirían Medina y que derrotarían a los musulmanes, pero cuando se enfrentaron a ellos en el campo de batalla lucharon durante un breve período y luego arrancaron hacia el desierto dejando a sus espaldas sus propiedades y sus casas. Los prisioneros capturados de la tribu no eran ni cristianos ni judíos, sino que ellos eran politeístas, y de acuerdo a las leyes de la guerra de esa época ellos podían seguir siendo prisioneros o ser convertidos en esclavos.
Dentro de las transmisiones históricas sobre este evento tenemos dos grupos de narraciones. En el primer grupo se indica que había, entre los prisioneros, una mujer llamada Yuhairía cuyo esposo había sido asesinado en la batalla, y que fue entregada a Thabit ibn Kais para su cuidado, y que de acuerdo a la ley de la época ella entró en un contrato del tipo en el cual el esclavo podía comprar su propia libertad por medio de su propio salario. Esto es un asunto relevante sobre la institución de la esclavitud que existió en la historia del islam, porque todos los antecedentes indican que en la época de Medina este tipo de contrato entre el esclavo y su amo era un derecho del esclavo, es decir, el esclavo tenía el derecho de tener un contrato con su amo en el cual se indicara que él podía pagar con su salario el valor que su amo había pagado por él, y con ello lograr la libertad. Luego, durante la época del islam imperial, algunos juristas indicaron que ese tipo de contrato no era un derecho del esclavo sino que era algo que el amo, a su voluntad, podía determinar si lo hacía o no. Bien, entonces, en este primer grupo de narraciones se indica que Yuhairía fue donde el Profeta (BP) para pedirle que con el dinero del tesoro público pagara el valor de su contrato para quedar libre. Ella hizo esto porque había escuchado que el Profeta (BP) había realizado aquello con esclavos de otras tribus. ¿Por qué les estoy diciendo todo esto? Porque aquellos que han escrito libros sobre la esclavitud en el islam han evidenciado una enorme cantidad de ignorancia sobre las sutilezas y dinámicas de esta práctica en el islam. Porque este hecho mismo, el que un esclavo tenga por derecho ese tipo de contratos, y que el esclavo pueda presentarse ante el gobernante del estado para que pague con el dinero del tesoro público su libertad, e incluso que lo hiciera una persona que no era creyente, que era una idólatra, habla de lo que era realmente la situación. Además, si la persona se convertía al islam ya no podía ser un esclavo. Desconocer todo esto y decir que el islam está a favor o en contra de la esclavitud es algo impropio y simplista.
Bien, continuemos. En este primer grupo de reportes encontramos unos que indican que Aisha, una de las esposas del Profeta (BP), dijo: “Yuhairía era muy hermosa, y en el minuto que yo vi que ella hablaba con el Profeta (BP) me preocupé de que él se fuera a casar con ella”. Este tipo de narraciones no nos presentan al Profeta (BP) bajo una luz halagadora. ¿Qué tipo de personalidad del Profeta (BP) nos quieren mostrar?, ¿qué tipo de imagen del Profeta (BP) querían generar? El trabajo realizado por Hassan Furhan es muy crítico y una contribución relevante para entender esto, porque en él se nos muestra el rol de los hipócritas en la narración de este tipo de reportes, se nos muestra el rol de aquellos que no eran musulmanes sinceros en la generación de este tipo de narraciones, y su rol fue básicamente el de calumniar al Profeta (BP). Ellos inyectaron en las tradiciones islámicas este tipo de narraciones para calumniar y degradar al Profeta (BP). Estos reportes colocan a Aisha siempre en ese rol, en el de indicar que una mujer era hermosa y que el Profeta (BP) entonces se casaría con ella, mi opinión es que todo eso es inventado, que Aisha nunca dijo ese tipo de cosas, y que el Profeta (BP) jamás tuvo ese tipo de actitud, pero esos hipócritas inventaron esas narraciones por la razón indicada. De acuerdo a este grupo de narraciones el Profeta (BP) le habría propuesto a Yuhairía que él pagaría el valor de su contrato para que ganara su libertad, y además le habría propuesto matrimonio, ante lo cual ella aceptó y posteriormente se convirtió al islam. Luego del matrimonio, y dado que ahora el Profeta (BP) estaba casado con una mujer de banu-mustalak, los musulmanes que tenían a personas de esta tribu como esclavos los liberaron a todos, porque se preguntaron: “¿Cómo tendré como esclavo a alguien que es pariente de la esposa del Profeta (BP)?”. Los reportes nos indican que con el tiempo Yuhairía se volvió una mujer muy piadosa y que ocupaba una buena parte de su tiempo haciendo dikr. Yuhairía era la hija de Al-Haris ibn Abu Durar, y este hombre poco antes de la batalla de los musulmanes con la tribu banu-mustalak se había convertido al islam y se había vuelto un conocido compañero del Profeta (BP), y sabemos por los registros históricos que la cantidad de conversos de banu-mustalak que luego se convirtieron en prominentes musulmanes, fue un número de personas bastante alto.
¿Por qué esto es significativo? Porque si solo se hubiese tratado de esclavización y liberalización de esclavos, eso no explicaría la alta tasa de conversión al islam de esa gente, ni la alta tasa de individuos de esta tribu que fueron reconocidos en la historia islámica; en otras palabras, es como el termómetro de la piedad. ¿Qué explicó en estas personas la conversión y la piedad, en lugar de la conversión y la hipocresía? Fue el hecho de que hubo una experiencia sustancial con los musulmanes que fue más allá de la guerra y el cautiverio. La guerra y el cautiverio no terminan dando como resultado un alto nivel de conversión y piedad, sino que terminan dando como resultado un alto nivel de conversión e hipocresía. Dado que observamos que existió un alto nivel de conversión y piedad, podemos pensar que existió un proceso histórico mucho más sustancial que simplemente la guerra y el cautiverio.
Bien, veamos ahora el segundo grupo de narraciones. Estas nos indican que después de la batalla el Profeta (BP) puso a Yuhairía al cuidado de uno de sus compañeros, pero no en situación de esclava, de hecho, este grupo de narraciones nos indican que ninguna persona de banu-mustalak fue hecha esclava, sino que todos ellos quedaron en condición de prisioneros pudiendo ser liberados por medio del pago de un rescate. Estos reportes nos indican que el padre de Yuhairía llegó con el dinero para pagar el rescate de su hija, y cuando llegó donde el Profeta (BP) para hacer el pago este le dijo que podía llevarse a su hija sin necesidad de pagar el rescate, acción que según estos reportes el Profeta (BP) habría hecho con todas las mujeres que habían sido tomadas como prisioneras en esta batalla. Dado este comportamiento generoso de los musulmanes asociado al buen trato de los prisioneros, y a la liberación de todos los niños y las mujeres sin pago de rescate, el padre de Yuhairía y sus hermanos se habrían convertido al islam. Los reportes indican que luego de esto el Profeta (BP) se casó con Yuhairía para enviar un mensaje a la gente de banu-mustalak indicándoles que todos eran similares. Luego de esto muchas personas de la tribu se convirtieron al islam, y esto generó un cambió critico dado que la alianza de banu-mustalak con la gente de La Meca se desvaneció para ser ahora aliados del Profeta (BP).
Ahora, cuando ustedes observan el rol que las personas de la tribu banu-mustalak jugaron en la historia del islam, el segundo grupo de narraciones parece más convincente que el primero, dado lo que dijimos en cuanto al trato que les fue dado por los musulmanes.
Es posible que la verdad esté entre ambos grupos de narraciones, solo Dios sabe, pero la parte que en lo personal rechazo completamente es aquella que indican que en el minuto que el Profeta (BP) vio a Yuhairía la encontró tan hermosa que quiso hacerla su esposa, eso no es consistente con el carácter y la personalidad del Profeta (BP). Lamentablemente este episodio ha sido usado en contra del islam por la literatura islamofóbica, y tristemente es algo que también ha influenciado a los musulmanes misóginos en asuntos asociados a abusos sexuales. ¿Por qué creen que muchos abusos sexuales se han producido entre sheijs o imams que se supone que eran personas piadosas? Es porque si tú tienes hipocresía en tu corazón, y te llega una narración como esta, dirás: “Oh, el Profeta (BP) la vio y como era tan hermosa se quiso casar con ella”, y entonces después piensas: “Bueno, si él era un profeta e hizo eso, ¿por qué yo no?”. Este tipo de personas, si después son descubiertas y se sienten avergonzadas, te dicen: “Bueno, la razón por la cual la gente se siente avergonzada por esto es debido a la influencia de la civilización occidental, a la demoníaca civilización occidental, porque en el islam no tenemos problema con eso, si tú encuentras que una mujer es hermosa vas y te casas con ella sin problema”. De esa forma han introducido en el islam algo que es inmoral.
Hay algunos de esos sheijs e imams que saben de estos dos grupos de narraciones, pero prefieren adoptar este tipo de narración como válidas porque les sirve para sus intereses internos, para sus deseos, para satisfacer su yo interior, eso es hipocresía. La piedad requiere exactamente lo contrario, requiere seguir lo que es ético y moral, lo que disminuye el ego.
Mucha gente pregunta: “¿cómo es el camino de Dios, qué se siente en el camino de Dios, cómo sigo el camino de Dios? Mi respuesta es siempre la misma: “el camino de Dios se inicia y termina vaciando el yo”. Mientas más vacíes tu ego, tu yo interior, con más luz de Dios llenarás tu interior. Cuando Dios dice que no hay más que un solo Dios, es porque tu Dios no puede ser ÉL, y tu ego. Todos tus rezos, oraciones, dikr, ayunos, todo eso, son instrumentos para lograr que tu único dios sea Dios. Si haces tu oración, y en ella no sientes que aunque sea un poco disminuyó tu ego, entonces tu oración no cumplió su objetivo. Todo el asunto de la oración tiene que ver con vaciar el ego, con vaciar el yo.
En relación al versículo que reprocha a quienes dijeron: “¡En verdad, cuando regresemos a la Ciudad, los más honorables expulsarán de ella a los más despreciables!”, lo que me atemoriza es pensar en cuántos musulmanes de hoy en día piensan y creen que son creyentes piadosos pero tienen actitudes igualmente reprochables. Piensen en lo que sucede hoy en día con los refugiados en el mundo, y piensen en un país musulmán al cual están llegando refugiados de alguna parte del mundo, y ahora piensen en los musulmanes de ese país que dicen: “bueno, si seguimos siendo tan amables y generosos con estos refugiados, no pararán de llegar otros”. Este tipo de actitud, que es muy común, les aseguro que hay miles y miles de musulmanes que la tienen sin pensar dos veces sobre su actitud, es una actitud que no tiene ética, es inmoral, está contra el islam, es una actitud hipócrita.
Debemos tener cuidado, porque cualquiera de nosotros puede caer en ese tipo de actitudes, y finalmente caer en la hipocresía.
Sigue la sura y llegamos a sus últimos versículos.
(9) ¡OH VOSOTROS que habéis llegado a creer! No dejéis que vuestros bienes o vuestros hijos os distraigan del recuerdo de Dios: pues quien tal haga --¡esos, precisamente, son los perdedores!
(10) Y gastad en los demás de lo que os hemos dado como sustento, antes de que le llegue a uno de vosotros la muerte, y diga entonces: “¡Oh Sustentador mío! ¡Si tan sólo me concedieras una breve prórroga, daría limosna y sería de los justos!”
(11) Pero Dios no concede prórroga a ningún ser humano una vez vencido su plazo; y Dios es plenamente consciente de lo que hacéis.
Primero estos versículos nos llevan al quid del asunto sobre el egoísmo. Cuando el ser interior, el ego, se focaliza en sus propios sacrificios, como en la disputa sobre el pozo de agua que una de las personas decía: “yo lo hice, yo me esforcé en hacerlo, yo invertí mi esfuerzo en él”, fundamentalmente, en el sentido más básico, eso es precisamente llegar a estar focalizado en los temas materiales, y ellos se asocian con tu ser interior.
En el versículo 9 se nos advierte sobre todo tipo de posesión material, y sobre cualquier cosa que asocies a ti. La palabra árabe usada no solo significa “los hijos”, que es como normalmente se traduce, sino que también se puede referir a tu familia, a tu clan, a tu nación, es decir, a cualquier cosa que te identifique con tu yo. Si sacamos esto del contexto de la sura, la interpretación es que no debes dejar que estos asuntos te aparten de un adecuado recuerdo de Dios, pero en el contexto de esta sura lo que se está indicando es que debes poner tus prioridades en orden. El problema se genera cuando tú permites que tu dinero, o cualquier aspecto que complace e identifica a tu ego, toma prioridad sobre el recuerdo de Dios. El recuerdo de Dios, el dikr, en este contexto, no es sentarse a repetir alabanzas a Dios, sino que se refiere al significado propio del recuerdo de Dios. Por ejemplo, la lucha en el camino de Dios es recordar a Dios, todo esfuerzo en poner a Dios primero es recordarlo a ÉL, cuando tú te sacrificas para sostener un principio ético es recordar a Dios, cuando gastas de tu dinero por la causa de Dios es recordarlo, todo lo que hagas por Dios porque ÉL es tu prioridad es recordarlo, es dikr. Cada vez que Dios está en tu corazón, y anima y motiva tus comportamientos y decisiones, es hacer dikr, es recordar a Dios.
Entonces, ¿cuál es el problema con la hipocresía? Es darle prioridad al ego por sobre Dios.
Otro asunto importante es entender que uno de los más grandes desafíos para los seres humanos, no es la declaración de los principios, sino que es lo que ellos real y materialmente sacrifican. El sacrificio en el camino de Dios es todo lo que sacrifiques, independiente de la naturaleza de lo que sacrificas. Por supuesto que el dinero y las propiedades es lo más obvio de pensar, pero por ejemplo, si tú eres un doctor, y por amor a Dios tu tratas a las personas de forma gratuita, eso es dar y hacer un sacrificio en el camino de Dios porque Él te dio las capacidades y talentos para ser un doctor. Si eres un abogado, es lo mismo. Por lo tanto tu esfuerzo y sacrificio puede estar asociado a dinero, posesiones, tiempo, conocimiento, capacidades, etcétera.
Luego estos versículos nos indican que llegará un momento en el cual la muerte te alcanzará, y tu sentimiento será que hubieses querido tener más tiempo para haber gastado más, y haberte sacrificado más, en la causa de Dios. Esto, en el contexto de esta sura, es extremadamente significativo. El corazón y la esencia del problema de la hipocresía es que cuando llega la muerte tú no deseas más tiempo para hacer más oraciones, o para ayunar más, porque un hipócrita puede haber hecho mucho de eso sin problema, sino que lo que se desea es haber gastado más, haber sacrificado más cosas.
La hipocresía se derrota con la acción de dar, no solo dinero, sino todo lo que das en el camino de Dios. Esa es la forma en que se puede derrotar la hipocresía que exista en el corazón. Te sobrepones a tu ego y tus deseos, y das sin algún interés de beneficio propio, sino solo con el interés de elevar tu posición ante Dios.
Es realmente destacable que sura Al-Munafiqun sea una sura tan corta, y al mismo tiempo una sura completamente desgarradora.
Gracias a Dios el Señor de todos los universos, eso es sura Al-Munafiqún.