Sura 5 Al-Ma´ida (El Ágape) - Parte 2
Comentarios de Sheij Khaled Abou El Fadl (USULI INSTITUTE - www.usuli.org)
Corán en español usado: Traducción al español realizada por Abdurrasak Pérez desde la versión en inglés de Muhammad Assad
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(20) Y, CIERTAMENTE, Moisés dijo a su pueblo: “¡Oh pueblo mío! Recordad las bendiciones que Dios os dispensó al suscitar entre vosotros profetas y haceros dueños de vosotros mismos, y os concedió [favores] que no había concedido a nadie más en el mundo. (21) ¡Oh pueblo mío! ¡Entrad en la tierra santa que Dios os ha prometido; pero no reneguéis [de vuestra fe], porque entonces estaríais perdidos!”
(22) Dijeron: “¡Oh Moisés! Ciertamente, esa tierra está poblada por gentes feroces y no entraremos en ella a menos que salgan ellos; pero si salen de ella, entonces, sí entraremos.
(23) [Entonces] dos hombres de ellos que temían [a Dios y] a los que Dios había bendecido, dijeron: “¡Entrad contra ellos por la puerta porque tan pronto como hayáis entrado, seréis victoriosos! ¡Y en Dios debéis poner vuestra confianza si [verdaderamente] sois creyentes!”
(24) [Pero] dijeron: “¡Oh Moisés! Ciertamente, no entraremos nunca en esa [tierra] mientras ellos sigan allí. ¡Id, pues, tú y Tu Sustentador, y combatid juntos! ¡Nosotros, ciertamente nos quedaremos aquí!”
25) [Moisés] rezó: “¡Oh Sustentador mío! ¡No tengo autoridad sino sobre mí mismo y sobre mi hermano [Aarón]: traza, pues, una línea divisoria entre nosotros y estas gentes malvadas!
(26) Dijo Él: “Pues, en verdad, esta [tierra] les estará prohibida durante cuarenta años, mientras vagan por la tierra de un lado para otro, desconcertados; y no te aflijas por esas gentes malvadas.”
(27) Y RELÁTALES, como exposición de la verdad, la historia de los dos hijos de Adán -- como ambos ofrecieron un sacrificio, y fue aceptado el de uno de ellos pero no el del otro. [Y Caín] dijo: “¡Ten por seguro que te mataré!” [Abel] respondió: “Ciertamente, Dios sólo acepta de aquellos que son conscientes de Él.
(28) Aún si levantaras tu mano para matarme, yo no levantaré mi mano para matarte: en verdad, temo a Dios, el Sustentador de todos los mundos. (29) Prefiero, en verdad, que cargues con todas las ofensas que yo he cometido y también con las ofensas cometidas por ti: [pero] entonces estarías destinado al fuego, pues ese es el pago a los malhechores.”
(30) Pero la pasión del otro le impulsó a matar a su hermano; y le mató, convirtiéndose así en uno de los perdedores.
(31) Entonces, Dios envió un cuervo que se puso a escarbar en la tierra, para mostrarle como ocultar el cadáver de su hermano. [Y Caín] exclamó: “¡Pobre de mí! ¿Es que no voy a ser capaz de hacer lo que ha hecho este cuervo, y enterrar el cadáver de mi hermano?” --y le remordió la conciencia.
(32) Por esta razón, decretamos para los hijos de Israel que quien matara a un ser huma- no-- no siendo [como castigo] por asesinato o por sembrar la corrupción en la tierra—sería como si hubiera matado a toda la humanidad; y, quien salvara una vida, sería como si hubiera salvado las vidas de toda la humanidad. Y, ciertamente, vinieron a ellos Nuestros enviados con todas las pruebas de la verdad: pero, a pesar de esto, muchos de ellos siguen cometiendo todo tipo de excesos en la tierra.
(33) No es sino la recompensa justa de aquellos que hacen la guerra a Dios y a Su Enviado, y buscan sembrar la corrupción en la tierra, que gran número de ellos sean matados, o crucificados, o que, por su perversidad, les sean cortados las manos y los pies, o que sean desterrados [por completo] de [la faz de] la tierra: esa es su humillación en esta vida. Pero en la Otra Vida les aguarda un castigo [aún más] terrible --(34) salvo aquellos que se arrepientan antes de que vosotros [Oh creyentes] lleguéis a ser más poderosos que ellos: pues sabed que Dios es indulgente, dispensador de gracia.
(35) ¡OH VOSOTROS que habéis llegado a creer! Manteneos conscientes de Dios, buscad la cercanía a Él y luchad por Su causa, para que así alcancéis la felicidad.
(36) En verdad, si quienes se empeñan en negar la verdad ofrecieran todo cuanto hay en la tierra, y aún el doble, para rescatarse del castigo del Día de la Resurrección, no les sería aceptado: pues les aguarda un doloroso castigo. (37) Querrán salir del fuego, pero no saldrán de él; y les aguarda un castigo duradero.
(38) EN CUANTO al ladrón y a la ladrona, cortadles la mano a ambos en retribución por lo que han hecho, como castigo disuasivo ordenado por Dios: pues Dios es poderoso, sabio.
(39) Pero de aquel que se arrepienta después de haber obrado injustamente, y rectifique, ciertamente, Dios aceptará su arrepentimiento: en verdad, Dios es indulgente, dispensador de gracia.
(40) ¿Acaso no sabes que de Dios es el dominio sobre los cielos y la tierra? Castiga a quien quiere y perdona a quien quiere: y Dios tiene el poder para disponer cualquier cosa.
(41) ¡OH ENVIADO! No te aflijas por aquellos que compiten entre sí en negar la verdad: como aquellos que dicen con sus bocas, “Creemos”, pero sus corazones no creen; y como aquellos seguidores del judaísmo que escuchan ávidamente cualquier falsedad, escuchan ávidamente a otra gente sin venir a ti [en busca de aclaración]. Tergiversan el sentido de las palabras [reveladas], sacándolas de su contexto y diciendo [entre ellos]: “¡Si tal o cual [enseñanza] os es dada a vosotros, aceptadla; pero si no os es dada a vosotros, poneos en guardia!”
[No te aflijas por ellos --] pues, si Dios dispone que alguien sea tentado al mal, no podrás tú obtener de Dios nada en su favor.
Esos son aquellos a quienes Dios no quiere purificar sus corazones. Sufrirán ignominia
en esta vida y un terrible castigo en la Otra Vida; (42) escuchan ávidamente cualquier mentira y tragan vorazmente lo ilícito.
Así pues, si acuden a ti [para que juzgues], juzga entre ellos o inhíbete: pues si te inhibes, no pueden dañarte en absoluto. Pero si juzgas entre ellos, juzga con equidad: en verdad, Dios conoce a los que son equitativos.
(43) Pero ¿cómo es que acuden a ti para que juzgues --cuando tienen la Tora, que contiene las preceptos de Dios-- y luego dejan a un lado [tu dictamen]? Esos tales no son [verdaderos] creyentes.
(44) En verdad, hicimos descender la Tora, en la que había guía y luz. En base a ella los profetas, que se habían sometido a Dios, administraron justicia a los seguidores del judaísmo; como hicieron los [primeros] hombres de Dios y los rabinos, ya que parte de la escritura de Dios había sido confiada a su custodia; y [todos] ellos dieron testimonio de su verdad.
Así pues, [Oh hijos de Israel,] no temáis a los hombres, sino temedme a Mí; y no malvendáis Mis mensajes por un provecho insignificante: pues quienes no juzgan de acuerdo con lo que Dios ha hecho descender, esos, precisamente, son los que niegan la verdad.
(45) Y les prescribimos en esa [Tora]: Vida por vida, ojo por ojo, nariz por nariz, oreja por oreja, diente por diente y una [retribución] similar por las heridas; pero quien por caridad renuncie a ello, le servirá como expiación de parte de sus ofensas pasadas. Y quienes no juzgan de acuerdo con lo que Dios ha revelado --¡esos, precisamente, son los malhechores!
(46) E hicimos que Jesús, el hijo de María, siguiera los pasos de esos [profetas anteriores] en confirmación de la verdad de lo que aún quedaba de la Tora; y le dimos el Evangelio, en el que había guía y luz, como confirmación de la verdad de lo que aún quedaba de la Tora, y como guía y amonestación para los conscientes de Dios. (47) Que los seguidores del Evangelio juzguen de acuerdo con lo que Dios ha revelado en él: pues quienes no juzgan en base a lo que Dios ha hecho descender - ¡esos, precisamente, son los perversos!
(48) Y te hemos revelado a ti [Oh Muhammad] esta escritura divina, que expone la verdad, como confirmación de la verdad de lo que aún queda de revelaciones anteriores y como determinante de lo que de ello es verdadero. Juzga, pues, entre los seguidores de revelaciones anteriores de acuerdo con lo que Dios ha hecho descender, y no sigas sus erróneas opiniones en contra de lo que te ha llegado de la verdad.
A cada uno de vosotros le hemos asignado una ley y un modo de vida [distintos]. Y si Dios hubiera querido, ciertamente, os habría hecho una sola comunidad: pero [lo dispuso así] para probaros en lo que os ha dado. ¡Competid, pues, unos con otros en hacer buenas obras! Habréis de volver todos a Dios: y, entonces, Él os hará entender aquello sobre lo que discrepabais.
(49) Así pues, juzga entre los seguidores de revelaciones anteriores de acuerdo con lo que Dios ha hecho descender y no sigas sus erróneas opiniones; y guárdate de ellos, no sea que te aparten con engaño de algo de lo que Dios ha hecho descender sobre ti. Y sabe que si se apartan [de Sus preceptos] es porque es voluntad de Dios afligirles [así] por algunas de sus ofensas: pues, ciertamente, gran número de gentes son en verdad perversas. (50) ¿Desean acaso [ser gobernados por] la ley del paganismo ignorante? Pero, para la gente de certeza interior, ¿quien puede ser mejor legislador que Dios?
(51) ¡OH VOSOTROS que habéis llegado a creer! No toméis a los judíos ni a los cristianos por aliados: son sólo aliados unos de otros --y quien de vosotros se alía con ellos se vuelve, en verdad, uno de ellos; ciertamente, Dios no guía a tales malhechores.
(52) Y sin embargo puedes ver como aquellos en cuyos corazones hay enfermedad compiten entre ellos por su simpatías diciéndose [a sí mismos]: “Tememos que la suerte nos sea adversa.” Pero pudiera ser que Dios dé éxito [a los creyentes] o algún [otro] asunto de Su designio, y entonces a esos [indecisos] les remorderá la conciencia por los pensamientos que secretamente albergaron dentro de sí --(53) y los que han llegado a creer dirán [entre ellos]: “¿Son estos los mismos que juraron solemnemente por Dios que estaban en verdad con vosotros? ¡Todas sus obras han sido en vano, porque ahora están perdidos!”
(54) ¡Oh vosotros que habéis llegado a creer! Si abandonáis vuestra fe, en su momento Dios hará surgir [en vuestro lugar] a una gente a la que Él ama y que Le aman --humildes con los creyentes, orgullosos frente a los que niegan la verdad: [gentes] que se esfuerzan por la causa de Dios y que no temen la censura de quien les censure: ese es el favor de Dios, que Él concede a quien Él quiere. Y Dios es inmenso, omnisciente.
COMENTARIOS DEL SHEIJ KHALED ABOU EL-FADL
Toda esa teología sobre la fatra (el periodo entre profetas) se había convertido en una forma de escapismo moral y ético. Esto, de nuevo, es bastante extraño, porque la sura deja claro que Allah le habla a la gente de la época del Profeta, el Islam, y les dice que Allah envió al profeta después de la fatra. Fatra significa un período de tiempo, eso es todo lo que significa. Significa que después de un período de tiempo en el que no hubo mensajero, y claramente el punto en la Sura al-Ma'ida es que ahora que este mensajero ha sido enviado, tras el mensaje del Profeta final, entramos en una nueva fase en la humanidad.
Hemos hablado de esto muchas veces: la justificación misma, la lógica misma de que este sea el profeta final, así como la lógica misma de heredar el texto del Corán, y las diversas transformaciones en la historia cultural y en la historia humana, justifican la idea de que este es el profeta final. Eso significa que hay un nuevo capítulo de responsabilidad ética y de rendición de cuentas ética después de la profecía de Muhammad. Sin embargo, curiosamente, aunque algunos han intentado pretender que la teología de la fatra es una teología medieval, en realidad es una teología bastante moderna. Realmente tiene raíces muy endebles en la época premoderna.
La idea de esta teología es que en los períodos en los que no hay un profeta, la responsabilidad moral se diluye. En el sentido de que, en los períodos en los que no hay un profeta, tu principal responsabilidad es salvarte a ti mismo, literalmente a ti mismo, a tu familia y a nadie más, y vivir el período de la fatra, es decir, el período sin profeta, porque es un período de jahiliyyah (ignorancia). Significa que es un período de ignorancia y que solo debes agachar la cabeza y, literalmente, ser una mosca en la pared. Implica no comprometerse moral ni éticamente de ninguna otra manera que no sea tu obligación de salvarte a ti mismo y tal vez a tu familia, a tu familia inmediata, porque estás viviendo en una era de jahiliyyah, en una era de oscuridad, y entonces esperas la llegada del próximo profeta.
Como ya he dicho, esta teología socava por completo el mensaje. Creo que esta teología fue en realidad financiada, alentada y promovida primero por las potencias coloniales a principios del siglo XX y finales del siglo XIX, y luego fue adoptada por gobiernos nacionalistas que la encontraron extremadamente atractiva, especialmente después de la Nakba en Palestina. Con toda la presión pública para abordar la difícil situación de los palestinos, era una teología política muy conveniente para decir básicamente que nada va a pasar hasta la llegada del Mahdi. Por lo tanto, según ellos, estamos en una página, en un período sin profecía, y somos la gente de la fatra, las personas que viven en la oscuridad, por lo que ningún cambio positivo va a ocurrir hasta el esperado Mahdi. Por supuesto, esto socava por completo el propósito mismo de la profecía del Profeta Muhammad y la idea misma de que él sea el último profeta, porque entonces, efectivamente, su mensaje fue recibido y se perdió. A eso equivale esa teología: a que el mensaje fue recibido y se perdió, y que todos estamos esperando, efectivamente, a un nuevo profeta, el cual es el Mahdi. Esto se opone diametralmente a la idea misma del mensaje islámico y al texto mismo del Corán.
Sé por experiencia personal que personas que comenzaron dentro de la escuela salafista en Egipto, y que pasaron algún tiempo arrestadas o detenidas por las fuerzas de seguridad, específicamente dentro de la experiencia de ser arrestadas o detenidas por el Amn al-Dawla (la Seguridad del Estado) en Egipto, fueron alentadas a salir. Se les dijo que serían liberadas, pero que la teología que el Estado quería que enseñaran era la teología de la fatra. De hecho, informan regularmente al Amn al-Dawla y son muy activos en las redes sociales. El núcleo de toda su enseñanza es incluso preparar a los musulmanes para la destrucción de la mezquita de al-Aqsa, diciéndoles que el período de la fatra incluirá la supremacía sionista completa en la región, y que eso también incluirá la destrucción de la mezquita de al-Aqsa y la reconstrucción del Templo. Dicen que todo eso ya está predestinado, que no hay nada que se pueda hacer al respecto y que, de hecho, es una impiedad oponerse a algo de eso. Según ellos, es una impiedad intentar manifestarse por la democracia, por los derechos, por los principios o por la ética, u oponerse al despotismo, u oponerse a la inmoralidad de cualquier manera. Todo lo que necesitas hacer es mantener la cabeza baja y vivir este período, porque todo esto cambiará milagrosa y mágicamente cuando venga el Mahdi.
Por supuesto, ya se pueden imaginar por qué a los déspotas, colonialistas e imperialistas les encanta esta teología y la adoptan. Les sirve perfectamente para sus propósitos mientras se dedican a controlar y a crear nuevos mecanismos para dominar la ciencia, la tecnología, las economías y la cultura. Ellos piensan y ellos actúan, mientras los musulmanes no hacen absolutamente nada más que esta espera amoral y apática del salvador que se supone que va a venir. Toda la teología de esperar al salvador, al elegido que va a convertir la oscuridad en luz, siempre ha tenido consecuencias desastrosas sobre la trayectoria moral y ética de los pueblos. Esto es así porque se opone diametralmente a la moral y a la ética del Corán, el cual no te permite traspasar la responsabilidad moral a una figura ilusoria que vendrá como salvador en algún momento del futuro. La responsabilidad moral y la rendición de cuentas son individuales.
Desde el punto de vista de un creyente, no creo que sea un accidente que la Sura al-Ma'ida, como veremos al tomarla en su totalidad, sea un desafío directo e irrefutable a la apatía moral y a toda la teología que nació más tarde como la teología de la fatra. Si se tuviera que definir un propósito central de la Sura al-Ma'ida, uno de estos propósitos centrales es, de hecho, desafiar a esa teología de la fatra que aún no existía en ese momento, o a esta teología de la apatía moral. Desde el punto de vista de un creyente, por supuesto, sabemos que Allah sabe que este es uno de los peligros. Esta es una de las formas en que los musulmanes pueden equivocarse terriblemente, exactamente de la misma manera en que los receptores anteriores del mensaje se equivocaron terriblemente. El hecho de que Allah codifique la advertencia sobre esto en la última revelación del Corán no es una coincidencia ni un accidente.
Por supuesto, esa no es la forma en que la gente, especialmente más allá de las primeras generaciones, los musulmanes, han elegido construir esto, ignorando la claridad misma del texto sobre el objetivo moral de la sura. Así que, después de decirle a la humanidad, más allá de los árabes de Arabia, a la humanidad en general, que Allah ha enviado sucesivas oleadas de mensajeros y que ha habido un período en el que no se envió ningún mensajero preparándose para la profecía de Muhammad, Allah recuerda constantemente a los receptores de la Biblia que fueron advertidos de la llegada de un apóstol final. Les recuerda que ellos están al tanto de este aviso y que optaron por malinterpretarlo de diferentes maneras para anclar la apostasía venidera en una identidad étnica. En otras palabras, para decir que el apóstol venidero no puede ser sino judío, o que no puede ser un descendiente de Ismael porque esa es la raza incorrecta o la progenie equivocada.
El Corán identifica consistentemente esto como una corrupción y un menoscabo de la voluntad divina. Luego da un giro, trayendo de vuelta el tema y continuando la conversación al recordar a los musulmanes, y como hemos dicho repetidamente, cuando el Corán habla de judíos o cristianos o de cualquier grupo que sea, lo hace para enfatizar un punto ante los musulmanes. Lo hace recordándoles que hubo un grupo anterior de personas que recibió un mensaje igualmente decisivo. Por supuesto, estos son los israelitas y los seguidores, los receptores de Musa (Moisés), uno de los profetas fundamentales e importantes en el legado abrahámico. Significativamente, recuerda a los musulmanes lo que ya sabemos de la Sura al-Baqarah, la cual se enfocó repetidamente en la idea de un pueblo elegido y desafió eso, tal como lo hemos hablado. La Sura al-Ma'ida evoca esta idea, aunque no tan profundamente como la Sura al-Baqarah, pero hace un gesto hacia eso. Tanto los judíos dicen que son elegidos como los cristianos dicen que son elegidos. Allah les recuerda a todos que ya hemos desafiado y deconstruido la idea de un pueblo elegido, porque no es tu estatus lo que te hace elegido, sino tu registro moral y tu desempeño.
Por lo tanto, a lo que Allah vuelve significativamente aquí es a un capítulo del pasado que está lleno de mensajes morales. Los israelitas habían estado viviendo en subyugación en Egipto durante mucho tiempo. Musa lidera a los israelitas fuera de Egipto y, como ya sabemos, los israelitas flaquean y se debilitan en varios puntos después de ser salvados, porque comienzan a añorar las comodidades de la esclavitud. Decían: "Sí, éramos esclavos, pero disfrutábamos de comodidades que extrañamos en este éxodo fuera de Egipto y en el desierto, después de haber cruzado el mar". Ya nos hemos encontrado con el hecho de que algunos israelitas eligen intentar regresar o eligen regresar a Egipto, y hemos hablado de esto en el pasado. Pero ahora, estos seguidores de Musa se enfrentan a un nuevo desafío, muy parecido al desafío que enfrentó a los seguidores de Muhammad después de haber sido guiados por un profeta, sacados de un estado de pérdida moral, de un estado de subyugación y de un estado de esclavitud. Ese desafío es construir un nuevo orden moral. Al desafío lo llamamos un estado, aunque, por supuesto, la idea de un estado moderno es muy diferente a los órdenes políticos que existían en la premodernidad. Sin embargo, significa que regresar a tu estado de subyugación en Egipto es la opción moral incorrecta. La opción moral correcta es que sigas a tu profeta hacia una nueva tierra donde vas a establecer tu propio orden moral. Pero eso requerirá mucho trabajo duro. Hay una gran diferencia entre el Antiguo Testamento y el Corán en este punto. Primero, sin embargo, antes de llegar a la diferencia, estoy hablando ahora, obviamente, de los versículos 20 hasta el 25.
(20) Y, CIERTAMENTE, Moisés dijo a su pueblo: “¡Oh pueblo mío! Recordad las bendiciones que Dios os dispensó al suscitar entre vosotros profetas y haceros dueños de vosotros mismos, y os concedió [favores] que no había concedido a nadie más en el mundo. (21) ¡Oh pueblo mío! ¡Entrad en la tierra santa que Dios os ha prometido; pero no reneguéis [de vuestra fe], porque entonces estaríais perdidos!”
(22) Dijeron: “¡Oh Moisés! Ciertamente, esa tierra está poblada por gentes feroces y no entraremos en ella a menos que salgan ellos; pero si salen de ella, entonces, sí entraremos.
(23) [Entonces] dos hombres de ellos que temían [a Dios y] a los que Dios había bendecido, dijeron: “¡Entrad contra ellos por la puerta porque tan pronto como hayáis entrado, seréis victoriosos! ¡Y en Dios debéis poner vuestra confianza si [verdaderamente] sois creyentes!”
(24) [Pero] dijeron: “¡Oh Moisés! Ciertamente, no entraremos nunca en esa [tierra] mientras ellos sigan allí. ¡Id, pues, tú y Tu Sustentador, y combatid juntos! ¡Nosotros, ciertamente nos quedaremos aquí!”
25) [Moisés] rezó: “¡Oh Sustentador mío! ¡No tengo autoridad sino sobre mí mismo y sobre mi hermano [Aarón]: traza, pues, una línea divisoria entre nosotros y estas gentes malvadas!
Como ya hemos hablado, ellos están en Sinaí, y el Sinaí es un desierto. A menos que seas nómada, y la población de nómadas siempre es una población controlada porque, por la naturaleza de la vida nómada, la mayoría de los bebés que nacen mueren. En la vida nómada no hay atención médica, hay muy pocos recursos, el movimiento constante hace que los niños estén expuestos a una gran cantidad de enfermedades y, en última instancia, ya sabes, solo ciertos niños son capaces de soportar este tipo de desafío ambiental y sobrevivir. La vida nómada para los israelitas es algo a lo que no están acostumbrados, y la ecología del Sinaí no va a sostener a la población de los israelitas, y se les dice que se dirijan a Palestina, donde han de ir, a Palestina y a toda esta zona que está en el Mediterráneo, donde han de forjarse una vida por sí mismos.
El Antiguo Testamento convierte esto en el drama de una Tierra Prometida y, de hecho, el Antiguo Testamento tiene estas fantasías de matanza y masacre porque yo no creo que esté describiendo acontecimientos históricos reales, sino que creo que los autores del Antiguo Testamento estaban fantaseando con pasar a sus enemigos por la espada y masacrar a sus enemigos hasta el último niño, mujer y hombre. Y así, en el Antiguo Testamento, cuando finalmente se supone que los israelitas deben entrar en las tierras de Palestina, se supone que deben pasar a todo el mundo por la matanza, y el cumplimiento de la tierra prometida es una limpieza étnica: es decir, que esta es nuestra tierra y cualquiera que no sea parte de nosotros es limpiado étnicamente, es completamente erradicado de esta tierra. Nada por el estilo se encuentra en el Corán, no está ahí, no hay Tierra Prometida, no hay limpieza étnica. Todo lo que encuentras en el Corán es una referencia a esta tierra incluyendo que es una Tierra Santa, eso es lo que Allah ha decretado para ustedes, pero lo que Allah les ha ordenado hacer es ir a la tierra sagrada, a la orden de Allah, y establecer una vida allí.
Tanto el Corán como la Biblia coinciden en que la respuesta de los israelitas fue decirle a Moisés: "No estamos dispuestos a luchar por nuestros derechos o por lo que creemos". Las descripciones en la Biblia son mucho más dramáticas que en el Corán, así que, quiero decir, esto es solo una muestra en la Biblia. Después de que doce representantes son enviados a Palestina, la Biblia dice que fueron enviados para actuar como espías; en la tradición islámica fueron enviados más bien como representantes, que van a la tierra de Palestina para ver a qué acuerdos o adaptaciones pueden llegar con la gente que ya está allí. En cualquiera de los dos casos queda claro que, como he dicho antes muchas veces, en la época premoderna el derecho internacional, la ley que prevalecía entre los pueblos, era la guerra de todos contra todos; presuntamente todo el mundo estaba en guerra con todo el mundo a menos que llegaras a un acuerdo expreso de no beligerancia. Y desafortunadamente, lo que los israelitas encontraron es que, aunque esta tierra podía albergar fácilmente a la población israelita, y especialmente porque no se les ordenó habitar toda la tierra —Palestina es bastante grande— sino habitar esa parte de la tierra que es sagrada, que es básicamente Jerusalén, y toda la población israelita cabría en Jerusalén. Ya sabes, toda la idea de que "no, Judea y Samaría son nuestras, y esto es nuestro, y Al-Jalil (Hebrón) es nuestro", todo esto es mitología histórica, porque la población de israelitas no podría, desde una perspectiva histórica, en ningún posible estallido de la imaginación, habitar lo que hoy identificamos como toda la tierra de Palestina. Si reunieras a todos los israelitas que salieron de Egipto, contando a los israelitas que regresaron a Egipto y a los israelitas que perecieron en el desierto, cabrían en Jerusalén y ni siquiera llenarían Jerusalén. Tanto el Corán como la Biblia se refieren a la parte de Palestina que es sagrada, pero la única parte es Jerusalén, y eso no se cuestiona de todos modos.
En la Biblia, aquí hay solo una muestra del tipo de naturaleza de la descripción de cómo reaccionan los israelitas. Esto es después de que van los representantes. Según la Biblia, ellos exploran la situación en Jerusalén y luego regresan e informan a los israelitas de lo que está sucediendo en Jerusalén. Entonces dicen que toda la comunidad estalló, toda la comunidad rompió en fuertes gritos y la gente lloró esa noche. Todos los israelitas arremetieron contra Moisés y Aarón: "¡Ojalá hubiéramos muerto en la tierra de Egipto!", les gritó toda la comunidad, "¡Ojalá muriéramos en este desierto! ¿Por qué nos lleva el Señor a esa tierra para caer por la espada? Nuestras esposas y niños serán capturados, sería mejor para nosotros regresar a Egipto", dijeron. Y se dijeron unos a otros: "Regresemos a Egipto".
Así te haces una idea de que toda la narrativa en la Biblia es que los israelitas reaccionan a esto diciendo que dirigirse a Jerusalén va a ser un trabajo duro, que posiblemente van a enfrentar hostilidad, que van a enfrentar enemigos. Por supuesto, en la Biblia está toda la mitología de los Nefilim, los gigantes, y que hay gigantes contra los que vamos a tener que luchar y que estos gigantes son una especie de superhumanos; y eso es mitología, son exageraciones que no encuentras en el Corán. En el Corán son descritos como qawm jabbarin (un pueblo de tiranos); no significa que sean gigantes, significa que en realidad son despiadados, que son crueles e inhumanos, no es que sean gigantes, simplemente son personas viciosas. Y por lo tanto, va a incluir posiblemente tener que hacer lo que los musulmanes hicieron en Medina: luchar contra un pueblo vicioso, luchar contra un pueblo ignorante y trabajar duro para construir un orden ético, un orden civilizado.
Lo fácil, obviamente, es vivir en sumisión, exactamente como los musulmanes de Medina; lo fácil es regresar a La Meca, ocuparte de tus propios asuntos, ser como la teología de la fatra y simplemente ocuparte de tus propios asuntos, vivir tranquilamente y vivir en subyugación y sumisión. Lo difícil es comprometerse con todos los sacrificios que se requieren para construir una vida en La Meca, lo mismo en Medina, de la misma manera que lo difícil es estar a la altura del desafío de construir una vida en este nuevo asentamiento en lugar de simplemente regresar a una vida de subyugación y pacifismo moral. Y aunque la Biblia es mucho más detallada sobre esto, en el sentido de que los israelitas dicen "queremos regresar a Egipto, ¿por qué tu Dios nos está exponiendo a esto?, al menos en Egipto disfrutábamos de cosas básicas, sí, no teníamos dignidad ni libertad, pero teníamos los lujos de la vida que los egipcios nos permitieran".
Tanto la Biblia como el Corán coinciden en que Dios está tan consternado por la cobardía moral de un pueblo que es llevado de la subyugación a la libertad, pero que anhela, en lugar de levantarse, en lugar de levantarse ante el desafío moral, en realidad anhela la subyugación otra vez porque es la salida más fácil, es la salida cómoda. Tanto la Biblia como el Corán coinciden en que Dios castiga a este pueblo diciendo: "Bueno, efectivamente les voy a permitir estar en un estado de extravío”
(26) Dijo Él: “Pues, en verdad, esta [tierra] les estará prohibida durante cuarenta años, mientras vagan por la tierra de un lado para otro, desconcertados; y no te aflijas por esas gentes malvadas.”
Por lo tanto, la tierra les es prohibida por cuarenta años mientras vagan; él solo dice "vagan por la tierra", pero el término original para vagar no es solo vagar, es estar perdido. Así que el castigo es que estás en un estado de inestabilidad, en un estado de extravío moral y físico. Dios retira la mano divina de estar a tu lado ayudándote, para decir: "Está bien, ¿saben qué?, están por su cuenta". Y llegar un poco al nivel micro es importante: después de este período de rebelión contra Musa (Moisés) y Harún (Aarón), ambos profetas, mueren en el desierto. Así que los israelitas perdieron a su liderazgo inmediato. El desafío moral, al igual que el desafío moral que enfrentaron los musulmanes después de la muerte del Profeta, es no involucrarse en luchas internas, sino unirse en torno a un sistema unificado de liderazgo. Los musulmanes finalmente fracasan en eso ante el vacío de poder dejado por la muerte de su profeta y, eventualmente, tienen una guerra civil; pero los israelitas fracasaron en eso de inmediato, y en lugar de que las cuarenta tribus encontraran una manera de unirse, literalmente se perdieron en un estado de disputas internas.
Algunos de ellos cruzaron el desierto de regreso a Egipto y perdemos el rastro de los que regresan a Egipto, ya sea que se asimilaron o si, como afirma la mitología judía, algunos de ellos continuaron manteniendo su identidad judía durante siglos hasta la era moderna, pero no hay forma de verificar eso históricamente. No hay forma de verificar que algunas de las poblaciones judías de Egipto no vinieran de Marruecos o no vinieran de Andalucía después de la Reconquista, no hay forma de verificar eso. No es que yo tenga alguna razón para cuestionar eso, más allá de simplemente decir que esto es más una mitología que afirmaciones históricas verificables; son cosas que la gente cree sin una forma de probarlas o refutarlas históricamente. Pero el hecho es que la población, o la ecología misma del Sinaí, el desierto, no puede sostener a la población israelita y ellos no son personas nómadas. Así que estos cuarenta años, los cuarenta años de “tih” —que no es realmente vagar, sino estar perdido— son cuarenta años de turbulencia, cuarenta años de disputas internas, cuarenta años de luchas internas, cuarenta años de existir sin un liderazgo unificado o un propósito moral. Todo lo que tienen es el recuerdo de sus líderes ya fallecidos, Moisés y Aarón, y la idea, la conciencia de que habían fracasado en llegar a la Tierra Sagrada, Jerusalén.
Fíjense la respuesta que le dan a Moisés, es que hay tiranos poderosos que están en Jerusalén y no nos aventuraremos a entrar allí a menos que se vayan. Bueno, no se van a ir. Y luego tienes la intervención del versículo 23, donde personas piadosas dicen: "Confíen en Dios y hagan lo que Dios les dice que hagan". En el 24, entonces, la respuesta nuevamente a Moisés es que le dicen: "Ve tú y tu Dios a luchar por tu causa, nosotros nos vamos a quedar aquí". Una imagen más poderosa de apatía política y moral no es posible. Literalmente le estás diciendo a tu líder: "Tú y tu Dios vayan a lograr los objetivos y las causas por las que nos sacaste de la subyugación, porque nosotros no lo vamos a hacer". Y entonces, en el 25, Moisés se queja ante Allah y dice, ya sabes, que "solo somos yo y mi hermano, y mi pueblo ya no me escuchará". Y Dios entonces dice: "Está bien, entonces son castigados con cuarenta años de estar perdidos".
Hagamos una pausa acá.
¿Cuál es el punto de contarles a los musulmanes o recordarles a los musulmanes esta historia aquí en la Sura al-Ma'ida? No se necesita un genio para ver el punto tan obvio de que, sí, musulmanes, ustedes estuvieron a la altura del desafío y apoyaron al Profeta en Medina, sí, son victoriosos —y nuevamente, hay que recordar que esto está siendo revelado—, sí, estuvieron a la altura del desafío de conquistar incluso la propia Meca, a su archienemigo. Pero, como hace Dios a lo largo del Corán, cada vez que Dios invoca la parábola de naciones anteriores y profetas anteriores es para enfatizar un punto moral a los musulmanes, para advertir a los musulmanes sobre algo por lo que tienen que preocuparse o algo a lo que tienen que estar atentos.
Y justo después de la mención de Allah, después de la expansión de su período del fatra. La implicación, las connotaciones son bastante claras: sí, han salido victoriosos, pero entiendan —que es el punto que el Corán deja explícitamente claro varias veces— que si repiten el patrón de cobardía moral y apatía moral, donde dicen que el camino fácil es aceptar la subyugación en lugar de desafiar a los tiranos y poner su confianza en Dios, se van a convertir en un pueblo perdido. Ellos estuvieron perdidos durante 40 años, ¿pero significa esto que ustedes, los musulmanes, estarán perdidos por 40 años? No, podrían ser 400 años, podrían ser 4,000 años, o podría no tener nada que ver con el número cuatro en absoluto, ni 40, ni 400, ni 4,000. El punto es que, una vez que Dios levanta Su mano de encima de ustedes, exactamente como nos advierte en la Surah al-Ma'idah, una vez que fracasan en estar a la altura del desafío y de la carga moral dictada por su pacto con Dios, de la misma manera que Dios les dice que la gente se vio inspirada por sus fracasos morales, permitieron que el odio, la mezquindad y la pérdida de la visión moral crecieran entre ellos. Parte del castigo de Allah es permitir la crueldad y un espíritu de discordia interna; en resumen, permitir que lo demoníaco se infiltre en medio de ustedes.
De este modo, en lugar de que les resulte fácil encontrar la armonía y la paz con personas con las que, lógicamente, deberían encontrar armonía y paz, de hecho hacen lo contrario. A un nivel micro, cuando las personas invitan a Dios a su hogar, pero no lo hacen de una manera eficaz, sino para usar a Dios para que un hombre domine a una mujer o para que una mujer se rebele y domine a un hombre —es decir, no mediante la explotación de Dios, sino a través de una verdadera invitación a la serenidad y al discernimiento moral que proviene de la taqwa, que proviene de la piedad y de la luz que emana—, lo que se encuentra naturalmente en ese hogar es una energía de serenidad y paz, tal como lo conocen los sabios del sufismo, el perfume de la belleza, el perfume angelical de la serenidad, la paz y la armonía.
En cambio, en el momento en que una familia empieza a abrir las puertas a lo demoníaco, ya sea a través de formas de materialismo, de seres humanos intentando controlarse unos a otros, o de seres humanos intentando subyugarse mutuamente por diferentes formas de egocentrismo y demás, la naturaleza de lo demoníaco se manifiesta como disputas internas, hostilidad, ira, impaciencia y ansiedad; estás enojado y no sabes por qué estás enojado, simplemente estás furioso. Ese nivel micro es generalizable a un nivel macro. Así, encuentras a un pueblo que, cada vez que intenta organizar algo, incluso tomando todos los pasos racionales para poner en marcha un proyecto que lógicamente debería prosperar para trabajar juntos socialmente, fracasa por completo. Fracasa porque las personas actúan de forma individualista; hagan lo que hagan, no pueden unirse. Es como si lo demoníaco se hubiera infiltrado en cada nivel de su vida, y esto representa la pérdida de la barakah.
Por el contrario, a otras personas les ocurre que, cada vez que las cosas podrían salir mal, en realidad no salen mal, sino que salen bien. Tienen esa barakah, esa bendición que permite que las cosas avancen; cuando existe la posibilidad de que todo falle por completo, simplemente no ocurre. Esa barakah no se puede explicar a través de la ciencia, el empirismo o el materialismo; es algo que se puede experimentar, es parte de la sabiduría, algo que se puede experimentar, sentir, reconocer e internalizar.
Es por eso que en la Surah al-Ma'idah, Allah nos dice que aquellos que se alejaron de Dios, Allah infundió hostilidad, enemistad y disputas internas entre ellos. Las narraciones que Allah nos recuerda aquí sobre los Banu Isra'il tienen el propósito de articular este punto. Esto no se trata de los israelitas; se trata, nuevamente, de lo que los musulmanes deben aprender de este ejemplo moral. Si alguna vez se vuelven como los antiguos israelitas, la triste realidad es que tanto Aarón como Moisés murieron profundamente decepcionados, y no es agradable morir en el desierto sintiendo que tu pueblo te falló. En mi opinión, esto explica en parte por qué, sin la guía moral de Aarón y Moisés, el riesgo era alto para que el nacionalismo sionista creciera de una manera profundamente amoral y se descarriara sin esa dirección moral. Pero de todos modos, ese es un tema más amplio.
Lo asombroso, que nos obliga a hacer una pausa y nos hace reflexionar sobre este texto, el Corán, y sobre el Autor de este texto, es que mientras presenciamos los desastres resultantes de la teología del ahl al-fatra, ¿es acaso una coincidencia que el mismo versículo que menciona la palabra fatra esté seguido por una advertencia moral para no caer en la trampa del tipo de apatía moral que dice "espera a un salvador ahora"? Justo después de la historia de Moisés, o justo después del recordatorio sobre los años de la diáspora bajo los 40 años de exilio y extravío, Allah interviene en uno de los pasajes morales más notables de todo el texto del Corán, específicamente en el versículo 27 de la Surah al-Ma'idah.
(27) Y RELÁTALES, como exposición de la verdad, la historia de los dos hijos de Adán -- como ambos ofrecieron un sacrificio, y fue aceptado el de uno de ellos pero no el del otro. [Y Caín] dijo: “¡Ten por seguro que te mataré!” [Abel] respondió: “Ciertamente, Dios sólo acepta de aquellos que son conscientes de Él.
(28) Aún si levantaras tu mano para matarme, yo no levantaré mi mano para matarte: en verdad, temo a Dios, el Sustentador de todos los mundos. (29) Prefiero, en verdad, que cargues con todas las ofensas que yo he cometido y también con las ofensas cometidas por ti: [pero] entonces estarías destinado al fuego, pues ese es el pago a los malhechores.”
(30) Pero la pasión del otro le impulsó a matar a su hermano; y le mató, convirtiéndose así en uno de los perdedores.
(31) Entonces, Dios envió un cuervo que se puso a escarbar en la tierra, para mostrarle como ocultar el cadáver de su hermano. [Y Caín] exclamó: “¡Pobre de mí! ¿Es que no voy a ser capaz de hacer lo que ha hecho este cuervo, y enterrar el cadáver de mi hermano?” --y le remordió la conciencia.
(32) Por esta razón, decretamos para los hijos de Israel que quien matara a un ser humano-- no siendo [como castigo] por asesinato o por sembrar la corrupción en la tierra—sería como si hubiera matado a toda la humanidad; y, quien salvara una vida, sería como si hubiera salvado las vidas de toda la humanidad. Y, ciertamente, vinieron a ellos Nuestros enviados con todas las pruebas de la verdad: pero, a pesar de esto, muchos de ellos siguen cometiendo todo tipo de excesos en la tierra.
¿Qué significa esta intervención en la Surah al-Ma'idah sobre los hijos de Adán y por qué está conectada con la historia de los israelitas? Nuevamente regresamos al punto central: ¿por qué se les recuerda este mensaje a los musulmanes en el capítulo del Corán que efectivamente está cerrando la revelación coránica?
Primero, aclaremos un punto de fondo. En lo que respecta a la Biblia, hace algunos años un grupo de eruditos bíblicos publicó una copia de la Biblia codificada por colores. En ella, marcaron las declaraciones que probablemente se atribuían de manera auténtica a Jesús con un color, las declaraciones que con toda certeza eran falsas atribuciones con un color diferente, ciertos pasajes o eventos que muy probablemente eran fabricaciones tenían otro código de color, y los eventos o declaraciones que estaban en un cincuenta por ciento de probabilidad tenían un color distinto. Recuerdo que se publicó creo que en los años 80 o principios de los 90; yo no he vuelto a ver una copia de esta Biblia codificada por colores, la cual, por supuesto, desató una tormenta de objeciones, aunque procedía de la academia. La razón por la que menciono esto es que el texto de la Biblia en sí es una mezcla; es decir, hay elementos que claramente desafiaron la corrupción y sobrevivieron, los cuales con toda probabilidad se remontan auténticamente a los profetas de la Biblia, y hay otras partes que, con la misma probabilidad, son fabricaciones.
En la Biblia se encuentra esa misma referencia en el Antiguo Testamento respecto a que quien mata a un alma es como si hubiera matado a la humanidad. Si se comprende esto, se entiende que no es coincidencia que el Dios que reveló el Corán supiera exactamente qué hay en el texto del Antiguo Testamento y del Nuevo Testamento. Menciono esto porque en esta era de islamofobia, a los islamófobos les encanta decir: "Bueno, su Profeta dijo esto y hay una declaración muy similar en la Biblia, ¿qué tal eso?". Y me sorprendió mucho descubrir que algunos musulmanes se veían afectados por ese argumento. Si entiendes lo que es el Islam, el Dios de la Biblia es el mismo Dios del Corán, y el Dios de la Biblia y del Corán nunca te dijo que cada palabra de la Biblia es una fabricación; te dijo que hubo alteraciones.
Por cierto, existe una escuela de pensamiento en el Islam que afirma que la Biblia no fue corrompida en términos de su texto escrito. En mi opinión, esa postura está claramente equivocada, pero es una escuela de pensamiento respetable que creía que la Biblia no sufrió alteraciones en los vocablos textuales, sino en las interpretaciones de la revelación de Dios. Creo que hoy podemos afirmar que esa escuela ha demostrado estar equivocada porque, históricamente, sabemos que las diferentes copias de la Biblia presentan alteraciones muy claras, modificaciones sucesivas de una época a otra. Así que, desde un punto de vista académico, ni siquiera es un asunto en disputa que el texto de la Biblia ha estado en constante cambio y ha evolucionado. Sin embargo, desde una perspectiva teológica, el mismo Dios que habló a Moisés y a Jesús es el mismo Dios que le habla a Muhammad, por lo que el hecho de que pronuncien declaraciones similares o incluso idénticas no es ningún acontecimiento extraordinario, no es un problema.
No obstante, tanto en la Biblia como en el Corán, este punto sobre matar a toda la humanidad constituye un eje moral crítico. Si uno observa el contexto del texto en la Biblia, notará que el mensaje moral de que quien mata a un alma es como si hubiera matado a la humanidad aparece como si estuviera nublado; no se capta con nitidez. En cambio, en el Corán es mucho más claro de lo que es en la Biblia, como si el Corán estuviera restaurándolo a su sentido original.
Enfoquémonos en este punto original. El Corán ya nos ha dicho que estas personas que fueron rescatadas de la esclavitud y de la subyugación fueron guiadas por líderes enviados por Dios, Aarón y Moisés. Sin embargo, cuando llegó el momento del desafío moral de tener que sacrificarse y trabajar duro, fracasaron y hubo un castigo. Justo en ese momento es donde se introduce la historia de Caín y Abel. La historia de Caín y Abel nos recuerda algo que es sumamente primordial en la naturaleza de los seres humanos. Olvídense de la mitología sobre qué ofrenda presentó Abel y qué sacrificio ofreció Caín; esa mitología hace parecer que Caín ofreció un mal sacrificio y Abel ofreció uno bueno, y que ese es el núcleo del asunto. Ese no es el punto, ese no es el punto; eso es mitología bíblica, no es material coránico.
Así, todas las narraciones (riwayat) que puedan encontrar, tomadas de las tradiciones israelitas (isra'iliyyat) y que carecen de una base auténtica, señalan que uno ofreció un sacrificio y el otro ofreció un sacrificio; fue aceptado el de uno, pero no el del otro. ¿Cuál es el sentido de un sacrificio? El sacrificio, el qurban, es literalmente el esfuerzo, el sacramento de lo que entregas por la causa de Dios. ¿Qué era lo que se les pedía hacer a los israelitas a las puertas de Jerusalén? Se les pedía hacer un sacrificio. ¿Qué era lo que se les pedía hacer a los musulmanes cuando realizaron la hégira (hijrah) a Medina? ¿Y qué es lo que se les pide hacer mientras se encuentran en el umbral de la muerte del Profeta? Se les pide hacer un sacrificio. ¿Por qué aceptaría Allah el esfuerzo de una parte y no el de la otra? Por su intencionalidad, es la razón por la cual estás haciendo ese sacrificio.
Las corrupciones bíblicas lo hicieron sonar, o la forma en que se lee en la Biblia da a entender, que este es un Dios muy materialista al que le gustó el sacrificio de uno pero no el del otro. Eso no tiene nada que ver con el Corán. En el Corán, uno de los hijos de Adán tiene una relación con Dios, mientras que el otro es egocéntrico, todo gira en torno a sí mismo. En la mitología de la Biblia entras en todo este asunto de con quién se quería casar Caín, pero no quiero meterme en esas cosas.
El problema surge cuando los seres humanos se enfrentan a la frustración y al desafío del fracaso: en lugar de mirar hacia su interior, culpan al otro. Aquí la historia lo ilustra perfectamente. Te dice que una vez que el impío, o el que tenía intenciones incorrectas, se encontró frustrado, en lugar de mirar en su interior y preguntarse qué estaba mal en su relación con Allah para que su ofrenda de sacrificio no fuera aceptada, culpó a su hermano. Es el clásico comportamiento. Esto es exactamente lo que hicieron las tribus israelitas durante 40 años, y este es exactamente el camino hacia cada fracaso moral: en lugar de mirar hacia adentro, culpas al otro y te involucras en justificaciones que no tienen nada que ver con el discernimiento interno, sino con proyectar la culpa.
Una vez que se desata esa dinámica de proyección de la culpa, resulta iluminador observar la postura moral ejemplificada por Abel. Él dice que, debido a su relación con Dios, en lo que está pensando es en un viejo punto teológico: si matas a alguien, si asesinas a una persona, entre las cosas que haces está privarla de la posibilidad de arrepentirse de sus pecados, porque cortas su vida antes de tiempo. Por lo tanto, cualquier pecado que tuviera y del cual pudo haberse arrepentido, ahora lo cargas tú. Es por esto que el asesinato es tan grave. Cuando leo sobre musulmanes matándose entre sí, incluso en ejecuciones en Irán, Arabia Saudita o Egipto, ¿se dan cuenta de lo que están haciendo? No solo están cargando con el pecado de matar a alguien injustamente, sino con todos los pecados que esa persona cometió en su vida y de los cuales posiblemente se habría arrepentido; debido a su ejecución injusta, ahora ustedes cargan con esos pecados encima de los suyos propios.
Eso es lo que Abel le está diciendo a Caín: no quiero correr el riesgo de cargar con tus pecados al matarte; no quiero correr el riesgo de ser el agresor, incluso si eso significa defenderme, porque prefiero tomar el camino moralmente cauteloso, aun si el sacrificio es mi propia vida. Eso es precisamente lo que llamamos una postura moral, un principio moral. Es una postura en contra del interés propio, en contra del interés pragmático, en contra del interés utilitario, por el bien de una causa moral. Esa es la razón del sacrificio tan lógico. En cambio, Caín, en su ira impulsada por su propia pasión y su ego, va de frente y asesina a su hermano.
En este acto ocurre algo asombroso que los sufíes captaron. Ellos fueron los únicos intérpretes del Corán que notaron esto con facilidad y con gran elaboración: aparece un ave que está enterrando a otra ave muerta, y Caín ve esto y dice: "De acuerdo, ya maté a mi hermano, lo mínimo que puedo hacer es cubrir su cuerpo". En otras palabras, fracasé miserablemente. Lo que los sufíes resaltan en la forma en que Allah envía a este pájaro para hacer lo que hace, es algo que ya hemos encontrado antes: el Corán de la creación. Incluso en medio del fracaso moral, incluso cuando lees el texto, lo desafías y pecas contra el texto, Allah sigue siendo el Misericordioso, el Compasivo, y todavía te hablará a través del Corán de la creación.
El Corán de la creación incluye tu propia alma interna y tus propias intuiciones. Por eso debes preservar el Corán de la creación y no atentar contra él; porque cuando destruyes la creación, estás silenciando la voz de Dios. Recuerden todo lo que hablamos sobre el Corán de la creación: hay un Corán escrito y hay un Corán creado, y todo en el universo es ese Corán creado. El Corán de la creación se acerca al pecador en el núcleo mismo de su pecado y le dice que Dios todavía le envía una cuerda para posiblemente regresar, si tan solo escuchara. Incluso en medio de la atrocidad de este crimen, existe esta cuerda extendida de salvación y la posibilidad de al menos mitigar lo horrible que es el delito.
Sin embargo, el principio en sí es que cada vez que participas en un asesinato injusto, estás reproduciendo el pecado de los hijos de Adán y Eva. Ese es el pecado de proyectar el error moral y la culpa en lugar de mirar hacia adentro para limpiar tu propia casa. En este caso, Caín lo proyectó a tal grado que se otorgó a sí mismo la licencia para exterminar la vida de otro, para terminar el juego y decir: "Listo, se acabó". Ese tipo de autorización para poner fin a la posibilidad de arrepentimiento, a la posibilidad de crecimiento moral y a la posibilidad de corrección moral, ¿quién puede autorizarte a hacerlo sino el Creador de la creación? Y el Creador de la creación no te autoriza a hacerlo.
Si lo piensas desde esta perspectiva, verdaderamente cada vez que exterminas una vida, has exterminado la posibilidad de crecimiento moral. Aquello de lo que rendirás cuentas es el papel que jugaste en exterminar tales vidas, cuando solo Dios sabe cuál pudo haber sido su potencial y solo Dios sabe si habrían tenido, aunque fuera en el menor de los porcentajes, ese tipo de crecimiento moral de simplemente enterrar un cuerpo muerto. Vas a cargar con esa responsabilidad y vas a cargar con ese pecado. Es por eso que el pecado que cometes es contra la humanidad en general, no contra una persona en particular, porque has derrotado toda la filosofía moral de la creación a través de la vía del exterminio.
A veces, por ejemplo, no entiendo realmente las culturas de la cancelación, pero cuando cancelas a un ser humano, la cancelación de un ser humano es un acto tan arrogante. ¿Realmente sabes que no hay nada de bien en él? ¿Realmente sabes que no hay un potencial pasado ahí? ¿De verdad eres capaz de afirmar eso? Por lo tanto, es un acto tan arrogante que constituye verdaderamente una ofensa contra la creación.
Bien, entonces, en medio de la pérdida moral, incluso si niegas el Corán revelado, el Corán textual, el Corán de la creación todavía te hablará y se acercará a ti de la misma manera que se acercó a Caín. Sabemos que anteriormente Allah nos dijo que quien mata a un alma se gana la ira de Dios y la condenación eterna. Es como si Allah nos estuviera diciendo en la Surah al-Ma'idah que cuando te alejas de lo Divino, de la luz, del nur, el resultado neto es la hostilidad y la enemistad. El mayor peligro, el peor lugar en el que se termina, es en el asesinato. Ese es el último fracaso moral: cuando no otorgas ningún valor a la vida humana, la cual, después de todo, pertenece únicamente a Dios, así como toda vida pertenece únicamente a Dios.
Recuerden que esta Surah es la misma en la que Allah nos recuerda que no puedes tomar la vida de un animal excepto en el nombre de Allah; transgredir la vida de un animal en cualquier otra circunstancia que no sea en el nombre de Allah es una ofensa. Esto se multiplica muchas veces cuando, en medio de la pérdida moral, el fracaso en el que te deterioras es matarse unos a otros. Así, en la Surah al-Ma'idah hay un notable aviso moral: sé que cuando se desvíen de mi camino y se pierdan, lo que terminarán haciendo es matarse unos a otros; pero recuerden que este fracaso moral es el abismo de la oscuridad.
Este fracaso moral de estar perdidos —perdidos como el ejemplo que Allah nos dio de los receptores del mensaje anterior, los judíos y los cristianos, cuando se nos advierte que Allah les permitirá sufrir enemistad y hostilidad mutua— y la historia de la pérdida de los israelitas durante 40 años, precede a los pasajes que hablan de lo que se conoce como el crimen de hirabah y el castigo por robo.
(33) No es sino la recompensa justa de aquellos que hacen la guerra a Dios y a Su Enviado, y buscan sembrar la corrupción en la tierra, que gran número de ellos sean matados, o crucificados, o que, por su perversidad, les sean cortados las manos y los pies, o que sean desterrados [por completo] de [la faz de] la tierra: esa es su humillación en esta vida. Pero en la Otra Vida les aguarda un castigo [aún más] terrible --(34) salvo aquellos que se arrepientan antes de que vosotros [Oh creyentes] lleguéis a ser más poderosos que ellos: pues sabed que Dios es indulgente, dispensador de gracia.
(35) ¡OH VOSOTROS que habéis llegado a creer! Manteneos conscientes de Dios, buscad la cercanía a Él y luchad por Su causa, para que así alcancéis la felicidad.
Esta es la parte de la hirabah. Luego tenemos un interludio que enfatiza el jihad y el esfuerzo por la causa de su Señor. Después Allah dice que cuando aquellos que terminan en el Fuego del Infierno lleguen allí, el resultado será desastroso, porque todo lo que les importaba, todas las cosas materiales que les importaban, no les alcanzarán para obtener la salvación del Fuego del Infierno.
(36) En verdad, si quienes se empeñan en negar la verdad ofrecieran todo cuanto hay en la tierra, y aún el doble, para rescatarse del castigo del Día de la Resurrección, no les sería aceptado: pues les aguarda un doloroso castigo. (37) Querrán salir del fuego, pero no saldrán de él; y les aguarda un castigo duradero.
(38) EN CUANTO al ladrón y a la ladrona, cortadles la mano a ambos en retribución por lo que han hecho, como castigo disuasivo ordenado por Dios: pues Dios es poderoso, sabio.
(39) Pero de aquel que se arrepienta después de haber obrado injustamente, y rectifique, ciertamente, Dios aceptará su arrepentimiento: en verdad, Dios es indulgente, dispensador de gracia.
Esto sigue justo después de la historia de Caín y Abel. Para resumir la estructura, tenemos primero el versículo que habla de aquellos que causan corrupción en la tierra, combaten a Dios y al Profeta, y causan estragos en el mundo; luego un interludio sobre esforzarse en el jihad en el camino de su Señor, recordando que todas las cosas materiales no les servirán de nada en el más allá; y finalmente el versículo sobre el castigo al robo.
Aquellos de ustedes que tienen la traducción de Muhammad Asad, en su opinión, la forma en que él traduce estos versículos refleja su punto de vista. Los versículos en cuestión son los que hablan sobre la corrupción en la tierra, es decir, el versículo 33. Desde su perspectiva, estos versículos no tenían la intención de prescribir un castigo para un delito que los juristas musulmanes suelen llamar el crimen de hirabah. El crimen de hirabah, en resumen, dentro de la jurisprudencia islámica es el delito de bandidaje en los caminos, o lo que algunas personas han definido como el delito de terrorismo en la era moderna; el delito de atacar a las personas y aterrorizarlas cuando se encuentran en una situación que denominan "en una casa desolada", es decir, cuando no hay ayuda, no hay auxilio, y tú te aprovechas de su vulnerabilidad para infundirles terror. El ejemplo clásico de esto eran las personas que viajaban, y entonces los bandoleros de los caminos los atacaban cuando no había nadie para ayudarlos ni nadie para salvarlos, haciendo que las rutas o los viajes estuvieran llenos de terror y miedo. Así, en la jurisprudencia islámica clásica tradicional, esto se conoce como el crimen de hirabah.
Los juristas musulmanes afirmaban que cuando se comete el crimen de hirabah, el castigo puede ser la ejecución, o bien se puede cortar una mano y un pie. Y cuando se menciona "crucificados" en el Islam, no se refiere a la crucifixión romana; significaba que serían colgados en un poste después de la muerte, al menos esa es la opinión predominante. O bien el destierro, y la mayoría de los juristas decían que el destierro podía consistir simplemente en el encarcelamiento, y que existía una opción; es decir, que estos versículos tenían la intención de establecer que se puede ejecutar, o se puede desterrar, o se puede aplicar la amputación.
Muhammad Asad considera que estos versículos no fueron concebidos como algo prescriptivo, y que fue un error leerlos con la intención de establecer castigos legales. En la visión de Muhammad Asad, lo que estos versículos expresan es una advertencia sobre el destino de las personas inmorales. Está señalando que aquellas personas que eligen el camino de la inmoralidad, que se rebelan contra Dios y el Profeta, e infunden el terror y siembran la corrupción en la tierra, si se observa su destino históricamente, si se examina lo que les sucede en la historia, se descubrirá que tienen finales horribles: terminan matándose unos a otros, torturándose unos a otros o, literalmente, desterrándose unos a otros de la faz de la tierra. Por lo tanto, Muhammad Asad sostiene que Dios nos está invitando a reflexionar sobre el destino de aquellas personas que dejan de lado la moralidad y se entregan a hacer lo que les place en la tierra sin seguir caminos morales.
Gramaticalmente, se puede defender el punto de vista de Muhammad Asad. Quiero decir que gramaticalmente es una posición defendible, porque el texto puede leerse tanto de forma prescriptiva como descriptiva; es decir, que simplemente describe el destino de un pueblo en lugar de prescribir un castigo. Depende de ustedes si desean aceptar la postura de Muhammad Asad, pero, por supuesto, no deberían tomar una decisión sin antes consultar su tafsir aquí y leer su nota explicativa al respecto, porque él incluye una nota al pie de página que aclara por qué elige traducir este pasaje de esta manera.
Ahora bien, por supuesto, esto es extremadamente polémico —no hace falta que diga que es muy controvertido—, ya que va en contra del peso de la interpretación islámica o del derecho islámico, el cual tendía a leer estos versículos de manera prescriptiva, como dijimos, es decir, como si prescribieran castigos.
Mi enfoque es un tanto diferente, y mi enfoque está ligado al mensaje de la propia Surah y también al papel de la retórica y del texto en la forma en que los textos le hablaban a las personas en diferentes períodos históricos y en diferentes épocas.
De acuerdo, regresemos primero. Dios nos está hablando de aquellos que finalmente fracasaron en su carga moral, aquellos que fracasaron en el subul as-salam, que, como dijimos, es el camino hacia el bien. Y el resultado, como mencionamos, es la enemistad, el odio, la proyección de la culpa y el descender hasta matarse unos a otros. Y, como el Corán lo resume, en lugar de ir de las tinieblas a la luz, se va de la luz a las tinieblas.
Ahora bien, cuando se trata de la revelación y la legislación, lo que jugó un papel enorme es la narrativa sobre una ocasión de la revelación. La ocasión de la revelación es conocida como el incidente de 'Uraynah. El incidente, en resumen, tal como se reporta, consistió en que un grupo, una tribu conocida como la tribu de 'Uraynah, acudió al Profeta fingiendo convertirse al Islam y pidió que el Profeta enviara con ellos a maestros o personas que les enseñaran la fe. Como era la práctica de la que hemos hablado, el Profeta eligió a ciertas personas para que acompañaran a la tribu con el fin de instruirlos en la fe. Sin embargo, después de que dejaron Medina en dirección a su tierra natal, resultó ser una trampa, y esa tribu tomó a los compañeros que habían sido enviados con ellos y los torturaron de una manera horrible: los ataron a postes, les perforaron los ojos, les cortaron las orejas y las lenguas, y luego los dejaron morir. Debido a que se encontraban en esta muerte horrible, por supuesto, les robaron todo lo que llevaban consigo y huyeron.
Existen narraciones en la tradición islámica que afirman que la ocasión para revelar el versículo sobre la corrupción en la tierra fue ese incidente; es decir, que Dios estaba diciendo, básicamente en respuesta a ese suceso, que el castigo para las personas como la gente de 'Uraynah, que cometen este tipo de delito —un delito de traición y terror—, es que pueden ser castigadas en una de las tres formas señaladas en el versículo. Y debido al incidente de 'Uraynah, los juristas musulmanes leyeron este versículo como una referencia al bandidaje en los caminos.
¿Ocurrió el incidente de 'Uraynah? Sí, definitivamente ocurrió. Hubo una tribu llamada 'Uraynah que tomó a un grupo de compañeros y los torturó hasta la muerte. El problema, sin embargo, es que el incidente ocurrió mucho antes de la revelación de la Surah al-Ma'idah; ese es un problema. El segundo problema es que las fuentes suníes y chiíes —todas las fuentes chiíes y cerca de un tercio de las fuentes suníes— no están de acuerdo sobre lo que hizo el Profeta en respuesta al incidente de 'Uraynah. Algunas fuentes suníes afirman que lo que hizo el Profeta fue enviar una expedición que arrestó a los responsables del crimen y los trató de la misma manera; pero eso implicaría la tortura, y como sabemos, el Profeta prohibió la tortura. Es por eso que las fuentes chiíes y alrededor de un tercio de las fuentes suníes rechazan esa tradición y eligen un conjunto alternativo de informes que sostienen que el Profeta envió una expedición que libró una batalla contra la gente de 'Uraynah, que estos fueron derrotados y se adentraron más en el desierto, por lo que esa historia tan ordenada de que fueron y arrestaron a unas personas carece de sustento. Pero ya sea que acepten la historia de una batalla o la historia de un castigo, en cualquiera de los dos casos, si ignoran el problema de la datación, dirían que estos versículos abordan el bandidaje en los caminos, y esto es lo que la mayoría de los juristas musulmanes hicieron de hecho.
¿Pero por qué? Bajo esta metodología, Dios terminó de hablar de Caín y Abel y del incidente, y luego Dios simplemente cambió de tema para hablar sobre el bandidaje en los caminos y para hablar sobre el robo, con un interludio de una declaración sobre el jihad. Esto es coherente con el tipo de interpretación línea por línea del Corán que no contempla un texto cohesivo y coherente. Tengan todo eso en mente y regresemos de nuevo para retomar los hilos.
Se nos está advirtiendo sobre un pueblo perdido, y después de que Dios nos habla sobre la infamia del pecado del asesinato, tenemos estas revelaciones: primero la revelación sobre la corrupción y luego la revelación sobre el robo. Uno de los distintivos inevitables del deterioro moral, lo que sucede cuando las personas realmente se desvían de la luz a las tinieblas y se desquician social, moral y éticamente al volverse unos contra otros, es que el más fuerte aterroriza al más débil y el más fuerte se apropia de lo que está en manos del más débil. En otras palabras, no se trata solo de que estén recibiendo una advertencia teórica de que se perderán sobre la faz de la tierra o de que cometerán los crímenes de Caín y Abel los unos contra los unos, sino de lo que realmente llegará a ser de su sociedad: se aterrorizarán mutuamente a medida que los más fuertes se aprovechen de los más débiles.
Y la estructura gramatical, como ha sido señalada por incontables eruditos, es que Dios equipara el causar corrupción en la tierra, el corromper la tierra, con estar en un estado de rebelión contra Dios y el Profeta. Y recuerden que esto viene justo después de que Allah nos alerta sobre el papel del Corán de la creación en la historia del entierro. Cuando las personas corrompen la tierra, se encuentran en un estado de rebelión contra el Corán de la creación; literalmente no les importa el Corán de la creación porque miran todo desde un punto de vista egocéntrico, un punto de vista egoísta. Si tienes poder, úsalo; si tienes privilegios, úsalos; si puedes dominar, hazlo; si puedes ser un hegemón, sélo; y si puedes explotar la tierra de cualquier manera que quieras explotarla, hazlo. Esto personifica la rebelión contra Dios y el Profeta. Eso es precisamente lo que es la rebelión contra Dios y el Profeta.
Esto continúa para decirles también que cuando habla de as-sariq wa as-sariqah, aquellos hombres que roban y aquellas mujeres que roban, la usurpación de la propiedad se convierte en la norma cuando el fuerte se alimenta del débil. Y en mi opinión, cuando Dios dice cuál es su castigo, el texto del Corán está estableciendo una acción punitiva que era proporcional a la gravedad del delito moral. Es como decir, por ejemplo, tal como aparece en el Antiguo Testamento, que si golpeas a tu padre o a tu madre, el castigo es la muerte. ¿Realmente imaginaba la Biblia que cada persona que golpeara a sus padres sería ejecutada? Si no estás informado históricamente, dirías que sí; si estás informado históricamente, entenderías que lo que la Biblia estaba diciendo es que, de una manera abstracta, merecerías la muerte. No te vamos a matar porque existen otros factores que mitigan el castigo, pero desde un punto de vista abstracto, este es un crimen tan horrible que si realmente te diéramos tu justo merecido, sería la muerte. Así se comunicaba el derecho medieval en cualquier sistema, ya sea que hables del derecho romano, del derecho judío, de las leyes de Hammurabi o del derecho persa.
Así lo hacían los sistemas legales medievales. El punto es comprender la gravedad moral del delito y el punto es enfocarse en la naturaleza del mismo. Sin embargo, cuando se trata de la aplicación práctica del castigo ante el delito, lo que ocurre es precisamente lo que se esperaría de la mentalidad medieval: los juristas musulmanes de esa época establecían la pena, pero luego creaban toda una serie de requisitos probatorios por los cuales dicho castigo no podía llevarse a cabo, lo cual es, una vez más, una metodología medieval muy clásica. En el contexto de la Surah al-Ma'idah, desde mi perspectiva, Dios está señalando que el resultado será exactamente el proceso que he descrito: el más fuerte y poderoso victimizando al más débil, y que, en abstracto, estos delitos merecerían las siguientes penas. No obstante, hay dos cosas, o en realidad podemos resumirlo en una sola cosa que se encuentra en gran parte de la jurisprudencia islámica, pero también en el pensamiento moral: para llevar a cabo estos castigos se necesita tener las manos limpias. El lector de los textos medievales entendía esto muy bien: si vas a hablar de castigar a quienes cometen corrupción en la tierra (fasad fi al-ard), no puedes ser, ni en parte ni en su totalidad, la causa de que ellos cometan dicha corrupción. No puedes tener las manos sucias. Por lo tanto, no puedes hablar de maximizar el castigo si tú mismo eres partícipe o si tú mismo replicas, aunque sea en parte, ese tipo de delito.
Esto se observa en la ley del talión (qisas). En el derecho medieval típico del qisas, lo que se afirmaba era que si alguien viene y te saca un ojo, tú puedes sacarle un ojo a él. Pero la advertencia fundamental consistía en que asumías el riesgo de que, si tu lesión excedía en lo más mínimo la herida que habías sufrido, entonces te volvías responsable por ese exceso. En la mentalidad medieval, nadie iba a asumir ese riesgo porque ¿cómo vas a reproducir con precisión exacta la misma herida? De este modo, en la mentalidad medieval la gente entendía que esto tenía el propósito de registrar un punto moral, y que lo más seguro era aceptar una compensación económica debido a que no se iba a ser capaz de seguir la ley del talión con exactitud. Por lo tanto, no era el caso que en el mundo medieval las personas anduvieran aplicando la ley del talión unas contra otras; las personas aceptaban la compensación económica. Sin embargo, el principio moral permanecía: en teoría, si tan solo pudiéramos reproducir de manera exacta la misma herida, lo que le hiciste a otros debería serte hecho a ti.
El punto en la Surah al-Ma'idah, a mi modo de ver, no era lograr que nos obsesionáramos con ese castigo, sino hacernos reflexionar sobre la infracción moral si se convierten en un pueblo perdido. Verán esto en el balance de las redes sociales a medida que avancen, porque Dios enfatiza esto una y otra vez: si se convierten en un pueblo que se acobarda y se aparta del desafío moral, pasarán a ser la encarnación de los israelitas que estuvieron perdidos durante 40 años, o como Caín y Abel, quienes se volvieron el uno contra el otro; el poderoso aterrorizará al vulnerable. Aunque en teoría este sea su justo merecido, ustedes no van a ser capaces de aplicar ese justo merecido a menos que tengan las manos limpias. Y si verdaderamente tuvieran las manos limpias, el delito no ocurriría. De cualquier forma, el punto central no es la pena en sí misma. El punto no es amputar las manos de un ladrón; el punto es comprender la gravedad del delito como algo que, de forma abstracta e ideal, merece tal castigo, y hacer todo lo que sea necesario para prevenir la aparición del delito, para evitar que se depreden unos a otros. Se trata de enfocarse, de la misma manera que te enfocas en el castigo, en la otra cara de la moneda: en si tienes o no las manos limpias.
Cuando alguien viene y dice que el castigo es cortar las manos de un ladrón, el asunto no radica en si existe necesidad en la sociedad o no, porque en eso es en lo que los juristas musulmanes tienden a enfocarse. El asunto central es si esta sociedad tiene las manos limpias como para siquiera hablar de ese nivel de castigo. No puedes andar hablando de un castigo tan severo como cortar las manos de un ladrón si las personas implicadas, el Estado que está involucrado en ejecutar tal castigo, está a su vez involucrado en el robo, incluyendo si tu élite usurpa privilegios económicos de una manera injusta e inequitativa, lo cual equivale a robar. Esa es una cosa.
La otra cosa —y este es un punto crítico al cual regresaré— es que existe un mundo de diferencia cuando le hablas a personas en una época donde crecieron con la idea de una hoja afilada, viendo la sangre y presenciando cómo una hoja corta la carne, ya sea carne humana o no humana. Cada guerra en la que participabas, cada batalla, cada herida implicaba esto. Estamos hablando de la era previa a la anestesia, la era antes de los analgésicos; una época en la que la psicología misma de los seres humanos no se escandalizaba ante la idea de los castigos corporales o físicos, incluso castigos que dejaran discapacidades permanentes o secuelas imborrables en el cuerpo humano. El concepto mismo inherente a la idea de subul as-salam, los caminos hacia el bien, nos impone límites epistemológicos. A la psicología humana de hoy en día, la cual está sumamente higienizada —donde un ser humano puede vivir y morir sin haber visto jamás el sacrificio de un animal, o puede vivir y morir sin ver nunca una hoja afilada cortando absolutamente nada—, no puedes presentarte ante ella y decirle: "Oh, normalmente deberías aceptar la idea de amputar extremidades".
Cuando me acerco al texto, tomo en cuenta la totalidad de todo lo que rodeaba al texto en su momento, incluyendo el papel simbólico del mismo y las psicologías subjetivas que fueron las receptoras de la revelación. Pero lo más importante de todo es el papel de la narrativa dentro del texto. Regresando a la Surah al-Ma'idah, el papel de la narrativa aquí es que está describiendo la retribución justa, el merecido abstracto o ideal de las personas que cometerían estos delitos, y lo hace en el contexto de un discurso sobre un estado de extravío y un estado de victimización. Si ustedes tienen las manos sucias debido a que son un pueblo en estado de extravío, un pueblo que ha permitido este tipo de victimización y estas desigualdades de poder, nos encontramos muy lejos de estar en el terreno de implementar estos castigos severos, porque no podemos hacerlo de manera justa.
Noten aquí la interjección tan importante, la cual considero sumamente reveladora. Después de que hablamos sobre la ley de la hirabah —la cual, como digo, no creo que sea una construcción prescriptiva real en mi opinión, sino una construcción simbólica—, Allah interviene diciendo: "¡Oh, creyentes! Teman a Dios". Es como decir: "Creyentes, capten el punto". Lo que les estoy diciendo tiene que ver con ser conscientes, siempre conscientes de Dios, buscar a su Señor y comprometerse con una dinámica de jihad en el camino de su Señor, porque este es el camino del éxito. La interjección misma les está indicando que comprendan que cuando Dios habla de lo que resulta en corrupción sobre la tierra, de lo que resulta en el poderoso victimizando al débil y de lo que resulta en estas relaciones de terror que conducen a dinámicas deplorables —dinámicas deplorables de sanciones penales severas que solo podrían aplicarse si se tienen las manos limpias—, entonces se darían cuenta de que no tienen las manos limpias. Por lo tanto, al no poder aplicar las sanciones penales severas, terminan atrapados en un ciclo de crimen, de causa y efecto; un ciclo interminable de perdición. La salida de esto es comprometerse a buscar el camino de su Señor y esforzarse en ese jihad. Su jihad consiste en esforzarse por hacer realidad los ideales y la moral de su Señor.
¿Y por qué está esto seguido por el pasaje que habla de que en el más allá las cosas materiales no les servirán de nada? El camino de su Señor significa conquistar su propio materialismo. De la misma manera, aquello ante lo cual cayeron presa los israelitas cuando prefirieron la subyugación en lugar de la liberación fue el materialismo, las comodidades de la esclavitud. De la misma manera, cuando Caín mató a Abel porque su sacrificio no fue aceptado, aquello ante lo cual cayó presa nuevamente fue una visión puramente materialista de las cosas: "Bueno, aquí está mi sacrificio y aquí está su sacrificio". Y de la misma manera, cuando el poderoso se aprovecha del débil, ¿cuál es la enfermedad aquí? Es el materialismo. Una y otra vez, la consecuencia de desviarse del camino moral, del camino ético que es el camino de la bondad, es que sucumben al materialismo. Entiendan que este materialismo no les servirá de nada en el más allá. Y entiendan que el delito de robo, el cual es nuevamente un delito de materialismo, si tuvieran las manos limpias merecería un castigo sumamente firme y decidido.
Sin embargo, un pueblo perdido no tiene las manos limpias, y debido a que no tienen las manos limpias, se condenan a sí mismos a quedar atrapados en el ciclo de corrupción . Existe una tradición (hadith) atribuida al Profeta, la cual es probablemente auténtica, donde dice que lo que causó el fracaso moral de los israelitas fue que cuando el poderoso robaba, lo dejaban ir, pero cuando el débil robaba, lo castigaban. Esto encaja precisamente aquí: terminas atrapado en el ciclo del materialismo y sufriendo agresiones contra la integridad personal, lo cual proviene fundamentalmente de una dolencia moral, no de una dolencia legal punitiva. Por lo tanto, la respuesta no se encuentra en el castigo, sino en lidiar con la dolencia moral, con la causa misma, en lugar de simplemente atender a los efectos punitivos, porque eso no va a resolver su problema.
Y esta es precisamente la razón por la cual los juristas musulmanes entraban en gran detalle sobre el arrepentimiento: ¿cuándo cuenta el arrepentimiento?, ¿acaso el arrepentimiento anula el castigo antes o después?, y así sucesivamente. En mi opinión, la razón por la cual Allah acompaña la revelación de cada ofensa y castigo con un énfasis en el arrepentimiento —como se ve justo después de los versículos sobre el fasad fi al-ard y justo después de los versículos sobre la sarika, sobre el robo— es que tenemos un énfasis donde se menciona: "Aquel que se arrepienta...". Allah nos está diciendo repetidamente que la forma de salir de este dilema, de este ciclo, de esta trampa, es regresar a mirar en nuestro interior y volver del camino de estar perdidos; en resumen, arrepentirse para regresar a Dios. Esa es su vía de salida. Las cuestiones técnicas de si se está hablando del arrepentimiento antes del castigo, considero que pierden por completo el punto, porque asumen que estos versículos sobre el arrepentimiento se refieren al nivel micro, al nivel individual, en lugar del nivel macro, a la colectividad. Lo que están diciendo es: recuerden que la manera de salir de estar atrapados en esta dinámica de recurrir a las sanciones penales para resolver el problema —y encontrar una y otra vez que no se tienen las manos limpias, que las sanciones penales no les están sirviendo de nada y que, de hecho, no están cumpliendo su cometido debido a las profundas fisuras y contradicciones en su propia alma— es encontrar su camino de regreso a Dios.
Se le preguntó al Imam al-Hasan sobre un debate que existió en los inicios del Islam, un debate que murió una vez que se dio el nacimiento del derecho islámico, el cual vino de la mano con el nacimiento del imperio islámico, es decir, el derecho imperial islámico. Había un debate sobre si los versículos acerca de causar corrupción en la tierra y las descripciones de lo que les sucede a las personas que causan corrupción en la tierra estaban hablando, de hecho, sobre los israelitas o si estaban destinados a los musulmanes. Se cuestionaba si, en realidad, lo que los versículos expresaban era aplicable a los israelitas, a aquellos que causaron corrupción en la tierra. Por supuesto, lo particular de este debate es que el texto dice "quien combate a Dios y a Su Enviado", por lo que uno se preguntaría por qué el Enviado habría de ser Moisés y no Muhammad. De cualquier manera, al Imam al-Hasan se le preguntó si este versículo tenía la intención de aplicarse a los israelitas pero no a los musulmanes, y existen varias tradiciones que reportan que él dijo: "Por Allah, escuchen, la sangre de los israelitas no era más querida para Dios que nuestra propia sangre". Siempre me llamó la atención esta respuesta porque demuestra que el Imam al-Hasan entendía que el asunto aquí es el principio moral, no el punto técnico criminal. El asunto es lo que Dios está diciendo sobre el valor de la sangre, lo que significa el valor de la vida, y que cuando Dios dice que la gente anda por ahí causando corrupción en la tierra, de lo que Dios está hablando es de las violaciones contra la vida humana. Él estaba diciendo que si esa lección moral fue lo suficientemente buena para los israelitas, con toda seguridad se aplica a nosotros.
La tradición islámica está llena de estas viñetas. Por ejemplo, hay otro reporte atribuido también al Imam al-Hasan en el cual se le pregunta: "Entendemos que causar corrupción en la tierra es matar y violar, pero ¿qué más estaría incluido en causar corrupción en la tierra?". Él respondió algo que es asombroso; dijo: "¿Qué más ha de ser sino la usurpación del dinero, el ser tiránico con las personas, la destrucción de hogares, la tala de árboles o la destrucción de la vegetación, y la destrucción de arroyos y ríos?". Todo esto posee un claro significado moral. Si lo lees de una forma no dogmática, si dejas de lado todo el dogma y te enfocas en lo que ese lenguaje estaba haciendo históricamente dentro del contexto en el que fue pronunciado, claramente está diciendo que la corrupción moral es la destrucción de lo que debería ser honrado a tantos niveles diferentes, abarcando desde el asesinato y la violación hasta la destrucción del medio ambiente, la injusticia y el despotismo mismo.
Es por eso que, si leen mi libro sobre la rebelión, encontrarán que hablo de una perspectiva muy temprana en el derecho islámico que sostenía que el castigo para la hirabah, el castigo por causar corrupción en la tierra, no se aplica a los salteadores de caminos, es decir, a los piratas, sino que se aplica a los soldados del gobierno. Esto les muestra de nuevo el tipo de enfoque de esa perspectiva, la cual más tarde fue etiquetada como una herejía para marginarlos, aunque no necesariamente lo fueran; pero ellos se preguntaban quién es el que anda por ahí cometiendo tiranía y destruyendo cosas, y concluían que es el gobierno, no la gente común. Por lo tanto, afirmaban que son los soldados del gobierno quienes merecen ser desterrados de la tierra. Esto les demuestra, una vez más, la función moral del texto y los libera de los enfoques legalistas del texto que, a mi parecer, pierden por completo el sentido moral.
Nos estamos aproximando a algunos conceptos que van a ser todo un desafío de comunicar, no porque las ideas sean difíciles o filosóficamente inaccesibles, ni nada por el estilo, sino porque no forman parte de la corriente principal de pensamiento; no estamos acostumbrados a ellos y, por lo tanto, tenemos que superar el obstáculo de la falta de familiaridad. Con lo que estamos lidiando es, situándonos nuevamente en dónde nos encontramos, con la última gran revelación del Corán. Allah nos lleva de regreso a temas que fueron abordados en la Surah al-Baqarah al principio del período de Medina. Así, al final del período medinense, encontramos que la Surah al-Ma'idah se enfoca en el legado de quienes recibieron el mensaje antes que nosotros: los judíos y los cristianos.
En esta sección no hay un énfasis en aquello que ocupó a los musulmanes durante todo el período de Medina, es decir, su conflicto con los incrédulos. Tampoco hay un énfasis en el tipo de politeísmo o asociación (shirk) que se relaciona con la adoración de ídolos, sino más bien un énfasis en aquellos que recibieron el mensaje antes que nosotros. Conceptualmente, si el Corán simplemente hubiera estado respondiendo a su contexto histórico —al contexto de los musulmanes en ese momento tras la conquista (fath) de La Meca—, el principal desafío que enfrentaban los musulmanes no eran los judíos ni los cristianos. De hecho, desde una perspectiva temporal, el reto seguía siendo si el Islam se iba a extender o no en Arabia. Por lo tanto, resulta bastante significativo que Allah no se enfoque en la adoración de ídolos frente a la creencia, sino que en esta Surah se centre en quienes recibieron el mensaje antes que nosotros, los cristianos y los judíos. Esto significa que el Autor no está respondiendo a un texto incrustado en la historia, sino que el texto está mirando hacia adelante, hacia donde el Islam se encontrará en el futuro. El Autor del texto sabe muy bien que la adoración de ídolos se convertirá en una cosa del pasado y que el desafío que enfrentarán los musulmanes será lidiar con un mundo donde el paradigma predominante no es la idolatría, sino donde los paradigmas alternativos y dominantes son la Gente del Libro (Ahl al-Kitab). Lo que Allah tiene que decirnos sobre estos contra-paradigmas de los receptores del Libro antes de nosotros es asombroso y sumamente importante si uno se sienta a reflexionar.
La Surah al-Ma'idah, como último mensaje del Corán, nos hace pensar en los receptores del monoteísmo (at-tawhid) que nos precedieron. Esto plantea el punto obvio de que Allah nos está advirtiendo ahora que hemos heredado el mensaje del tawhid, el mensaje de Allah de que no hay más dios que el Único Dios, y que el balón ha pasado a nuestro terreno. Las advertencias son críticas y urgentes para que no sigamos los pasos que hicieron que los anteriores receptores del mensaje perdieran su rumbo y su camino. En muchos sentidos, esta es la única manera en que realmente se puede entender: es como si Allah nos estuviera dejando todo un conjunto de advertencias sobre todas las formas en las que posiblemente podemos ir mal tras haber recibido este pacto y haber recibido esta confianza, la confianza más crítica de todas. Si el autor de esta Surah fuera un mero ser humano, no hablaría de los cristianos y los judíos, porque según las narrativas históricas, los judíos habían dejado de ser un problema definitivamente desde la expulsión de los Banu Nadir y Banu Qurayzah de Medina y, con toda certeza, desde la batalla de Khaybar y la rotunda derrota del último remanente del poder judío en Arabia. Los cristianos, en este punto, apenas aparecen en el panorama, salvo en los márgenes. Sabemos de una confrontación importante en la que los musulmanes recibieron noticias de que Bizancio estaba listo para avanzar contra ellos, y ya hemos hablado de la campaña que el Profeta envió para adelantarse a esa amenaza, pero la realidad de los árabes seguía siendo el tema central. No hay forma de que el elemento humano hubiera predicho que la adoración de ídolos, cien o doscientos o trescientos años después, iba a desaparecer por completo en el área del Cercano Oriente, en la zona del Mediterráneo, el Mar Rojo y demás. Claramente, el Autor del Corán lo sabía; el Autor del Corán es consciente de una trayectoria que debió de ser simplemente fascinante cuando se piensa en cómo los receptores del Corán de la época escuchaban el mensaje sin tener idea de cómo se vería el mundo uno, dos o tres siglos después.
Es muy significativo, como ya hemos enfatizado, que Allah nos recuerde de qué se trata este pacto: se trata de los caminos para alcanzar la plenitud (subul as-salam). La mejor manera de interpretar o traducir salam aquí es "plenitud" o "integridad", porque el salam no es solo la paz material o la mera sumisión; no es solo todo lo que asociamos con el Islam como Shariah y como una vía. La Shariah representa las vías, en plural, para alcanzar la plenitud: la paz material, la paz interior, el equilibrio legal, el equilibrio material y el concepto mismo de justicia; todo ello está envuelto en esta expresión tan profunda.
Asimismo, resulta significativo que cuando Allah introduce la discusión sobre los israelitas y el legado de los antiguos receptores del mensaje, nos lleve de regreso a un pecado primordial. En el Islam no existe el concepto del pecado original tal como se entiende en el cristianismo, pero si se toma el significado literal de "pecado original", se trata de un pecado de los orígenes: la historia de dos hermanos, donde uno de ellos agrede y mata al otro, ilustrando cómo los seres humanos fallan en su pacto hacia Dios. El asesinato de un hermano personifica las formas en las que se puede fracasar en los caminos de la plenitud (subul as-salam). Si Allah está invitando a los caminos de la plenitud, la manera en que los seres humanos realmente pueden socavar estas vías es involucrándose en el tipo de pecado y de fracaso que presenciamos cuando un hermano se vuelve contra otro, con todo el conjunto de fallas psicológicas y filosóficas presentes en el asesinato de Abel a manos de Caín.
Esto, a su vez, introduce la discusión donde Allah nos habla de sanciones penales firmes para el tipo de conducta criminal que siembra el miedo y el terror, ya sea el bandidaje en los caminos, la hirabah —el crimen de hirabah— o el delito de robo en general. Nuevamente, no es una coincidencia que esto suponga un contraste marcado, incluso dramático, con la idea de la plenitud. No se pueden tener los caminos de la plenitud si las personas que existen en tu sociedad viven con miedo, y viven con miedo porque no se sienten seguras; y no se sienten seguras porque no sienten que sus vidas, sus propiedades o sus hogares estén protegidos. La ausencia del sentido de justicia y la existencia del terror definen este estado. Una de las principales cosas que suceden en las sociedades despóticas es que se vive con terror. ¿Por qué se vive con terror? Porque cuidas lo que dices, cuidas cómo te comportas y siempre tienes miedo de que el pensamiento equivocado o las palabras incorrectas terminen trayendo consecuencias que no puedes controlar.
Piensen en eso por un segundo, porque a menudo leemos el texto del Corán sobre causar corrupción en la tierra (fasad fi al-ard) y sobre el robo enfocándonos en una perspectiva legal positiva, como si el Corán estuviera hablando de los tecnicismos mecánicos del bandidaje en los caminos o de los tecnicismos del hurto. Sin embargo, hay un mensaje moral aquí: el mensaje moral es que Allah está invitando a los caminos de la paz y de la plenitud, y aquí se expone una conducta que socava esa integridad. Allah está diciendo que una sociedad que vive en un estado de terror, en un estado de inseguridad y en un estado de injusticia porque carece de recursos a los que apelar, representa un problema grave para el programa monoteísta y para la misión coránica misma. Es precisamente por eso que Allah interviene en este discurso recordándoles que esto se trata de buscar el camino de su Señor y de esforzarse por Su causa (jihad fi sabili Llah); se trata de buscar la vía de su Señor y del verdadero jihad, el verdadero esfuerzo para acercarse a Él.
¿Cuál es la dificultad conceptual de la que estaba hablando aquí? Es que normalmente no pensamos de esta manera, pero el texto del Corán es claro al señalar que el camino hacia su Señor, ese jihad hacia su Señor, debería conducir a un estado en el que se alcance la plenitud. Si su sociedad está plagada de inseguridad, miedo, terror y falta de justicia, sepan entonces que han fracasado en los caminos hacia su Señor y han fracasado en su jihad por Su causa. Regresen, lean y relean esta sección, especialmente los versículos 35 y 36, que constituyen esta intervención entre el hablar de la corrupción y el robo.
Sin embargo, hay algo aún más importante aquí, y lo demostraré a medida que avancemos, pero quiero adelantarme un poco e introducir la idea porque nos será de ayuda. Todas las tradiciones se enfocarán en el momento en que la Surah sigue hablando de que es importante que los israelitas sigan su ley y que los cristianos sigan su ley, y cómo acuden al Profeta para que arbitre entre ellos; y por qué habrían de hacer eso cuando tienen la ley de Dios revelada a ellos. Encontrarán que reporte tras reporte sobre los castigos criminales o las sanciones penales, y sobre lo que podemos aprender del precedente de quienes recibieron el mensaje antes que nosotros —particularmente los israelitas—, se enfoca en algo que casi siempre ignoramos: el concepto mismo de la justicia. Veremos esto a medida que desglosemos los versículos, pero reporte tras reporte nos dice que lo que sucedió con las naciones que nos precedieron es que cuando el poderoso robaba, no lo castigaban, pero cuando el débil robaba, sí lo castigaban. Reporte tras reporte nos cuenta que lo que ocurrió con las naciones anteriores es que la tribu poderosa tenía un estándar de justicia —como veremos en los informes de los que hablaré— que era diferente y privilegiado en comparación con el estándar de justicia aplicado a una tribu débil. Todos los reportes sobre por qué Dios habla del robo y de causar corrupción en la tierra en relación con las naciones del pasado se enfocan en este elemento: en que estas personas corrompieron la justicia, y al corromper la justicia, violaron el pacto; y al violar el pacto, dejaron de caminar en la vía del Señor y dejaron de alcanzar la plenitud. Una y otra vez, la advertencia para los musulmanes es: no se atrevan a caer en esta trampa.
Desafortunadamente, estamos acostumbrados —en parte debido a la experiencia imperial y en parte porque en lugar de enfocarnos en el mensaje ético nos enfocamos en los tecnicismos de la ley— a que, cuando miramos los versículos sobre causar corrupción en la tierra y el robo, pensamos que el punto central es la sanción penal. El punto no es la sanción penal; el punto es el principio de la justicia. Es como cuando el Profeta —en un reporte que se le atribuye, aunque existe cierta discusión sobre su autenticidad— dice: "Si mi hija Fátima robara, yo mismo le cortaría la mano". La idea es que el camino hacia su Señor no se puede recorrer a través de la corrupción de los principios de la justicia. Esto es extremadamente fundamental.
Esto es sumamente importante porque están recibiendo este Testamento final de Allah antes de que queden por su cuenta, sin el Profeta y deban salir a cumplir con el pacto de Dios en la Tierra. Allah les advierte sobre el pecado original: Habil y Qabil (Abel y Caín), y cómo surge la idea misma del sacrificio; cómo la gente siente: "Tengo derecho a una posición privilegiada independientemente de los méritos de lo que ofrezco". Este es un peligro en el que los seres humanos caen constantemente: ese sentido de derecho y de exigir lo que no les corresponde. Es exactamente como estos hermanos: uno de ellos exige lo que no le corresponde, que Dios acepte su ofrenda. Debido a que fue incapaz de mirar en su interior y ver las formas en que había corrompido la justicia, terminó cometiendo un asesinato. Dios nos dice eso, y por esta razón, si asesinas a una persona, es como si hubieras asesinado a la humanidad. Es decir, si corrompes los principios de la justicia, has corrompido los principios de la justicia para toda la humanidad.
Luego, cuando Allah nos advierte sobre esto históricamente —y como los demás versículos del resto de la Surah hablarán repetidamente—, el tema que constantemente se subraya es que quienes los precedieron intentaban jugar con los principios de la justicia; intentaban privilegiar a los privilegiados. El concepto mismo del que hablé al final —el problema de las manos sucias— no radica en si le cortaste la mano a un ladrón o no; el asunto es si has construido una sociedad donde aplicar la pena más severa sea verdaderamente justo, porque no existen justificaciones reales para la ocurrencia del delito. Si su sociedad está plagada de injusticia, ustedes no tienen las manos limpias para castigar severamente los delitos. Por lo tanto, el robo o el aterrorizar a las personas, si ustedes cumplen con los principios de la justicia, entonces el delito se vuelve verdaderamente un acto de malicia. En ese caso, tener estos castigos tan severos tiene sentido: estás respondiendo a la malicia con lo que se merece.
Sin embargo, si su sociedad está plagada de injusticia —y ese es el mensaje del discurso sobre esto—, el objetivo no es que se enfoquen en los tecnicismos, sino hacerlos reflexionar sobre la mecánica y la dinámica de la justicia, y sobre qué justificaría un castigo verdaderamente inflexible. ¿Cómo puedes aplicar el castigo más severo? Piénsenlo: si el castigo va a dejar una discapacidad permanente, sea cual sea el castigo, independientemente de la naturaleza de la pena, entonces, como una cuestión de justicia, es mejor que su proceso legal se asegure de alcanzar una certeza casi absoluta antes de aplicar un castigo. Sí, porque si se aplica erróneamente debido a un proceso legal defectuoso, ustedes cargarán con el peso de eso como sociedad y como Estado hasta el más allá. Esto los lleva a pensar en qué tipo de procesos legales se deben implementar antes de que realmente pueda hablar de castigar los delitos de la manera más inflexible, severa e irreversible. Si estoy preocupado por mi rendición de cuentas y por la justicia, no quiero correr el riesgo de castigar de forma irreversible para luego descubrir, más adelante o en el más allá, que castigué a una persona inocente o que mi castigo excedió el delito. De cualquier forma, esto es para hacerlos reflexionar seriamente sobre la balanza de la justicia y la dinámica de la justicia, y para que se introduzca —como veremos en lo que Allah tiene que decir en la Surah—. Nada de eso es una coincidencia; es una parte crítica de este Testamento final de Allah para los musulmanes y aquello hacia lo cual Allah está llamando su atención.
Existió una postura muy temprana, especialmente en el Imam Malik y en varias declaraciones atribuidas al epónimo de la escuela malikí. Muy temprano se consideró que parte de lo que constituiría el crimen de hirabah es el delito de violación. Se reporta que al Imam Malik se le preguntó sobre un caso, y él dijo que quien aterrorice a las personas y cometa una agresión sexual, esta persona merece ser crucificada, no es la forma romana de crucifixión, sino que básicamente se cuelga a alguien en un poste hasta que muere; es un castigo muy severo. Solo menciono esto porque, por alguna razón, más adelante se encuentra esta confusión sobre cómo el derecho islámico abordaba el crimen de violación, a pesar de que esa postura o ese enfoque ante el problema de la violación existió desde los primeros siglos del derecho islámico..
Ahora pasemos a los siguientes versículos, que es un versículo de transición hacia el 41.
(40) ¿Acaso no sabes que de Dios es el dominio sobre los cielos y la tierra? Castiga a quien quiere y perdona a quien quiere: y Dios tiene el poder para disponer cualquier cosa.
(41) ¡OH ENVIADO! No te aflijas por aquellos que compiten entre sí en negar la verdad: como aquellos que dicen con sus bocas, “Creemos”, pero sus corazones no creen; y como aquellos seguidores del judaísmo que escuchan ávidamente cualquier falsedad, escuchan ávidamente a otra gente sin venir a ti [en busca de aclaración]. Tergiversan el sentido de las palabras [reveladas], sacándolas de su contexto y diciendo [entre ellos]: “¡Si tal o cual [enseñanza] os es dada a vosotros, aceptadla; pero si no os es dada a vosotros, poneos en guardia!”
[No te aflijas por ellos --] pues, si Dios dispone que alguien sea tentado al mal, no podrás tú obtener de Dios nada en su favor.
Esos son aquellos a quienes Dios no quiere purificar sus corazones. Sufrirán ignominia en esta vida y un terrible castigo en la Otra Vida;
Aquí tenemos dos cosas. Primero, una mención rápida del problema constante, incluso a estas alturas, con el grupo disidente: aquellos que tomaron la shahada, aquellos que dijeron que se habían convertido al Islam, pero que continuaban siendo una facción que hablaba de forma muy hostil sobre el Mensajero de Allah, sobre el Profeta, sus seguidores y sus discípulos. Son aquellos que operaban dentro de las redes de rumores en Medina y, en este punto, también en La Meca. Sin embargo, aquí hay una dinámica añadida y los reportes son bastante fascinantes. Los informes nos dicen que había una facción de hipócritas (munafiqun) que constantemente hablaban sobre el Mensajero de Allah y sus discípulos, pero se negaban a asistir al consejo del Profeta; se negaban a venir a sentarse con el Profeta y sus discípulos. Los reportes nos indican que la razón por la que hacían esto era por arrogancia y desafío.
Al investigar este asunto, se encuentra que había miembros de la aristocracia mequí y de la aristocracia medinense y que miraban con desprecio el hecho de que el Profeta mantuviera consejo con personas que ellos consideraban inferiores a ellos: personas de tribus que no eran muy prestigiosas, personas que no eran ricas. No podían tolerar que este hombre, cada vez que tenía una reunión, permitiera que todas estas personas desfavorecidas se sentaran justo al lado de las personas privilegiadas, como si no fuera la gran cosa. Decían: "Bueno, no nos vas a arrastrar a esto", considerándolo algo inferior a su estatus. Estos son los que afirmaban haberse convertido pero continuaban resistiéndose al ethos del Profeta.
No obstante, lo que es aún más fascinante, en mi opinión, son todos estos reportes que nos dicen que había judíos que estaban muy activos en las redes de rumores, perpetuando y difundiendo todo tipo de rumores maliciosos sobre el Mensajero de Allah y sus discípulos, y parecían estar constantemente activos junto con los hipócritas; formaron un vínculo. Ellos se negaban, una vez más, a asistir al consejo o a asistir a las reuniones. ¿Por qué es esto realmente interesante? Es realmente interesante porque esto ocurre bastante tarde en el período de Medina. Así, la narrativa sobre la simple expulsión absoluta de las tribus judías pierde su peso, esto es una indicación de que los judíos seguían teniendo presencia en Medina incluso a estas alturas. Y la expectativa, lo que los reportes nos dicen, es: ¿de qué se les culpa? Se les culpa por negarse a venir y sentarse con el Mensajero de Allah. Por lo tanto, la expectativa era que vinieran y se sentaran con el Mensajero de Allah. Así que, incluso a esas alturas tardías del período de Medina, a los judíos se les trata —e incluso se tienen reportes sobre los cristianos de la misma manera— como si se esperara que funcionaran como miembros de pleno derecho de la sociedad.
Ellos escuchan rumores y, de hecho, observen en el versículo 41 lo que se señala. ¿Cuál es el problema aquí? El problema es que Allah está diciendo que escuchan rumores, escuchan mentiras, y creen en estas mentiras y las difunden en lugar de acudir a ti para verificar la verdad. Esto es muy fascinante si uno se detiene a reflexionar, porque, en primer lugar, les está diciendo que no solo tienen el derecho, sino que en realidad se espera que tengan acceso y actúen en consecuencia dentro de la sociedad musulmana; que resulta muy decepcionante para el Mensajero de Allah y para los musulmanes cuando andan por ahí creyendo mentiras sobre los musulmanes y no verificando la verdad. Es increíble; es exactamente como la islamofobia. Estos eran los islamófobos del pasado: creen cosas y no quieren aceptar la palabra de los musulmanes al respecto. No están interesados en creer lo que los musulmanes les dicen que es la verdad; están decididos a creer las mentiras que quieren creer.
Pero recuerden: cada ethos que está dirigido a los no musulmanes se vuelve y se aplica a nosotros. Por lo tanto, nosotros, a nuestra vez, no podemos creer rumores y mentiras sobre los no musulmanes, sino que debemos ir a la fuente y verificar la verdad desde la fuente misma. Aquí nos estamos introduciendo en la dinámica y la mecánica de los discursos justos. Cuando intentas investigar cuáles eran estos rumores que tanto escandalizaban, este es un tema más amplio, pero te sorprende el hecho de que parte de lo que se decía se comunicaba como rumores. Encuentras estos reportes que dicen: "Bueno, ellos estaban diciendo tal y tal cosa", pero luego parte de eso pasó a formar parte del Hadith más adelante. Estas son las llamadas tradiciones israelitas, ese marco mental de las isra'iliyyat. ¿Realmente inventaron todo, desde cuáles eran los motivos de... o rumores sobre la familia, las esposas del Profeta, o cosas difamatorias y escandalosas? Lo crítico es que están comprometidos con las mentiras y no tienen interés en tratar con los musulmanes directamente y de buena fe. El hecho de que esto esté ocurriendo tan tarde en el período de Medina realmente nos invita a investigar de nuevo las narrativas, porque parece que las tribus judías o las poblaciones judías continuaron teniendo un papel en Medina hasta el mismísimo final. Ha habido unos pocos historiadores que, debido a reportes como este, han cuestionado las narrativas tradicionales sobre el tema de la expulsión de Banu al-Nadir, Banu Qaynuqa y demás, las tribus judías por supuesto, y cosas por el estilo, pero no se ha hecho ni de cerca la cantidad suficiente de trabajo. Quiero decir que se necesita hacer muchísimo más trabajo para siquiera empezar a reclamar nuestra narrativa histórica y comenzar a hacer las preguntas difíciles. Algunas fuentes, debido a que se encuentran algunas fuentes islámicas que notan que la Surah al-Ma'idah habla de la presencia judía a esas alturas como un problema continuo, como un problema histórico real, intentan resolver esto diciendo: "Bueno, ya sabes, estos versículos fueron revelados en realidad al comienzo del período de Medina, pero luego fueron asignados a esta Surah más tarde, siete años después". Sin embargo, no hay evidencia de eso. Quiero decir, es simplemente razonar diciendo: "Bueno, ya sabes, estos versículos fueron revelados en el momento en que estaban presentes, en el tercer año de la hégira, pero luego, siete años más tarde, se añadieron a la Surah al-Ma'idah". No existe absolutamente ninguna evidencia que respalde eso.
De acuerdo, pero noten aquí de nuevo, tenemos que detenernos en estas cosas cuando Allah lo dice claramente: ellos se comportan de una manera malintencionada. El comportamiento de mala fe de aquellas personas que adoptaron los rumores y las mentiras, y se negaron a actuar ante la invitación del Profeta de "vengan a hablar conmigo", obviamente hirió al Profeta lo suficiente como para que Allah le diga al Profeta: no estés triste, no estés triste de que este sea el comportamiento de estas personas contigo. Y que, de hecho, la forma de su actitud hacia ti está tan arraigada en la mala fe que tratan contigo de una manera enteramente oportunista. Ellos se quedan atrás a la expectativa para ver qué políticas adoptas, qué Corán es revelado o qué políticas adoptas, qué terminas diciendo, y seleccionan constantemente de tus narrativas y de tus decisiones para mostrarte bajo la peor luz. Esto es cuando ellos dicen: "Si se les concede tal o cual enseñanza, acéptenla; pero si no se les concede, ¡estén en guardia!". Ellos son oportunistas y seleccionan, no para formarse un juicio justo ni para formarse una opinión justa, sino para estar constantemente comprometidos en difamarte, comprometidos en traicionarte.
Y el recordatorio —y verán por qué esto es realmente importante—, el recordatorio entonces es que no estés triste, porque a cierto nivel no hay nada que puedas hacer al respecto. Veremos que esto está conduciendo a un crescendo sobre la obligación de ordenar el bien, porque pasará del discurso al Mensajero de Allah a decirnos a nosotros, los seres humanos: "Ustedes ven esto que está pasando con el Profeta, bueno, les va a pasar a ustedes también". Sin embargo, no pueden permitir que esto los disuada del camino de su Señor, porque todo esto se acumulará y llegará a un punto en el que querrán rendirse, como veremos, pero esa no es una opción de nuevo, adelantándome un poco.
(42) escuchan ávidamente cualquier mentira y tragan vorazmente lo ilícito. Así pues, si acuden a ti [para que juzgues], juzga entre ellos o inhíbete: pues si te inhibes, no pueden dañarte en absoluto. Pero si juzgas entre ellos, juzga con equidad: en verdad, Dios conoce a los que son equitativos.
Así que ellos escuchan la falsedad y las mentiras, por lo que la descripción de alguien es que están buscando cosas negativas que oír y adoptar, y no tienen interés en verificar cuál es la verdad de las cosas. Ellos no me dejan hablar, ellos no van hacia ti, ellos no hacen exactamente lo mismo que hacen los islamófobos: quieren creer lo que sea que quieran creer y no tienen interés en cuál es la verdad sobre nada.
De acuerdo, ahora bien, esto se vuelve especialmente evidente más adelante cuando Allah señala que no es solo que tengan una enemistad y una malicia contra ti, sino que su ética está corrompida. Lo que es suht, Muhammad Asad lo traduce como "tragándose codiciosamente todo lo que es malvado". “Suht” es el soborno, es todo el dinero que se gana de manera injusta e inequitativa; eso es suht. Cuando ganas dinero de formas deshonrosas o poco éticas, eso es suht, incluyendo la rishwah, que a menudo se da como el principal ejemplo de suht, el soborno.
¿Cuál es la razón por la que cualquier jeque que gana dinero difundiendo, afirmando o confirmando las mentiras de dictadores y tiranos? El dinero que gana ese jeque es suht. Cuando encuentras esto, y esto tiene largas raíces en la tradición islámica, sí, especialmente las figuras religiosas, los eruditos religiosos, cuando su sustento depende de afirmar o repetir como loros lo que es incorrecto y poco ético, el dinero que ganan se describe como suht y es un pecado horrible, no es un asunto menor. Entonces, cuando Allah le dice al Mensajero de Allah y a los musulmanes que entiendan que estas personas, su relación con la verdad y su relación con la ética y el bien está corrompida en sí misma, es porque no es solo que estén comprometidos con las mentiras, sino que hay intereses financieros detrás de su compromiso con las mentiras. Tu fe, todo tu camino, toda tu sunnah, todo tu ethos amenaza su forma corrupta de vivir, y ellos quieren preservar sus formas corruptas de vivir. Y por eso, esa es la razón por la que creen estas mentiras y perpetúan estas mentiras, porque quieren seguir ganando dinero a través de sus caminos corruptos.
(43) Pero ¿cómo es que acuden a ti para que juzgues --cuando tienen la Tora, que contiene las preceptos de Dios-- y luego dejan a un lado [tu dictamen]? Esos tales no son [verdaderos] creyentes.
(44) En verdad, hicimos descender la Tora, en la que había guía y luz. En base a ella los profetas, que se habían sometido a Dios, administraron justicia a los seguidores del judaísmo; como hicieron los [primeros] hombres de Dios y los rabinos, ya que parte de la escritura de Dios había sido confiada a su custodia; y [todos] ellos dieron testimonio de su verdad.
Así pues, [Oh hijos de Israel,] no temáis a los hombres, sino temedme a Mí; y no malvendáis Mis mensajes por un provecho insignificante: pues quienes no juzgan de acuerdo con lo que Dios ha hecho descender, esos, precisamente, son los que niegan la verdad.
(45) Y les prescribimos en esa [Tora]: Vida por vida, ojo por ojo, nariz por nariz, oreja por oreja, diente por diente y una [retribución] similar por las heridas; pero quien por caridad renuncie a ello, le servirá como expiación de parte de sus ofensas pasadas. Y quienes no juzgan de acuerdo con lo que Dios ha revelado --¡esos, precisamente, son los malhechores!
Allah le dice al Profeta: juzga entre ellos o no juzgues entre ellos, tienes la opción de juzgar entre ellos o no juzgar entre ellos. Pero si juzgas entre ellos, tiene que ser con justicia y equidad, y entiende que si te niegas a juzgar entre ellos, si te apartas, entonces Allah te protegerá; no te preocupes por las consecuencias, tu compromiso es hacer lo que es correcto. Y luego Allah dice: ¿cómo es posible que acudan a ti para que juzgues entre ellos cuando en la Torá tienen el juicio de Dios?
¿De qué se trata todo esto? Bueno, tienes un conjunto de reportes que te dicen: "Oh, todo esto se trata de que alguien cometió adulterio, los ancianos judíos fueron al Profeta y le dijeron: '¿Cuál es el castigo?'". Le dijeron al Profeta: "¿Cómo deberíamos castigar a esta persona que cometió adulterio?". El Profeta dijo: "¿Qué dice en la Torá?". Y ellos dijeron: "Bueno, dice en la Torá que se les azote y se les destierre". Y entonces el Profeta dijo: "Están mentiendo, eso no es lo que dice en la Torá". Así que escondieron el versículo sobre la lapidación en la Torá y luego el Profeta dijo: "En la Torá dice que se les lapide". Ahora bien, este reporte es inverosímil por un millón de razones diferentes. Si alguien cometió adulterio entre la comunidad judía, ¿por qué irían al Profeta a pedirle o a preguntarle cuál es el castigo por cometer adulterio? Y el reporte dice, o el conjunto de reportes dice, que escondieron el versículo de la lapidación, que trajeron una copia de la Torá pero pusieron su mano encima; es realmente teatral y no vas a ser capaz de esconder el versículo. Y luego los reportes insisten en que, tras el Profeta decirles que no, que el castigo es la lapidación, el Profeta entonces ordenó que los infractores fueran lapidados. Esto se relaciona con toda una controversia en el derecho islámico sobre la lapidación y si la lapidación es parte del derecho islámico o no, por lo que este conjunto de reportes parece tener que ver mucho más con esa controversia que con la ocasión real de la revelación de estos versículos. Existen muchos otros problemas con este reporte en términos de transmisión, en términos de quiénes eran los individuos que se suponía que estaban involucrados en este incidente; algunos de ellos ya estaban muertos para el momento en que se revela la Surah al-Ma'idah, y también la identidad o la ambigüedad y oscuridad que rodea la identidad de aquellos que se suponía que habían estado involucrados en la infracción, etcétera, etcétera. Por lo tanto, soy extremadamente escéptico, escéptico sobre todo este conjunto de tradiciones acerca del adulterio y el ocultamiento del castigo de la lapidación.
Ahora bien, hay otro conjunto de reportes que nos dicen que, entre las tribus de Banu Nadir y Banu Qurayzah, las dos tribus judías, tenían una ley del talión que era injusta y desigual. Debido al estatus de Banu al-Nadir, si alguien cometía ya fuera un agravio intencional o un agravio no intencional de Banu al-Nadir contra Banu Qurayzah, sería castigado, pero si Banu Qurayzah cometía un agravio contra Banu al-Nadir, no sería castigado. Y eventualmente, la gente se cansa del trato desigual y de la injusticia de este trato desigual, y va e intenta cambiar la ley. Y entonces, Banu al-Nadir va con Banu Qurayzah y dice: "De acuerdo, ya no podemos seguir con esto, esto es realmente injusto, durante muchísimo tiempo han mantenido su riqueza y poder sobre nosotros y nos han impuesto una ley injusta, y queremos que esto cambie". "No lo vamos a cambiar". Así que luego fueron con el Mensajero de Allah y dijeron: "De acuerdo, se niegan a cambiarlo, bueno, hay un nuevo líder por aquí, o hay un líder ahora por aquí, y vamos a ir con el Profeta y nos vamos a quejar con el Profeta y le vamos a pedir que lo cambie". Y con eso, fueron al Profeta y él sí lo cambió y dijo que este estándar injusto no puede permanecer. Y es por eso que en el versículo 45, según estos reportes, dice que Allah les está diciendo: "Ustedes saben que en la Torá impuse una ley del talión de absoluta igualdad, ojo por ojo, nariz por nariz, etcétera, etcétera, y ustedes violaron esa ley torácica y la han estado violando durante mucho tiempo; no necesitaban venir al Profeta para que les dijera que están violando su propia ley".
Existe aún otro conjunto de reportes que dice que no, que lo que estaba sucediendo no era el asunto de las tribus, sino que entre las familias aristocráticas en Medina y en La Meca, incluyendo tanto a las familias aristocráticas judías como a las familias aristocráticas árabes, existía una ley de larga data que si alguien, un hombre noble, mataba a una persona indigente, no podía ser condenado a muerte por matar a un indigente, pero si un indigente mataba a un hombre noble, este a su vez sería condenado a muerte. En otras palabras, una absoluta desigualdad en el castigo según tu posición social. Y parte de eso era que un hombre no sería condenado a muerte por matar a una mujer, pero una mujer sí sería condenada a muerte por matar a un hombre, y que el Profeta derogó todas estas prácticas. Sin embargo, después de la conquista de La Meca, los problemas se reavivaron porque la aristocracia en Medina se resistió a las reformas proféticas, y luego la aristocracia de La Meca se resistió porque se acababan de convertir en musulmanes, y su resistencia reavivó la resistencia de la aristocracia en Medina. Ellos fueron apoyados por las tradiciones judías de las familias judías, las familias judías aristocráticas en Medina, quienes dijeron: "Sí, los apoyamos porque un hombre noble nunca debería ser castigado severamente por matar a una persona indigente o a alguien que es una persona común y corriente". Y que la razón de estos versículos fue el resurgimiento del problema, y Allah viene y dice básicamente: qué vergüenza, ustedes saben que esta inequidad en el castigo va en contra de su libro revelado, y qué vergüenza que apoyen esta inequidad. Y el énfasis aquí es para los musulmanes de nuevo, sobre la dinámica y la mecánica de la justicia: que lo que Allah les está diciendo a los musulmanes es que este es un problema tan crítico que no pueden permitir que las presiones sociales de personas que están corrompidas financiera y éticamente los distraigan de los principios de la justicia.
Por supuesto, el problema en la historia de los Banu Qurayzah y Banu Nadir, y la desigualdad a la que se hace referencia es algo que se reveló muy tarde; mientras que el asunto de la inequidad entre ellos ocurrió poco después de la hégira. Así que hay un desajuste. Sí, durante mucho tiempo se había impuesto un estándar inequitativo de justicia sobre los Banu al-Nadir, pero esto se abordó desde el principio. Sin embargo, hay una manera en la que todo esto cobraría sentido: sí, la inequidad entre ellos se abordó temprano, pero claramente la evidencia de que persistía una resistencia entre la élite, la élite judía, nos indicaría que no todos los judíos fueron expulsados y que la presencia judía continuó hasta el mismísimo final. Pero esa resistencia entre la élite, aquellos que se oponían al mensaje del Profeta... y entre los que se oponían se encontraban algunos miembros de la élite árabe que fingieron convertirse, a quienes describo como el grupo disidente y el Corán los describe como los munafiqun, los hipócritas, junto con parte de la frívola élite judía que, como sabemos por abundante evidencia, se había visto empañada —especialmente la clase gobernante— en prácticas corruptas durante muchísimo tiempo. Ellos estaban poniendo todo tipo de obstáculos a la reforma, a la reforma revolucionaria del Profeta Muhammad en La Meca y Medina. Y los instrumentos que tenían para resistirse a esa reforma eran los rumores, la difamación y las malas relaciones públicas.
Hay un último bloque de reporte que dice —pero, de nuevo, se puede hacer coherente con los otros informes— que la élite acude al Profeta Muhammad y le dice: “Escucha, estamos dispuestos a tolerar todas las diferentes cosas que tienes: los impuestos que nos has impuesto, las leyes de herencia, las leyes sobre el trato a los esclavos, a los sirvientes y a los trabajadores, y todas las cosas que hemos tolerado y que no nos gustan de ti; lo único que queremos es una sola cosa, y eso es básicamente que aceptes nuestras leyes de talión desigual. Las cosas que no podemos superar es que hagas que el rico y el pobre sean castigados por igual por el mismo delito. Por lo tanto, la parte que no podemos aceptar es que cuando el hijo de un hombre honorable, de una familia honorable o de una familia noble, comete una infracción contra una sirvienta o un sirviente, o comete una infracción contra un plebeyo, lo castigues como castigarías a un plebeyo. Si aceptaras esta única excepción, si aceptaras esta única condición, estamos dispuestos a abandonar nuestra oposición y seguirte”. Y el Profeta se niega.
Hay una versión de este reporte en la que, básicamente, lo que se le pidió aceptar fue que hubo dos tribus que acudieron a él —de nuevo, debido al conjunto de reportes— en las cuales una tribu débil que había sido victimizada —y olvidé el nombre de las tribus, pero podemos encontrarlas fácilmente—, que había sido victimizada por una tribu poderosa, vino y se quejó. Y la tribu poderosa le dijo al Profeta: “Estamos dispuestos a convertirnos al Islam y seguirte, siempre y cuando apruebes nuestra larga tradición de tratar a la tribu débil como desigual a nosotros”. Y el Mensajero de Allah, una vez más, se negó.
Ahora bien, la totalidad de estos reportes piensa que nos han dicho de manera consistente algo en la memoria colectiva musulmana. Sí, tenemos, ya sabes, todos estos reportes diferentes sobre qué sucedió precisamente, pero probablemente todos ellos ocurrieron en diferentes puntos y en diferentes momentos, no necesariamente en el contexto de esta Surah; pero claramente lo que el asunto... lo que la mente colectiva musulmana recordó sobre la Surah al-Ma'idah es que el Mensajero de Allah confrontó a un desagradable grupo de oposición, y la razón de esta oposición es que no les gustaba su programa ético. Y la parte del programa ético con la que tenían un problema particular es la ley del talión en el versículo 45: que un ojo por un ojo, una nariz por una nariz y una oreja por una oreja; en otras palabras, la igualdad en la justicia. Y sí, hay muchas versiones diferentes, pero quién sabe, ya sabes, una versión pudo haber ocurrido en el quinto año de la hégira, otra versión en el séptimo año de la hégira. Considerando cuán generalizada estaba la justicia desigual en Arabia, no es sorprendente que este problema surgiera una y otra vez, y otra vez. Y considerando cuán rápido Arabia revirtió a la justicia desigual. Recuerden que poco después de la muerte del Profeta, y con el desarrollo del derecho islámico, inmediatamente tuviste juristas que comenzaron a decir si un esclavo y un hombre libre pueden ser castigados por igual, o si una mujer y un hombre pueden ser castigados por igual, o si un creyente y un no creyente pueden ser castigados por igual. Claramente, el ethos estaba siendo resistido y estaba luchando por ganar aceptación.
Y esto es lo que ven en el texto de la Surah al-Ma'idah: de lo que Allah está hablando, de nuevo les recuerdo, recuerden que todo esto comenzó con Caín y Abel, y Allah nos está recordando cómo los que nos precedieron se extraviaron y de qué deberíamos cuidarnos. Y de nuevo les recuerdo que esto no se trata de la ley positiva, de la pena positiva de cortar las manos de un ladrón o del castigo; se trata de la mecánica de la justicia, la dinámica. Así que toda la discusión sobre la sarika (el robo) se trata de cómo funciona la mecánica de la justicia y cuándo se puede castigar severamente o cuándo no se tienen fundamentos para castigar severamente. Y es crítico que entiendan que la ley de la justicia, la igualdad y la justicia, estuvo en la mismísima primera revelación del Mensajero de Allah. De hecho, algunas de las mejores reflexiones que he leído sobre esto son de eruditos musulmanes como Ibn Rushd, quien dice que la ley del talión —lo que él quiere decir con esto es la ley de la justicia— es tan antigua que encuentran su génesis en la mismísima historia de Caín y Abel. Así que él básicamente está diciendo, ya sabes, Allah nos está diciendo que esto está en la naturaleza antes de estar en la revelación de la Torá, en la revelación y el Testamento de Jesús, y en el Corán de Muhammad: que no se puede tener un subul as-salam (caminos de plenitud) a menos que se tenga el camino hacia la justicia.
Y entonces, aquí miren: luego, aquellos que acudieron al Profeta pidiendo que el Profeta arbitrara, claramente querían un arbitraje que no fuera equitativo ni justo. Y Allah le dice al Profeta, ya sabes, que podrías arbitrar el asunto justamente, pero si arbitras, estás obligado por la justicia, porque Allah ama a los justos; o simplemente podrías decirles que no necesitan mi arbitraje porque saben que la ley de la justicia está en el texto de la Torá misma. Es decir, no necesitan que yo les diga que están obligados por la justicia. Y luego Allah les recuerda de ellos diciendo “Hemos enviado la Torá”. En la Torá auténtica, e incluso en los remanentes de la Torá corrompida, todavía está la luz y la justicia.
Recordemos el versículo 44 nuevamente.
(44) En verdad, hicimos descender la Tora, en la que había guía y luz. En base a ella los profetas, que se habían sometido a Dios, administraron justicia a los seguidores del judaísmo; como hicieron los [primeros] hombres de Dios y los rabinos, ya que parte de la escritura de Dios había sido confiada a su custodia; y [todos] ellos dieron testimonio de su verdad.
Así pues, [Oh hijos de Israel,] no temáis a los hombres, sino temedme a Mí; y no malvendáis Mis mensajes por un provecho insignificante: pues quienes no juzgan de acuerdo con lo que Dios ha hecho descender, esos, precisamente, son los que niegan la verdad.
Entonces Allah dice, ¿cómo es que vienen a ti cuando saben que la ley de Dios, la ley de la justicia, ya está en la Torá? Y luego Allah dice: “guía y luz”. Esta guía y luz dada a los profetas de la Torá —los profetas de los que habla la Torá— fue transmitida a los judíos y a los piadosos. Rabbaniyyun se puede traducir como sacerdotes piadosos, lo que significa un rabino; es literalmente la traducción de un rabbani, una persona piadosa. En hebreo es rabbi, en árabe es rabbani. Así que la afirmación es que se supone que cada rabino es una persona piadosa. En hebreo, es una persona de conocimiento y verdad, por definición. Ahora bien, algunas personas traducen esto como sacerdotes, pero de nuevo, es cualquier erudito de las Escrituras que esté comprometido con el conocimiento y la verdad.
El punto que yo entiendo de esto es que la guía está en la Torá, y esa es precisamente la razón por la que encuentran que, incluso hasta el día de hoy en el que se recibe la revelación, hay rabinos y seres humanos piadosos, quienes captaron el mensaje y han vivido vidas piadosas, y que conservan el mensaje piadoso, el mensaje de justicia que saben que es la verdad. El hecho de que se hayan convertido en una minoría en tu contexto, en tu circunstancia, el hecho de que la gente haya ignorado a los piadosos porque temen a otros seres humanos es precisamente el problema.
Así que el Corán, de nuevo, incluso a estas alturas —y esto es muy crítico que lo entendamos nosotros los musulmanes, como es típico del Corán—, nunca condena a los judíos o a los cristianos de una manera generalizada. Siempre te lleva a ser matizado en tu pensamiento. La mayoría se extravía de la misma manera que la mayoría de los musulmanes se han extraviado, pero siempre permanecen excepciones. Y porque la verdad, la luz, es indivisible e innegable.
Quiero subrayar cuán importante es que tengas un texto escrito en este período histórico que no emita juicios generalizados y siempre califique para hacerte pensar de una manera matizada, al decirte que la Torá tiene luz, contiene en su núcleo y esencia el mensaje de Dios, y tiene a esos seres humanos piadosos que son capaces de comprender y encarnar el mensaje de Dios. Incluso diré que si estudias el Corán y luego regresas y lees el Antiguo Testamento y lees el Nuevo Testamento, te llama la atención, es muy obvio qué partes del Antiguo Testamento son afirmadas por el Corán y qué partes del Nuevo Testamento son afirmadas por el Corán. Y así se vuelve muy claro qué partes de la Torá y qué partes del Inyil (el Evangelio) son parte de este mensaje eterno de Dios. Hay tanto en el Antiguo Testamento que se nota que ha quedado, ya sabes, atrapado en estas narrativas históricas que se convierten en una forma de tribalismo, y en las narrativas del Deuteronomio que te resultan muy contradictorias con el mensaje moral central de lo que encuentras en la Torá en otros lugares. De hecho, a mi modo de ver, lo que es verdaderamente notable es la consistencia —si eres capaz de ver más allá de las corrupciones y de las diversas digresiones—, es la consistencia del mensaje moral central que encuentras en todas partes.
De acuerdo, noten aquí que cuando Allah se vuelve para recordar a los musulmanes lo que deben tomar de esta narrativa, lo que Allah subraya para ustedes es: “no teman a los seres humanos, sino témanme a Mí”. Lo que conduce a la corrupción es cuando ustedes diluyen los estándares de justicia porque están respondiendo a otros seres humanos en lugar de responder a Dios. Lo que Allah está hablando aquí es de estos principios fundamentales de la justicia, como la ley de la igualdad, como la equidad en la dinámica de la justicia, en el proceso de la justicia misma. Y luego Allah continúa, después de recordarnos la base de la ley del talión, la igualdad y la justicia, en el versículo 46, señalando que luego enviamos a Jesús para confirmar la luz y el mensaje central de la Torá; nuevamente, para confirmar lo que ustedes saben que es la verdad que se encuentra en la Torá.
(46) E hicimos que Jesús, el hijo de María, siguiera los pasos de esos [profetas anteriores] en confirmación de la verdad de lo que aún quedaba de la Tora; y le dimos el Evangelio, en el que había guía y luz, como confirmación de la verdad de lo que aún quedaba de la Tora, y como guía y amonestación para los conscientes de Dios. (47) Que los seguidores del Evangelio juzguen de acuerdo con lo que Dios ha revelado en él: pues quienes no juzgan en base a lo que Dios ha hecho descender - ¡esos, precisamente, son los perversos!
Y debido a que la Torá confirma la verdad de la justicia, y debido a que el Inyil confirma la afirmación de la Torá sobre la verdad de la justicia —porque es el mensaje verídico central—, cuando Allah nos dice que la Gente de la Biblia, del Nuevo Testamento, juzgue por lo que Dios ha revelado en el Nuevo Testamento, existe una tendencia en la era moderna a entender esto como si el Corán estuviera respaldando una ley estricta de pluralismo y relatividad. Como si el Corán estuviera diciendo: dejen que los judíos apliquen sus propias leyes, dejen que los cristianos apliquen sus propias leyes y que eso está bien. Pero no creo que ese sea el énfasis. Sí, el Corán dice algo, como veremos en un segundo, sobre las diferentes vías (shara'i') y sobre las diversidades particulares. Pero en el 47, lo que Allah está diciendo es que el mensaje esencial, esencial de la Torá es el mismo que el mensaje esencial del Inyil, el Nuevo Testamento, el cual es coherente con el mensaje esencial del Corán: los principios de la justicia son los mismos. Y por eso, cuando Allah dice: dejen que la gente de la Torá aplique la ley de Dios, y dejen que la gente del Inyil aplique la ley de Dios, y dejen que la gente del Corán aplique la ley de Dios, la ley de Dios es la justicia. Es por eso que somos capaces, como musulmanes, de leer las narraciones sobre las formas en que las personas antes de nosotros corrompieron la justicia y emitir un juicio sobre estas narraciones. Los estándares de la justicia nunca variaron.
Cuando Allah dice que hubo rabinos que aceptaron el suht (soborno), que buscaron intereses materiales y que, debido a que se guardaron el dinero en los bolsillos, privilegiaron a los privilegiados y adoptaron diferentes estándares de justicia, Allah describe eso como corrupción. La razón por la que esto es comprensible para nosotros, la razón por la que hay una afirmación de un estándar moral que podemos entender e identificar, es debido a la indivisibilidad de la moralidad. Por lo tanto, de lo que Allah habla no es de los tecnicismos de cada tipo de usura. Allah no está hablando de si haces aquello de acuerdo con este método o aquel método. Allah no está hablando de todas las pequeñas apariencias externas de la ley. Allah está hablando de la forma central en que seguimos la ley de Dios y la forma en que todos nosotros, como seres humanos, podemos reconocer la desviación de la ley de Dios. De la misma manera que si les digo "corromper la tierra", ¿existe una manera musulmana de corromper la tierra, una manera cristiana de corromper la tierra y una manera judía de corromper la tierra? No, solo hay una manera de corromper la tierra. Todos nosotros, como seres humanos, podemos relacionarnos con la idea de corromper la tierra, algo que Allah nos dice que no hagamos, porque aplicar la ley de Dios es una y la misma cosa.
Y es por eso que luego dice:
(48) Y te hemos revelado a ti [Oh Muhammad] esta escritura divina, que expone la verdad, como confirmación de la verdad de lo que aún queda de revelaciones anteriores y como determinante de lo que de ello es verdadero. Juzga, pues, entre los seguidores de revelaciones anteriores de acuerdo con lo que Dios ha hecho descender, y no sigas sus erróneas opiniones en contra de lo que te ha llegado de la verdad.
Significa que es el estándar de oro. Si quieren saber cuál fue la revelación original para ellos, miren el Corán. El Corán les dirá cuál era el mensaje original antes de la corrupción en la Torá y el Inyil. Y entonces, cuando nuevamente sigues la ley, sigues la ley que Dios ha revelado, ¿quiénes son ellos? ¿Son solo los musulmanes? No, el contexto nos dice que Allah está hablando del Profeta teniendo que lidiar con personas diversas que todavía se aferran al ethos árabe; personas que vienen y reclaman cierto nivel de excepcionalismo judío, personas que vienen y reclaman tal vez un excepcionalismo cristiano, aunque no tenemos reportes sobre eso. Y Allah está diciendo: no, ustedes saben lo que es la justicia, saben lo que es la verdad de la justicia y saben lo que es el qist (la equidad), y eso es lo que tienen que seguir. Y no permitan los reclamos que surgen de su sentido de interés propio corrompan su comprensión de lo que es la justicia.
Ahora aquí, después de ver eso, Allah nos lleva a lo que es, de nuevo, el estilo coránico típico: el matiz. Entonces Allah introduce el matiz (continuación del versículo 48):
A cada uno de vosotros le hemos asignado una ley y un modo de vida [distintos]. Y si Dios hubiera querido, ciertamente, os habría hecho una sola comunidad: pero [lo dispuso así] para probaros en lo que os ha dado. ¡Competid, pues, unos con otros en hacer buenas obras! Habréis de volver todos a Dios: y, entonces, Él os hará entender aquello sobre lo que discrepabais.
(49) Así pues, juzga entre los seguidores de revelaciones anteriores de acuerdo con lo que Dios ha hecho descender y no sigas sus erróneas opiniones; y guárdate de ellos, no sea que te aparten con engaño de algo de lo que Dios ha hecho descender sobre ti. Y sabe que si se apartan [de Sus preceptos] es porque es voluntad de Dios afligirles [así] por algunas de sus ofensas: pues, ciertamente, gran número de gentes son en verdad perversas.
Y de nuevo, después de decir eso, queda muy claro. Entonces Allah dice: sí, le he dado a cada uno de ustedes una Shariah y un minhaj diferentes. Shariah aquí significa una manera diferente, una narrativa diferente, una particularidad diferente. Hay una historia de Moisés que es diferente de la historia de Jesús, que es diferente de la historia de Muhammad. Pero si Allah no hubiera querido la diversidad en estas particularidades, Allah podría haberlos hecho una sola comunidad, pero Allah no los hizo una sola comunidad. Entonces, ¿cuál es la solución? ¿Cuál es el núcleo? Ustedes son diferentes, tienen diferentes historias, tienen diferentes relatos, tienen diferentes narrativas, tienen diferentes identidades, tienen diferentes rastros, tienen diferentes intereses. Entonces, ¿cuál es el núcleo aquí? “¡Compitan, pues, unos con otros en hacer el bien!”. Así que compitan entre sí, trabajen juntos de forma separada y colectiva para hacer lo que es bueno (al-khayrat). Allah nos manda a hacer lo que es bueno. ¿Y es bueno corromper la tierra? No, el fasad fi al-ard no es bueno. ¿Es buena la justicia? Sí, eso es bueno. ¿Es bueno privilegiar a la aristocracia? No, eso no es bueno. ¿Es bueno el suht? No, eso no es bueno. ¿Es buena la justicia? Sí, eso es bueno.
Por lo tanto, no se confundan pensando que son las particularidades, el hecho de en qué podrían sobresalir en la pequeña mecánica de dónde ponen las manos en la oración y todas las diferentes escuelas de pensamiento sobre dónde deben ir las manos en la oración, o cómo deben hacer el taslim al final de la oración, o cómo deben hacer el takbir al comienzo de la oración o al principio de cada rak'ah. Eso no es el khayrat, ese no es el bien supremo por el que compiten entre sí para alcanzarlo. Si su relación con Dios comienza y termina con su conocimiento sobre todas las diferentes escuelas de pensamiento acerca de cómo hacen el taslim o el takbir, o cómo levantan las manos, ¿cómo podría ser eso el bien?
Y luego Allah regresa, después de alertarnos de que somos diferentes y de que tenemos diferentes historias y diferentes culturas, Allah regresa y subraya: a todos ustedes pertenecerá el regreso a Dios. Sí, hay diferencias, pero la ley de Dios, la ley de la ética, la ley de la moralidad, la ley de la justicia es una y la misma. Así que, después de comprender la pluralidad y la diversidad, no se distraigan sometiéndose al relativismo, pensando que: “Oh, bueno, ya sabes, cada persona... para algunos la opresión está bien y para otros la opresión no está bien”. No funciona de esa manera. Así es precisamente como la gente sigue sus caprichos.
Aquí Allah le está hablando al Profeta, pero a través del Profeta nos habla a nosotros. Allah nos está diciendo ahora en esta revelación final, porque van a recibir el pacto y Allah va a ver cómo les va con el pacto; Allah nos está diciendo a medida que asumimos la responsabilidad, a medida que manejamos el legado y cargamos con el peso: está el hukm Allah, está la ley de Allah, y la ley de Allah es la misma, la ley de la justicia, la ley de la moralidad, la ley de la bondad. No lo olviden, y estén en guardia para no permitirse ser engañados o distraídos de lo que es esa ley y de la obligación de aplicarla.
Y si la gente se aparta después... ¿por qué se van a apartar? ¿Se van a apartar porque les estás diciendo la manera correcta de hacer el adhan antes de la oración? No, se van a apartar porque encuentran que las cargas de la justicia van en contra del interés propio. Así que Allah está diciendo... pero si se apartan, entiendan que la derrota que les espera son consecuencias del error de sus caminos. Es como decir: se apartan, se hacen daño, solo se están haciendo daño a sí mismos. ¿Pero qué puedes hacer tú? Tienes la obligación de perseverar en la ley de Dios.
Es muy fácil seguir rituales, pero ¿por qué se resiste la gente? La gente se resiste cuando aconsejas lo que va en contra del interés propio, y lo que va en contra del interés propio son las normas de la moralidad y la ética. Cuando se les dice a los seres humanos que no, que solo porque alguien sea un gobernante no tiene derecho a vivir en un palacio, tener yates, tener aviones y tener todo el lujo y gastarlo; eso es lo que es difícil. Lo que es difícil es defender lo que intuitivamente sabes que, de hecho, es la ley de Dios. Y es por eso que miren la forma en que Allah concluye este pasaje, el Corán es asombroso.
(50) ¿Desean acaso [ser gobernados por] la ley del paganismo ignorante? Pero, para la gente de certeza interior, ¿quien puede ser mejor legislador que Dios?
Aquí la jahiliyyah (paganismo ignorante) se introduce no en referencia a los árabes preislámicos, sino en referencia verdadera a un estado de ignorancia. Es como decir: ustedes, judíos que no escuchan el mensaje primordial de la Torá, están en este estado de jahiliyyah; ustedes, cristianos que no escuchan el mensaje primordial de Jesús, están en este estado de jahiliyyah; ustedes, musulmanes que no escuchan el mensaje primordial del Corán, están en este estado de jahiliyyah. Así que es una elección: ¿quieren el camino de la jahiliyyah para todos ustedes? El camino de la jahiliyyah es el camino del velo de la ignorancia donde la justicia no es justicia, la equidad no es equidad, la belleza no es belleza, el khayr (el bien) no es khayr, la bondad no es bondad; donde el fasad (la corrupción) se justifica, se filosofa, y así sucesivamente.
Ahora bien, si te anclas en las leyes primordiales de Dios, si realmente entiendes la relación entre este Dios y lo creado, y que hay una ley ética —la fuente de la ley ética es este Dios, la justificación de la ley ética es este Dios, el anclaje de la ley ética es este Dios—, y cuando tienes esa certeza, ya no estás confundido sobre lo que es la ley de Dios o por qué es la ley de Dios. Se confundirán si la ley de Dios para ustedes es, ya saben, la pequeña mecánica de lo que viste o cómo actúas; eso podría volverse confuso para ustedes porque podrían no entender cuál es el punto, o si este es un Dios mezquino, o ya saben, si de esto se trata la vida. Pero si están anclados en el mensaje central y en el ethos central, su certeza es sólida. El desafío, sin embargo, es lo que Allah nos dice: estar, de hecho, tan comprometidos que rindan cuentas a Dios y no a otros seres humanos.
Una vez que llegamos al versículo 50, se cambia de marcha para cubrir otro mensaje muy importante para la trayectoria, la trayectoria de la historia islámica. Recuerden que en la Surah al-Baqarah se comenzó diciéndonos que hay personas en el pasado que recibieron el mensaje, que perdieron su camino y que ustedes son ahora los receptores. Se regresa a este tema advirtiéndonos una y otra vez que no perdamos de vista y que no sigamos los pasos de aquellos que perdieron su camino. Y todo el discurso sobre el tawalli, el permitirse aliarse con los judíos y los cristianos tiene que ver con esto; no es como si fuera para ser diferentes por el simple hecho de serlo.
El hecho de ser diferentes es una diferencia con significado, es decir, no sigan los pasos que llevaron a los fracasos morales que Allah quiere que eviten.
(51) ¡OH VOSOTROS que habéis llegado a creer! No toméis a los judíos ni a los cristianos por aliados: son sólo aliados unos de otros --y quien de vosotros se alía con ellos se vuelve, en verdad, uno de ellos; ciertamente, Dios no guía a tales malhechores.
(52) Y sin embargo puedes ver como aquellos en cuyos corazones hay enfermedad compiten entre ellos por su simpatías diciéndose [a sí mismos]: “Tememos que la suerte nos sea adversa.” Pero pudiera ser que Dios dé éxito [a los creyentes] o algún [otro] asunto de Su designio, y entonces a esos [indecisos] les remorderá la conciencia por los pensamientos que secretamente albergaron dentro de sí --(53) y los que han llegado a creer dirán [entre ellos]: “¿Son estos los mismos que juraron solemnemente por Dios que estaban en verdad con vosotros? ¡Todas sus obras han sido en vano, porque ahora están perdidos!”
(54) ¡Oh vosotros que habéis llegado a creer! Si abandonáis vuestra fe, en su momento Dios hará surgir [en vuestro lugar] a una gente a la que Él ama y que Le aman --humildes con los creyentes, orgullosos frente a los que niegan la verdad: [gentes] que se esfuerzan por la causa de Dios y que no temen la censura de quien les censure: ese es el favor de Dios, que Él concede a quien Él quiere. Y Dios es inmenso, omnisciente.
De acuerdo, primero, antes de adentrarnos en esto, hay un reporte sobre el pasaje de si acaso desean el juicio de la época de la ignorancia. Hay un reporte que proviene de Ibn Abbas que señala que una tribu judía acudió al Mensajero de Allah, y de nuevo observen la similitud entre este informe y el conjunto de reportes de los que ya hemos hablado: fueron al Profeta y le dijeron: “Te seguiremos, estamos dispuestos a seguirte, siempre y cuando tú te pongas de nuestro lado contra nuestros enemigos acérrimos de forma ciega”. Y el Profeta se negó.
Noten aquí que en este reporte esto se narra en el contexto de lo que constituye un estado de ignorancia. Tenemos una tendencia, cuando leemos la historia, a pensar en ella como algo ajeno, pero no es tan ajena. Algunas personas vienen y te dicen: “¿Sabes qué? Estamos dispuestos a seguirte, pero queremos una alianza, y en esta alianza estás con nosotros para bien o para mal”. Esta es una forma más civilizada de decir qué era precisamente lo que estas tribus querían del Profeta; lo que querían era: “estemos en lo correcto o equivocados, tú eres nuestro aliado y contamos contigo”.
Ahora bien, les he dicho que una gran cantidad de alianzas en nuestro mundo actual en el derecho internacional, para bien o para mal, son exactamente lo que el Mensajero de Allah rechazó. ¿Acaso a la OTAN le importa si eres justo o injusto? Miren, Francia participó y Gran Bretaña participó en la invasión de Irak, a pesar de que Francia, Gran Bretaña, Australia y Canadá, todos habían dejado constancia de que la invasión de Irak era injusta, ilegal y contraria al derecho internacional. Sin embargo, debido a su alianza con los Estados Unidos, debido a que tenían un tratado, dijeron: “Lo sentimos, estamos obligados, tenemos que enviar tropas”. Y las tropas británicas en Irak y Afganistán... pero en Irak y Afganistán las tropas australianas, las tropas canadienses y las tropas francesas han cometido atrocidades contra los derechos humanos. Así que no es solo que participaron en las invasiones ilegales, sino que en realidad cometieron atrocidades contra la población civil en Afganistán e Irak. ¡Subhanallah! Este es precisamente el tipo de acuerdo que nuestro Profeta rechazó. Tendemos a pensar en las cosas como ajenas y extranjeras, pero si nos despojamos de las influencias externas, nuestro ethos primordial regresa a nosotros. Y el Mensajero de Allah dijo: “No, no estoy dispuesto a seguir ciegamente para combatir a quienquiera que combatan y hacer la paz con quienquiera que hagan la paz sin una rectitud moral”. Y esto es lo que se describe como un estado de jahiliyyah.
Y esto viene justo antes de que Allah comience a hablar de aquellos que se alían con los judíos y los cristianos. De acuerdo, hay reportes que se remontan a Abdullah ibn Ubay ibn Salul que señalan que él tenía alianzas tanto con cristianos como con judíos, y que cuando, a través de los diversos acontecimientos, quedó claro que los cristianos y los judíos eran hostiles hacia los musulmanes, él y sus seguidores se negaron a romper sus alianzas y dijeron: “Bueno, nos preocupa que la fortuna cambie; nos preocupa que, ya saben, podamos necesitarlos en el futuro, por lo que queremos mantener nuestras alianzas no sea que los musulmanes sean derrotados y entonces necesitemos a esta gente”. Y se afirma que estos versículos están hablando del comportamiento de alguien como Abdullah ibn Ubayy, de que aseguras tus apuestas y eres ambiguo sobre dónde te sitúas porque quieres asegurarte de mirar hacia tu propio interés en lugar de mirar hacia los principios, diciendo: “saben, quiero cuidar de mí mismo, quiero cuidar de lo que es de mi interés, por lo que no voy a adoptar una postura de principios sobre nada”. Por supuesto, el asunto es que sí, eso podría ser en parte cierto, pero el problema con Abdullah ibn Ubayy y sus alianzas con varias tribus judías corresponde al período temprano de Medina, y la Surah al-Ma'idah es tardía. Entonces, ¿de qué alianzas se está hablando en este contexto y por qué justo después de todo lo que leímos acerca de que los judíos tienen las leyes de Dios, los cristianos tienen la ley de Dios, los musulmanes tienen la ley de Dios y es realmente importante que no pierdan de vista la ley de Dios?
Los musulmanes en este punto representaban una revolución de principios, mientras que se había anclado firmemente en la tradición judía todo el ethos que la Surah al-Baqarah desafió: todo el ethos del pueblo elegido, y todo el ethos no solo del pueblo elegido, sino de la clase rabínica privilegiada. Ahora bien, la clase rabínica —contra la cual los caraítas, por cierto, se rebelaron, pero esos son los judíos caraítas que se rebelaron contra la clase rabínica— a menudo trataba con la Torá en ese momento... El judaísmo tal como lo ven hoy en día es posterior a que los judíos vivieran junto a los musulmanes durante siglos y posterior a que Musa bin Maymun, Maimónides, absorbiera la cultura islámica y fuera el gran reformador del judaísmo. Estudien el judaísmo preislámico. El judaísmo preislámico había filosofado no solo la teología del pueblo elegido, sino la teología de la clase rabínica privilegiada, quienes no actuaban como delegados en nombre de Dios; ellos heredaron la ley de Dios y se convirtieron en la encarnación divina de la ley de Dios. Es decir, Dios les entregó el mandato divino y dijo: “Yo me lavo las manos, ustedes hagan con ella lo que les plazca”. Si están interesados, lean la teología judía preislámica, la cual, por cierto, todavía sobrevive hasta cierto punto: que cualquier moralidad que la clase rabínica legisle es moral. Por eso el pueblo elegido es moral, porque Dios no los delegó en Su nombre; Dios les dio el legado de la moralidad para que hicieran con él lo que consideraran es correcto. Si leen a algunos filósofos judíos incluso en la era moderna, consideran esto parte de la brillantez de la tradición judía: que en la tradición judía, Dios confió tanto en los seres humanos judíos que Dios dijo: “Saben, no quiero constreñirlos, no quiero limitarlos, así que confío completamente en ustedes y aquí lo tienen, ustedes son el pueblo elegido, tienen este papel de supervisión moral, están haciendo el trabajo de Dios, pero a ustedes les corresponde legislar la moralidad según lo decidan”. Esto no es representación; esto es un poder delegado donde Dios ha salido de la escena.
Algo similar ocurre en el cristianismo con el papel de la Iglesia. No había manera de que nadie cuestionara lo que la Iglesia afirmaba que era la voluntad divina o lo que era aceptable para Dios. Tanto el judaísmo como el cristianismo, al final del día, habían puesto a una institución humana o a instituciones humanas plenamente a cargo. Por lo tanto, en realidad, habían secularizado la moralidad. Si quieren observar las discusiones cristianas sobre si la matanza de judíos y musulmanes en las Cruzadas era legal o no legal, lean la forma en que la Iglesia Católica debatía el asunto de la moralidad básicamente diciendo es correcto porque nosotros decimos que es correcto; Dios nos ha confiado ahora el orden moral. Y esto es en gran medida contra lo que la Reforma se rebela en el cristianismo, y contra lo que también Maimónides en su reforma se rebela en el judaísmo.
Y Allah, al decir que hay entre ustedes —y aquí claramente Allah estaba hablando de la aristocracia árabe, o de la aristocracia árabe de La Meca y la aristocracia árabe de Medina— quienes aceptan esa lógica de privilegio y distinción, y encuentran aliados naturales para su teología, para su sistema de moralidad, en los judíos y los cristianos. Tanto es así que hacen circular los mismos rumores juntos, creen las mismas mentiras juntos, e incluso llegan al acuerdo de que no se van a sentar con los musulmanes, ni siquiera van a verificar los hechos o los rumores con el Profeta; han encontrado en sí mismos aliados naturales.
Ahora bien, ¿quieren saber algo asombroso? El primer imperio musulmán, el imperio omeya, la primera dinastía, ¿quiénes fueron los aliados naturales que construyeron la estructura administrativa del imperio? Fueron los judíos y los cristianos. Ese imperio que trajo de regreso a la aristocracia mequí al poder encontró, en los inicios del primer siglo del Islam, una enorme cantidad de resistencia a su teología del privilegio y la aristocracia entre los musulmanes. Por eso el primer siglo del Islam estuvo lleno de rebeliones, desde la rebelión del Imam al-Hussein hasta la rebelión de Abdullah ibn al-Zubayr, pasando por desafíos constantes. Las personas con las que se sentían cómodos aliándose eran una minoría, y encontraron aliados filosóficos e ideológicos naturales en la idea de que ya sea el texto de la Torá o el texto de la Biblia. Recuerden que la Iglesia Católica durante siglos consideró un pecado grave que una persona común leyera la Biblia. Y recuerden que la clase rabínica durante siglos consideró una ofensa grave que un plebeyo poseyera el texto de la Torá o leyera el texto de la Torá; tenías que confiar en tus rabinos para que te dijeran qué había en la Torá. No podías entrar a una librería, tomar un par de copias de la Torá; algo inaudito. La Torá se guardaba en un pergamino, y quién llegaba a tener la posesión del pergamino era un asunto muy importante.
El Islam llegó como una revolución contra todo eso. Los musulmanes desde el principio estaban memorizando el Corán; cada ciudadano común y corriente estaba memorizando el Corán. cada ciudadano común estaba memorizando el Corán, e incluso sabemos que varias personas comunes tenían porciones del Corán escrito en diferentes formatos, o más tarde, en unas pocas décadas, incluso podían poseer una copia completa del Corán. Fue una revolución moral completa.
Y existe una consistencia temática: el Corán sigue hablando de aquellas personas que andan circulando mentiras, difamaciones y rumores, y definieron el compañerismo en su oposición al ethos musulmán y al ethos del Mensajero de Allah, desafiando sus leyes y sus morales, y diciendo: “estamos aliados en tu contra”. Y entonces Allah les dice a los creyentes: aquellos de ustedes que hacen esto se encuentran en rebelión, lo cual es el punto obvio, una rebelión contra el Profeta, el Islam y su mensaje, y ustedes no son parte de la comunidad musulmana, ustedes son parte de ellos otros.
Ahora bien, ¿cuál es la relevancia de esto para nuestros días? Hay cristianos y judíos que siguen la ley primordial de Dios, como los rabinos de los que habla Allah; se trata de cristianos y judíos que entienden de qué se tratan la justicia y la moralidad. Con estas personas no existe absolutamente ningún problema en que estemos aliados, nunca en contra del propio interés musulmán, sino encontrando en ellos un compañerismo moral y una fraternidad moral. Pero en nuestros días no se trata solo de cristianos y judíos. Si te Alías con cualquier sistema de moralidad, o con cualquier representante de un sistema de moralidad que esté en conflicto con la ley de Dios, entonces eres de ellos y no del partido de Dios.
Es por eso que cuando hoy en día encuentro musulmanes que, por ejemplo, te dicen “¿cuál es el problema con Trump?”, un hombre que hizo de la islamofobia su boleto al poder, un hombre que dijo que los musulmanes no tienen derechos en Palestina y que trasladó la embajada a Jerusalén. Encuentras a algún sujeto, por ejemplo, cuya filosofía de vida encarna cosas inmorales como la actitud de Trump hacia las mujeres; y si alguna vez viste a Trump en los viejos tiempos en sus concursos de belleza y la forma en que actuaba en las peleas de boxeo, golpeando a la gente, él agredía a las personas y las golpeaba, y luego encuentras musulmanes que dicen que no tienen ningún problema con eso. Yo creo que el Corán no estaba hablando de si tu aliado es técnicamente cristiano o judío; el Corán estaba hablando de si te Alías con la ley de la injusticia, de si te alías con aquellos que representan un estado de ignorancia, o de si te Alías en una fraternidad común con aquellos que representan la ley de Dios. El Corán, en resumen, está hablando de la moralidad y de la ética a través de la ley de Dios.