Sura 4 Al-Nisa' (Las Mujeres) - Parte 5
Comentarios de Sheij Khaled Abou El Fadl (USULI INSTITUTE - www.usuli.org)
Corán en español usado: Traducción al español realizada por Abdurrasak Pérez desde la versión en inglés de Muhammad Assad.
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EN EL NOMBRE DE DIOS, EL MÁS MISERICORDIOSO, EL DISPENSADOR DE GRACIA:
(131) y de Dios es todo cuanto hay en los cielos y todo cuanto hay en la tierra.
Y, CIERTAMENTE, hemos exhortado a quienes se dio la revelación antes de vosotros, y también a vosotros, a que os mantengáis conscientes de Dios. Y si le negáis --ciertamente, de Dios es todo cuanto hay en los cielos y todo cuanto hay en la tierra, y Dios es en verdad autosuficiente, digno de toda alabanza.
(132) Y de Dios es todo cuanto hay en los cielos y todo cuanto hay en la tierra; y nadie es tan digno de confianza como Dios. (133) Si quiere, ¡Oh gentes!, os eliminará y pondrá [en vuestro lugar] a otros seres: pues Dios tiene en verdad poder para hacerlo.
(134) Si alguien desea las recompensas de este mundo [que recuerde que] de Dios son [tanto] las recompensas de este mundo [como] las de la Otra Vida: y Dios en verdad todo lo oye, todo lo ve.
(135) ¡OH VOSOTROS que habéis llegado a creer! Sed firmes en establecer la justicia, dando testimonio de la verdad por Dios, aunque sea en contra vuestra o de vuestros padres y parientes. Tanto si la persona es rica o pobre, el derecho de Dios está por encima de los [derechos] de ambos. No sigáis, pues, vuestros propios deseos, no sea que os apartéis de la justicia: porque si alteráis [la verdad], u os evadís, ¡ciertamente, Dios está bien informado de todo cuanto hacéis!
(136) ¡Oh vosotros que habéis llegado a creer! Aferráos a vuestra creencia en Dios y en Su Enviado, y en la escritura divina que Él ha hecho descender gradualmente sobre Su Enviado y también en la revelación que hizo descender con anterioridad: pues quien niega a Dios, a Sus ángeles, a Sus enviados y el Último Día, en verdad se ha perdido en un lejano extravío.
(137) Ciertamente, a aquellos que llegan a creer y luego niegan la verdad, y de nuevo creen, y de nuevo niegan la verdad, para luego obstinarse tercamente en su rechazo de la verdad --Dios no les perdonará, ni les guiará a un camino. (138) Anuncia a tales hipócritas que les aguarda un castigo doloroso.
(139) Quienes toman por aliados a quienes niegan la verdad prefiriéndoles a los creyentes -- ¿Es que esperan de ellos honra, cuando en verdad todo el honor es [sólo] de Dios?
(140) Y, en verdad, Él os ha ordenado en esta escritura divina que cuando oigáis a la gente negar la verdad de los mensajes de Dios o burlarse de ellos, evitéis su compañía mientras no cambien de conversación --pues si no, ciertamente, os haréis como ellos.
Ciertamente, junto a los que niegan la verdad, Dios reunirá en el infierno a los hipócritas, (141) que sólo están a ver que os acontece: si os llega de Dios un triunfo, dicen: “¿Acaso no estábamos a vuestro lado?” --pero si los que niegan la verdad tienen suerte, les dicen: “¿No hemos acaso merecido vuestro afecto al defenderos de esos creyentes?”
Pero Dios juzgará entre vosotros el Día de la Resurrección; y Dios nunca permitirá que quienes niegan la verdad prevalezcan sobre los creyentes.
(142) Ciertamente, los hipócritas quieren engañar a Dios --pero es Él quien hace que se engañen [a sí mismos]. Y cuando se disponen a hacer la oración, lo hacen con desgana y sólo para ser vistos y elogiados por la gente, sin apenas acordarse de Dios, (143) vacilantes entre esto y lo otro, [sin pertenecer] ni a unos ni a otros. A quien Dios deja que se extravíe no encontrarás forma de encaminarle.
(144) ¡Oh vosotros que habéis llegado a creer! ¡No toméis a quienes niegan la verdad por aliados prefiriéndoles a los creyentes! ¿Queréis presentar a Dios una prueba clara de vuestra culpabilidad?
(145) Verdaderamente, los hipócritas estarán en lo más profundo del fuego y no encontrarás quien les auxilie. (146) Excepto los que se arrepientan, rectifiquen, se aferren a Dios y se vuelvan sinceros en su fe en Dios: pues estos estarán junto a los creyentes --y en su momento Dios dará a todos los creyentes una magnífica recompensa.
(147) ¿Por qué va Dios a castigaros [por vuestras ofensas pasadas] si sois agradecidos y llegáis a creer --cuando Dios responde siempre al agradecimiento y es omnisciente?
(148) A Dios no le agrada que se mencione un mal públicamente, excepto por aquel que sufre injusticia [como consecuencia] Y Dios en verdad todo lo oye, es omnisciente, (149) tanto si hacéis el bien públicamente o en secreto, como si perdonáis el mal [que os han hecho]: pues, ciertamente, Dios es en verdad perdonador, todopoderoso.
(150) VERDADERAMENTE, quienes niegan a Dios y a Sus enviados tratando de hacer distinción entre [la fe en] Dios y [la fe en] Sus enviados, y que dicen: “Creemos en esto pero no en lo otro”, y quieren seguir un camino intermedio --(151) esos, precisamente, son los que deveras niegan la verdad: y para quienes niegan la verdad hemos preparado un castigo humillante.
(152) Pero quienes creen en Dios y en Sus enviados sin hacer distinciones entre ninguno de ellos --a esos Él les concederá, en su momento, su recompensa [completa]. Y Dios es en verdad indulgente, dispensador de gracia.
(153) LOS QUE SIGUEN el Antiguo Testamento --te piden [Oh Profeta] que hagas descender del cielo una revelación para ellos. Cosas más graves pidieron ya a Moisés, cuando dijeron: “¡Haz que veamos a Dios cara a cara!” --y entonces les fulminó el rayo del castigo por esta maldad suya. Luego se entregaron a la adoración del becerro [de oro] --y eso después de haber recibido pruebas claras de la verdad. Aun así, les perdonamos esa [falta suya] y dimos a Moisés una prueba clara [de la verdad], (154) elevando el monte Sinaí por encima de ellos con ocasión de su solemne compromiso. Y les dijimos: “Entrad por la puerta con humildad”; y les dijimos: “No violéis la ley del Sábado”; y aceptamos su solemne compromiso.
(155) Y [les castigamos] por violar su compromiso, por negarse a aceptar los mensajes de Dios, por matar a los profetas contra todo derecho y por alardear diciendo: “Nuestros corazones están ya rebosantes de conocimiento” --¡No!, sino que Dios ha sellado sus corazones por haber negado la verdad, y [ahora] creen sólo en unas pocas cosas--; (156) y por negarse a aceptar la verdad y por la enorme calumnia que profieren contra María, (157) y por alardear diciendo: “¡Ciertamente, hemos matado al Ungido Jesús, hijo de María, [que decía ser] el enviado de Dios!”
Sin embargo, no le mataron ni le crucificaron, sino que les pareció [que había ocurrido] así; y, en verdad, quienes discrepan acerca de esto están ciertamente confusos, carecen de [verdadero] conocimiento de ello y siguen meras conjeturas. Pues, con toda certeza, no le mataron: (158) sino al contrario, Dios lo exaltó hacia Sí --y Dios es en verdad poderoso, sabio. (159) Sin embargo, ninguno de los seguidores de anteriores revelaciones dejará de comprender, en el momento de su muerte, la verdad acerca de Jesús; y el Día de la Resurrección, él dará testimonio de la verdad en contra de ellos.
(160) Así pues, por las perversidades cometidas por los seguidores del judaísmo, les privamos de muchas cosas buenas que [antes] les estaban permitidas; y [lo hicimos] por haberse apartado tantas veces del camino de Dios, (161) y [por] haber practicado la usura a pesar de habérseles prohibido y haber devorado los bienes de otra gente con falsedad. Y para quienes de ellos [siguen] negando la verdad hemos preparado un castigo doloroso.
(162) Pero a quienes de ellos están firmemente arraigados en el conocimiento y los creyentes que creen en lo que se ha hecho descender sobre ti y en lo que se hizo descender antes de ti, y a aquellos que son [especialmente] constantes en la oración, y gastan en limosnas, y todos los que creen en Dios y en el Último Día --a esos les daremos una magnífica recompensa.
(163) CIERTAMENTE, te hemos inspirado [Oh Profeta] como inspiramos a Noé y a todos los profetas después de él --e inspiramos a Abraham, a Ismail, a Isaac, a Jacob y a sus descendientes, incluyendo a Jesús, Job, Jonás, Aarón y Salomón; y dimos a David un libro de sabiduría divina; (164) e [inspiramos a otros] enviados que ya te hemos mencionado; así como a enviados que no te hemos mencionado; y Dios habló a Moisés directamente: (165) [hemos comisionado a todos estos] enviados como anunciadores de buenas nuevas y como advertidores, para que la gente no tenga excusa ante Dios después [de la venida] de estos enviados: y Dios es en verdad poderoso, sabio.
(166) Pero [aun así], Dios da fe de la verdad de lo que ha hecho descender sobre ti: lo ha hecho descender sobre ti con Su sabiduría y los ángeles dan fe de ello --aunque nadie puede dar fe como Dios.
(167) Ciertamente, quienes se empeñan en negar la verdad y apartan a otros del camino de Dios, en verdad se han perdido en un lejano extravío.
(168) Ciertamente, a quienes se empeñan en negar la verdad y en hacer el mal --Dios no les perdonará ni les guiará a ningún camino (169) excepto al camino del infierno, en donde permanecerán más allá del cómputo del tiempo: y esto en verdad es fácil para Dios.
(170) ¡Oh gentes! El Enviado ha llegado a vosotros con la verdad procedente de vuestro Sustentador: ¡Creed, pues, por vuestro bien! y si negáis la verdad --¡ciertamente, de Dios es todo cuanto hay en los cielos y todo cuanto hay en la tierra, y Dios es en verdad omnisciente, sabio!
(171) ¡OH SEGUIDORES del Evangelio! No excedáis los límites [de la verdad] en vuestras creencias religiosas, y no digáis acerca de Dios sino la verdad. El Ungido Jesús, hijo de María, fue sólo un enviado de Dios --[el cumplimiento de] Su promesa, que Él había hecho llegar a María-- y un espíritu creado por Él. Creed, pues, en Dios y en Sus enviados, y no digáis: “[Dios es] una trinidad”. Desistid [de esa afirmación] por vuestro propio bien. Dios es sólo un Dios Único; muy distante está, en Su gloria, de tener un hijo: Suyo es todo cuanto hay en los cielos y todo cuanto hay en la tierra; y nadie es tan digno de confianza como Dios.
(172) El Ungido nunca tuvo a menos ser siervo de Dios, ni tampoco los ángeles que están próximos a Él. Y aquellos que desdeñan servirle y se muestran altivos [deberían saber que en el Día del Juicio] Él les reunirá ante Sí: (173) entonces a aquellos que alcanzaron la fe e hicieron buenas obras, Él les dará sus justas recompensas y aún más de Su favor; pero a aquellos que se mostraron altivos y se vanagloriaban en su arrogancia, les castigará con un doloroso castigo; y no hallarán quien les proteja de Dios, ni quien les auxilie.
(174) ¡OH GENTES! Ha llegado a vosotros una manifestación de la verdad venida de vuestro Sustentador y os hemos hecho descender una luz clara. (175) A quienes hayan llegado a creer en Dios y se aferren a Él --Él les envolverá en Su misericordia y favor, y les guiará hacia Sí por un camino recto.
(176) TE PIDEN un dictamen. Di: “[Así] os dictamina Dios las leyes relativas a la [herencia de] aquellos que no dejen herederos directos: Si un hombre muere sin dejar hijos pero tiene una hermana, esta heredará la mitad de lo que deje, y él será su heredero si ella muere sin dejar hijos. Pero si tiene dos hermanas, estas heredarán [conjuntamente] dos tercios de lo que deje; y si tiene hermanos y hermanas, entonces a cada varón le corresponderá la parte de dos hembras.”
Dios os aclara [todo esto] para que no os extraviéis; y Dios conoce todas las cosas.
COMENTARIOS DEL SHEIJ KHALED ABOU EL-FADL
En este punto Sura Al-Nisa’ cambia la temática y nos hablará de aquellos a quienes se dio la revelación antes. Ustedes se podrían preguntar: ¿por qué esta sura vuelve a hablar de este tema? La respuesta está en el versículo 133. Es importante notar que en el resto de la sura ella se dirigirá, en varias oportunidades e incluido el versículo 133, a toda la humanidad y no solo a los musulmanes. La sura le recordará a toda la humanidad, que en varias formas, este mensaje no contiene “nada nuevo bajo el sol”. Dios ha enviado básicamente el mismo mensaje, el mensaje que le permite al ser humano pasar la prueba de esta vida. El profeta Muhammad (BP) es la continuación de un mensaje coherente y conectado que otros profetas también comunicaron.
Es importante observar que este arraigo histórico durante los primeros siglos del islam fue muy liberador para los musulmanes, porque ello les permitió pensar en la sabiduría y el aprendizaje como un patrimonio de la humanidad. Lo que empoderó a los musulmanes para ir a buscar el conocimiento a los lugares más remotos como Persia, Grecia, etcétera, fue esta apertura que les dio el Corán, y que les permitió entender que la moralidad que enseñaba Muhammad (BP) era la misma moralidad de otros profetas, y que las normas éticas eran las mismas normas éticas de los profetas anteriores.
Otro aspecto importante es recordar lo que ya nos enseñó sura La-Vaca, y es que los seres humanos, una y otra vez han cometido los mismos errores, como es el comportamiento arrogante, la falta de humildad, el egoísmo, la falta de visión sobre los procesos y normas divinas, la obcecación con los tecnicismos de la ley de Dios, etcétera. El resultado final de todo esto ya fue mencionado en la misma sura La-Vaca, y es que Dios entregó el islam para que los musulmanes reemplazaran a sus anteriores, pero ahora, de la misma forma, sura Al-Nisa’ les dice a los musulmanes que ellos también pueden ser reemplazados si cometen los mismos errores.
Sigue la sura,
(131) y de Dios es todo cuanto hay en los cielos y todo cuanto hay en la tierra.
Y, CIERTAMENTE, hemos exhortado a quienes se dio la revelación antes de vosotros, y también a vosotros, a que os mantengáis conscientes de Dios. Y si le negáis --ciertamente, de Dios es todo cuanto hay en los cielos y todo cuanto hay en la tierra, y Dios es en verdad autosuficiente, digno de toda alabanza.
Este versículo, que nos habla de estar conscientes de Dios, nos llama a escuchar con mucha atención lo que ÉL nos está diciendo sobre el cómo ser exitosos en este viaje de desarrollo moral, que por cierto ya fue indicado a gente que vivió antes de que los musulmanes recibieran este Corán.
El versículo nos recuerda que todo esto, todo este viaje, todo el asunto asociado al desarrollo de la moralidad, es algo que es de beneficio exclusivo para el ser humano. Dios no necesita nada de esto.
Sigue la sura,
(132) Y de Dios es todo cuanto hay en los cielos y todo cuanto hay en la tierra; y nadie es tan digno de confianza como Dios.
Este versículo nos insiste en que vivimos bajo lo que le pertenece a Dios, y que jamás encontraremos una mejor guía y aliado que ÉL.
Sigue la sura,
(133) Si quiere, ¡Oh gentes!, os eliminará y pondrá [en vuestro lugar] a otros seres: pues Dios tiene en verdad poder para hacerlo.
Si la voluntad de Dios fuese reemplazar a toda la humanidad, esto sería algo muy simple para ÉL.
Sigue la sura,
(134) Si alguien desea las recompensas de este mundo [que recuerde que] de Dios son [tanto] las recompensas de este mundo [como] las de la Otra Vida: y Dios en verdad todo lo oye, todo lo ve.
Si tú estás pensando en triunfar en esta vida terrenal, entonces debieras ser consciente del hecho que si lo eres, ya sea en esta vida o en la otra vida, en todos los casos estás bajo la jurisdicción de Dios. La tentación de las personas es hacer lo que normalmente las personas han hecho con la religión, y es creer que ella tiene relación con la otra vida, pero que la vida terrenal es otra cosa, y relegan la religión a los márgenes de sus vidas.
Es precisamente por esto que Dios viene y en este versículo nos indica que debemos entender que la religión debería estar en el corazón de nuestras vidas terrenales. Es por ello lo que se nos indica en el próximo versículo.
Sigue la sura,
(135) ¡OH VOSOTROS que habéis llegado a creer! Sed firmes en establecer la justicia, dando testimonio de la verdad por Dios, aunque sea en contra vuestra o de vuestros padres y parientes. Tanto si la persona es rica o pobre, el derecho de Dios está por encima de los [derechos] de ambos. No sigáis, pues, vuestros propios deseos, no sea que os apartéis de la justicia: porque si alteráis [la verdad], u os evadís, ¡ciertamente, Dios está bien informado de todo cuanto hacéis!
¿Con qué mayor claridad Dios nos podría haber indicado esto?
Dios les indica a los creyentes que deben estar constantemente sirviendo a la justicia de una manera diligente y deliberada, y también siendo testigos y dando testimonio de la justicia y la verdad por Dios. Esto está en la esencia, en el núcleo, de lo que es la vida terrenal y la otra vida.
Siempre se debe servir a la justicia, siempre se debe atestiguar por ella y por la verdad, incluso si es contra uno mismo, o contra los padres y parientes, o de quién sea.
Ahora, acá hagamos una pausa y pensemos en lo siguiente. El ser testigo de la justicia y la verdad por Dios para establecer la justicia, incluso en contra de uno mismo, los padres o parientes, o quien sea, requiere un movimiento epistemológico notable. En nuestros tiempos a esto se le llama objetividad epistemológica. Es imposible que una persona atestigüe contra su propio ser o contra sus amados, si esa persona no aspira, a lo menos, a la objetividad. No sé si alguien ha escrito sobre la historia asociada a las discusiones sobre la objetividad, porque ella ha sido un tema constante en las discusiones filosóficas, pero la idea misma de la objetividad es un concepto bastante moderno. Por ello es extremadamente sorprendente que el Corán siglos antes hablara de ello.
En occidente a los seres humanos les tomo siglos para desarrollar el concepto de la objetividad, y para ello debieron pasar por todo el tema del pensamiento científico, la fenomenología y el experimentalismo. Sin embargo, rápidamente lo traicionaron cuando comenzaron a clasificar a los seres humanos por razas. Les daré un ejemplo, ¿cómo fue posible que uno de los fundadores de Estados Unidos, Thomas Jefferson, dijera: “Nosotros, el pueblo, el hombre y la libertad, derechos iguales...", mientras a su lado tenía funcionando la institución de la esclavitud? Esto fue porque el concepto mismo de la objetividad no se había generado aun en la época moderna, estaba aún en el proceso de su maduración.
¡Si los eruditos musulmanes hicieran justicia a sus tradiciones y a sus libros! El Corán es el único texto revelado por Dios, que existe, que habla de esto. El Corán viene y es como si te dijera: “Lo que Dios quiere de ti es que, en cuanto a valores morales, aspires a ser capaz de testificar por la justicia, incluso si es en contra de ti mismo o de tus seres queridos, y lo debes hacer para dar testimonio por la justicia”. Entonces Dios, como Juez, vendrá un día y te dirá: "¿Tu testimonio fue justo o injusto? ¿Cuándo has testificado, has cumplido con ese estándar?”.
Por eso es sumamente significativo que Dios nos alerte y nos hable de las religiones que nos precedieron. Dios no nos dice: "Ahora ustedes los musulmanes son el pueblo elegido; todos los que los precedieron son perdedores; simplemente olvídense de ellos". Lo que Dios dice es que tu obligación es ser justo, y la clara implicación es que si no testificas por la justicia de forma justa, incluso si es en contra de ti mismo, podrías ser reemplazado.
Si tú eres un estudioso de la filosofía, de la historia, o si eres un estudioso que busca el conocimiento, este mensaje coránico debiera ser para ti realmente sorprendente, porque esto fue dicho en un tiempo en el cual la gente no pensaba de esa manera, en absoluto. Además, los seres humanos no hablan de esa manera, un ser humano que quiere establecer un estado no habla de esa manera, ¿por qué? Porque al hablar de esa manera se da poder a los desempoderados, a las minorías, a los disidentes.
Ahora, cuando ustedes estudian la sunna del Profeta (BP), verán que esto fue precisamente lo que sucedió. Podrán encontrar situación tras situación en la que aquellos que no eran parte de la comunidad musulmana, si no eran tratados justamente y dado que se sentían empoderados y poseedores de derechos, les decían a los musulmanes: “¿dónde está la justicia?”, y los musulmanes estuvieron obligados a no ignorar la justicia. Independientemente si lo hicieron bien o mal en establecerla, ese no es el punto, el punto era que si la hubiesen ignorado hubiesen ignorado el mensaje coránico, con el consiguiente impacto devastador de ello.
Luego el versículo nos dice que Dios sabe que la mayoría de las injusticias que cometen las personas es debido a las clases, porque normalmente se favorece al rico y se perjudica al pobre.
De todos los musulmanes que han escrito sobre el marxismo, en ninguno de ellos he leído que alguno haga referencia a lo que es realmente obvio, y es que Dios viene y nos dice que debemos perseguir el logro de la justicia con toda la fuerza, y que debemos saber que las cosas van mal cuando hay diferenciaciones en la aplicación de la justicia si la persona es rica o pobre. Dios nos indica que si tenemos diferentes estándares de justicia dependiendo de la riqueza de las personas, entonces eso sería seguir los propios deseos y caprichos. Dios nos indica que no sigamos nuestros caprichos, que no hagamos lo que los seres humanos siempre hacen, y eso es favorecer a una determinada clase social, o favorecer a un grupo religioso, o favorecer a un determinado grupo económico, etcétera.
Hay un reporte de ibn Yarir que indica que había un hombre rico y uno pobre argumentando y disputando sobre un tema económico en frente del Profeta (BP), y el reporte indica que él se inclinó automáticamente a favor del pobre. Mi opinión es que este reporte es altamente sospechoso.
Si defiendes la justicia no puedes tener prejuicios, incluso si son a favor de los pobres. Debes ser diligente al evaluar y pensar en la justicia sin sesgos emocionales, para ricos o pobres.
Sigue la sura,
(136) ¡Oh vosotros que habéis llegado a creer! Aferráos a vuestra creencia en Dios y en Su Enviado, y en la escritura divina que Él ha hecho descender gradualmente sobre Su Enviado y también en la revelación que hizo descender con anterioridad: pues quien niega a Dios, a Sus ángeles, a Sus enviados y el Último Día, en verdad se ha perdido en un lejano extravío.
(137) Ciertamente, a aquellos que llegan a creer y luego niegan la verdad, y de nuevo creen, y de nuevo niegan la verdad, para luego obstinarse tercamente en su rechazo de la verdad --Dios no les perdonará, ni les guiará a un camino.
Estos versículos nos muestran que todo esto es como un todo integrado.
Debemos testificar por Dios para buscar la justicia y vigilar la injusticia. Si resumimos todas las leyes que esta sura ha mencionado hasta ahora, es como decir que se trata de avanzar hacia la justicia. No es un cumplimiento total de la justicia, sino un avance hacia ella. La creencia en Dios, en SUS ángeles, en SUS enviados, y en el Último Día, es también un tema relacionado con la justicia, y es el corazón de todo esto.
Hay un reporte que históricamente puede haber ocurrido pero que no creo que fuese la ocasión asociada a la revelación de este versículo. El reporte indica que un grupo de judíos fue donde el Profeta (BP) y le dijeron: “En lo que estamos dispuestos a creer es en Moisés (BP) y la Torá, e incluso estamos dispuestos a creer en tu libro, el Corán, y en ti como profeta, pero en nada más”. Esto implicaba que ellos no deseaban creer que Jesús (BP) había sido un profeta.
Existieron varias propuestas de las tribus judías hacia el Profeta (BP), y ellas de alguna forma u otra no eran sinceras.
Luego el versículo 137. Notaremos que la sura hablará sobre categorías de personas que debido a sus inclinaciones hacia sus propios egos, hacia sus propios intereses, ellos iban y venían en sus posiciones y creencias. ¿Quiénes eran estas personas? Como veremos, sura Al-Nisa’ nos dirá que eran los hipócritas que se declaraban musulmanes, pero ello era como una identificación legal, pero en cuanto a lo que Dios sí sabe de ellos, su hipocresía era equivalente a la incredulidad, y en algunos casos incluso peor. ¿Quiénes eran estas personas? ¿Cuál era su problema? Eran personas en las cuales hay algo en ellos que les dice: “tú deberías creer”, pero su problema era que no querían asumir ningún costo por esa creencia. Entonces ellos decían: “yo creo”, pero luego venían los desafíos, como por ejemplo el colocar el dinero donde Dios les manda, y ahí daban un paso atrás.
Tenemos narraciones en las que se indica que algunos de ellos frente a estos desafíos dijeron: “Oh! Dios mío, ¿esto quiere decir que ahora que somos musulmanes debemos compartir nuestras propiedades con los huérfanos y con esos niños a los cuales nunca le hemos dado algo?”. También hay narraciones que mencionan que ellos reclamaban por el empoderamiento de las mujeres.
Entonces, como ya lo conversamos, algunos de ellos empacaron sus cosas y se regresaron a La Meca, y cuando llegaron a esta ciudad ellos fueron condenados al ostracismo por sus familiares, incluso a algunos de ellos les dijeron: “¿Qué es esto de volver a La Meca? ¡tú eres una vergüenza!, cuando te dijeron que debías cumplir con las exigencias de la justicia, ¿esta es tu solución? ¿es tu solución venir a La Meca para básicamente evadir el problema y fingir ser un buen musulmán?”. Hay reportes que nos indican que algunas de estas personas, frente a este recibimiento en La Meca, decidieron volver a Medina, y ellos creían que con esta decisión le estaban haciendo un gran favor a los musulmanes. Entonces cuando llegaron a Medina dijeron cosas como: “Observen, regresamos, regresamos, nosotros nos habíamos ido a La Meca pero regresamos, y ahora ustedes tendrán nuestro apoyo, pero ahora ustedes deben ponerse serios y no pedirnos todas esas cosas que nos decían, ¿lo podrán hacer?”. Frente a esto el Profeta (BP) les respondió y les dijo: “Todo lo que se les ha dicho es serio”. Entonces ellos dijeron: “¿De verdad?, entonces nos regresamos nuevamente a La Meca”. Ahora el asunto se había vuelto personal, y cuando regresaron a La Meca esta gente decía: “Nosotros habíamos dejado Medina, pero luego regresamos, y le ofrecimos todo nuestro soporte, pero él sigue no apreciándonos”, y así esta gente se volvió obstinada y arrogante.
Hay otras narraciones que nos hablan de aquellos que no se fueron a La Meca, sino que inicialmente se resistieron a las nuevas prácticas luego de declararse musulmanes. Posteriormente, y luego de un cierto grado de presión social, le decían al Profeta (BP) y a personas como Ali ibn Abu Talib, o Abu Bakr, lo siguiente: “está bien, está bien, lo entendemos, no podemos ser buenos musulmanes a menos que demos a los huérfanos sus derechos, y cuidemos de los pobres, y esas otras cosas”, pero luego, durante la revelación de esta sura, el Profeta (BP) seguía recibiendo quejas de sus compañeros porque esta gente no cumplía sus promesas, y cuando los compañeros les preguntaban a estas personas las razones por las cuales no cumplían lo que habían dicho, ellos respondían: "Bueno, ustedes saben, cuando realmente analizamos todo este asunto nos dimos cuenta que no es posible, pero ustedes no lo entienden. Gastamos mucho tiempo y lo revisamos todo, es muy complicado, ¿sabes?, es que cuando revisamos el dinero de este huérfano, cuando lo revisamos bien, nos dimos cuenta de que en realidad ya no le quedaba nada de ese dinero, por lo tanto no había nada para darle". Este es un ejemplo de lo que decían, y hay muchos otros. Pero Dios sabía que estaban mintiendo, y es por ello por lo que Dios los describe como personas cuya conciencia volvió a la vida por un corto período de tiempo, pero finalmente cuando llegó el momento de actuar, ellos respondieron al llamado del mal, no al llamado de Dios.
Dios les dice a estas personas que ÉL sabe quiénes eran y lo que pensaban, y les dice que si ellos creen que Dios no lo sabe, están equivocados. Dios les indica que SU proyecto es lo que indica SU mensaje, y no lo que el deseo de ellos quiere. Es precisamente por esto que Dios le indica al Profeta (BP) que les anuncie lo que se indica en el versículo siguiente.
Sigue la sura,
(138) Anuncia a tales hipócritas que les aguarda un castigo doloroso.
(139) Quienes toman por aliados a quienes niegan la verdad prefiriéndoles a los creyentes -- ¿Es que esperan de ellos honra, cuando en verdad todo el honor es [sólo] de Dios?
En el versículo 138 se indica que el resultado que obtendrán esos hipócritas es un fallo absoluto en la prueba de esta vida.
Recuerden que les indiqué que esta gente, este grupo de personas que se resistían a las reformas coránicas, muchos de ellos no seguían ni buscaban apoyo en Abdullah ibn Ubey, de quien hasta su hijo se avergonzaba, sino que iban a buscar apoyo de los judíos y los cristianos.
Entonces a ambos grupos, aquellos que regresaron a La Meca, como aquellos que se quedaron en Medina pero seguían resistiéndose, a ambos grupos Dios los expone y ÉL testifica contra ellos, y es por ello lo que se indica en el versículo 139. Dios les indica que lo que ellos finalmente están haciendo es desear su propio orgullo y siendo arrogantes, que su actitud es completamente defectuosa, y que están equivocados en cuanto a que podrán encontrar honor en un paradigma diferente al que les plantea el Corán, porque el verdadero honor está en lo que Dios enseña, el verdadero honor es seguir la justicia, el verdadero honor es atestiguar contra uno mismos si es que se ha sido injusto. Honor real es admitir cuando uno está equivocado, tener realmente honor es testificar contra los padres y los parientes si es que han sido injustos.
Los árabes antes del islam creían que el honor era que si te mataban a un primo tú tenías que matar a tres primos de quien asesinó al tuyo. Entonces llega esta sura y les dice que eso no es el honor, sino que el honor es seguir lo que les enseña el Corán, pero no solo eso, sino que el honor también es lo que fue enseñado por todos los profetas anteriores a Muhammad (BP), independiente de lo que dijesen los judíos y los cristianos presentes en Medina. Dios sabe que los judíos y los cristianos les decían a los hipócritas que las cosas que decía Muhammad (BP) eran puras locuras, y es por ello por lo que ÉL viene y dice que estaban mintiendo, y les indica que lo enseñado por Muhammad (BP) es lo enseñado por Moisés (BP), por Jesús (BP), por Abraham (BP), porque siempre ha sido el mensaje de Dios.
Sigue la sura,
(140) Y, en verdad, Él os ha ordenado en esta escritura divina que cuando oigáis a la gente negar la verdad de los mensajes de Dios o burlarse de ellos, evitéis su compañía mientras no cambien de conversación --pues si no, ciertamente, os haréis como ellos.
Ciertamente, junto a los que niegan la verdad, Dios reunirá en el infierno a los hipócritas, (141) que sólo están a ver que os acontece: si os llega de Dios un triunfo, dicen: “¿Acaso no estábamos a vuestro lado?” --pero si los que niegan la verdad tienen suerte, les dicen: “¿No hemos acaso merecido vuestro afecto al defenderos de esos creyentes?”
Pero Dios juzgará entre vosotros el Día de la Resurrección; y Dios nunca permitirá que quienes niegan la verdad prevalezcan sobre los creyentes.
El versículo 140 nos indica que Dios llevará al infierno tanto a quienes niegan la verdad como a quienes son hipócritas.
Muchos de los reportes que tenemos nos indican que aquellos disidentes, en varios y diferentes grados y niveles de hipocresía, buscaban y deseaban ser validados socialmente, pero entonces, ¿quién los validaría? Bueno, a menudo eran disidentes como ellos o personas que no eran musulmanas. Esas conversaciones que tenían estas personas, que comenzaban con temas como:"¿Puedes creer que esto es lo que se nos pidió que hiciéramos?", rápidamente se deterioraron hasta convertirse en burlas no solo al Profeta (BP), sino de la revelación coránica.
Ahora, Hassan Farhan en su libro indica algo con lo cual estoy completamente de acuerdo. Esto es que tú podrías pensar que es como si Dios simplemente está diciendo: "quienes se sientan y escuchan burlas de las palabras de Dios, no son mejores que la misma basura". Pero deben observar el matiz y la sutileza de lo que dice: “si estás presente y escuchas burlas de las palabras de Dios”, es decir, Dios no les prohíbe socializar. Dios dice que si no quieres ser hipócrita o incrédulo, no te sientes con ellos hasta que cambien de tema, porque si te dejas llevar por este tipo de conversación, serás como ellos.
Este discernimiento es propio de un texto que te dice que des testimonio de la justicia, o de Dios en busca de la justicia, incluso si es en contra de ti mismo. Así que, incluso cuando les enseña a los musulmanes a tratar con el otro, es muy matizado y sutil, y esto en medio de los días de batalla que los musulmanes de aquella época tenían con los mecanos.
Veamos el versículo 141 que describe un incidente histórico. Entre la generalidad de hipócritas había una gran variedad de tipos diferentes. Había varios que el Profeta (BP) y sus más cercanos compañeros sabían con claridad que eran hipócritas. Había un grupo de estos individuos compuesto por aquellos que se habían convertido al islam poco tiempo después de la llegada del Profeta (BP) a Medina, y había otro compuesto por aquellos que se habían convertido después de la batalla de Badr. Hay algunas posturas teológicas que indican que el Profeta (BP) conocía los nombres de todos los hipócritas, mientras que otros opinan que él solo conocía algunos nombres, en lo personal me inclino por la segunda opinión. Estos grupos no se habían mencionado hasta la revelación de la sura Al-Anfal y de sura Al-Nisa’. Tendían a ser las mismas figuras que habían manifestado problemas con el asunto del cambio de las reglas sobre los botines de guerra, y que estaban descontentos con las nuevas formas de distribución de ellos. Para esas personas las cosas se volvieron insoportables cuando se revelaron las leyes asociadas a la herencia, el matrimonio, y el incremento en la presión sobre gastar el dinero en base a la creencia. En los registros tenemos narraciones sobre esto asociadas a algunos individuos claves, sin embargo esto debe haber aplicado a bastantes más personas que los dos o tres individuos que aparecen en los registros. Esta gente era el tipo de persona que se cree muy inteligente pero que estaban impulsados por la compulsión de ganarse el favor de los no musulmanes, de alguna forma personas con dos caras en su comportamiento. Si las cosas iban bien para los musulmanes, ellos estaban allí para la celebración, pero si las cosas no iban bien, ellos no estaban allí consolando a los otros musulmanes sino que los encontrabas con los no musulmanes afiatando la relación con ellos, de alguna forma estaban apostando por si los musulmanes estuviesen cercanos a una derrota definitiva. Esta gente no es que se iba a celebrar con los no musulmanes por la derrota, sino que de alguna forma querían validarse con ellos como una especie de puente o conexión entre los musulmanes y los no musulmanes. El Corán nos muestra de una forma muy sutil y matizada el comportamiento de esta gente.
De nuevo, el Corán enseña mediante metáforas y anécdotas. Si lo analizas anecdóticamente, puedes darte cuenta de que hay mucha gente así de vil y despreciable. Voy a hablar de la cultura que conozco. Hay un tipo de personas en mi cultura, de la cultura árabe, que en espacios islámicos hablan y dan la impresión de estar de acuerdo contigo sobre el imperialismo y sus males, y luego, cuando los encuentro en eventos con dignatarios occidentales, como una reunión con miembros del Congreso, el Departamento de Estado, el FBI o la Casa Blanca, etc., son vilísimos, carecen de principios, no están ni aquí ni allá, siempre se inclinan sobre los demás buscando lo que les conviene, porque su mayor interés está en sí mismos.
La otra cosa que es importante destacar es lo siguiente. Noten que Dios no le dice al Profeta (BP) y a sus seguidores que vayan hacia los hipócritas y los arresten, o los ejecuten, o que los castiguen, todo lo que Dios les indica es que ÉL los juzgará en el Día del Juicio. Esto es, desde la perspectiva de la moralidad de la tolerancia, algo destacable.
Sigue la sura,
(142) Ciertamente, los hipócritas quieren engañar a Dios --pero es Él quien hace que se engañen [a sí mismos]. Y cuando se disponen a hacer la oración, lo hacen con desgana y sólo para ser vistos y elogiados por la gente, sin apenas acordarse de Dios, (143) vacilantes entre esto y lo otro, [sin pertenecer] ni a unos ni a otros. A quien Dios deja que se extravíe no encontrarás forma de encaminarle.
Este asunto es como una problemática psicológica, es como cuando el Profeta (BP) nos dijo que cuando un musulmán comete un pecado no lo comete siendo un musulmán. En nuestros peores momentos, cuando sucumbimos frente a un pecado, es porque nosotros en esos momentos no mantenemos en nuestras mentes el hecho que Dios es consciente de nuestros actos y que ÉL nos juzgará, sino que de alguna forma sufrimos como una amnesia sobre esta realidad. Sencillamente no pensamos sobre esto, y es eso lo que nos habilita para seguir adelante y cometer el pecado.
Esto es lo que les sucedía a los hipócritas, ellos podían argumentar con los musulmanes de muchas maneras diferentes para excusarse por sus acciones, pero Dios les deja claro que ÉL lo sabe todo, y que por lo tanto en realidad no están engañando a nadie, sino que se engañan a sí mismos. Dios les recuerda que en toda inmoralidad, que en toda falla de sinceridad, la primera víctima de la inmoralidad y de la falta de sinceridad es la misma persona que las comete.
Luego el versículo nos indica que la oración para estas personas era una carga, una molestia. Esa gente no tenía la valentía para dejar de ir a las oraciones porque hubiese sido muy notorio para el resto de la comunidad, pero solían llegar atrasados a ellas. Ahora, ¿por qué hacían el esfuerzo de querer mostrarse en las oraciones si el rezo era algo que les molestaba? Ellos lo hacían solo por las apariencias.
Luego el versículo nos indica que esta gente recuerda escasamente a Dios. Su problema es que Dios a menudo no está presente, y cuando Dios está presente, Dios es indistinguible de su propio yo, por lo que Dios está presente cuando les conviene que Dios esté presente. Ellos mencionan a Dios como una manera de validarse a ellos mismos, o para servir algún interés que tiene que ver con ellos.
Esta gente no eran hipócritas en el sentido de andar conspirando en secreto contra los musulmanes, sino que eran hipócritas en el sentido que eran deshonestos con ellos mismos. Ellos tenían sus momentos de fe, pero finalmente eran débiles y sucumbían ante su verdadero dios, que era su propio ego.
Sigue la sura,
(144) ¡Oh vosotros que habéis llegado a creer! ¡No toméis a quienes niegan la verdad por aliados prefiriéndoles a los creyentes! ¿Queréis presentar a Dios una prueba clara de vuestra culpabilidad?
(145) Verdaderamente, los hipócritas estarán en lo más profundo del fuego y no encontrarás quien les auxilie.
Incrédulos son aquellos que niegan la existencia de Dios. Quienes niegan a Dios no son solo aquellos que no creen en ÉL, sino que también quienes niegan la soberanía de Dios, y también quienes niegan la moralidad de Dios.
La opinión de muchos teólogos, con los cuales concuerdo, es que tú simplemente no crees en Dios si niegas un valor fundamental que es parte de la tradición de Dios, como por ejemplo cuando Dios te dice que tienes que ser testigo de la justicia dando testimonio de Dios. Si tú vienes y dices que eso no es importante, que no es significativo, entonces simplemente no crees en Dios. Otro ejemplo, Dios afirma los principios de actuar con excelencia moral y belleza, actuar con consciencia de Dios en la relación con los otros, actuar moralmente para mejorar la realidad social, si frente a estos principios tú efectivamente evitas estos comportamientos, eso es negar a Dios. Por lo tanto, no creer en Dios, negar a Dios, no es simplemente decir: “no creo en Dios”.
Una cosa es decir: “hice mi declaración de fe en cuanto a que creo en Dios y que Muhammad (BP) es el mensajero de Dios, por lo tanto soy musulmán”, que te hace legalmente un musulmán frente a la comunidad, pero otra cosa es que dependerá de tú relación con Dios si ÉL te considerará moralmente un creyente. Entonces tú deberías reflexionar sobre esto, ¿eres tú realmente alguien que niega a Dios, o eres alguien que está realmente sometido a Dios? El estar sometido a Dios no es cosa de solo realizar acciones físicas y materiales, sino que aceptas el proyecto de Dios en la creación.
Entonces, es por ello por lo que Dios nos trae el asunto planteado en el versículo 144, y nos invita a reflexionar sobre: ¿Hacia qué tipo de personas tiendes a gravitar, o eres atraído? Esto debería hacer estremecer a los musulmanes, porque Dios nos indica que finalmente el lugar de los hipócritas estará en lo más profundo del infierno.
Ustedes pueden encontrar unos escritos muy interesantes sobre esto. Uno de los mejores que he leído indica que la razón por la cual los hipócritas están en lo más profundo del infierno es porque ellos vivieron una vida de mentiras. Son personas que se mintieron a sí mismos, les mentían a otros, y pretendían mentirle a Dios, y esto está esencialmente en desacuerdo con la moralidad de Dios. Dios nos ha enseñado que SU camino es el camino del “haq”, el camino de la verdad, y por lo tanto debemos ser personas veraces, veraces con nosotros mismos, con los otros, y con Dios. El corazón de la hipocresía es la carencia de transparencia y de verdad.
Sigue la sura,
(146) Excepto los que se arrepientan, rectifiquen, se aferren a Dios y se vuelvan sinceros en su fe en Dios: pues estos estarán junto a los creyentes --y en su momento Dios dará a todos los creyentes una magnífica recompensa.
(147) ¿Por qué va Dios a castigaros [por vuestras ofensas pasadas] si sois agradecidos y llegáis a creer --cuando Dios responde siempre al agradecimiento y es omnisciente?
Dios no trata de hacerle daño a los seres humanos. La sunna de Dios, la tradición de Dios, la filosofía de Dios en la existencia, es que vivas una vida moralmente honesta.
En varios libros de teología se indica que, después de haber dado Dios estas fuertes advertencias al tipo de personas que se mencionaba en los versículos anteriores, algunos de ellos quedaron enormemente impactados y se sintieron completamente perdidos. Entonces dichos textos indican que por ello el versículo 146 fue revelado.
Si tú miras dentro de ti mismo, y observas que hay algún grado de hipocresía en ti, un 1%, un 5%, un 20%, un 80%, el asunto es no decir: “estoy condenado, no tengo esperanza”, el asunto es corregir el camino, es arrepentirse y comprender que tus compromisos con Dios deben verse reflejados en tus acciones. Tú sistema de valores debe provenir de los valores divinos y no de tu tribu, tu nación, tu familia, tus tradiciones, o tu cultura. Tú relación con tu fe, tu relación con el islam, debe estar basada en la sinceridad y la honestidad.
Sigue la sura,
(148) A Dios no le agrada que se mencione un mal públicamente, excepto por aquel que sufre injusticia [como consecuencia] Y Dios en verdad todo lo oye, es omnisciente, (149) tanto si hacéis el bien públicamente o en secreto, como si perdonáis el mal [que os han hecho]: pues, ciertamente, Dios es en verdad perdonador, todopoderoso.
Hay varias narraciones que normalmente se reportan como haber sido la ocasión de la revelación del versículo 148.
Una narración indica que el Profeta (BP) estaba sentado con Abu Bakr cuando un hombre apareció y comenzó a insultar a Abu Bakr. ¿Qué insultos profirió contra Abu Bakr? No lo sabemos, los registros históricos no preservaron esto. Lo que es interesante sobre la sociedad de Medina es que muchos de esos hipócritas eran bastante bruscos y hoscos, y también del tipo de personas viciosas que sonreían frente a los musulmanes pero luego iban y creaban alianzas con otros. Pero había otros, como este hombre que se indica en el relato, que tenía un trato horrible y rudo hacia los musulmanes. Desde este punto hay dos versiones sobre lo que sucedió a continuación. Una versión indica que Abu Bakr inicialmente no respondía, pero que luego, cuando comenzó a responder, el Profeta (BP) se levantó y se fue. Otra versión indica que cuando pareció que Abu Bakr respondería el Profeta (BP) le dijo que si comenzaba a responder él se levantaría y se iría. Luego, ambas versiones coinciden en que después Abu Bakr le preguntó al Profeta (BP) sobre el por qué no debía responder a esos insultos, y se indica que la respuesta del Profeta (BP) fue: “Mientras él te insultaba y tú no respondías había ángeles que le respondían, pero en el momento en que comenzabas a pensar en corresponder los insultos los ángeles se iban y shaitán venía”.
Ahora, si tú no vas a insultar a alguien que te está insultando, ¿van a venir ángeles a responder por ti?, bueno, tú no eres Abu Bakr, pero el asunto relevante es que si tú te degradas a ti mismo, si tú abandonas la moral islámica, si tú permites que tu ética y moral sea dictada por tu enemigo, eso abre las puertas a lo que es demoniaco.
Recuerden que en sura Al-Nisa’ anteriormente Dios nos había advertido que nuestras conversaciones no deben ser del tipo de aquellas que buscan causar contiendas, o animosidades, o división entre las personas. Una de las preguntas que surge es: ¿acaso esto significa que si yo hablo, por ejemplo, sobre tal y cual persona que se rehusó a darle a los huérfanos sus derechos, estoy cometiendo un pecado porque tenemos prohibido hablar de esto? ¿Es un pecado hablar de los pecados y transgresiones que cometen las personas? La respuesta a esto llegó en este versículo, y fíjense como esto está conectado con el ser testigo de la justicia incluso en el caso que sea contra uno mismo, y para la respuesta se requiere responder la siguiente pregunta: ¿has sufrido una injusticia asociada a lo que esas personas cometieron? Entonces es un tema de tener consciencia, de darse cuenta si estás siendo honesto contigo mismo. Debes saber si lo que quieres es hacer ver una injusticia, o si estás simplemente quejándote o calumniando. Ahora, hay personas que se sienten una permanente víctima y creen que todos les cometen injusticias, entonces Dios viene y nos dice que debemos tener claro que si vamos a hablar mal de alguien o de algo, debemos antes pensarlo muy bien, porque si lo hablamos y ello no es para reparar una injusticia, entonces es una carga sobre ti. Finalmente será Dios quien juzgará tu sinceridad.
Hay otro reporte que menciona que había un hombre que estaba viajando y llegó a una tribu como visita. En la cultura árabe las visitas debían ser honradas y tenían derechos, como el de ser bienvenido y alimentado. El reporte indica que en dicha tribu no lo recibieron acorde a los derechos que como visita tenía. Entonces, él quería hablar sobre esto y le entró la duda si al hacerlo cometería un pecado o si ello sería una conversación permitida. Para resolver su duda este hombre fue donde el Profeta (BP) y le preguntó sobre ello, y la respuesta del Profeta (BP) fue que mientras testificara con honestidad y precisión sobre lo que no le fue otorgado, estaba en su derecho, pero que no podía ser un transgresor, es decir, que no podía exagerar.
Los hipócritas eran personas que estaban permanentemente reclamando, reclamaban por todo, mientras que personas como Ali ibn Abu Talib, Abu Bakr, y los verdaderos y más cercanos compañeros del Profeta (BP) nunca reclamaban, y cuando reclamaban lo hacían por el islam, por el futuro de los musulmanes, mientras que los hipócritas permanentemente se quejaban. Entonces los hipócritas preguntaban: ¿acaso no podemos reclamar y quejarnos?, y la respuesta fue: ¿has realmente sufrido una injusticia? Debes pensar muy bien si lo que estás reclamando es realmente una injusticia. Sobre esto el versículo 149 establece el estándar, y nos indica que finalmente el estándar es tu actitud hacia la bondad; tu misión es multiplicarla y manifestarla. Es como invertir tu perspectiva. El asunto principal no tiene que ver sobre por qué no puedes quejarte y reclamar, sino que el asunto principal es sobre por qué no hablas lo suficiente de la bondad. Hablar de bondad crea hábito.
Sigue la sura,
(150) VERDADERAMENTE, quienes niegan a Dios y a Sus enviados tratando de hacer distinción entre [la fe en] Dios y [la fe en] Sus enviados, y que dicen: “Creemos en esto pero no en lo otro”, y quieren seguir un camino intermedio --
Estos versículos nos llevan al corazón del asunto.
Con el Profeta (BP) había un grupo que era sincero en perseguir el camino de Dios, y ellos a menudo le hacían una serie de preguntas sobre ese grupo, que eran bastante, y que estaban permanentemente reclamando, quejándose, argumentando, insultando. Entonces los compañeros del Profeta (BP) se preguntaban: ¿cuál es el problema de esta gente?, y lo que empezó a suceder es que se empezó a generar una distancia entre ellos y aquellas personas.
En este contexto llega el Corán y expone toda esta dinámica, y dice que existe un grupo de personas que toman lo que quieren de la revelación de Dios, y lo que no les gusta, no lo aceptan. Dios nos dice que el resultado final de esa actitud es la incredulidad en Dios y en el Profeta (BP), esa gente no se estaba sometiendo a la voluntad de Dios.
Esa gente le decía al Profeta (BP) cosas como: “¿por qué tú nos pides todos estos sacrificios?, Moisés (BP) no les pedía tantos sacrificios a sus seguidores, y Jesús (BP) tampoco lo hacía, ¿Por qué tú sí lo haces?”. Es por ello por lo que Dios llega y les dice que quienes tienen esa actitud de tomar lo que les gusta y desechar lo que no, están en un mal camino.
Nuevamente, piensen en lo siguiente. Si tú desearas ganar popularidad, si tuvieras una mentalidad de querer maximizar la adhesión de las personas, no les hablarías así. No les dirías que no pueden elegir, no les exigirías que deben aceptar todo porque dependiendo de ello están dentro o fuera, porque sabes que si dices eso, y dado que no tienes el dinero para atraerlos, ni el poder, ni el prestigio, que en realidad no tienes nada material para atraerlos, el riesgo es altísimo de que digan: "Está bien, estamos fuera". Entonces este es el milagro del Corán. Los seres humanos no hablan de esta manera.
Hay narraciones que indican que el versículo 150 habla sobre cristianos y judíos, y que entonces el Corán se refiere a que ellos eran los que tomaban una parte de las escrituras y dejaban otras, y que no se refiere a los hipócritas. Sobre esto hace muchos años atrás gasté mucho tiempo investigando esto, y ¡Subhana Allah!, hace poco leí los escritos de Hassan Farhan, y si hubiese sabido de él, y si sus escritos los hubiese conocido mucho antes, hubiese ahorrado horas y horas de investigación, porque él investigó las mismas cosas, a los mismos individuos, las mismas narraciones y reportes, y concluyó lo mismo que concluí. El problema con esas narraciones es que ellas caen en un género de narraciones de individuos asociados con ciertas transmisiones que tendieron a atribuir todos los discursos coránicos moralmente introspectivos a los cristianos y judíos en lugar de a la comunidad musulmana.
La razón por la que hicieron esto fue debido a una perspectiva teológicamente errónea de que todos los compañeros del Profeta (BP) debían aparecer como personas irreprochables. Estas personas tenían la definición “técnica” de que quien conoció al Profeta (BP) y se convirtió al islam, fue su compañero. Esta idea surgió como un siglo y medio después del Profeta (BP). Es por ello por lo que esta gente cada vez que encontraban algo en el Corán que hablara sobre la dinámica interna de las personas que se habían convertido y que se encontraban dentro de la definición “técnica” de compañeros, y que enfrentaban serias luchas morales y espirituales, decían: "Oh, no, esto se refiere a cristianos y judíos".
Ahora la sura hace su último giro.
Sigue la sura,
(151) esos, precisamente, son los que deveras niegan la verdad: y para quienes niegan la verdad hemos preparado un castigo humillante.
(152) Pero quienes creen en Dios y en Sus enviados sin hacer distinciones entre ninguno de ellos --a esos Él les concederá, en su momento, su recompensa [completa]. Y Dios es en verdad indulgente, dispensador de gracia.
(153) LOS QUE SIGUEN el Antiguo Testamento --te piden [Oh Profeta] que hagas descender del cielo una revelación para ellos. Cosas más graves pidieron ya a Moisés, cuando dijeron: “¡Haz que veamos a Dios cara a cara!” --y entonces les fulminó el rayo del castigo por esta maldad suya. Luego se entregaron a la adoración del becerro [de oro] --y eso después de haber recibido pruebas claras de la verdad. Aun así, les perdonamos esa [falta suya] y dimos a Moisés una prueba clara [de la verdad], (154) elevando el monte Sinaí por encima de ellos con ocasión de su solemne compromiso. Y les dijimos: “Entrad por la puerta con humildad”; y les dijimos: “No violéis la ley del Sábado”; y aceptamos su solemne compromiso.
(155) Y [les castigamos] por violar su compromiso, por negarse a aceptar los mensajes de Dios, por matar a los profetas contra todo derecho y por alardear diciendo: “Nuestros corazones están ya rebosantes de conocimiento” --¡No!, sino que Dios ha sellado sus corazones por haber negado la verdad, y [ahora] creen sólo en unas pocas cosas--; (156) y por negarse a aceptar la verdad y por la enorme calumnia que profieren contra María, (157) y por alardear diciendo: “¡Ciertamente, hemos matado al Ungido Jesús, hijo de María, [que decía ser] el enviado de Dios!”
Sin embargo, no le mataron ni le crucificaron, sino que les pareció [que había ocurrido] así; y, en verdad, quienes discrepan acerca de esto están ciertamente confusos, carecen de [verdadero] conocimiento de ello y siguen meras conjeturas. Pues, con toda certeza, no le mataron: (158) sino al contrario, Dios lo exaltó hacia Sí --y Dios es en verdad poderoso, sabio. (159) Sin embargo, ninguno de los seguidores de anteriores revelaciones dejará de comprender, en el momento de su muerte, la verdad acerca de Jesús; y el Día de la Resurrección, él dará testimonio de la verdad en contra de ellos.
(160) Así pues, por las perversidades cometidas por los seguidores del judaísmo, les privamos de muchas cosas buenas que [antes] les estaban permitidas; y [lo hicimos] por haberse apartado tantas veces del camino de Dios, (161) y [por] haber practicado la usura a pesar de habérseles prohibido y haber devorado los bienes de otra gente con falsedad. Y para quienes de ellos [siguen] negando la verdad hemos preparado un castigo doloroso.
(162) Pero a quienes de ellos están firmemente arraigados en el conocimiento y los creyentes que creen en lo que se ha hecho descender sobre ti y en lo que se hizo descender antes de ti, y a aquellos que son [especialmente] constantes en la oración, y gastan en limosnas, y todos los que creen en Dios y en el Último Día --a esos les daremos una magnífica recompensa.
Veamos primero el versículo 162.
Nos dirigimos hacia la declaración coránica que reafirma la idea de que la salvación es un asunto de Dios, y que no es según tus deseos ni los de la gente del Libro. ¿Qué falta cometieron la gente del libro? Se refiere a las creencias de la gente del Libro que son problemáticas y erróneas, pero subraya que entre la gente del Libro hay quienes están profundamente arraigados en el conocimiento, y también hay de este tipo de gente entre los creyentes. Sé que esta no es la postura tradicional, pero revisemos el texto nuevamente. El versículo equipara a aquellos entre la gente del Libro que están verdaderamente arraigados en el conocimiento, con los musulmanes. Su actitud hacia Muhammad (BP) era reverencial, aunque no eran musulmanes reconocían que él era un mensajero de Dios. Tenemos informes de varias personas que le dijeron al Profeta (BP): “Por Dios, sabemos que eres un mensajero de Dios”, pero por alguna razón se negaron a convertirse, se negaron a ser musulmanes y permanecieron como cristianos o judíos. Esos cristianos y judíos tenían en común con los creyentes que rezaban, daban limosna, creían en Dios y en la otra vida. Pero esto era una excepción.
Retrocedamos ahora al versículo 151. Nosotros ya hablamos bastante de la relación que algunos hipócritas tenían con judíos y cristianos en Medina. Sura Al-Nisa’ nos dice que mucho de lo que los hipócritas hablaban con estas personas que pertenecían a la gente del libro eran conversaciones tóxicas porque ponían en duda la profecía de Muhammad (BP). Los judíos y cristianos les decían a los hipócritas que sus profetas, ya sea Jesús (BP) o Moisés (BP), hicieron muchos milagros, y les preguntaban: “¿y cuáles son los milagros de Muhammad (BP)?”, y esto lo hacían con el objetivo de dar soporte y argumentos a quienes disentían con el Profeta (BP) en Medina. Este es el contexto del versículo 153.
Para mí, algo que es fascinante es que la gente del libro reforzaba la oposición al Profeta (BP) diciendo: “por qué este Corán está siendo revelado por partes?”. Recuerden que una de las quejas de los hipócritas era que primero fue la emigración, y luego la batalla de Badr y la revelación trataba de eso, y después la batalla de Uhud y la revelación trataba de eso, y ahora sura Al-Nisa’ con todas estas reformas sociales, y entonces decían: “¿por qué Dios no revela la escritura divina de una sola vez? ¿por qué este proceso incremental?” Entonces los judíos y cristianos le pedían al Profeta (BP), como indica el versículo 153, que Dios les diera una completa revelación de una vez: “LOS QUE SIGUEN el Antiguo Testamento --te piden [Oh Profeta] que hagas descender del cielo una revelación para ellos”.
Esto apunta hacia algo que es fascinante, y esto es que tanto los mismos musulmanes como los no musulmanes notaron el proceso incremental en el Corán y debieron reflexionar sobre la razón de esto, debieron reflexionar sobre el motivo por el cual Dios eligió incorporar esa forma de indicar que “escuchó” una pregunta que le hacen al Profeta (BP) y que ÉL le dará la respuesta a ella, y también debieron reflexionar sobre la razón por la cual Dios espera que emerja un problema para que ÉL hable sobre él. Desde una perspectiva teológica esto genera una serie de preguntas: ¿no es este proceso incremental una evidencia del discurso continuo de Dios?, pero si Dios tiene un discurso continuo en respuesta a eventualidades y circunstancias, ¿acaso esto pone en duda la absolutidad de Dios? Si Dios es de alguna manera condicional y circunstancial, o responde de alguna manera a condiciones y circunstancias, ¿niega esto la idea de la absoluta inmutabilidad y absolutidad de Dios? Sobre este punto los cristianos indicaron que es precisamente por esto que la idea de la trinidad era necesaria, porque parte de la divinidad, El Padre, es absoluta e inmutable, y otra parte de la divinidad, el hijo, se involucra y participa en lo circunstancial. Dios responde a esto en el versículo 171.
Bien, pero volvamos al versículo 153 y 154 en los cuales se responde al asunto del proceso incremental en la revelación del Corán. La respuesta es fascinante porque ella desvía la mirada hacia las debilidades humanas, las mismas debilidades que hacen atribuir categorías intelectuales humanas a lo divino. Dios responde indicando que dijeron algo peor cuando le indicaron a Moisés (BP) que necesitaban ver a Dios. Me preocupa que me falten las palabras para explicarles esto, pero la misma dolencia espiritual que dice: "necesito ver a Dios para creer en Dios", es la misma que la que dice: "necesito ver a Dios responder a la injusticia de la manera que yo percibo como absoluta y perfecta". Esto es, quizás en términos sufíes, un tipo de egoísmo que no está en contacto con la realidad ni con la justicia. Es como decir: "denme un programa completo e integral para la justicia absoluta ahora mismo". Es fácil pedir esto, porque también es algo superficial. Las grandes teorías de la justicia que no dejan lugar a dudas, que parecen ecuaciones matemáticas perfectas, a menudo son exactamente la forma en que uno simplemente dispara como si se estuviera disparando por la borda, como si se perdiera por completo la mecánica de la justicia, porque la mecánica de la justicia se basa en el proceso, no en categorías absolutas bien definidas. Es la misma impaciencia del alma y mal temperamento del intelecto lo que generan esta confusión.
De la misma manera que creer en Dios sin verlo requiere un alma elevada, requiere purificación, la comprensión de que la justicia no es un asunto de filosofías estrictas o constructos teóricos integrales de coherencia que son utópico sino un proceso, también requiere algo, y esto es un intelecto elevado.
Recuerden que parte de la polémica con los judíos y las diferentes categorías de hipócritas era que si Muhammad (BP) era un profeta legítimo entonces él simplemente hubiese confirmado todas las leyes previas que las tribus judías reclamaban que eran innatas y eternas. Lo anterior debido a que según ellos esas leyes fueron decretadas para los israelitas, y eran leyes de la divinidad que se originaban en Abraham (BP). Ahora, ustedes deben hacer una pausa y reflexionar sobre el asunto que esta sura nos habla de muchas leyes y de la forma como tratar con ellas, y acá nos muestra que los judíos insistían que sus leyes eran divinas y que se remontaban hasta los tiempos de Abraham (BP), y que eran leyes provenientes de un Dios que es inmutable e inquebrantable. Entonces decían, por ejemplo, que un Dios verdadero siempre honraría el “shabat”, y por lo tanto un Dios verdadero no diría que los musulmanes deberían rezar los viernes y no honrar el “shabat”. Por otra parte los musulmanes le decían a los judíos y a los cristianos: “ustedes tienen sus propias leyes, sigan sus propias leyes, las leyes que Dios les envió a ustedes son buenas para ustedes pero no son buenas para nosotros”.
¿Qué problemática plantea esto respecto a la ley? Hoy en día, en nuestra mente moderna, nosotros hemos tomado esa idea de realidades pluralistas como algo garantizado, pero especialmente para los judíos en Medina y para los cristianos en Arabia, la verdad era una y era invariable. Recuerden que en esos tiempos la idea de ser y dejar ser fue algo únicamente islámico, no existía ni en el judaísmo ni en el cristianismo, y no existiría por varios siglos. Entonces la misma idea de la relación entre Dios, la ley, y la humanidad, estaba en juego, porque los judíos y cristianos estaban planteando un punto dogmático poderoso pero también profundamente puritano: la ley es la ley, y no cambia porque Dios es Dios, y Dios no cambia. Entonces Dios responde a esto y les dice que las leyes que les fueron dadas, a los judíos, fueron específicas para ellos debido a lo que ellos hicieron con el pacto que habían realizado con ÉL.
Hay un aspecto teológico en esto, pero el aspecto más interesante en el contexto de sura Al-Nisa’ es que, no es cierto que sólo porque la ley viene de Dios, y dado que Dios es eterno e inmutable, eso implique que el acto de Dios o el discurso de Dios o la ley de Dios sean igualmente inmutables, este fue un punto muy importante.
Veamos los versículos 157 y 158. Una de las polémicas con los judíos en Medina fue que ellos decían: “nosotros matamos a Jesús (BP), y entonces si él era realmente un profeta de Dios como ustedes los musulmanes creen, ¿cómo podría haber sido que Dios nos hubiese permitido que lo capturáramos, lo crucificáramos, y lo asesináramos? ¿No es esto una prueba de que él no era un profeta?”. Entonces el Corán responde a esto y les indica que en realidad ellos ni lo crucificaron ni lo asesinaron, sino que solo creyeron que lo hicieron.
Recuerden que nosotros hemos hablado de esto antes, en el estudio de otras suras, y hemos hablado de todos esos reportes que existen sobre que Dios hizo que otra persona se asemejara a Jesús (BP), o que una persona en forma voluntaria se ofreció para que Dios lo hiciera parecido a Jesús (BP) para tomar su lugar, y también hablamos sobre la problemática de esas narraciones que están lejos de ser confiables. Además comentamos que todos esos reportes tienen problemas en sus cadenas de transmisión, pero también hay un problema moral en lo que plantean, y es: ¿por qué Dios haría que otra persona sufriera? Hubo una minoría, ahora extinta dentro de las tradiciones islámicas, que estuvo de acuerdo con una opinión, también extinta dentro de las tradiciones cristianas, que indicaron que la misma crucifixión de Jesús (BP) es completamente apócrifa, es decir, ni Jesús (BP) ni ninguna otra persona que tomara su lugar fue crucificado, sino que fue toda una historia inventada.
Como ya se los mencioné antes, mi opinión es que esa gente pensó que estaban torturando el cuerpo de Jesús (BP), ellos pensaban que lo estaban matando, pero la realidad de Jesús (BP) es que estaba con Dios y esa era su verdadera realidad. En otras palabras, Dios elevó su alma y él podía ver su cuerpo siendo torturado, pero él no sentía nada de dolor, entonces esa gente creyó que lo mató, pero en realidad él seguía viviendo en otra realidad como mártir. Ellos imaginaron que lo habían asesinado.
Les contaré algo que he visto muchas veces en prisiones donde han tenido a prisioneros por asuntos políticos. Personas que han sido martirizadas, y que estuvieron bajo torturas extremas, y que decían: “sé que me estoy yendo, y no siento ningún dolor”, y eso era una extraordinaria sensación de victoria porque sabían que era parte de la bendición de Dios que había llegado y elevado su alma. Los torturadores que los torturaban pensaban que lo hacían, pero era una ilusión, porque el alma de esa persona ya no estaba en su cuerpo. Bueno, Dios es quien en definitiva sabe. Esta es una de esas cosas que en mi mente no están del todo clara, por lo cual si alguien me conversa sobre su opinión y me da sus argumentos, podría aceptarlos.
Veamos el versículo 159. Sobre la primera parte del versículo, que habla que después de la muerte todos conocerán la verdad sobre Jesús (BP), han existido varias opiniones. Algunos, especialmente dentro de la tradición sufí, han realizado una interpretación muy metafórica sobre esto, y otros han dicho que los que han creído en la trinidad, en cuanto su alma sea retirada de su cuerpo, sabrán que el asunto de la trinidad era una creencia falsa. ¿Cómo lo sabrán? Eso es algo que no sabemos, hay varios reportes que hablan de ello pero todos son poco confiables.
Un musulmán cree que la unidad de Dios, la unicidad de Dios, la verdad de Dios, se volverá clara para todos una vez que entremos en una realidad diferente a la realidad de este mundo material, una vez que atravesemos este plano hacia el otro plano. Creo que a eso es a lo que realmente se refiere este versículo 159.
La realidad que abarca la existencia, incluyendo lo que está más allá del plano del mundo material en el que vivimos, el universo entero, es enteramente contingente a la realidad de Dios. La realidad de Dios lo impregna todo y está en todo, y es algo innegable. También es innegable que las plantas, las montañas, los animales, los pájaros, son conscientes de ello, aunque no sabemos de qué manera, porque nosotros los seres humanos somos conscientes solo a través de la elección, y eso tiene sus beneficios y sus desventajas.
Luego los versículos siguientes indican que muchas de las leyes restrictivas que Dios puso a los judíos fue en respuesta directa a sus acciones injustas. Recuerden que en sura La-Vaca, como también en esta sura, se nos indica que los judíos permitieron prácticas de comercio con personas no judías que eran prohibidas para los judíos, y el Corán les condenó esa práctica. Luego de ello el Corán establece una excepción, y nos indica que entre ellos hay personas que realmente creen y hacen el bien. Esto lo encontraremos siempre en el Corán, cada vez que critica a la gente del libro luego menciona la existencia de excepciones entre ellos, es decir, no generaliza.
Solo la terquedad absoluta llevaría a un estudiante del Corán a decir que solo a los musulmanes se les promete la salvación. Creo que es innegable para cualquier persona que estudia el Corán que el texto del Corán es bastante claro: en primer lugar, la salvación es asunto de Dios, y en segundo lugar, hay un nivel de moralidad y bondad que otros, además de los musulmanes, pueden practicar y que los llevaría a la salvación. ¿Cuál exactamente? No creo que tú ni yo lo sepamos. El versículo 162 nos habla de esas excepciones.
Hay una razón por la cual he querido explicarles esta sección. Recuerden que todo lo que el Corán le dice a los cristianos y a los judíos también va dirigido hacia los musulmanes. Cuando nos habla sobre las fallas de los pueblos y naciones del pasado, eso es también una advertencia para los musulmanes. Entonces, cuando el Corán indica que ellos habían caído en la práctica de la usura, y en prácticas de negocio que no eran morales ni equitativas, no es solo un rechazo a sus prácticas sino una advertencia a los musulmanes. Entonces nos podríamos preguntar: ¿cuál es la situación de los musulmanes hoy en día dado que ellos se encuentran inmersos en los mismos tipos de comportamientos de los cuales fueron advertidos?
Si tú estás consciente de que el fallo moral de tu propia gente hoy en día ha alcanzado el nivel que rompe el pacto con Dios, entonces eso debería orientar la manera en que atribuyes prioridades a los objetivos legales, los objetivos legales a los cuales les das prioridades. ¿A qué objetivos jurídicos les das prioridad para restablecer el pacto con Dios, en lugar de darle prioridad a otros? Dicho en forma más directa, me sorprende que si estamos conscientes de que nuestros históricos fallos han alcanzado el punto en el cual se viola el pacto con Dios, de forma similar en la cual los israelitas rompieron el pacto que tenían con Dios, le demos prioridad a cuestiones periféricas y marginales. Me sorprende porque demuestra que los musulmanes de hoy en día no han entendido lo que el Corán dice sobre la historia y la ley, y sobre la forma en que Dios quiere que interactúen con la ley divina y el papel de la ley divina.
Sigue la sura,
(163) CIERTAMENTE, te hemos inspirado [Oh Profeta] como inspiramos a Noé y a todos los profetas después de él --e inspiramos a Abraham, a Ismail, a Isaac, a Jacob y a sus descendientes, incluyendo a Jesús, Job, Jonás, Aarón y Salomón; y dimos a David un libro de sabiduría divina; (164) e [inspiramos a otros] enviados que ya te hemos mencionado; así como a enviados que no te hemos mencionado; y Dios habló a Moisés directamente: (165) [hemos comisionado a todos estos] enviados como anunciadores de buenas nuevas y como advertidores, para que la gente no tenga excusa ante Dios después [de la venida] de estos enviados: y Dios es en verdad poderoso, sabio.
(166) Pero [aun así], Dios da fe de la verdad de lo que ha hecho descender sobre ti: lo ha hecho descender sobre ti con Su sabiduría y los ángeles dan fe de ello --aunque nadie puede dar fe como Dios.
Hay una narración que normalmente se reporta en el contexto del versículo 166, y la verdad que no estoy seguro si corresponde a un hecho histórico o no. El reporte indica que el Profeta (BP) fue abordado por un grupo de judíos de una tribu, y ellos comenzaron a cuestionar su condición de un profeta verdadero, y le indicaban que Moisés (BP) había recibido los 10 mandamiento todos juntos en una misma ocasión, entonces por qué el no recibía toda la revelación de una vez. Entonces el reporte indica que la respuesta del Profeta (BP) fue: “ustedes saben que yo soy un profeta”.
El versículo 166 indica que basta con que Dios sea testigo de la verdad. La razón por la cual les estoy mencionando esto es porque hay un importante aspecto ético, y este es que no importa si la gente reconoce tu valor, tu ética, o tu conocimiento, sino que lo único que importa es cuál será el testimonio de Dios sobre tu verdad.
Es totalmente decepcionante que tu relación con la verdad dependa del testimonio de otros seres humanos. Así, si la gente deja de creer en lo correcto, tu creencia en lo correcto se tambalea y se desarraiga. Esto es lo que muchos musulmanes experimentan hoy en día debido a la islamofobia. Si tu relación con la verdad nunca depende de las percepciones, hábitos, o tradiciones públicas, se convierte en una dinámica muy diferente.
Sigue la sura,
(167) Ciertamente, quienes se empeñan en negar la verdad y apartan a otros del camino de Dios, en verdad se han perdido en un lejano extravío.
(168) Ciertamente, a quienes se empeñan en negar la verdad y en hacer el mal --Dios no les perdonará ni les guiará a ningún camino (169) excepto al camino del infierno, en donde permanecerán más allá del cómputo del tiempo: y esto en verdad es fácil para Dios.
(170) ¡Oh gentes! El Enviado ha llegado a vosotros con la verdad procedente de vuestro Sustentador: ¡Creed, pues, por vuestro bien! y si negáis la verdad --¡ciertamente, de Dios es todo cuanto hay en los cielos y todo cuanto hay en la tierra, y Dios es en verdad omnisciente, sabio!
(171) ¡OH SEGUIDORES del Evangelio! No excedáis los límites [de la verdad] en vuestras creencias religiosas, y no digáis acerca de Dios sino la verdad. El Ungido Jesús, hijo de María, fue sólo un enviado de Dios --[el cumplimiento de] Su promesa, que Él había hecho llegar a María-- y un espíritu creado por Él. Creed, pues, en Dios y en Sus enviados, y no digáis: “[Dios es] una trinidad”. Desistid [de esa afirmación] por vuestro propio bien. Dios es sólo un Dios Único; muy distante está, en Su gloria, de tener un hijo: Suyo es todo cuanto hay en los cielos y todo cuanto hay en la tierra; y nadie es tan digno de confianza como Dios.
(172) El Ungido nunca tuvo a menos ser siervo de Dios, ni tampoco los ángeles que están próximos a Él. Y aquellos que desdeñan servirle y se muestran altivos [deberían saber que en el Día del Juicio] Él les reunirá ante Sí: (173) entonces a aquellos que alcanzaron la fe e hicieron buenas obras, Él les dará sus justas recompensas y aún más de Su favor; pero a aquellos que se mostraron altivos y se vanagloriaban en su arrogancia, les castigará con un doloroso castigo; y no hallarán quien les proteja de Dios, ni quien les auxilie.
Dios habla sobre Jesús en el versículo 171. En este versículo Dios para hablar de Jesús (BP) usa la expresión árabe: “ruuhun minhu”, y que desde las fuentes bíblicas se ha mal traducido como “sagrado espíritu”.
Entre las polémicas entre cristianos y musulmanes, y también con los evangélicos de hoy en día, es que dicen que incluso el Corán admite que Jesús (BP) tiene el espíritu divino en él, que sería la expresión “ruuhun minhu”. Entonces hacen la pregunta: ¿cómo puede ser que luego de reconocerse esto en el mismo Corán, nieguen la trinidad?
En el lenguaje árabe, cualquier cosa que despliega lo que es considerado como excepcional, lo que rompe las leyes de la naturaleza, sería descrito como “ruuh”. El origen de la palabra “ruuh” no tiene como significado “alma” o “espíritu”, sino que es cualquier cosa que es excepcional o paranormal. Entonces cualquier cosa paranormal y excepcional es descrita como “ruuh min Allah”, que significa que esa cosa paranormal proviene de Dios, que necesariamente proviene de ÉL. Entonces “ruuhun minhu” lingüísticamente simplemente significa “un milagro proveniente de Dios”. (En la traducción en uso la expresión se interpreta como: “un espíritu creado por ÉL”).
He conocido algunos musulmanes modernos que dicen: “bueno, ¿cómo respondemos el asunto sobre el espíritu de Dios?”, y andan muy desconcertados por ello. Bueno, la respuesta es simple, la sura Al-Nisa’ habla de que Jesús (BP) fue un milagro proveniente de Dios, eso es lo que deben decir.
Sigue la sura,
(174) ¡OH GENTES! Ha llegado a vosotros una manifestación de la verdad venida de vuestro Sustentador y os hemos hecho descender una luz clara. (175) A quienes hayan llegado a creer en Dios y se aferren a Él --Él les envolverá en Su misericordia y favor, y les guiará hacia Sí por un camino recto.
Con estos versículos pareciera que la sura llega a su final, pero no lo hace, y esto es algo realmente destacable de esta sura.
El versículo 174 le habla a toda la humanidad, no solo a los musulmanes, y les dice que deben comprender que lo que Dios les ha dado es una luz para iluminar sus caminos.
Luego en el versículo 175 Dios dice que parte integral de esa luz es el concepto esencial, que el Corán evoca una y otra vez, del camino recto, el camino ético y moralmente recto. La mejor manera de traducir el “camino recto”, es el camino moralmente recto. La diferencia entre una vida musulmana y una no musulmana no reside en los tecnicismos de la ley, ni en la observancia de los tecnicismos, sino en la ley moral que nos permite vivir una vida moralmente recta y comprometida.
Entonces uno cree que este es el cierre de la sura, porque luego de todo lo dicho estos versículos nos hablan ni más ni menos que de la iluminación del ser, pero no es así, la sura continúa con el versículo 176.
Sigue la sura y ahora llega a su fin,
(176) TE PIDEN un dictamen. Di: “[Así] os dictamina Dios las leyes relativas a la [herencia de] aquellos que no dejen herederos directos: Si un hombre muere sin dejar hijos pero tiene una hermana, esta heredará la mitad de lo que deje, y él será su heredero si ella muere sin dejar hijos. Pero si tiene dos hermanas, estas heredarán [conjuntamente] dos tercios de lo que deje; y si tiene hermanos y hermanas, entonces a cada varón le corresponderá la parte de dos hembras.”
Dios os aclara [todo esto] para que no os extraviéis; y Dios conoce todas las cosas.
Luego de leer este versículo, y si estás poniendo atención, tú dirías: “espera, hemos hablado de los hipócritas, hemos hablado de las relaciones de los judíos y cristianos con los hipócritas, hemos visto las respuestas a las polémicas generadas por los judíos y los cristianos, y luego Dios nos habla de la luz proveniente de ÉL, ¿y luego la sura termina con este versículo 176? Es como si la ubicación de este versículo está equivocada, o como si algo faltó que debería seguir a este versículo”. Entonces, ¿por qué este versículo está al final de la sura?
Les responderé esta pregunta en el contexto del resumen que les haré de esta sura.
Bien, entonces haremos el resumen de sura Al-Nisa’, probablemente una de las suras más complejas del Corán.
La sura se inicia indicándonos que todos los seres humanos provenimos de una única y singular alma, y esto es crítico para el mensaje moral mismo de sura Al-Nisa’, porque tanto el hombre como la mujer provienen de esa única alma. Todas esas tradiciones bíblicas de que el alma de la mujer fue creada a partir del alma del hombre no tienen fundamentos. Tanto ricos como pobres, esclavos o libres, huérfanos como no huérfanos, todos provienen de esa misma alma única y singular. Así que la sura ya está preparando a la sociedad para su demanda de reorganizar la relación estructural de la sociedad en base a los derechos, partiendo de la base de que todos provenimos de una sola alma.
Luego de esta declaración inicial la sura se involucra en una serie de reformas legales como respuesta a problemas legales reales de aquella sociedad. Partió con el tema de la poligamia en el contexto de los huérfanos. La poligamia es vista como una excepción muy acotada para tratar problemas sociales y está bajo la premisa de una moralidad basada en la igualdad y el consenso. Pero, más específicamente, la situación más apremiante en la que se practica la poligamia es para poder cuidar a los huérfanos en un ambiente de familia. No se puede practicar la poligamia violando la ética que la misma sura Al-Nisa’ enseña.
El Corán no nos dice las formas en las que la sociedad debería regular o no la poligamia, sino que nos indica el cómo pensar sobre ciertas instituciones, sobre el cómo pensar sobre los abusos perpetrados por ciertas instituciones y sobre cómo responder a dichos abusos, y nos enseña a no ser dogmáticos.
Luego del tema de la poligamia nos habla sobre el casarse con gente de castas diferentes, con esclavas o esclavos, o descendientes de esclavos. También nos habla de la práctica de casarse en secreto con una mujer para disfrutar con ella el sexo, y darle algo dinero para que se mantenga, pero toda la relación se mantiene en secreto y sin ningún sistema de derechos que proteja a la mujer en esa relación ni a los hijos que pudieren nacer de ella, entonces la sura menciona esta práctica existente en la sociedad y la prohíbe.
También la sura nos habló de la dote a la mujer en el matrimonio, y establece que no es permitido que los hombres se queden con ella, algo que sucedía en esa sociedad árabe preislámica.
Luego la sura nos habló sobre el tema de la herencias y los abusos que se cometían, especialmente en lo relacionado a la herencia que le correspondía a una persona huérfana. También nos habló del derecho a herencia de aquellas personas que por muchos años prestaron servicios en la casa de la persona fallecida y que deja una herencia.
Posteriormente la sura nos habló de aquella situación en la cual los maridos levantaban acusaciones contra sus esposas de prácticas sexuales impropias, y de cómo a menudo esas acusaciones tenían segundas motivaciones e intereses, que normalmente eran del tipo económico. Entonces la sura saca la discrecionalidad que tenía el marido y estableció un proceso en el cual se debían cumplir algunos requerimientos. También nos habló de aquella situación en la cual el marido dejaba a su esposa en una posición bloqueada, la dejaba encerrada en su casa, no la divorciaba, no le daba soporte económico, y la mantenía en esa situación esperando a que ella renunciara a sus derechos económicos, entonces llega sura Al-Nisa’ y prohíbe esta práctica.
Entonces uno nota que la sura aborda de manera consistente las prácticas abusivas y opresoras existentes en dicha sociedad, y que a menudo estaban motivadas principalmente por el dinero, pero también por intereses sexuales.
Entonces la sura llega a su versículo 29 y nos dice que el aprovechamiento del otro, las prácticas abusivas y opresoras, no son permitidas aun cuando tengan el consentimiento de la otra parte. Tú no puedes tomar ventaja de otra persona aun cuando tengas el consentimiento de la otra persona. Más allá de cómo esto cristalizó en la ley islámica, lo relevante es que hay un principio ético y moral en esto, y es que aún cuando una persona entregue su consenso, tú no puedes tomar ventaja de ella si es que sabes que lo estás haciendo.
Luego el Corán nos recuerda que debemos tratar con las otras personas con pleno conocimiento del hecho que todos somos uno y con el mismo origen. Es por ello por lo que el Profeta (BP) dijo: “trata a los demás como a ti te gustaría ser tratado”. La injusticia que tú infringes sobre otro es también una injusticia que infringes a tu propio ser. Tú debes ser consciente que si actúas con fealdad, tú harás que tu ser se vuelva repugnante, no es posible que hagas cosas repugnantes y mantengas tu ser puro.
Luego el versículo 33 prohibió aquella práctica preislámica de comprometerse a ser aliado de otro tanto en causas justas como injustas, indicando que ello solo puede ser por causas justas.
Posteriormente la sura nos recuerda sobre la relación entre hombres y mujeres, y nos indica que dada la situación contextual y social de esa sociedad, el hombre que estaba en una posición de llevar las finanzas, debía cuidar de la mujer. No es un tema de quién es superior, sino de la definición de un rol basado en las circunstancias y contexto particular.
También se nos mencionó el asunto de golpear a la esposa, y les mencioné todas esas narrativas que existen para justificad de alguna forma esa práctica, y también les indiqué que todas ellas no tienen credibilidad. El asunto relevante que nos establece la sura es que se debe institucionalizar un proceso formal de justicia criminal que debe ser administrado por la comunidad o la sociedad, con diferentes grados de castigos y testigos, y no quedar el manejo de la justicia en manos del marido que actúa en forma discrecional. La sura confirma esto porque luego de este tema habla de los potenciales desacuerdos que puede haber entre el marido y la esposa, y la solución a ello no son golpes sino el establecimiento de árbitros por las partes para que se llegue a un acuerdo.
Después de habernos presentado una serie de problemas que afectaban a esa sociedad, y como es típico del estilo coránico, la sura nos indica que debemos comprender el tipo de normas éticas que necesitamos tener como marco de referencia para tratar con el tipo de problemas sociales que nos había planteado anteriormente. Esas normas éticas están establecidas en los versículos 36 y 37. Entonces, tú debes ponderar y anclar las soluciones legales en el imperativo de dichas normas éticas, y debes comprender que en la medida que tratas con esos aspectos legales hay un pacto, una seria responsabilidad y obligación, y que es la responsabilidad de ser testigos de Dios en cuanto a la justicia y la bondad, y debes recordar que el Profeta (BP) será testigo de lo que tú has hecho. Entonces surge la pregunta: ¿Cuáles son los requisitos para ser testigo de Dios en relación a la justicia y la bondad?, y esto es algo que han indicado muchos eruditos: ¿cómo puedes cumplir con la obligación de dar testimonio si no entiendes el concepto? Esta sura trata problemas sociales que existían en aquella época de la revelación, y ella entrega soluciones a esos problemas. Si hoy en día enfrento un problema de nuestra sociedad actual, y para resolverlo vengo y doy testimonio de justicia y bondad relatándoles ejemplos de historias de los compañeros del Profeta (BP) que ocurrieron hace 1.400 años, y no hago nada más que eso, ¿he logrado justicia y bondad en algún sentido real? La respuesta es: No. De hecho, para lograr justicia y bondad en algún sentido real, deben estudiar cuáles eran los problemas que existían en la época de la sura Al-Nisa’, cómo Dios los abordó, cuáles eran los fundamentos morales de la forma en que Dios los resolvió, cuáles eran las trayectorias o los objetivos morales que la solución al problema buscó alcanzar, y luego aplicar esta completa comprensión a los desafíos actuales que exigen soluciones en el marco de la justicia y la bondad.
Después de este tema fundamental asociado al establecimiento de la bondad y al dar testimonio de la justicia y la bondad, la sura nos entrega una advertencia que es muy alarmante, y es que si tú fallas en la comprensión de lo que es dar testimonio y de lo que es la bondad, has elegido al demonio y a la maldad como tus compañeros. Las experiencias de la vida nos muestran esto con claridad, como por ejemplo la capacidad que tienen algunas personas bien intencionadas de cometer una enorme cantidad de maldad debido a su ignorancia. Es algo sorprendente que lo veas incluso en gente piadosa, que reza y ayuna, y luego permiten la masacre de personas, el problema de esta gente es que su relación con la justicia y la bondad es artificial y defectuosa.
En este punto Dios nos plantea la pregunta: ¿quieren entender por qué tanta gente termina con el demonio siendo su compañero? Son aquellos que en vez de ser críticos consigo mismos, se alaban y elevan a sí mismos, tienen una presunción casi irreparable de que están bien, y no solo que están bien sino que incluso son maravillosos, porque dicen: “mira, hacemos lo que creemos que es bueno". Entonces la sura nos indica que caer en esta situación es parte integral del problema de tomar a otros señores como divinidades en lugar de Dios. Ese “señor” puede ser un rey, o tu trabajo, tu carrera, una posición, el prestigio, o cualquier cosa que te domine, te controle, o te defina.
¿Quieres saber en qué extensión la creencia en “otros señores” que te llevan a la injusticia y la opresión se han infiltrado en tu ser y en tu vida? Debes entonces, en primer lugar, reflexionar sobre cuál es tu relación con lo que se te ha confiado. Recuerden que hablamos de esto y que dijimos que es toda una filosofía. Por ejemplo, si Dios te ha beneficiado con dinero, si Dios te ha confiado ese dinero, entonces Dios sabe que tienes que satisfacer una deuda con una persona indigente. Otro ejemplo, el conocimiento que Dios te ha dado y que conservas en tu corazón es algo que ÉL te ha confiado y que debes a alguien. Todo el sistema de derechos y obligaciones en las relaciones entre los seres humanos está basado en lo que Dios ha confiado a cada ser humano. La exigencia normativa de Dios es que entiendas quién debe qué, y que pagues lo que debes a la gente de manera justa y equitativa, y que entiendas y logres juzgar con justicia.
En la sura Dios eleva el sentido de la justicia a un punto en el cual nos indica que debemos sostenerla incluso en el caso que ella sea contra nosotros mismos.
Posteriormente llegamos a uno de los aspectos más destacables de esta sura. Recuerden que en varias partes del Corán Dios nos alerta que cuando nuestros gobernantes son corruptos, cuando nuestros gobernantes son injustos y opresores, eso es un gran problema porque si el gobernante controla a las personas, y ellas no están comprometidas con la justicia y la moralidad, entonces esa sociedad terminará como la sociedad que esta sura estaba corrigiendo, una sociedad plena de abusos e injusticias. ¿Cómo sucede? Dios nos indicó que nuestra obligación es obedecer a Dios, obedecer al Profeta (BP), y a aquellos que están entre nosotros y que merecen deferencia por su comportamiento ético y moral, y en el caso de no estar de acuerdo con el juicio de estos últimos, debes volver el asunto a Dios, a la recta y moral ley divina. Luego de esto Dios nos advierte a que no nos atrevamos a someternos frente a la injusticia y la opresión. Esto es tan claro en el mensaje de la sura que es incompresible entender que los musulmanes se hayan sometido a gobiernos despóticos.
Fíjense cómo la sura es una narrativa coherente que va paso a paso explicándote las cosas.
Luego la sura llega a lo que yo considero que es el corazón latiente de ella. ¿Quieren saber de qué se trata todo este asunto asociado a este proyecto legal que es ético y moral? Todo esto tiene que ver con que hay personas que están desempoderadas. En mi opinión la sura te invita a reflexionar no solo sobre aquellos que estaban desempoderados en La Meca en los tiempos del Profeta (BP), sino que sobre toda forma de desempoderamiento. La ley moral de Dios indica que aquellos que no están en una condición de desempoderamiento tienen la obligación de prestar ayuda a quienes están desempoderados, y la ley moral de Dios para los desempoderados es la resistencia. La resistencia puede ser cambiando la condición en la que se está por medio de la emigración, o retirándose de situaciones en las cuales se está desempoderado, o dejando atrás relaciones en las cuales se está desempoderado, porque ellas son relaciones inmorales.
La sura nos indica que en el caso de llegar al punto de combatir para ayudar a los desempoderados se debe discernir con extremo cuidado, porque podrías hacerlo contra aquellos que realmente no son tus enemigos. Puede que entre los opresores existan personas que puedan ser neutralizadas o convencidas y de esa forma no involucrarlas en una guerra, y en el caso que esa sea realmente una posibilidad, esa debería ser la prioridad. Lo importante es que se tenga un discernimiento moral en esa rebelión contra la situación inmoral.
En este punto la sura nos indica que los buenos y morales ejemplos que una persona da, tendrán su recompensa, y que lo opuesto es también cierto. Esto porque muy a menudo las personas que se resisten a las reformas morales no quieren confrontar la idea de que lo que uno hace importa, de que las acciones que se realizan, establecen precedentes. La mayoría de los hipócritas no son hipócritas porque quieran serlo, sino porque creen que ellos son una excepción a lo que se exige moral y éticamente. Además, la naturaleza de las personas que se resisten a las reformas es que su constitución es no responder al conocimiento real, sino que ellos responden meramente a rumores, y terminan ellos mismos viviendo en una realidad basada en rumores. Son personas que están siempre reaccionando a historias fantásticas, y no tienen la humildad para ir donde las personas que manejan la información real, pero prefieren quedarse con historias de fantasía que les ayudan a justificar su resistencia a las reformas. En definitiva estas son personas que no se comprometen, que van y vienen de una posición a otra. Son personas a las cuales le emerge el coraje para hacer lo que es correcto por un corto período de tiempo porque fundamentalmente tienen una cobardía interior que emerge de su profundo sentido de codicia y egoísmo.
Luego la sura, y aun en el tema de los hipócritas y su resistencia, nos advierte sobre algunas de las formas en que la misma hipocresía lleva a fallar en sostener la rectitud moral, y como la hipocresía puede crear condiciones realmente inmorales. Primero nos advierte de lo fácil que es para un corazón cobarde e hipócrita el justificar el derramamiento de sangre de seres humanos inocentes, y Dios nos advierte sobre el asesinato de musulmanes inocentes, que muchas veces se produce no porque alguien quiere matar a un musulmán inocente sino porque esa persona fue mandada para hacerlo pero no tuvo el coraje moral para negarse. Tú no puedes obedecer ese tipo de órdenes, incluso si la consecuencia de ello es que pierdas tu vida. Recuerden lo que Dios nos dijo sobre asesinar un ser humano inocente, quién haga eso será maldecido y enviado al infierno. En segundo lugar nos advierte sobre qué podría resultar si tú vives y aceptas situaciones opresivas, y permites que esas situaciones se perpetúen así mismas filosofando sobre ellas. En tercer lugar se nos advierte que si tú cometes un acto inmoral, como por ejemplo el matar a un inocente, o tú aceptas la opresión y filosofas sobre ella, finalmente tú comenzarás a argumentar en nombre de la injusticia, a justificar la injusticia. El problema es que quien filosofa sobre la injusticia, quien hace apología de la injusticia, inevitablemente su destino será el verse envuelto en la acusación de personas inocentes. La sura nos advierte que finalmente esta persona representará exactamente lo opuesto a lo que Dios y el Profeta (BP) representan.
Es importante entender que todos las enfermedades del alma que la sura nos muestra están interconectadas unas con otras, que cuando sufres de una de ellas, esa te llevará a otra.
Luego la sura nos indica que todas esas enfermedades del alma terminan haciendo que el ser humano profane la misma creación de Dios. Por ello que es muy importante comprender que la moralidad no es un asunto de apologética o de estatus, sino que es un asunto de rectitud moral consciente. Si entiendes algo sobre la moral coránica sabrás que el Corán no se trata de ondear banderas y hacerse ver, sino en responder a lo que Dios siempre pregunta: "¿Cuál es tu relación con la sustancia moral, no con tus deseos o tus declaraciones?
Luego Dios nos recuerda que todo esto tiene que ver con resultados prácticos, tiene que ver con que la ley moral produzca resultados concretos en los individuos y en la sociedad. Es por ello por lo que en el versículo 127 nos establece el caso de las mujeres y los niños desempoderados. Entonces vemos como Dios nos habla de principios morales generales y luego vuelve el foco a situaciones específicas problemáticas. Es como un proceso educativo en el proceso de involucramiento de la epistemología de la justicia misma. El proceso es pensar en un problema real para luego visualizar los principios éticos y morales generales, para luego volver al problema específico real. Por lo tanto los resultados reales deben ser testeados a la luz de todo principio ético general, y todo problema real debe ser abstraído hacia los principios generales.
Dios nos indica que debemos adherir a la justicia incluso si es en contra de nosotros mismos, y luego Dios nos alerta sobre el corazón de aquellos que fallan en hacer esto, dado que ellos en lugar de buscar la comprensión del mensaje en forma que él es un camino recto integral, un camino hacia la virtud, hacen lo que a menudo hacen las personas que tienen una fe débil, que es elegir lo que les satisface del mensaje y dejar a un lado lo que les molesta. El corazón de aquellos que son incapaces de vivir en el camino de Dios son aquellos que fundamentalmente viven sirviendo sus propios intereses. No son personas lo suficientemente pacientes, comprometidas, o diligentes, para comprender el objetivo y propósito del mensaje de Dios.
Luego la sura nos habla de aquellos que en forma deliberada trabajan para purificar sus intenciones y en vivir bajo la mirada de su Señor una vida completamente moral. Estas son las personas que se resisten a los fallos morales de los que habla sura Al-Nisa’, estas son las personas que se resistirán a la injusticia y la opresión.
Luego la sura se mueve hacia recordarnos que la moral en si misma no tiene que ver con aquellos dogmas que tienen muy poco que ver con moralidad, dogmas que normalmente tienen que ver con aspectos históricos o pensamientos poco racionales sobre la salvación, como que por la muerte de una persona se salvarán otros seres humanos, y todos esos pensamientos que de alguna forma socavan y quebrantan la lógica de la moral desde sus fundamentos. La idea de ser parte de una gente elegida, y de que la ley no es para resolver un problema que la demanda sino que es parte integral de la condición de ser una gente elegida, como la ley de shabat, socava y quebranta el proyecto moral. Con estas ideas dogmáticas todo el edificio de la moral y la ética colapsa en sí mismo. Es por ello por lo que sura Al-Nisa’ hacia el final nos habla de los judíos y los cristianos, y que los hipócritas iban a ellos para sus conversaciones, porque ellos no comprendieron de que se trataba este proyecto.
Luego la sura llega a esa asombrosa conclusión, en la cual se nos habla de alguien que fallece sin dejar descendencia que pueda heredar, sin hijos, ni hijas, ni padres. Entonces la pregunta es: ¿por qué sura Al-Nisa’ termina de esta forma?
Les diré lo que yo pienso. Noten como la sura fue desarrollándose, principios generales para luego enfocarse en problemas específicos, luego volviendo hacia atrás para mirar los principios generales para luego volver a problemas específicos, luego volviendo nuevamente a una mirada general para posteriormente volver a focalizar la mirada en el rol específico de los judíos y los cristianos y su relación con los hipócritas, y al final plantea otro problema específico. Creo que esto es como si Dios dijera: "y la historia continúa...".
La dinámica legal de indagación y respuesta es interminable. En el final de la sura no es que Dios te dio un mensaje de iluminación y luz, como diciendo: “eso es todo, ya está hecho”. Sí, Dios te dio iluminación y luz, pero el desafío es que la cuestión de los problemas sociales persistirá. Entonces deberías preguntarte: ¿Cómo voy a resolverlos? ¿Seré capaz de analizar los principios y resolver los desafíos a la luz de ellos?
Un final brillante y alucinante.
No es casualidad que la sura nos haya hablado de las mujeres, los huérfanos, y los niños sin protección. Ellos son más de la mitad de la población, y normalmente están desempoderados, y sus problemas deben ser resueltos en el marco de los principios éticos y morales. Es precisamente por esto que esta sura se llama: “las mujeres”.
Gracias a Dios el Señor de todos los universos, eso es sura Al-Nisa’.