Sura 4 Al-Nisa' (Las Mujeres) - Parte 4
Comentarios de Sheij Khaled Abou El Fadl (USULI INSTITUTE - www.usuli.org)
Corán en español usado: Traducción al español realizada por Abdurrasak Pérez desde la versión en inglés de Muhammad Assad.
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EN EL NOMBRE DE DIOS, EL MÁS MISERICORDIOSO, EL DISPENSADOR DE GRACIA:
(101) Y CUANDO salgáis por la tierra [a combatir] no incurriréis en falta si acortáis vuestras oraciones si teméis que los que se empeñan en negar la verdad os ataquen por sorpresa: pues, ciertamente, quienes niegan la verdad son vuestros enemigos declarados. (102) Así pues, cuando estés con los creyentes y vayas a dirigirles en la oración, que [sólo] una parte de ellos permanezca de pie contigo, con sus armas a mano. Luego, una vez que hayan terminado su oración, que os cubran mientras que otro grupo, que no haya rezado aún, reza contigo, prevenidos contra el peligro y con sus armas a mano: [pues] a los que se empeñan en negar la verdad les gustaría que os descuidarais de vuestras armas y pertrechos para así caer sobre vosotros en un ataque por sorpresa. Pero no incurrís en falta si dejáis a un lado vuestras armas [mientras rezáis] porque os moleste la lluvia o estéis enfermos; pero estad [siempre] prevenidos contra el peligro.
¡Ciertamente, Dios ha preparado para todos los que niegan la verdad un castigo humillante!
(103) Y cuando hayáis acabado la oración, recordad a Dios --de pie, sentados y acostados; y cuando de nuevo os sintáis seguros, cumplid [plenamente] con vuestras oraciones. Ciertamente, para los creyentes la oración es en verdad un deber sagrado ligado a tiempos concretos [del día].
(104) Y no flaqueéis en vuestra persecución de las tropas [enemigas]. Si sufrís penalidades, ciertamente también ellos las sufren: pero vosotros esperáis [recibir] de Dios lo que ellos no pueden esperar. Y Dios es en verdad omnisciente, sabio.
(105) CIERTAMENTE, hemos hecho descender sobre ti esta escritura divina que expone la verdad, para que juzgues entre los hombres según lo que Dios te ha enseñado. Así pues, no disputes con los que traicionan su responsabilidad, (106) sino pide perdón a Dios [por ellos]: ciertamente, Dios es en verdad indulgente, dispensador de gracia.
(107) Ni tampoco defiendas a los que se traicionan a sí mismos: ciertamente, Dios no ama a quienes traicionan su responsabilidad y persisten en la maldad. (108) Quieren esconder sus actos de la gente; pero no pueden esconderlos de Dios --porque Él está con ellos cuando conciben en la noche toda clase de opiniones que Él no aprueba. Y en verdad Dios abarca [con Su conocimiento] todo lo que hacen. (109) ¿Queréis vosotros abogar en su favor en esta vida? ¿Y quién abogará en su favor ante Dios en el Día de la Resurrección, o quien será su defensor?
(110) Sin embargo, quien obre mal o sea injusto consigo mismo y luego pida perdón a Dios, hallará que Dios es indulgente, dispensador de gracia: (111) pues quien comete una falta, la comete sólo en detrimento propio; y Dios es ciertamente omnisciente, sabio. (112) Pero quien comete una falta o un delito y acusa de ello a un inocente, carga con una calumnia y [además otro] delito manifiesto.
(113) Si no fuera por el favor de Dios para contigo y por Su misericordia, algunos de esos [que se traicionan a sí mismos] ciertamente intentarían extraviarte; sin embargo, sólo se extravían a sí mismos. Y tampoco podrán hacerte ningún daño, ya que Dios ha hecho descender sobre ti esta escritura divina y [te ha dado] la sabiduría, y te ha enseñado lo que no sabías. Y el favor de Dios para contigo es ciertamente inmenso.
(114) NADA BUENO sale, por lo general, de los conciliábulos secretos --salvo aquellos convocados para promover la caridad, la conducta honorable, o la reconciliación entre la gente: y a quien así actúe buscando la complacencia de Dios, le daremos en su momento una magnífica recompensa.
(115) Pero a aquel que, después de habérsele concedido la guía, se aparta del Enviado y sigue un camino distinto al de los creyentes --le dejaremos con lo que ha elegido, y le haremos sufrir el infierno: ¡que horrible destino!
(116) EN VERDAD, Dios no perdona que se atribuya divinidad a otros junto con Él, si bien perdona lo que es más leve a quien Él quiere: pues quienes atribuyen divinidad a otros junto con Dios se han perdido en un lejano extravío. (117) En vez de a Él, invocan sólo a símbolos sin vida --con lo que no invocan sino a un Satán rebelde (118) a quien Dios ha rechazado, y que dijo: “¡Ciertamente, he de tomar a un número designado de Tus siervos, (119) y he de extraviarles, y he de llenarles de vanos deseos; y he de instigarles --y cortarán las orejas al ganado [como sacrificio a los ídolos]: y he de instigarles-- y corromperán la creación de Dios!”
Pero quienes toman a Satán por patrón en vez de a Dios, ciertamente han incurrido en una pérdida total: (120) les promete y les llena de vanos deseos: pero cuanto Satán les promete es sólo para engañarles. (121) Esos tendrán por morada el infierno: y no hallarán forma de salir de él.
(122) Pero a quienes llegan a creer y hacen buenas obras, les haremos entrar en jardines por los que corren arroyos y allí permanecerán más allá del cómputo del tiempo: esta es, en verdad, la promesa de Dios-- ¿y quién es más veraz hablando que Dios?
(123) Puede no coincidir con vuestras ilusiones --ni con las ilusiones de los seguidores de revelaciones anteriores --[que] quien obra mal será retribuido por ello y no hallará quien le proteja de Dios, ni nadie que le auxilie, (124) mientras que quien haga [cuantas] buenas obras [pueda] -- sea hombre o mujer-- y además sea creyente, entrará en el paraíso y no se le hará ni la más mínima injusticia.
(125) ¿Y quién tiene mejor fe que quien somete su ser por entero a Dios y además obra rectamente, siguiendo la tradición de Abraham, que se apartó de todo lo falso --cuando Dios ensalzó a Abraham con Su amor?
(126) De Dios es cuanto hay en los cielos y cuanto hay en la tierra; y, ciertamente, Dios abarca todas las cosas.
(127) Y TE PIDEN un dictamen sobre las leyes relativas a las mujeres. Di: “Dios os dictamina las leyes relativas a ellas” --pues [Su voluntad está expresada] en lo que se os transmite por medio de esta escritura divina acerca de las huérfanas [en vuestra tutela], a las que --porque deseáis casaros con ellas-- no dais lo que les corresponde; y acerca de los niños indefensos; y acerca de vuestro deber de tratar a los huérfanos con equidad. Y todo el bien que hagáis -- ciertamente, Dios tiene pleno conocimiento de ello.
(128) Y si una mujer teme ser maltratada o abandonada por su marido, no incurrirán en falta si ambos se avienen a reconciliarse pacíficamente: pues lo mejor es la reconciliación y el ánimo es siempre propenso al egoísmo. Pero si hacéis el bien y sois conscientes de Él --ciertamente, Dios está en verdad bien informado de todo lo que hacéis.
(129) Y no seréis capaces de tratar a vuestras mujeres con ecuanimidad, por mucho que lo deseéis; así pues, no os inclinéis tanto a una que la otra quede como que tiene y no tiene marido. Pero si rectificáis y sois conscientes de Él --ciertamente, Dios es en verdad indulgente, dispensador de gracia. (130) Y si el marido y la mujer se separan, Dios les proveerá a cada uno de Su abundancia: pues Dios es en verdad inmenso, sabio, (131) y de Dios es todo cuanto hay en los cielos y todo cuanto hay en la tierra.
COMENTARIOS DEL SHEIJ KHALED ABOU EL-FADL
Quiero indicarles que, si ustedes leen esta sura como si fueran un tecnócrata, como si fueran alguien que interpreta leyes positivas, en ese caso ustedes perderán la perspectiva del enorme aspecto moral que hay en ella. El enfoque legalista, positivista, y miope, simplemente plantearía la pregunta: "¿Si me oprimen, puedo viajar?", y la única pregunta se reduce a los tecnicismos de muchas cosas, pero el punto ético más importante reside en todas las formas en que uno es cómplice de su propio desempoderamiento.
Encontramos en los tafsir de orientación sufí que cuando leen este mismo texto, y por supuesto que no están tan interesados en el aspecto del desempoderamiento político, interpretan toda esta narrativa como la realización de una emigración interna, como una emigración con el alma hacia la soberanía de Dios, hacia los pastos de lo divino en lugar de permanecer encerrado en la vida material. Esta interpretación se acerca al espíritu del texto, no lo satisface completamente, porque claramente el tratamiento demostrativo del ejemplo histórico consiste en plantear la pregunta que todos estamos obligados a preguntarnos: ¿de qué manera somos cómplices de nuestro propio desempoderamiento, de nuestro propio estado de opresión?
Sigue la sura,
(101) Y CUANDO salgáis por la tierra [a combatir] no incurriréis en falta si acortáis vuestras oraciones si teméis que los que se empeñan en negar la verdad os ataquen por sorpresa: pues, ciertamente, quienes niegan la verdad son vuestros enemigos declarados. (102) Así pues, cuando estés con los creyentes y vayas a dirigirles en la oración, que [sólo] una parte de ellos permanezca de pie contigo, con sus armas a mano. Luego, una vez que hayan terminado su oración, que os cubran mientras que otro grupo, que no haya rezado aún, reza contigo, prevenidos contra el peligro y con sus armas a mano: [pues] a los que se empeñan en negar la verdad les gustaría que os descuidarais de vuestras armas y pertrechos para así caer sobre vosotros en un ataque por sorpresa. Pero no incurrís en falta si dejáis a un lado vuestras armas [mientras rezáis] porque os moleste la lluvia o estéis enfermos; pero estad [siempre] prevenidos contra el peligro.
¡Ciertamente, Dios ha preparado para todos los que niegan la verdad un castigo humillante!
(103) Y cuando hayáis acabado la oración, recordad a Dios --de pie, sentados y acostados; y cuando de nuevo os sintáis seguros, cumplid [plenamente] con vuestras oraciones. Ciertamente, para los creyentes la oración es en verdad un deber sagrado ligado a tiempos concretos [del día].
Estos versículos nos hablan de la práctica de acortar la oración en caso de temor, o en una situación de combate en la cual pueda suceder el ataque del enemigo.
Luego el Corán entrega una advertencia de sentido común, y nos indica que no se debe usar la excusa de la doctrina religiosa para justificar comportamientos dogmáticos, y así les indica que no vayan todos a orar a la vez y se vuelvan vulnerables ante su enemigo. Además, ofrece este consejo muy práctico y pragmático: cuando oren, un grupo hace guardia y un grupo ora, y cuando oren, no bajen las armas, oren con las armas.
Si ustedes hacen una pausa acá para reflexionar deberían preguntarse: ¿cómo es que llegamos desde los versículos que nos hablaban y advertían sobre un alto nivel ético y moral, y de esos amplios y extendidos principios morales, a hablar de temas que están en un nivel muy micro de detalles pragmáticos de lo que se debe y no se debe hacer? Si ustedes solo van a poner atención a los aspectos legalistas de la ley positiva, van a perder el sentido profundo y se van a quedar solo con un conjunto de reglas.
Estos versículos son como si Dios nos estuviera diciendo: “Dios es absolutamente consciente que estas grandes causas morales no pueden ser abordadas a menos que se navegue a través de todo un conjunto de desafíos prácticos”.
Para mí, estos versículos, por un lado son muy prácticos e incluso de sentido común, pero por otro lado, y es mi opinión, dan licencia para usar el sentido común en el esfuerzo por el logro de la causa mayor. Porque es como si nos dijera que no realicemos nuestras oraciones de una forma estúpida, de una forma en la cual finalmente contribuimos a convertirnos en víctimas del enemigo, contribuimos en incrementar nuestro propio estado de desempoderamiento. El aspecto más relevante que se obtiene de esto no tiene que ver con que un grupo reza primero y el otro después, sino que el aspecto más relevante es que los tecnicismos de la ley nunca deberían ser una excusa para que la causa principal sea derrotada. Por supuesto que esto no se puede tomar livianamente, tú no puedes llegar y decir: “bueno, yo creo que ahora estoy en situación de peligro así que me olvido de todos los tecnicismos de la ley”, sino que tú tienes el deber de pensar muy cuidadosamente acerca de cómo los mandatos legales, la ley positiva, deben ser aplicados de manera que se maximice el servicio a los objetivos de la causa principal.
Si ustedes leen los primeros textos sobre la ciencia de la jurisprudencia islámica, es claro que las personas que construyeron y pensaron los principios de la ciencia de la jurisprudencia estaban, de hecho, ejecutando la forma en que entendían la dinámica ética de los textos coránicos para resolverlos. Por cierto que ellos lo hicieron en el marco de la epistemología de su tiempo, en el marco de la lógica y del sistema de pensamiento de su tiempo. Nosotros no hacemos eso hoy en día porque no leemos el Corán con una gran cercanía a él, no generamos una relación íntima con el Corán, y no tomamos el Corán como un texto que en su totalidad es completamente íntegro y coherente.
Ahora veamos el versículo 103. Luego de una serie de soluciones legales y de navegar a través de tecnicismos asociados a situaciones de amenaza y miedo, y de cómo responder a ellas para no quedar vulnerable y sin poder frente al enemigo, la sura nos advierte de otra cosa. ¿Cuál es la advertencia que nos hace Dios? Dios ancla esto en un principio más elevado, y ese es el recuerdo de Dios.
Si esto es un llamado hacia Dios, si esto es una lucha por la causa de Dios, entonces, alguien que libra una yihad por la causa de Dios no puede pensar en el botín de guerra, ni en el prestigio, ni en este tipo de cosas. El recuerdo de Dios es fundamental, Dios es el testigo supremo, y Dios sabe si las personas al proclamar su yihad lo hacen en términos de principios ideológicos pero su espíritu está vacío de lo divino, o si, de hecho, su espíritu está lleno de lo divino.
No mucha gente postula esto, ya que significa que una vez que comprendas las técnicas debes recordar que ellas no tienen un propósito en sí mismas; el propósito es el recuerdo constante de Dios en cada estado de tu ser, independientemente de las técnicas. No se trata de si estás de pie, acostado o sentado, sino de que existas constantemente con Dios. Y, de nuevo, enfatizando que, si la circunstancia excepcional y apremiante ya no existen, debes volver a rezar como lo harías en circunstancias normales.
Dios no podría haber enfatizado de mejor manera la importancia crucial de estar en estado de oración y en constante recuerdo de Dios. Un estado prístino de fe es estar en un estado de tranquilidad y serenidad con el recuerdo de Dios. Así pues, si recuerdas a Dios, ya sea en forma de oración o de dikr, recuerdo de Dios, te sentirás pleno y sentirás que tu soledad no solo es manejable, sino que incluso puede volverse placentera. ¿Por qué? Porque estás acompañado por Dios, tu compañero es Dios.
Además, en estado de reconciliación y oración, las dificultades y desafíos terrenales no se vuelven abrumadores porque, de nuevo, tu zona de seguridad constante es estar acompañado por lo divino. ¿Cuándo pecamos? Normalmente no pecamos cuando estamos en estado de recuerdo de Dios, pecamos cuando el recuerdo de Dios se silencia. Así pues, cuando cometemos cualquier tipo de pecado, no es porque estemos satisfechos con el recuerdo de Dios, sino porque, durante un tiempo, el recuerdo de Dios ya no resuena en nosotros, o lo hemos silenciado lo suficiente como para cometer el pecado.
Así pues, lo que Dios nos recuerda sobre lo que ocurre bajo las exigencias de la guerra, ante la violencia, el sufrimiento, el dolor y la fealdad, es que el recuerdo de Dios a menudo se silencia en las personas. Por eso, Dios subraya que, de hecho, cuando nos enfrentamos a estas situaciones, cuando hay dificultades extremas, es cuando más necesitamos SU recuerdo.
Este es un concepto muy importante que no inculcamos a nuestras generaciones de musulmanes. Cuanto más cerca encuentres compañía, consuelo y serenidad en el recuerdo de Dios, cuanto más llenes tu espíritu con el recuerdo de Dios, menos espacio tendrás para otras cosas, cosas impropias, cosas que no te merecen como ser humano. Cuanto más vacío esté tu corazón del recuerdo de Dios, más se infiltrarán estas cosas, lo quieras o no, literalmente se infiltran como un hogar abandonado que se llena de polvo.
Los seres humanos, dado que ellos poseen intelecto y libre albedrío, dependerá de la suma total de decisiones que tomen en sus vidas para que el recuerdo de Dios realmente les brinde ese tipo de compañía. Les daré un ejemplo algo burdo, nadie nace sabiendo jugar juegos de vídeo, y que tan buena una persona se vuelve en ese tipo de juego dependerá de cuánto tiempo dedique a practicar en ellos, y lo mismo es con la práctica del recuerdo de Dios. Para recordar a Dios no necesitan unas palabras especiales o un ritual oficial o específico, de hecho tú notarás, tu consciencia notará, que cada vez que cometes un pecado es porque has silenciado en tu interior el recuerdo de Dios, y lo has silenciado por el tiempo suficiente para que luego de ello puedas haber cometido ese pecado. Si tú tienes la intención de no pecar, entonces te debes comprometer a no silenciar el recuerdo de Dios en ningún momento, y si lo haces, tú verás los resultados.
Sigue la sura,
(104) Y no flaqueéis en vuestra persecución de las tropas [enemigas]. Si sufrís penalidades, ciertamente también ellos las sufren: pero vosotros esperáis [recibir] de Dios lo que ellos no pueden esperar. Y Dios es en verdad omnisciente, sabio.
Este versículo ha sido muy citado y ha tenido un gran impacto en la cultura islámica. Este versículo refleja la psicología misma del esfuerzo en el camino de Dios, de la yihad. ¿Por qué digo que esto ha tenido un gran impacto en la cultura islámica? A menudo la lucha y el esfuerzo es un asunto de perseverancia, y de quién persevera más cuando enfrenta los sacrificios que se deben hacer. En el versículo Dios te indica que debes recordar e internalizar en tu ser que, si estás focalizado solamente en tus propios sacrificios y dolores, e ignoras que todas las luchas y esfuerzos requieren sacrificios, incluyendo guerras desiguales como las que enfrentaban los musulmanes en la época del Profeta (BP), no serás consciente que la principal diferencia es que en tu lucha tienes una relación con Dios, y si ella es una relación genuina y real, será un tipo de relación que no estará disponible para tu enemigo.
Esto fue una fuente de inspiración y fortaleza para los musulmanes a lo largo de diferentes períodos de la historia. Cuando los musulmanes olvidaron mensajes de Dios como estos, se volvieron miserables, que es lo que vemos en forma generalizada hoy en día.
Sigue la sura,
(105) CIERTAMENTE, hemos hecho descender sobre ti esta escritura divina que expone la verdad, para que juzgues entre los hombres según lo que Dios te ha enseñado. Así pues, no disputes con los que traicionan su responsabilidad, (106) sino pide perdón a Dios [por ellos]: ciertamente, Dios es en verdad indulgente, dispensador de gracia.
Desafíos y dificultades estaban confrontando los musulmanes, la reacción en la propia Medina entre aquellos que declaraban haberse convertido al islam, personas que legítimamente se había convertido al islam pero que luchaban con sus propias debilidades y capacidades de sacrificio, generaban desafíos. Por ejemplo el caso de aquellos que siguieron siendo musulmanes pero decidieron regresar a La Meca, eso fue un desafío, porque de alguna forma le indicaron implícitamente al Profeta (BP) que toda la situación en Medina era como un ejercicio discrecional que no era vinculante para ellos, y que por lo tanto no había nada malo en seguir siendo musulmanes y regresar a La Meca. Otro desafío fue el de aquellos que se retiraron de la batalla de Uhud, personas que dijeron: “¿Por qué no podemos renunciar a las confrontaciones militares? ¿Por qué adoptan una postura desafiante? Esperemos a ver si nos atacan como invasores”. Lo cual es la típica sensatez de los cobardes. Además de esto existía una resistencia de la sociedad de Medina para aceptar e implementar las reformas establecidas por el Corán, particularmente aquellas que tenían que ver con los derechos financieros de las mujeres, incluido el tema de la herencia, y también con el asunto de los huérfanos, dado que ellos tradicionalmente habían sido una clase desposeída de derechos. También había resistencia de darle a las personas que no provenían de las tribus árabes dominantes, personas que pertenecían a tribus que para sobrevivir requerían la protección de las tribus dominantes, sus derechos. Entonces la gente se quejaba y reclamaba por todo esto, hasta llegar al punto de desafiar el juicio del Profeta (BP).
Los registros sobre esto son muchos e interesantes. Podemos observar en ellos que hubo gente como ibn Ubay, que era uno de los líderes de los hipócritas en Medina, que desafió al Profeta (BP) de formas bastante poco inteligentes, pero también de manera desfachatada, ruda, y vulgar. Pero existieron otras personas que para desafiar al Profeta (BP) cuestionaron su sabiduría y dijeron cosas como: “¿cómo esto puede hacer sentido, no es que habíamos dicho que este cambio no debería suceder y ahora está sucediendo? Hay mucho que preguntar sobre esto”. Entonces viene el Corán e indica que los juicios del Profeta (BP) tienen que ver con la verdad, que no es un asunto de discrecionalidad, sino un asunto sobre la verdad y los principios éticos y morales.
Hay un reporte que indica que Omar ibn Al Jattab fue preguntado sobre este versículo después de la muerte del Profeta (BP). El reporte indica que su respuesta fue que después de la muerte del Profeta (BP) nadie debería decir: “yo he gobernado de acuerdo a lo que Dios me ha mostrado y dicho”, porque ello solo lo podía decir el Profeta (BP), y que en su lugar deberían decir: “yo estoy gobernando de acuerdo a mi juicio, y ello como una manera de probabilidad de estar en lo correcto, no con certeza”.
Conociendo cuanto tiempo le tomó al pensamiento humano para diferenciar entre el juicio de lo sagrado y el juicio de lo profano, y el hecho que esto ocurrió sin dificultades en la tradición islámica, es algo valioso de considerar. Sin embargo, y esto tiene que ver entre otras cosas con interpretación y epistemología, el principio fundamental, y que no está reflejado en el reporte indicado asociado a Omar (Que Dios lo bendiga), es que hay principios del “haqq”, de la verdad, envueltos aquí. Un número de personas, especialmente aquellos cercanos al Profeta (BP), estaban frustrados porque él no tomaba acciones hostiles contra aquellos que criticaban las reformas, ni tampoco los silenciaba. Nosotros no nos detenemos normalmente en esto a reflexionar, pero es valioso hacerlo, porque ante esto Dios viene y le dice al Profeta (BP) que no dispute con quienes traicionan sus propias responsabilidades, es como si Dios le dijera que no focalice su esfuerzo y lucha por la verdad hacia una animosidad personal contra esos individuos, y esto también fue una respuesta de Dios hacia quienes estaban frustrados con el Profeta (BP) por no llevar a cabo acciones hostiles hacia los críticos.
Luego el versículo 106. En este versículo observamos la existencia de dos interpretaciones distintas dada la estructura gramatical del inicio del versículo. La primera interpretación es que Dios le indica al Profeta (BP) que pida perdón por ellos, es decir, por esas personas que antagonizaban con él y que criticaban las reformas. La otra interpretación es que Dios le indica al Profeta (BP) que, en todos los casos y situaciones, él debe siempre buscar el perdón de Dios. Es decir, no es que el Profeta (BP) tenga que pedir perdón por ellos, sino que él estuviera en un estado de pedir perdón.
Cuando tú estás en una situación en la cual enfrentas animosidades y hostilidades, tu estado de ser y tu consciencia debería estar en permanente estado de pedir perdón a Dios. Cada vez que tú sientes o estás en un estado de hostilidad, enemistad, competición, o antagonismo, nunca podrás garantizar en qué pecados caerás, de hecho, a pesar de ti mismo, y si eres sabio, estarás en un estado constante de pedir perdón a Dios.
Mi opinión, es que la segunda interpretación es la correcta. Aunque sabemos que cuando Ibn Ubey falleció, que era uno de los líderes de los hipócritas en Medina, el Profeta (BP) rezó en su funeral, lo cual es realmente destacable debido a todos los problemas que le generó durante su vida, no creo que el texto coránico esté indicando que el Profeta (BP) debía pedir a Dios que perdonara a esas personas.
Hay una narrativa, y este es un ejemplo de cómo algunas narrativas de la tradición islámica surgieron de un ejemplo histórico real, pero luego se ramificaron en formas en que los ejemplos históricos pudieron manipularse por diferentes razones que no son históricamente defendibles. Esta narrativa tiene que ver con el versículo 105, y habla de la historia de una persona llamada Ibn Ubayraq. Primero les comentaré la versión de esta narrativa que es falsa, que no es auténtica. El reporte indica que este hombre robó la propiedad de un judío que vivía en Medina, y que cuando este judío lo acusó al Profeta (BP) sobre lo realizado, el Profeta (BP) defendió a Ibn Ubayraq. Entonces el reporte indica que Dios le revela al Profeta (BP) que era un error defender a Ibn Ubayraq porque era un ladrón, y es por ello por lo que el versículo dice: “para que juzgues entre los hombres según lo que Dios te ha enseñado”.
Otra versión de esta narrativa menciona que Ibn Ubayraq robó una propiedad, sin embargo, él no robó la propiedad de un judío sino que robó una propiedad y para defenderse acusó a un judío de haber sido quien había robado dicha propiedad. El reporte indica que cuando los musulmanes comenzaron a investigar se hizo claro que el judío era inocente de los cargos, y que Ibn Ubayraq era el culpable. Ante esta situación Ibn Ubayraq escapó, primero escapó a La Meca, luego escapó a Siria, y los reportes mencionan que se estableció en la tribu bani salim, dejó de ser musulmán, y volvió a la adoración de diferentes ídolos hasta su muerte. Esta situación históricamente fue ampliamente reportada, por lo tanto todos los indicadores apuntan a que esto fue lo que realmente sucedió. Ahora, la pregunta es: ¿cómo es que esta situación histórica se convierte en la primera narrativa que les mencioné, y que hace que el Profeta (BP) quede realmente mal? Bueno, ustedes deben saber que hay una parte de los hadith que sin lugar a dudas fueron hechos circular por personas, narradores de hadith, que con toda la evidencia se puede indicar que ellos eran solo nominalmente musulmanes. Esto en gran parte fue para justificar la inmoralidad de los dictadores y la inmoralidad de la gente en el poder, era básicamente para que se dijera: "bueno, ya sabes, si el Profeta (BP) mismo hizo cosas que estaban mal, entonces ciertamente nuestros gobernantes no pueden ser culpados". No es casualidad que tú puedas encontrar que las personas que están involucradas en la narración de este tipo de hadith fueran personas que siempre estuvieron muy cercanamente asociadas al poder corrupto. Por su puesto que los islamofóbicos, como hienas, siempre andan en la búsqueda de este tipo de hadith para hablar mal del islam y del Profeta (BP).
Sigue la sura,
(107) Ni tampoco defiendas a los que se traicionan a sí mismos: ciertamente, Dios no ama a quienes traicionan su responsabilidad y persisten en la maldad. (108) Quieren esconder sus actos de la gente; pero no pueden esconderlos de Dios --porque Él está con ellos cuando conciben en la noche toda clase de opiniones que Él no aprueba. Y en verdad Dios abarca [con Su conocimiento] todo lo que hacen. (109) ¿Queréis vosotros abogar en su favor en esta vida? ¿Y quién abogará en su favor ante Dios en el Día de la Resurrección, o quien será su defensor?
(110) Sin embargo, quien obre mal o sea injusto consigo mismo y luego pida perdón a Dios, hallará que Dios es indulgente, dispensador de gracia: (111) pues quien comete una falta, la comete sólo en detrimento propio; y Dios es ciertamente omnisciente, sabio. (112) Pero quien comete una falta o un delito y acusa de ello a un inocente, carga con una calumnia y [además otro] delito manifiesto.
(113) Si no fuera por el favor de Dios para contigo y por Su misericordia, algunos de esos [que se traicionan a sí mismos] ciertamente intentarían extraviarte; sin embargo, sólo se extravían a sí mismos. Y tampoco podrán hacerte ningún daño, ya que Dios ha hecho descender sobre ti esta escritura divina y [te ha dado] la sabiduría, y te ha enseñado lo que no sabías. Y el favor de Dios para contigo es ciertamente inmenso.
(114) NADA BUENO sale, por lo general, de los conciliábulos secretos --salvo aquellos convocados para promover la caridad, la conducta honorable, o la reconciliación entre la gente: y a quien así actúe buscando la complacencia de Dios, le daremos en su momento una magnífica recompensa.
(115) Pero a aquel que, después de habérsele concedido la guía, se aparta del Enviado y sigue un camino distinto al de los creyentes --le dejaremos con lo que ha elegido, y le haremos sufrir el infierno: ¡que horrible destino!
Algunas personas indican que el versículo 112 está hablando de Ibn Ubayraq asociado a la historia que vimos anteriormente. Efectivamente la historia de esta persona, u otra historia similar, hace sentido con lo que indican estos versículos, pero en lo personal no creo que todos estos versículos hayan sido revelados para dar cuenta solamente del incidente asociado a Ibn Ubayraq. Había una serie de situaciones en las cuales estos versículos también hubiesen hecho sentido.
Noten que todos estos versículos vienen después de que Dios resaltara que el juicio del Profeta (BP) es un juicio conforme a la revelación. La completa historia de Ibn Ubayraq, y el hecho de que muchos indicaron que estos versículos están asociados a dicho incidente, es evidencia de que existían tensiones sociales que se estaban produciendo y de las cuales estos versículos hacen referencia. ¿Cuáles eran esas tensiones sociales?
Nosotros ya hablamos de algunas de ellas cuando indicamos la existencia de personas que mantenían una fuerte posición crítica hacia las reformas coránicas. Normalmente se habla de toda esta gente como los “hipócritas”, ¿pero quiénes eran esas personas? Muchos de ellos en realidad no eran seguidores de ibn Ubey, sino que el problema con muchos de ellos era que habían llegado a ser personas que permanentemente se lamentaban y quejaban. Cuando estaban con el Profeta (BP) no expresaban disentimiento, pero a sus espaldas y en secreto, cuando se juntaban en sus casas o en sus eventos sociales, lo criticaban. Ellos también se esforzaron para ocultar sus posiciones de los compañeros más cercanos al Profeta (BP). Expresaban constantemente sus objeciones a las reformas emprendidas por el Profeta (BP) y, al mismo tiempo, se negaban a implementar lo que se les pedía en cuanto a la distribución de las herencias, especialmente a los huérfanos y a otros. Insistían en no acatar los mandatos del Corán y las órdenes del Profeta (BP). Estas personas también insistieron en no permitir que los huérfanos que estaban bajo su control tuvieran la libertad de casarse con mujeres que no fueran de su tribu, porque si lo hacían perdían el control sobre las riquezas del huérfano. Además había otras cosas, como por ejemplo que ellos se escandalizaron por el precedente del Profeta (BP) en cuanto a recibir reclamos de las mujeres, y de que el Corán viniera y atendiera dichos reclamos. Frente a todo esto Dios le dice al Profeta (BP) que no se involucre en discusiones personales con esa gente, pero también Dios le dice a esa gente que nada escapa a SU atención, y que Dios conoces sus intenciones, sus habladurías, y sus deseos de sabotaje.
Existían otros problemas. Hablamos de que había un grupo de personas que querían que el Profeta (BP) tomara una posición dura contra esa gente, como por supuesto Omar ibn al Jattab que tenía una posición dura en casi todas las cosas, y deseaban que estas personas fueran aisladas porque no hacían caso al Profeta (BP). Por ejemplo, el Profeta (BP) recibía quejas de mujeres que decían: "Bueno, el Corán dice que tengo una parte en la herencia, pero este hombre se niega a darme mi parte". El Profeta (BP) les decía a dichos hombres: "Mientras vivan en Medina, no tienen opción; deben darles su parte", pero ellos persistían en su obstinación. Entonces se llegó al punto que comenzaron a ser criticados por otros musulmanes que les decían: "Ustedes no hacen lo que el Profeta (BP) les dice, son hipócritas, se comportan como hipócritas". El asunto es que muchas de estas personas, de estos hipócritas, tenían alianzas tribales, pertenecían a clanes en Medina, y el problema fue que personas con sólidos antecedentes como musulmanes y como creyentes comenzaron a defenderlos diciendo cosas como: "Oh, no, pero en el fondo tienen buenas intenciones, simplemente no son malas personas, tienen buenas intenciones, y es que están complicados". A esto hace referencia el versículo 109, que advierte a esos musulmanes que defendían a esas personas y que daban excusas a nombre ellos, pero el Corán luego de advertirlos los hace reflexionar porque de manera indirecta les pregunta si ellos abogarán por esos hipócritas en la otra vida: “¿Y quién abogará en su favor ante Dios en el Día de la Resurrección, o quien será su defensor? “. Esto es un llamado a la consciencia. ¿Con quién estás dispuesto a quedarte en el más allá? Se los diré de otra manera. El Profeta (BP) nos enseñó que en la otra vida tú estarás con quienes tú amaste, entonces, si tú estás defendiendo el comportamiento moral de una o de un grupo de personas, estás deseando compartir con ellos su posición en la otra vida. Muchas veces las personas dan una respuesta a esto que tiene mucho más que ver con sus egos que con la verdad de sus sentimientos, pero si ellos realmente creyeran en la otra vida, esta es una pregunta pertinente: ¿con personas de qué nivel moral quieres estar acompañado en la otra vida?
Ahora, acá llegamos a una parte realmente destacable. Como les dije algunos indicaron que el versículo 112 hace referencia a la historia de Ibn Ubayraq, pero cuando ustedes miran todos los incidentes que estaban ocurriendo cuando fue revelada esta sura, ustedes encuentran algo más, y que es realmente, a lo menos para mí, destacable. Esto es que muchas personas de esa gente, de esos hipócritas, sus excusas para no obedecer el nuevo sistema de derechos que sura Al-Nisa’ estableció se basaban en culpar a sus circunstancias personales particulares, pero no solo eso, sino que también culpaban a otros por sus propios fallos en seguir lo establecido por esta sura. Les indicaré esto en un ejemplo concreto. Por ejemplo, había entre ellos una persona que cuidaba de una huérfana, y aparentemente ella no era atractiva y además era ciega, y él rehusó el darle su parte de la herencia. Por otra parte, nadie deseaba casarse con ella. Entonces el usó la excusa de que ella estaba viviendo con él para no darle su parte de la herencia, y el hecho de que ella era ciega y de que nadie se quería casar con ella, fortaleció su excusa porque dijo: “bueno, ella no se casará y no dejará herederos, ¿y entonces para qué quiere dinero?, es mejor que yo tenga el dinero y cuide de ella”. Cuando el Profeta (BP) confrontó a este hombre sobre esto, el hombre regresó de la conversación con el Profeta (BP) gritando: “¿cómo es posible que llegáramos a un punto en el cual una mujer ciega sin posibilidad de casarse tenga derecho a heredar?”. Es decir, la culpa por no haberle dado su herencia la estaba colocando este hombre sobre ella, porque ella era ciega y nadie deseaba desposarla. Tenemos muchas historias como esta, de distinto tipo, pero similares en su fondo.
Luego el versículo 113. La presión que estos hipócritas ejercían, la política desafiante y de obstrucción que realizaban, era lo suficientemente fuerte para que el grupo de apologistas, aquellos que decían: “bueno, ellos recién se convirtieron al islam y hay que entenderlos, y además los necesitamos para las batallas, y si les exigimos que les den sus derechos a todas las personas a quienes deberían dárselo, los vamos a terminar perdiendo”. Entonces viene el Corán y le dice al Profeta (BP): “Si no fuera por el favor de Dios para contigo y por Su misericordia, algunos de esos [que se traicionan a sí mismos] ciertamente intentarían extraviarte; sin embargo, sólo se extravían a sí mismos”, es decir, quienes defendían de esa manera a los hipócritas estuvieron a punto de ser descarriados.
¿Qué significaba acá “ser descarriado” ?, acá significaba responder: “sí, está bien”. Ahora les explicaré esto. Hay un buen número de reportes asociados a este contexto, y ellos en general son bastante parecidos, presentando diferencias en cuanto a los nombres de las personas involucradas en lo que se reporta. Tengo algunas reservas en relación a ellos, pero cosas no muy complicadas. El Profeta (BP) normalmente le decía a la gente: “Esperen hasta que considere el asunto”, y entonces los reportes indican que el Profeta (BP), para apaciguar a algunos musulmanes nativos de Medina que defendían con vehemencia a sus familiares, se sintió tentado a decirles: "Está bien, está bien, esperemos", y que esto hubiese sido para posponer el asunto. Les reitero que el reporte indica que él se sintió tentado a hacerlo, no que lo hizo. Entonces viene Dios con el versículo 113 y le dice al Profeta (BP) que si no hubiese sido por Él, quien lo fortaleció, hubiese terminado complaciéndolos. Es como si Dios le hubiese dicho al Profeta (BP): “Esto se trata de "al-haqq", se trata de la verdad, y sí, es muy difícil, estás librando una guerra externa e interna, además se les ordena a las personas hacer lo que no están acostumbradas a hacer, y no siempre están dispuestas a hacerlo. Pero esto se trata de una causa y, por lo tanto, en esta búsqueda de conveniencia política y de acomodarse a la política pragmática, existen serias limitaciones”.
Aferrarse a un programa de rectitud moral y a un programa ético es esencial para recibir la escritura y la sabiduría divina. Perseverar en los principios e implementarlos es la esencia de la revelación y la sabiduría.
Luego el versículo 114. Hay unos reportes que indican que algunas de las mismas personas que se resistían a la implementación de las reformas coránicas confrontaron a Abu Bakr y le dijeron: “bueno, ¿acaso no podemos juntarnos y hacer reuniones para conversar?, ¿y de qué podemos hablar en ellas?”. Es como si ellos hubiesen estado diciendo: “si nosotros no podemos quejarnos y reclamar, y si no podemos hablar de todas las cosas que están mal, ¿de qué podemos hablar entonces?”. Entonces Dios viene y es como si dijera: “Ustedes deben saber en qué consisten las conversaciones que tienen ética y moral. Ellas tienen que ver con hacer la caridad, hacer el bien, y en lugar de separar a las personas, crear enemistad y animosidad entre ellas, hablar de lo que hace exactamente lo contrario”.
Acá debemos hacer una pausa y reflexionar. Dios nos está indicando que debemos mirarnos a nosotros mismos. Nuevamente, Dios nos muestra una situación histórica para establecer un principio ético fundamental y permanente. En este caso, ¿cuál es el principio moral fundamental que se nos presenta? El principio es que hables permanentemente sobre hacer caridad, que hables continuamente sobre hacer el bien y algo bueno, y que hables sobre cómo remover la hostilidad y la enemistad entre las personas. Si en tus conversaciones no están estos temas permanentemente, entonces debieras preocuparte, porque entonces caerás en algo inmoral.
Este es el entrenamiento que te ofrece el Corán, ¿se imaginan si todos nuestros niños fueran enseñados desde pequeño a autoevaluarse sobre esto?
Con respecto a este versículo hay un hadith asociado al Profeta (BP) que indica que él dijo: “Les diré algo que es de un grado más alto que la caridad, el ayuno y la oración”, y luego dijo: “el rasgo islámico es esforzarse por lograr la armonía y aliviar las causas de la discordia entre las personas”.
Por una serie de razones, y por el contexto del hadith, mi opinión es que el Profeta (BP) no se está refiriendo necesariamente al acto mismo de la caridad, del ayuno, y de la oración, sino a las conversaciones sobre esos temas. Una cosa es decirle a la gente que rece, que de caridad, y que ayune, lo que es bueno, pero otra cosa es promover conversaciones que permitan que la gente se una.
Una de las peores fallas morales, una falla mortal, es generar enemistad y hostilidad entre las personas.
Luego el versículo 115. Muchos de los musulmanes modernos creen que este versículo está hablando de los incrédulos, y no es así. Dado el completo contexto del discurso de estos versículos, este está hablando sobre aquellos que habían recibido la guía, y que de hecho habían llegado a ser musulmanes, pero su islam no era más que una etiqueta y una excusa para en realidad no alcanzar lo que es el islam en ningún sentido real. Históricamente se refiere a esas personas que habían declarado ser musulmanes pero ellos se desviaban y se oponían a lo que el Profeta (BP) quería. Para esa gente el islam era como una coartada para llevar una vida inmoral, y que no tenía nada que ver con el tipo de vida moral demandado por el islam, y entonces usaban “la marca del islam” como su excusa, es decir, gente que decía cosas como: “Bueno, yo soy un buen musulmán, así que ya sabes, no me molestes con nada más de esas cosas, yo estoy bien con el musulmán que soy”. Dios le promete a este tipo de personas las consecuencias de ello, y es que serán musulmanes ilegítimos, musulmanes que se consideran musulmanes por identidad y por nombre, pero no por conducta moral, compromiso y sacrificio.
En este versículo nos encontramos con la expresión árabe: “nu-ualihi maa taual-laa”, que en la interpretación de Muhammad Assad se traduce como: “le dejaremos con lo que ha elegido”. Siempre me he detenido a reflexionar sobre esta expresión. Ella manifiesta la idea de aquello con lo cual una persona se alinea, con aquello con lo que se compromete, con aquello con la cual una persona elige estar unido y ligado. Entonces Dios te está diciendo que para estas personas ÉL les permitió que se ligaran con, que se unieran a, que se comprometieran con, lo que ellas habían elegido. ¿Y qué era lo que esas personas habían elegido? Si ustedes no llenan sus espacios con el recuerdo de Dios, si Dios no está realmente en sus espacios, si ustedes no comprenden que el estar con Dios implica una serie de compromisos éticos y morales que les requerirán un gran esfuerzo y grandes sacrificios, si ustedes no tienen la conciencia para estar en contra de las apologéticas del yo interior y de sus excusas, con lo que en última instancia se habrán ligado y alineado es con sus egos. Es como si Dios estuviera diciendo: “Tú has asociado a otros con Dios, ¿sabes por qué has asociado a otros con Dios?, porque en realidad tu verdadero dios no es Dios. Sí, te declaras musulmán, pero tu verdadero Dios es tu propio ego, tu verdadero dios eres tú mismo, porque ese es en definitiva tu marco de referencia real y absoluto. No es el Corán ni la sabiduría. Es tu ego lo que te indica lo que quieres, y luego usas tu capacidad de reflexionar para defender lo que tu ego desea”.
Vean como esta expresión que es tan simple y directa, es tan profunda y al mismo tiempo aterradora.
Sigue la sura,
(116) EN VERDAD, Dios no perdona que se atribuya divinidad a otros junto con Él, si bien perdona lo que es más leve a quien Él quiere: pues quienes atribuyen divinidad a otros junto con Dios se han perdido en un lejano extravío. (117) En vez de a Él, invocan sólo a símbolos sin vida --con lo que no invocan sino a un Satán rebelde (118) a quien Dios ha rechazado, y que dijo: “¡Ciertamente, he de tomar a un número designado de Tus siervos, (119) y he de extraviarles, y he de llenarles de vanos deseos; y he de instigarles --y cortarán las orejas al ganado [como sacrificio a los ídolos]: y he de instigarles-- y corromperán la creación de Dios!”
Pero quienes toman a Satán por patrón en vez de a Dios, ciertamente han incurrido en una pérdida total: (120) les promete y les llena de vanos deseos: pero cuanto Satán les promete es sólo para engañarles. (121) Esos tendrán por morada el infierno: y no hallarán forma de salir de él.
(122) Pero a quienes llegan a creer y hacen buenas obras, les haremos entrar en jardines por los que corren arroyos y allí permanecerán más allá del cómputo del tiempo: esta es, en verdad, la promesa de Dios-- ¿y quién es más veraz hablando que Dios?
El versículo 116 es probablemente uno de los más famosos versículos, y muchas veces se cita fuera de su contexto.
En estos versículos Dios nos dice que los pecados que uno comete, posiblemente por debilidad o por omisión, son cualitativamente diferentes a aceptar para uno mismo tener efectivamente una deidad distinta a Dios. Dios nos advierte que esto último es un pecado imperdonable. Los pecados tienen grados diferentes. Dios es absolutamente justo, Dios conoce cuál es tu mejor esfuerzo, y Dios conoce tus intenciones, entonces este no es un tema de cálculos menores sobre si haces esto o esto otro, o que tan grave es el pecado o no, Dios sabe si tú verdaderamente estás haciendo tu mejor esfuerzo, y si tú en tu corazón realmente tienes a Dios como tu única deidad. Si tú aceptas una deidad distinta a Dios has cometido, definitivamente, un fallo moral.
La idolatría es la adoración de ídolos, pero también es la adoración de cualquier cosa distinta a Dios, y en todos los casos es, finalmente, la adoración de shaitán. Shaitán juró hacer el esfuerzo para que el ser humano adorara cualquier cosa diferente a Dios, ya sea que ese “cualquier cosa” sea un ídolo asociado a toda una mitología, u otra cosa como por ejemplo el dinero, las cosas materiales, o el ego.
Dios es la luz, y si tú te desvías de la luz te deslizarás hacia la oscuridad. Toda oscuridad que está fuera de la luz es demoniaca.
El versículo 119 nos habla primero del juramento de shaitán de confundir al ser humano y de llenarlo de deseos vanos. Luego se hace una referencia a una práctica muy común entre los politeístas en la época preislámica, y era la de marcar las orejas de los animales que serían sacrificados en los altares de los ídolos.
Luego el versículo nos habla sobre corromper la creación de Dios. Dios creó todo para un propósito, para un buen propósito, entonces todo lo que Dios ha creado para un buen propósito y luego se usa para algo pecaminoso e inmoral, significa que se le ha corrompido. Si tú tomas algo y lo usas alterando su buen propósito moral para lograr un objetivo inmoral, entonces has alterado y corrompido la creación de Dios. Por ejemplo, un cuchillo, tú puedes usarlo para algo bueno y también puedes usarlo con un objetivo inmoral.
Asociado a este concepto, los juristas islámicos trataron el tema de la castración, y en lo personal todos los que conozco la han prohibido. El sistema jurídico islámico fue el primero en prohibir por ley la castración, no se encuentra en otros sistemas jurídicos anteriores al islam, aun así, muchos musulmanes continuaron con dicha práctica. La práctica de castrar a los esclavos era común, y había básicamente dos razones, la primera era para que el tono de voz del esclavo no cambiara si él era un buen cantante cuando joven, y la segunda razón era para que aquellos esclavos que trabajaban dentro de la casa de su amo no tuvieran relaciones sexuales con las mujeres de su casa. De hecho, un esclavo castrado tenía un precio mayor a uno que no lo fuera.
Otra práctica muy extendida en Arabia, como también en África, Europa, y muchas partes del mundo, fue el asunto de marcarse el cuerpo para transmitir algún mensaje. Lo que hoy día llamamos “tatuajes”. Mi pensamiento, y esta es mi propia interpretación, creo que la razón por la cual hubo vehementes condenaciones a la práctica de marcarse el cuerpo fue porque de alguna manera estratifican a los seres humanos en formas que son inconsistentes con las ideas del islam. Cuando ustedes revisan la antropología de la práctica de marcar los cuerpos lo que encuentran es que ella contribuyó al establecimientos de sistemas tribales, política de clanes, diferenciación entre personas libres y esclavas, y entonces dependiendo de la marca las personas eran tratadas. Entonces, hoy en día, uno debiera hacer la siguiente pregunta desde una perspectiva moral: ¿de qué maneras las personas marcan sus cuerpos con tatuajes que afectan la forma en que se interactúa socialmente con ellas, o ellas con otros? Les daré un ejemplo, y nuevamente les digo, esta es mi opinión, y Dios es quien más sabe. Creo que los pasaportes y los documentos de identidad también han llegado a ser usados para diferenciar tratos morales hacia las personas, y esto ha comenzado a ser problemático. Aun cuando esto no genera una marca en la piel, igualmente genera una marca sobre los seres humanos, con usos, en algunos casos, inmorales.
Con respecto al versículo 116 hay una narración que indica que un hombre de edad avanzada fue donde el Profeta (BP) y le dijo: “tengo que confesarte que he sido un hombre que ha cometido muchos pecados, sin embargo jamás asocié algo con Dios, y nunca cometí un pecado con la intención abierta de desafiar a Dios, sino que mis pecados fueron por mi debilidad, y sé que no podré eludir ni escapar de Dios, y mi actitud hacia mis pecados es de arrepentimiento, a pesar de mi debilidad y mi incapacidad para dejar de pecar”. El reporte indica que el Profeta (BP) le respondió que Dios es perdonador y misericordioso.
Esto vuelve a lo que ya les dije, Dios conoce tus intenciones. Lo indicado sobre la idolatría no te está diciendo que si tú sucumbes a tu ego entonces eres inmediatamente un idólatra y que estás perdido, sino que se refiere a tu actitud, ¿Cuál es tu actitud frente a tus debilidades y ante tu ego, o cualquier otro distinto a Dios?
Sigue la sura,
(123) Puede no coincidir con vuestras ilusiones --ni con las ilusiones de los seguidores de revelaciones anteriores --[que] quien obra mal será retribuido por ello y no hallará quien le proteja de Dios, ni nadie que le auxilie, (124) mientras que quien haga [cuantas] buenas obras [pueda] -- sea hombre o mujer-- y además sea creyente, entrará en el paraíso y no se le hará ni la más mínima injusticia.
(125) ¿Y quién tiene mejor fe que quien somete su ser por entero a Dios y además obra rectamente, siguiendo la tradición de Abraham, que se apartó de todo lo falso --cuando Dios ensalzó a Abraham con Su amor?
(126) De Dios es cuanto hay en los cielos y cuanto hay en la tierra; y, ciertamente, Dios abarca todas las cosas.
Dios sabía que parte de las constantes retóricas de los cristianos y judíos era que decían, por una parte los cristianos que estaban a salvo por reconocer a Jesús (BP) y por la otra los judíos que tenían una relación especial con Dios. Entonces tanto cristianos y judíos repetían permanentemente que el camino correcto les pertenecía, y que la salvación estaba con ellos, y los hipócritas, de los cuales hablamos en los versículos anteriores, los escuchaban permanentemente.
La respuesta a la opinión de los judíos y cristianos es extremadamente poderosa. Lamentablemente muchos tafsir del Corán han indicado que el versículo fue abrogado, siendo que no existe alguna evidencia sobre el tema de la abrogación. La salvación no es una cuestión de estatus o razas, y la salvación es algo que solo y únicamente puede determinar Dios. El versículo indica que no se trata de ilusiones ni de proclamaciones sobre quién tiene derecho a la salvación debido a una realidad histórica o a una realidad confesional, sino que se trata de qué es lo que define el mérito para la salvación. El paradigma del islam es primero anclar el ser interior en la gratitud a Dios porque ÉL es tu creador, es decir, tú existes más allá de ti mismo. ¿Por qué hay personas que dicen que son musulmanas y que son hipócritas?, ¿Por qué es que una persona puede rezar, ayunar, y seguir siendo hipócrita? Porque si rezas y ayunas solo para cumplir la ley, pero no existes más allá de ti mismo, entonces eres un hipócrita, porque tus acciones solo tienen que ver contigo mismo.
Este es un enorme tema. Una de las cosas que se desarrolló, especialmente entre la gente de Ahlul Hadith, fue la idea de que tu relación con Dios se basa en contar las buenas acciones que haces, por ejemplo, si rezas una oración extra obtienes “x” buenas acciones, y si ayunas un día extra obtienes “y” buenas acciones, como una máquina de contar. De modo que, en última instancia, si tus buenas acciones inclinan la balanza, vas al paraíso. Luego la actitud hacia el paraíso es completamente egoísta, todo gira en torno al placer que se puede obtener. Bajo esta mirada, conceptos como el temor a Dios, el ser agradecido a Dios, la adoración a Dios, no significan nada, lo relevante es el contador de buenas acciones y la indulgencia en los placeres. En mi opinión, esto está muy alejado del islam coránico. Podríamos entrar en una larga discusión sobre cómo relatos asociados a esta idea se convirtieron en parte de los hadith, y de quiénes fueron las figuras claves que desempeñaron un papel crucial en la amalgama de este tipo de relatos. Pero este tipo de paradigma de conteo no se encuentra en el Corán; el Corán enfatiza constantemente, por ejemplo, la idea del temor o agradecimiento a Dios como estados del ser. Dicho de forma más directa, coincido con los teólogos que afirmaron que si tu adoración a Dios no está motivada por nada más que tu deseo de beneficio propio, a beneficiarte a ti mismo y a nada más allá de ti mismo, es decir, una relación completamente autocomplaciente con Dios, y tu comprensión y relación con Dios nunca van más allá de tu deseo de autocomplacencia; entonces no has entendido nada del islam. No se está diciendo si eres salvo o no, porque eso es asunto de Dios, pero sí se está diciendo que no has entendido nada del islam.
El islam no se trata de contar puntos. Por ejemplo, el concepto de “takwua”, que consiste en abstenerse de transgredir a los demás. Muchos de los conceptos que definen el islam exigen que vayas más allá de ti mismo.
El versículo nos indica que la salvación de una persona tiene que ver con que haga buenas acciones, y que ella sea “mu’min”, es decir, que primero sea agradecida a Dios, y que entienda que ella no es señor de su ser y que ella no es el centro de su universo, sino que es Dios, y entonces el bien que hace fluye a través de esa comprensión y la retroalimenta.
Luego el Corán viene y responde a lo que los judíos permanentemente decían en cuanto a que sus leyes se remontaban al mismo profeta Abraham (BP). La respuesta del Corán es que Abraham (BP) fue un profeta de Dios, y que toda la trayectoria del mensaje divino desde los tiempos de Abraham (BP) hasta los tiempos de Muhammad (BP) ha sido el verdadero sometimiento a Dios. Tú no necesitas ser un sufí, incluso no necesitas saber nada del sufismo para saber que rendir tu ser a tu ego es inconsistente con rendir tu ser ante Dios. Por lo tanto, el reclamar posiciones privilegiadas ante Dios por aspectos históricos es algo inconsistente con rendirse y someterse a Dios, reclamar posiciones privilegiadas ante Dios por aspectos confesionales también es algo inconsistente con rendirse y someterse a Dios. El rendirse y someterse a Dios es un estado del ser.
Recuerden cuando Dios nos recuerda sobre el recuerdo de Dios, algunas veces ÉL nos indica que debes recordarlo cuando estás acostado, o cuando estás parado, y hay otras veces que nos indica que debes recordarlo más de lo que recuerdas a tu madre y padre. Ahora, supongamos que eres una persona que ama a su madre y a su padre, ¿de qué forma los recuerdas, cómo lo haces? Haz una pausa y reflexiona sobre esto. ¿Usas una “máquina de contar” para saber cuánto los recuerdas? No, no es así. Pero cuando te despiertas, extrañas a tus padres, cuando vas a comer, extrañas a tus padres, te vas a costar, y los extrañas, ese sentimiento viene del corazón. Entonces, cuando Dios dice que hay que recordarlo más de lo que recordamos a nuestros padres, lo que ÉL está diciendo es que lo debes tener en tu consciencia, ¿piensan en Dios con un sentimiento de anhelo?, ¿comprendes que Dios está tan cerca de ti que jamás estás solo?, ¿colocas a tu ego en su lugar y vives orientado hacia el verdadero dios que es Dios?
Observen la belleza con la cual el Corán atrae hacia su mensaje, es maravilloso, lo hace de una forma realmente bella. El Corán no viene y les dice a los judíos y cristianos que todos ellos se irán al infierno, sino que los lleva a los principios más elevados, y con ellos los educa pero al mismo tiempo educa a los musulmanes. Los educa en cuanto a que la cercanía a Dios no es por declaraciones históricas ni por creer en derechos adquiridos en relación a esto, sino por un comportamiento real basado en la rendición y sometimiento a Dios.
Sigue la sura,
(127) Y TE PIDEN un dictamen sobre las leyes relativas a las mujeres. Di: “Dios os dictamina las leyes relativas a ellas” --pues [Su voluntad está expresada] en lo que se os transmite por medio de esta escritura divina acerca de las huérfanas [en vuestra tutela], a las que --porque deseáis casaros con ellas-- no dais lo que les corresponde; y acerca de los niños indefensos; y acerca de vuestro deber de tratar a los huérfanos con equidad. Y todo el bien que hagáis -- ciertamente, Dios tiene pleno conocimiento de ello.
La sura vuelve al corazón del asunto que dio lugar al problema de la existencia de diversos niveles de hipocresía en la sociedad. El versículo nos alerta sobre tres categorías: huérfanas, niños indefensos, y huérfanos en general. Como les mencioné anteriormente el mayor problema con los huérfanos se generaba, no exclusivamente pero sí mayoritariamente, con las huérfanas mujeres.
¿Cuáles eran las circunstancias históricas que son el contexto de estos versículos?
Para esto veamos un par de reportes históricos. Recuerden que aquí somos advertidos que en dicha comunidad había gente que iba donde el Profeta (BP) y le hacían preguntas sobre temas que involucraban a las mujeres, pero luego el versículo nos habla de huérfanas, de niños indefensos, y de huérfanos en general, y entonces uno se queda con la sensación que la dinámica del problema que ocurría eran asuntos que a menudo estaban asociados a los derechos de las mujeres.
Un conjunto de reportes indica que un hombre estaba casado con una mujer que había envejecido y él quería divorciarse de ella. El reporte indica que la mujer le dijo a su marido que no la divorciara, que se mantuvieran casados pero sin tener relaciones maritales.
Otros reportes nos indican que un hombre llamado Jabber tenía una prima que era ciega, y aparentemente ella no era una mujer atractiva. El reporte indica que ella heredó un dinero, y que Jabber fue donde el Profeta (BP) para preguntarle sobre esta situación, y la respuesta del Profeta (BP) fue que él debía dejar que ella mantuviera ese dinero para ella, que él no podía tomar ese dinero. Les recuerdo que en la época preislámica, cuando una huérfana tenía un dinero, un hombre de la familia se casaba con ella para evitar que dicho dinero saliera del control de la familia. En el caso que nos menciona el reporte, Jabber no quiso casarse con ella porque no era atractiva, y tampoco quería que se casara con un hombre de otra familia. Entonces para Jabber, hacer lo que le indicó el Profeta (BP), era hacer algo que estaba contra todas las costumbres y tradiciones de los árabes.
Otros reportes nos hablan de un hombre llamado Hudama que tenía una sobrina cuyo padre había fallecido, cuyo nombre era Osman. El reporte nos indica que Osman tenía a su cargo a su hermana, quien era una jovencita, y entonces Hudama, luego de la muerte de Osman, casó a esta jovencita con Abullah ibn Omar. Después de este casamiento Al-mugira ibn Shaba, que era un hombre rico, fue donde la madre de la jovencita y le dijo: “¿por qué el tío de esa jovencita la casó con Abdullah ibn Omar? Yo quería casarme con ella”. Ahora, debemos considerar que Al-mugirá ibn Shaba fue un hombre que tuvo la infamia de haberse casado y divorciado del orden de 80 veces. Este reporte se realizó al inicio de “su carrera de matrimonios”, por lo tanto este reporte particular no corresponde a cuando ya se había casado y divorciado muchas veces, de hecho él hizo esto después de la muerte del Profeta (BP). Luego, dado lo que indica el reporte, Al-mugira sedujo a la madre de la jovencita con dinero para que reclamara por lo sucedido. El reporte indica que esta mujer fue donde el Profeta (BP) y se quejó diciéndole: “este hombre casó a mi hija con Abdullah ibn Omar sin su consentimiento”, cosa que posteriormente fue ratificado por la misma jovencita. Lo que no sabemos, porque no hay registros, es si esta jovencita declaró esto porque fue presionada por su madre o porque realmente ella no consintió su matrimonio, realmente no lo sabemos. El reporte nos indica que el Profeta (BP) anuló el matrimonio.
La jurisprudencia islámica, a medida que se desarrollaba, tuvo ciertas escuelas jurisprudenciales tempranas que se extinguieron y cayeron en desuso. La idea: "ella es joven y, por lo tanto, no pueden casarla sin su propio permiso o consentimiento", pasó a transformarse en otra idea a lo largo del desarrollo de la jurisprudencia islámica: "cuanto mayor seas, mayor poder tienes para dar tu consentimiento", por lo tanto, en esta segunda idea, el ser joven juega en tu contra, no a tu favor, pero aquí, en esta tradición, es precisamente por ser joven que se requería el consentimiento de la jovencita.
Recuerden a los niños sin poder: cuanto más indefensos sean, más debemos garantizar su consentimiento. Existe una diferencia entre el islam coránico y el islam institucional que se desarrolló después en las escuelas formales de jurisprudencia. Una de ellas ya la mencionamos cuando hablamos de la herencia que deberían recibir quienes han prestado servicios en el hogar por muchos años, esta es otra: cuanto más indefensa es una persona, más debemos asegurarnos de que esa persona haya dado su consentimiento. En la situación que nos plantea este reporte el Profeta (BP) anuló el matrimonio. Lo que sabemos por otros reportes es que posteriormente Al-mugira se casó con aquella jovencita, pero lo que no sabemos es si la madre jugó un gran rol en todo ello, si la jovencita había dado su consentimiento o no, Dios sabe, esto es algo que nosotros nunca sabremos en esta vida.
Bien, entonces tenemos tres grupos de tradiciones. El primero nos habla de una mujer que llega a un acuerdo con su marido para evitar el divorcio. Hay muchos tafsir que indican que este versículo se reveló cuando se produjo esta situación, pero no hace mucho sentido, porque esta situación no tiene nada que ver con huérfanas ni con niños indefensos, por lo tanto la probabilidad de que esto sea así es muy baja.
Luego tenemos el segundo grupo que nos habla de huérfanas que reciben una herencia, y lo que llama la atención es que sura Al-Nisa’ ya nos habló de esto, y lo que vemos en muchos reportes es que en esos momentos continuaba una persistente resistencia a esto. No podemos acusar a todas esas personas de impías, pero ellas estaban luchando contra esa idea, y tenemos reportes que esta gente una y otra vez fueron donde el Profeta (BP) a decirle: “¿realmente es así?,¿realmente esto es lo que se nos requiere que hagamos?, ¿realmente debemos permitir que las huérfanas jóvenes tengan su propio dinero?, tú estás envalentonando a todas estas mujeres jóvenes”.
Finalmente, tenemos el tercer grupo, que trae el asunto sobre la autonomía que esas huérfanas tenían. En esa sociedad los huérfanos no eran llevados a casas especiales, sino que crecían dentro de una familia que los cuidaba, y debido a las guerras, las enfermedades, las plagas, había muchos huérfanos en Medina. Cuando el niño quedaba huérfano de padre la mayoría de las veces las madres optaban por vivir con sus hijos e hijas, fuese cual fuese el hogar que se encargara de cuidar a los niños dentro de la estructura del clan o la tribu. Lo normal era que los gastos de la madre fuesen también asumidos por la familia o tribu que se encargaría del cuidado de ella y de sus hijos e hijas, en el caso que no fuese así, era algo muy mal visto en aquella sociedad.
Luego, está ese asunto sobre la autonomía de esos jóvenes que pueden optar por no casarse con la personas que los cuidó y crio sino que elegir casarse con alguien que no pertenecía a la familia o tribu. Noten lo que sura Al-Nisa’ resalta acá, y es que no existe una ley positiva que pueda contemplar todas las eventualidades, y por lo tanto el mandato moral es un mandato que requiere justicia y razonabilidad con los huérfanos; y empoderamiento hacia los desempoderados.
Bien, si entonces ahora ponemos estos principios morales como principios fundamentales y constitucionales para nuestra sociedad, pero tenemos una sociedad inmoral y sin razonabilidad, estos principios no significarán nada en ella. El propio programa moral del Corán exige que esté construido sobre una base de moralidad y razonabilidad, porque ¿qué aspectos son los que definen condiciones de desempoderamiento de los niños indefensos? Son factores racionales, factores racionalmente reconocibles en la sociedad. El dogmatismo, o el positivismo, donde se toma la ley y se la aplica tal cual de una situación a otra, sin evaluar factores racionales, corrompe la ley y transgrede sus principios fundacionales.
Esto no es una cosa menor, porque cuando se estudia sura Al-Nisa’ te das cuenta de que ella hace precisamente eso, nos da una serie de promulgaciones de leyes positivas, pero cada promulgación hace siempre referencia a un marco moral que es su referente.
Esta sura te desafía a que entiendas que hay un principio moral y una solución que supuestamente debe aplicar el principio a una situación específica, pero esa solución es una solución demostrativa. Así, llegamos a una época en la que el problema ya no es que a la gente le importe si la herencia se queda dentro de una familia o no, ese no es el problema hoy en día, lo que afecta a los huérfanos hoy en día son otros conjuntos de factores. Lo que sura Al-Nisa’ te dice es que es tu deber hacer justicia a los huérfanos dentro de los parámetros y desafíos que te plantea tu época. Esta sabiduría se refleja en esta sura porque en ella permanentemente se usa la forma: “ellos te preguntan”, y luego vemos como Dios va respondiendo a problemas reales y específicos, responde a una dinámica real que sucedió en una sociedad que demandaba una solución, ¿y de qué forma responde Dios?, lo hace con un conocimiento y una sabiduría perfecta. ¿Qué aprendes de esto? Lo que aprendes es que si hay un problema, y si hay una demanda social por su solución, en tu época, debes seguir la “sunna de Dios”, la forma en que Dios responde en el Corán a estos problemas. Entonces es un problema si tú no vas al Corán y no lo estudias, y no ponderas el cómo resolver dicho problema, y respondes a él con conocimiento inadecuado e incompleto. El hecho que para Dios es fácil saberlo todo y el hecho que tú debes trabajar muy duro para saber algunas cosas, es algo irrelevante en esto, lo que es relevante es la dinámica. Cuando Dios responde a un problema, ÉL no solo resuelve dicho micro problema, sino que resuelve el micro problema para sostener un principio moral. Esa es la dinámica, resolver el problema y sostener el principio moral. Dios no responde a un problema ignorando los principios morales, y tampoco crea una excepción para dar alivio a individuos ignorando las ramificaciones que eso podría tener.
La sura comienza y termina con este tema, es como si Dios nos dijera: “¡Escucha! Si quieres abordar el problema del desempoderamiento y la inequidad, aprende a ser socialmente receptivo. Si no tienes un mecanismo para responder a las quejas reales, si las personas experimentan problemas y no tienen los medios para plantearlos y resolverlos de manera justa y equitativa, entonces olvídalo, entonces no estás siguiendo las formas que YO te enseño en el Corán”. Ahora, observen las actuales sociedades musulmanas y háganse la siguiente pregunta: ¿La gente ha aprendido esas formas del Corán? Cuando las personas tienen problemas en Egipto, en Irán, en el país musulmán que quieran, ¿tienen ellos una dinámica, tienen ellos un proceso, por medio del cual puedan plantear una situación problemática que los afecta sin temor a ser perseguidos por ello, y luego contar con una dinámica en la cual las personas realmente hacen el esfuerzo en la comprensión de la situación problemática planteada con el objetivo de lograr encontrar una solución que se ajuste a los principios morales fundamentales? Lamentablemente la respuesta es: No.
Sigue la sura,
(128) Y si una mujer teme ser maltratada o abandonada por su marido, no incurrirán en falta si ambos se avienen a reconciliarse pacíficamente: pues lo mejor es la reconciliación y el ánimo es siempre propenso al egoísmo. Pero si hacéis el bien y sois conscientes de Él --ciertamente, Dios está en verdad bien informado de todo lo que hacéis.
(129) Y no seréis capaces de tratar a vuestras mujeres con ecuanimidad, por mucho que lo deseéis; así pues, no os inclinéis tanto a una que la otra quede como que tiene y no tiene marido. Pero si rectificáis y sois conscientes de Él --ciertamente, Dios es en verdad indulgente, dispensador de gracia. (130) Y si el marido y la mujer se separan, Dios les proveerá a cada uno de Su abundancia: pues Dios es en verdad inmenso, sabio, (131) y de Dios es todo cuanto hay en los cielos y todo cuanto hay en la tierra.
Al inicio del versículo 128 se habla del trato que pudiese tener una mujer por parte del marido, y para ello el Corán usa dos palabras árabes cuyos significados veremos a continuación.
Con relación a la primera palabra árabe: “nushuuzan”, recuerden cuando hablamos del término lingüístico que usaban los árabes para acusar a las mujeres de un comportamiento sexual impropio y que era considerado como una infracción criminal. La misma palabra cuando se refería a un hombre no hacía referencia a una acción sexual impropia. Algunos han dicho que el Corán, en la primera parte del versículo 128, fue el primero en usar esta palabra para referirse a un hombre, personalmente yo no he realizado una investigación para confirmar si esto es así, solamente lo leí en un reporte. También hay otros que indican que esto no es así, y mencionan que esta palabra fue usada en la época preislámica para referirse a un hombre que de manera repentina e inexplicable rechazaba a su esposa, específicamente rehusaba tener relaciones sexuales con ella.
Con relación a la segunda palabra árabe: “’igraadan”, ella significa “ser distante”.
Hay una serie de reportes que se asocian a este versículo. Un grupo de ellos hablan de hombres que querían divorciar a sus mujeres y que ellas le piden que no lo hagan, y que les ofrecen un acuerdo para seguir casados sin necesidad de tener relaciones sexuales. Hay otro grupo de reportes asociados a una de las mujeres del Profeta (BP). En estos se indica que el Profeta (BP) estaba pensando en divorciarse de Sauda, y que ella al saberlo fue donde él y le pidió que no la divorciara, y que ella de manera voluntaria le daría las noches que le correspondían a Aisha, que fue otra de las mujeres del Profeta (BP). El reporte indica que él aceptó esa propuesta y que permanecieron casados.
He pasado muchas horas investigando el reporte asociado a Sauda, y debo indicarles que tengo muy serias reservas sobre su autenticidad. Solo en términos de su cadena de transmisión ya tengo muy serios cuestionamiento sobre ella. También hay que considerar que hay un elemento de inequidad, no pareciera consistente con el principio de justicia que ella cediera su noche a otra. Además es inconsistente con muchos otros reportes que indican que el Profeta (BP) siempre dividió sus noches de forma equitativa con sus esposas.
Ahora, vean el énfasis que hay en el versículo. Cuando nosotros encontramos al final de un versículo expresiones como la que tenemos en este, normalmente las interpretamos como una expresión que está cerrando el versículo, pero no como parte del poder normativo de él. Pero en este caso sí lo es. Lo que está diciendo el versículo es que el asunto crítico es que se debe actuar con bondad y bellamente, y lo hace luego de advertir que las personas tienen la inclinación de actuar de manera egoísta. ¿Es acaso que Dios nos está diciendo que actuemos de manera egoísta?, ¿qué es bueno actuar de manera egoísta?, obviamente que no, entonces Dios nos está diciendo que tengamos en mente que las personas tienen la tendencia de actuar en forma egoísta. ¿Qué es lo que Dios nos enseña? Dios espera que actuemos de manera bella y con “takwua”, y ¿qué es actuar con “takwua” ?, es actuar sin transgredir los derechos de los otros. Si tú actúas de manera injusta, de manera inequitativa, entonces actúas sin “takwua”.
En aquellas sociedades árabes no era algo inusual que las personas se casaran y divorciaran muchas veces durante sus vidas, y lo que facilitaba esa dinámica era que si el hombre divorciaba a la esposa, ella volvía a la casa de su familia y la familia comenzaba a buscar un nuevo matrimonio para ella. Sin embargo, lo que Dios introdujo en esa sociedad árabe fue el concepto de que el matrimonio es un compromiso relevante, y también indicó que el divorcio no es un asunto trivial. El divorcio, aun cuando es permitido, es algo que Dios aborrece. Sin lugar a dudas, estos dos aspectos fueron un nuevo paradigma en aquella sociedad árabe. Entonces, lo que Dios les estaba comunicando bajo este nuevo paradigma es que lo bueno y lo bello en este tipo de situación es la búsqueda de la reconciliación. Tenemos reportes en el contexto de esta sura, y también en contextos más generales, que indican que el divorcio debe ser evitado. También hay todo un conjunto de reportes que indican que el esforzarse por mantener un matrimonio unido es un acto moral que Dios recompensará.
Entonces este versículo no establece una ley positiva, no establece una ley normativa, sino que establece algo que es aún más importante que una ley normativa. Muchas personas creen que lo más importante son las leyes normativas, pero no es así, sino que son los versículos que muestran los principios morales fundamentales.
El versículo nos indica que incluso si la preservación del matrimonio requiere que los términos iniciales asociados a él deben ser renegociados de forma significativa, eso es lo preferible.
Ahora llegamos al versículo 129. Aquí se habla de ser equitativo frente a un número de mujeres. La enseñanza y el mandato moral es tratarlas con justicia, si de hecho la relación implica tratar con varias esposas. Luego Dios viene y te dice que no vas a poder lograr esa justicia, y aquí el mensaje sobre el mandato moral que tienes es bastante aterrador, porque Dios te dice que no te inclines en preferencia de alguna de tal manera que dejes a otra como si estuviera atrapada y complicada emocionalmente. Entonces la pregunta es: ¿De qué manera estarías en una relación polígama, y podrías estar seguro de que una esposa no se sienta atrapada emocionalmente, o se sienta como si ella no fuera realmente una esposa? Estás lidiando con temas asociados a subjetividades emocionales de una mujer en esta situación. A menudo, muchos musulmanes han pensado que para resolver esto lo que se necesita es justicia formal, reglas y mandatos claros, pero podría haber justicia formal y ella aún tener esos sentimientos. Si te entusiasma una esposa, pero no tanto otra, ¿crees que solo por tener relaciones maritales con la esposa que no te entusiasma mucho, ella no se sentirá mal emocionalmente?
Este versículo te está hablando de ética y moralidad, y muchos musulmanes creyeron resolver el problema mediante leyes y mandatos, pero no lo resolvieron.
Con frecuencia ignoramos los fundamentos morales que son mencionados en el versículo. En este se te indica que tu orientación debe ser hacer el bien y no transgredir los derechos de los otros. (Lo que en la traducción en uso se interpreta como: “Pero si rectificáis y sois conscientes de Él”). Entonces esto plantea una muy pesada carga moral para el marido, porque la esposa se puede sentir atrapada emocionalmente, o sentirse como si no fuera una esposa, o sentirse coaccionada hacia una situación no deseada, o forzada a ir a una situación en la cual sienta que no tiene opciones, o sentir que ella no tiene opciones financieras reales. De todos estos riesgos los maridos deberían ser conscientes, y enseñar sobre esto a los maridos es algo imperativo.
Entonces, preservar el matrimonio es algo bueno. Si tú piensas que la solución para preservar el matrimonio con alguien es la poligamia, que como ya hemos dicho es algo que existe y que está dentro de la ley, y que se aplica especialmente en el caso que se necesite cuidar de los huérfanos, entonces debes tener en cuenta que la poligamia tiene sus propios desafíos y peligros morales. Los peligros morales son que tus relaciones con tus esposas no sean relaciones con “takwua”, y que sean relaciones carentes de bondad y belleza. Si esas relaciones terminan siendo enfermizas, dañinas, y opresivas, entonces es preferible el divorcio. El divorcio es una situación preferible frente a la situación de que las personas vivan en un estado de injusticia.
En mi opinión, la amargura y la injusticia son a menudo serios obstáculos en la habilidad de un ser humano para lograr estar realmente en un estado de sometimiento a Dios. Con frecuencia una persona no puede lograr sus potencialidades de acercarse a Dios, no debido a que hay algo mal con su alma, sino porque sus asociaciones en la vida, las personas con las que se acompaña, son un serio obstáculo para que cumpla su propósito, en otras palabras, cuando la persona es consumida por la amargura de sentimientos como el no sentirse valorado, o dignificado, o no respetado ni honrado. Como dijimos antes, para acercarse a Dios una persona necesita ir más allá de su propio ser, la persona necesita trascender su propio ser. Si el ser está consumido con nostalgias, nostalgias que se han generado por profundas frustraciones, no debido a que la persona sea un ser humano egoísta y codicioso, sino por frustraciones que se han generado debido a injusticias, o faltas de respeto, o humillación, o degradación, se vuelve extremadamente difícil para esa persona el ir más allá de su propio ser. La persona tiende a ser consumida por su ser, se despierta consumida por su ser y se va a dormir consumida por su ser, a menos que Dios le otorgue el poder espiritual para que deje todo a un lado y se focalice en ÉL, pero este no es el caso de la mayoría de los seres humanos.
Entonces en estos versículos Dios nos entrega distintas opciones, pero también nos establece la necesidad de pensar profundamente en cada una de ellas desde una perspectiva moral. El camino por seguir debería ser un camino que tenga siempre consideración de los derechos de los otros, un camino que sea justo, un camino que sea bueno y bello. La opción que elijas debería ser una que no se centra en la conveniencia de tu yo interno, sino una que trasciende tu ser, una que busca someterse a la voluntad de Dios.