Sura 4 Al-Nisa' (Las Mujeres) - Parte 3
Comentarios de Sheij Khaled Abou El Fadl (USULI INSTITUTE - www.usuli.org)
Corán en español usado: Traducción al español realizada por Abdurrasak Pérez desde la versión en inglés de Muhammad Assad.
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EN EL NOMBRE DE DIOS, EL MÁS MISERICORDIOSO, EL DISPENSADOR DE GRACIA:
(55) de ellos, algunos creen [verdaderamente] en él, y otros se han apartado de él.
Y nada hay tan abrasador como el [fuego del] infierno: (56) y, ciertamente, a los que se empeñan en negar la verdad de Nuestros mensajes les haremos sufrir el fuego: [y] cada vez que se les consuma la piel, se la cambiaremos por una piel nueva, para que puedan gustar el castigo [completo]. Ciertamente, Dios es poderoso, sabio.
(57) Pero a quienes alcanzan la fe y hacen el bien, les haremos entrar en jardines por los que corren arroyos, en donde permanecerán más allá del cómputo del tiempo; tendrán allí esposas puras: y les haremos [así] partícipes de una felicidad pletórica.
(58) CIERTAMENTE, Dios os ordena restituir a sus dueños todo lo que os fue encomendado y que cuando juzguéis entre la gente lo hagáis con equidad. En verdad, Dios os exhorta a algo excelente: ciertamente, Dios en verdad todo lo oye, todo lo ve.
(59) ¡Oh vosotros que habéis llegado a creer! Obedeced a Dios, obedeced al Enviado y a aquellos de vosotros a quienes se ha dado autoridad; y si discrepáis en algo, referidlo a Dios y al Enviado, si [en verdad] creéis en Dios y en el Último Día. Esto es lo mejor [para vosotros], y lo mejor en definitiva.
(60) ¿NO HAS VISTO a aquellos que dicen creer en lo que se ha hecho descender sobre ti, [Oh Profeta,] y en lo que se hizo descender antes de ti, [y sin embargo] quieren recurrir al arbitraje de los poderes del mal --a pesar de que se les ha ordenado rechazarlo, ya que Satán sólo busca que se extravíen irremediablemente? (61) Y cuando se les dice: “Venid a lo que Dios ha hecho descender, y al Enviado,” ves a los hipócritas apartarse de ti con aversión.
(62) Pero, ¿qué [será de ellos] cuando les sobrevenga la desgracia [en el Día del Juicio] por lo que han cometido en este mundo --y entonces vendrán a ti, jurando por Dios: “Sólo queríamos hacer el bien y buscar la concordia”?
(63) De esos, Dios conoce todo lo que hay en sus corazones; mantente apartado de ellos, amonéstales y háblales de sí mismos de forma grave e incisiva: (64) pues nunca hemos mandado a un enviado sino para que fuera obedecido con la venia de Dios. Si entonces, después de haber sido injustos consigo mismos, hubieran venido a ti y hubieran pedido el perdón de Dios --y el Enviado hubiera pedido también que fueran perdonados-- habrían hallado con toda certeza que Dios acepta el arrepentimiento y es dispensador de gracia.
(65) ¡Pero no! ¡Por tu Sustentador! No creen [en realidad] hasta que no te hagan [Oh Profeta] juez de todo aquello en lo que discrepan, y no encuentren en sus corazones obstáculo alguno para aceptar tu decisión y se sometan [a ella] por entero.
(66) Pero si les hubiéramos ordenado que sacrificaran sus vidas o que abandonaran sus hogares, sólo unos pocos lo habrían hecho, --aunque, si hicieran aquello a lo que se les llama, ciertamente, hubiera sido mejor para ellos y les habría fortalecido [en su fe], (67) y les habríamos dado, de Nuestra gracia, una magnífica recompensa, (68) y ciertamente, les habríamos guiado por un camino recto.
(69) Pues quienes obedecen a Dios y al Enviado estarán, junto a aquellos sobre los que Dios ha derramado Sus bendiciones: los profetas; aquellos que nunca se desviaron de la verdad; aquellos que dieron testimonio de la verdad [con sus vidas] y los justos: ¡que excelente compañía!
(70) Esa es la generosidad de Dios --y nadie posee el conocimiento que Dios tiene.
(71) ¡OH VOSOTROS que habéis llegado a creer! Estad siempre prevenidos contra el peligro, tanto si salís a combatir en pequeños grupos o todos juntos.
(72) Y, ciertamente, entre vosotros hay quien se queda rezagado, y si luego os ocurre una desgracia, dice: “¡Dios me ha agraciado, pues no estaba allí con ellos!” (73) Pero si recibís un favor de Dios, ese seguro que dirá --como si nunca hubiera existido afecto entre vosotros y él --: “¡Ojalá hubiera estado con ellos y hubiera tenido [parte en su] magnífico triunfo!”
(74) Así pues, que combatan por la causa de Dios quienes están dispuestos a dar la vida de este mundo a cambio de la Otra Vida: pues a quien combata por la causa de Dios, tanto si muere como si sale victorioso, le daremos una magnífica recompensa.
(75) ¿Y cómo podéis negaros a combatir por la causa de Dios y la de aquellos hombres, mujeres y niños oprimidos que imploran: “¡Sustentador nuestro! ¡Sácanos de esta tierra de gente opresora! ¡Danos, de Tu gracia, un protector! ¡Danos, de Tu gracia, un auxiliador!”
(76) Quienes han llegado a creer combaten por la causa de Dios, mientras que los que se obstinan en negar la verdad combaten por la causa de los poderes del mal. Combatid, pues, contra esos amigos de Satán: ¡ciertamente, el engaño de Satán es en verdad débil!
(77) ¿NO HAS VISTO a los que se les dijo: “Refrenad vuestras manos, sed constantes en la oración, y pagad el impuesto de purificación”? Tan pronto como se les ordena combatir [por la causa de Dios], algunos de ellos temen a los hombres como se debe temer a Dios --o aún más-- y dicen: “¡Oh Sustentador nuestro! ¿Por qué nos has ordenado combatir? ¡Si tan sólo lo hubieras pospuesto un corto plazo!”
Di: “Breve es el disfrute en este mundo; mientras que la Otra Vida es mejor para los que son conscientes de Dios --ya que ninguno de vosotros será tratado injustamente en lo más mínimo.
(78) Dondequiera que os halléis, la muerte os alcanzará --aunque estéis en torres elevadas.”
Sin embargo, cuando les ocurre algo bueno, dicen algunos: “Esto viene de Dios”; pero cuando les ocurre algo malo, dicen: “Esto viene de ti [Oh prójimo]”
Di: “Todo viene de Dios.”
¿Qué le pasa a esta gente que no alcanzan a comprender la verdad de lo que se les dice?
(79) Todo lo bueno que te ocurre viene de Dios; y todo lo malo que te ocurre viene de ti mismo.
Y TE HEMOS enviado [Oh Muhammad] como emisario a toda la humanidad: y nadie es mejor testigo [de ello] que Dios. (80) Quien obedece al Enviado, está obedeciendo con ello a Dios; y en cuanto a los que se apartan --no te hemos enviado para que seas su guardián.
(81) Y dicen: “Te obedecemos” --pero cuando dejan tu presencia, algunos de ellos traman en la noche [creencias] contrarias a lo que tú expresas; y Dios anota lo que traman en la noche. Mantente, pues, apartado de ellos y pon tu confianza en Dios: pues nadie es tan digno de confianza como Dios.
(82) ¿Es que no van a reflexionar sobre este Qur’an? Si procediera de alguien distinto de Dios, ciertamente habrían hallado en él muchas contradicciones.
(83) Y SI LLEGA a sus oídos algún asunto [secreto] relativo a la paz o a la guerra, lo divulgan - mientras que si lo hubieran remitido al Enviado y a aquellos de los creyentes a quienes se ha dado autoridad, los que se ocupan de investigar la información ciertamente sabrían [que hacer con] ello.
Y si no fuera por el favor que recibís de Dios y por Su misericordia, habríais seguido a Satán, excepto unos pocos.
(84) Combate, pues, por la causa de Dios --ya que sólo eres responsable de ti mismo-- y alienta a los creyentes para que venzan todo miedo a la muerte. Puede ser que Dios contenga el poderío de los que se empeñan en negar la verdad: pues Dios tiene mayor poderío y más fuerza disuasoria.
(85) Quien acuda en apoyo de una buena causa tendrá parte en sus bendiciones; y quien acuda en apoyo de una causa injusta tendrá que responder de ello: pues, ciertamente, Dios vela por todo.
(86) Si os saludan con un saludo [de paz], corresponded con un saludo aún mejor, o [al menos] con otro igual. Ciertamente, Dios lleva cuenta en verdad de todas las cosas.
(87) Dios --no hay deidad sino Él-- ciertamente os reunirá a todos el Día de la Resurrección, [de cuya venida] no hay duda: y ¿quién es más veraz hablando que Dios?
(88) ¿Cómo, pues, podéis estar indecisos acerca de los hipócritas, cuando Dios les ha repudiado por su conducta culpable? ¿Queréis acaso guiar a quienes Dios ha dejado en el extravío -- siendo así que a quien Dios deja que se extravíe no podrás tú encontrarle camino? (89) Querrían que negarais la verdad como ellos la han negado, para que fuerais iguales. Por tanto, no les toméis por aliados vuestros mientras no abandonen el ámbito del mal por la causa de Dios; y si se vuelven [abiertamente] hostiles, cogedles y matadles allí donde los encontréis.
Y no toméis a ninguno de ellos por aliado o protector, (90) salvo a quienes [de ellos] sean aliados de gentes a las que os una un pacto, o que vengan a vosotros porque sus corazones rechazan [la idea de] combatir contra vosotros o contra su propia gente --aunque si Dios hubiera querido hacerles más fuertes que vosotros, ciertamente os habrían combatido. Así pues, si os dejan tranquilos y no os combaten, y os ofrecen la paz, Dios no os permite que les hagáis daño.
(91) Hallaréis a otros que desean vivir en paz con vosotros y con su propia gente, [pero que,] cada vez que son tentados de nuevo a la discordia, caen precipitadamente en ella. Así pues, si no os dejan tranquilos y no os ofrecen la paz, y no refrenan sus manos, cogedles y matadles allí donde deis con ellos: porque contra estos sí os hemos dado plena autorización [para combatir].
(92) Y RESULTA inconcebible que un creyente mate a otro creyente, salvo que sea por error.
Y quien mate por error a un creyente deberá liberar a un esclavo creyente y pagar una compensación a la familia de la víctima, a menos que esta renuncie a la misma como limosna.
Si la víctima, aun siendo creyente, pertenecía a una gente que está en guerra con vosotros, [la expiación se reducirá a] liberar a un esclavo creyente; mientras que si pertenecía a una gente con la que os une un pacto, [consistirá en] el pago de una compensación a la familia de la víctima además de liberar a un esclavo creyente. Y quien no disponga de medios, deberá [en su lugar] ayunar dos meses consecutivos.
[Esta es] la expiación prescrita por Dios: y ciertamente Dios es omnisciente, sabio.
(93) Pero quien mate intencionadamente a otro creyente tendrá por retribución el infierno y en él permanecerá; sufrirá la condena y el rechazo de Dios y Dios le preparará un castigo terrible.
(94) [Así pues,] Oh vosotros que habéis llegado a creer, cuando salgáis [a combatir] por la causa de Dios, usad vuestro discernimiento y no digáis a quien os ofrece el saludo de paz: “Tú no eres creyente”, --movidos por el deseo de los beneficios de esta vida: pues junto a Dios hay grandes botines. También vosotros erais antes de su condición --pero Dios os ha favorecido.
Usad, pues, vuestro discernimiento: ciertamente, Dios está siempre bien informado de lo que hacéis.
(95) LOS CREYENTES que permanecen pasivos --a excepción de los inválidos-- no pueden ser considerados iguales que aquellos que se esfuerzan por la causa de Dios con sus bienes y sus vidas: Dios ha enaltecido a los que se esfuerzan con sus bienes y sus vidas muy por encima de los que permanecen pasivos. Aunque Dios ha prometido un buen fin a todos [los creyentes], ha enaltecido a los que se esfuerzan por encima de aquellos que permanecen pasivos [prometiéndoles] una magnífica recompensa --(96) [muchos] grados superior--, el perdón de los pecados y Su misericordia; pues, ciertamente, Dios es indulgente, dispensador de gracia.
(97) Ciertamente, a aquellos a quienes los ángeles se llevan a su muerte mientras seguían siendo injustos consigo mismos, les preguntarán [los ángeles]: “¿Que os pasaba?”
Dirán: “Estábamos oprimidos en la tierra.”
[Los ángeles] dirán: “¿No era acaso la tierra de Dios suficientemente ancha para que abandonarais el ámbito del mal?”
Esos tendrán por morada el infierno --¡que horrible destino! (98) A excepción de aquellos realmente incapacitados --hombres, mujeres o niños-- que carezcan de fuerzas y a quienes no se ha mostrado el camino recto: (99) a estos, Dios puede que les perdone --pues, ciertamente, Dios es perdonador, indulgente.
(100) Y quien abandone el ámbito del mal por la causa de Dios hallará en la tierra muchos caminos de soledad, pero también abundante vida. Y al que deje su casa huyendo del mal hacia Dios y Su Enviado, y entonces le sorprenda la muerte --Dios le tiene preparada su recompensa: pues, ciertamente, Dios es indulgente, dispensador de gracia.
COMENTARIOS DEL SHEIJ KHALED ABOU EL-FADL
Sigue la sura,
(55) de ellos, algunos creen [verdaderamente] en él, y otros se han apartado de él.
Y nada hay tan abrasador como el [fuego del] infierno: (56) y, ciertamente, a los que se empeñan en negar la verdad de Nuestros mensajes les haremos sufrir el fuego: [y] cada vez que se les consuma la piel, se la cambiaremos por una piel nueva, para que puedan gustar el castigo [completo]. Ciertamente, Dios es poderoso, sabio.
(57) Pero a quienes alcanzan la fe y hacen el bien, les haremos entrar en jardines por los que corren arroyos, en donde permanecerán más allá del cómputo del tiempo; tendrán allí esposas puras: y les haremos [así] partícipes de una felicidad pletórica.
Repetidamente en sura Al-Nisa’, al igual que en otras suras reveladas en el período de Medina, Dios nos habla de la ummah del Profeta (BP).
La posición de la gente de Ahlal-Hadith, que es una posición bastante extraña, es que todos aquellos que vivieron en los tiempos del Profeta (BP), que se convirtieron al islam, y que se encontraron con él, son considerados como compañeros suyos. Esa no es la posición Usuli, tampoco es mi opinión, la posición Usuli es que no es suficiente que un musulmán simplemente viera o se juntara con el Profeta (BP) para llegar a ser considerado su compañero, sino que debe haber existido una relación de compañerismo. En el pensamiento Usuli se tuvo toda una discusión sobre qué es lo que realmente debe ser considerado para haber llegado a tener una relación de compañerismo.
¿Por qué les estoy mencionando esto? Porque en esta sura, como en la sura revelada después de esta sura, Dios señala constantemente que incluso para quienes vivieron en la época del Profeta (BP) y se convirtieron al islam en su época, las cosas no siempre transcurrieron simplemente “viento en popa”. Por los ideales del islam, por el islam coránico, los contemporáneos del Profeta (BP) debieron luchar, algunos de ellos afrontando el desafío, pero muchos solo sintiendo la necesidad de hacerlo. Cuando el versículo 55 dice que algunos de ellos, abrazaron y comprendieron (En la traducción en uso esto se interpreta como: “algunos creen [verdaderamente] en él), no se está refiriendo al Profeta (BP), sino a los principios éticos y morales, se está refiriendo a los derechos, a la justicia. Los que lo hicieron, lo hicieron aunque se hubiesen sentido amenazados por esos principios, aunque se hubiesen sentido inseguros porque a las mujeres, a los huérfanos, y a los esclavos se les otorgaban derechos, y aunque lo hubiesen encontrado demasiado radical. La realidad era que, en la propia sociedad de Medina, algunos se comprometían a adoptar todo el programa de reforma moral del Corán, pero muchos luchaban consigo mismos para hacerlo, y aunque comprendían conceptualmente lo que Dios exigía, no necesariamente lo ejecutaban.
De nuevo, la razón por la que estoy resaltando el versículo 55 se debe a la tendencia, especialmente entre los eruditos sunitas, a considerar que este versículos se refiere a judíos y cristianos, y no es así. El tema es mucho más amplio, y nos lleva a la siguiente reflexión: ¿cómo abordamos el tema de la justicia si pretendemos creer que todos los “compañeros del Profeta (BP)" ejecutaron a la perfección el proyecto islámico? o ¿reconocemos que muchos de los que llamamos compañeros en realidad no lo eran, y que incluso entre los que sí lo eran, dado que eran seres humanos, lucharon y triunfaron en diferentes niveles y grados?
Este es un problema muy importante, porque si te comprometes con la idea de que todos fueron compañeros, y que todos ellos ejecutaron a la perfección el proyecto del mensaje coránico, te encontrarás con un serio dilema. ¿Cuál es el dilema? El dilema es que observarás en los registros histórico de los compañeros del Profeta (BP), que has dicho que han ejecutado el proyecto islámico perfectamente, o en su mayor parte con éxito, y te encontrarás con eventos y situaciones históricas que no podrás decir que fueron morales, y si tú ofuscas y oscureces la cuestión moral en esas situaciones, entonces habrás ofuscado y oscurecido la moralidad islámica para siempre.
Entonces, si tú llegas a un evento que está registrado en la historia, en el cual se observa una muy clara injusticia realizada por una persona a la cual tú has llamado compañero del Profeta (BP), y tú te has comprometido con la idea de que ese compañero es un reflejo perfecto del islam, tendrás que hacer una elección: i) reconoces la injusticia y llamas a la injusticia una injusticia. Entonces dices: "este compañero se equivocó", o bien estableces que él no tiene la categoría para ser llamado un compañero del Profeta (BP), porque ellos eran humanos como nosotros somos humanos, y lucharon como nosotros luchamos, o ii) dices "voy a ampliar las interpretaciones todo lo que sea posible para poder llegar a decir que todo lo que hicieron fue justo y equitativo", pero si haces esto, entonces reconocer la justicia se convierte en un proyecto casi imposible.
Ustedes pueden leer que un compañero del Profeta (BP) llamado Hishr bin Adil, quien luchó en la batalla de Badr y fue un compañero muy cercano al Profeta (BP) por al menos 10 años, que también fue muy cercano al imam Ali, y eventualmente él fue ejecutado por personas que deberían haberlo conocido por su trayectoria. Entonces tú llegas a ese momento histórico de esta ejecución y puedes decir: “bueno, tú sabes, es posible que personas piadosas puedan usar una interpretación de las cosas que los lleve al extremo de tomar la vida de otra persona piadosa. Nosotros no deberíamos ser tan estrictos al respecto, es algo excusable”. Sin embargo Dios nos dirá en esta sura que esto no es excusable. Subhana Allah, esto es como si Dios estuviera exponiendo para nosotros las cosas que se desarrollarían posteriormente en la historia, porque esta sura nos hablará sobre el hecho de matar personas injustamente.
Si tú tomas la postura indicada, entonces tú te comprometiste con la ofuscación y oscurecimiento de la moral, pero puedes tomar otra postura, y ella es llamar las cosas por su nombre y decir: “la ejecución de Hishr bin Adil fue algo inmoral, y quienes estuvieron involucrados en su ejecución, aun cuando ellos fueran compañeros del Profeta (BP), entendiendo por ello que lo acompañaron por un determinado número de años, esas personas cometieron un pecado grave”.
La historia les pondrá estos desafíos. Lo que a menudo han hecho un número de eruditos sunnitas, cuando han leído versículos como el 55, y teniendo consciencia de lo que estamos hablando, han dicho que este versículo, cuando habla que algunas personas han podido llevar el mensaje de Dios y que otros no, se está refiriendo a los judíos y a los cristianos, y de esa forma han evitado toda la discusión moral. Pero al hacer esto se está empobreciendo la enseñanza del Corán, y se termina en la situación en que estamos hoy en día como musulmanes, donde tenemos principios elevados pero tenemos excusas aún más elevadas para no poner los principios en práctica.
Todo esto nos ha llevado, como musulmanes, a la confusión sobre la relación entre el derecho y la ética. A menudo ponemos la ley como el aspecto superior y a la ética como algo inferior a la ley, pero es exactamente al revés. Es como hacer a las leyes o estatutos como algo superior a los principios constitucionales, esto no funcionaría, y si lo hicieras, significaría que en realidad no tienes principios constitucionales. De forma similar, si consideras que la ley positiva es superior a los principios éticos, o si consideras que la ley positiva define los principios éticos, eso necesariamente significa que no tienes principios éticos. Ahora, ¿cómo vas a comprender el Corán si tú no tienes principios éticos?, ¿cómo llegará a tener sentido para ti lo que dice el Corán? El Corán en su integridad es un proyecto moral.
Muchos han mezclado y confundido completamente el concepto de lo que es “muhkam” y de lo que es “mutashaabir”, de lo cual ya hemos hablado, y así confunden todo el propósito de lo que Dios nos está diciendo, y lo que Dios nos está diciendo es que hay principios primordiales y que hay aplicaciones de esos principios, y que no debemos confundir la jerarquía entre ellas, porque la jerarquía implica prioridades y un pensamiento ordenado.
Para cada sistema de pensamiento tú requieres un pensamiento ordenado, como por ejemplo en las matemáticas, tú no le puedes decir a alguien que aprenda cálculo sin antes haber aprendido los conceptos básicos del algebra, no es posible, no funcionaría. Sin embargo, esto es precisamente lo que hemos hecho con el Corán, hemos ignorado completamente la forma en que Dios nos ha enseñado a pensar sobre la moralidad. Hemos querido que se nos de conocimiento sin un orden, pero conocimiento sin orden es en realidad solo datos e información, y cuando solo manejas datos e información entonces solo puedes tener mandatos pero no comprensión, y ejecutar mandatos sin comprensión es actuar como un autómata. Independiente de qué tan buen agente autómata llegues a ser, nunca te acercarás, ni siquiera mínimamente, al proyecto coránico, porque el Corán no es para gente que actúa como autómata sino para personas pensantes y reflexivas, para personas que sean agentes morales. Personas que puedan decir: “bien, este es el principio, y debo tener claro cómo me esfuerzo por alcanzar el principio que requiere honestidad y transparencia, y un pensamiento estructurado”, porque de otra manera dirían: “bueno, acá están los principios y pretenderé cumplirlos ejecutando mandatos de manera autómata”. De esta última forma todo el concepto terminará colapsando.
Los versículo 56 y 57 resaltan el principio de la responsabilidad, y los aspectos asociados a la recompensa y el castigo.
Sigue la sura,
(58) CIERTAMENTE, Dios os ordena restituir a sus dueños todo lo que os fue encomendado y que cuando juzguéis entre la gente lo hagáis con equidad. En verdad, Dios os exhorta a algo excelente: ciertamente, Dios en verdad todo lo oye, todo lo ve.
El versículo 58 es como si Dios nos respondiera a las preguntas: ¿quieren ustedes entender de qué se trata todo esto? ¿quieren ustedes comprender la dinámica del ser testigo? ¿quieren saber por qué Dios te llama a que no deberías elogiarte a ti mismo? ¿quieren saber por qué Dios te llama a que establezcas todas las reformas que te ha indicado? ¿quieren saber por qué Dios te llama a que no te suscribas, y que te resistas, a “al-yipti” y a “al-taguut” en tu vida? ¿quieren saber por qué Dios te llama a que no te rindas ante tus inseguridades? ¿quieren saber por qué Dios te llama a que no te rindas a tu ego que es lo que genera tus celos y envidias? ¿quieren saber por qué Dios te llama a que no te rindas a tu ego que es tu “taguut”, y que en lugar de ello te rindas a ÉL? ¿quieren saber por qué Dios te llama a que no te atemorices por quienes dicen y hacen lo que es correcto?
Para que entiendas de qué se trata todo esto debes entender, reflexionar, y comprender lo que el versículo 58 te dice, todo esto es para que restituyas a sus dueños lo que te fue encomendado.
En este versículo aparece la palabra árabe “amaanaat”, y la manera en que hemos enseñado el significado de esta palabra a nuestros niños ha sido muy equivocada e inadecuada. Una “amaanaat” es un fideicomiso, entonces el versículo indica que a ti, como ser humano, se te ha entregado algo en fideicomiso, y debes restituirlo a quien se lo merece.
Lamentablemente a muchos musulmanes modernos se les ha enseñado que cuando el Corán habla de una “amaanaat” está indicando que, cuando alguien te pide que le guardes algo por un tiempo, luego de dicho tiempo tú se lo debes devolver. Es decir, si viene tu amigo y te pide que le guardes su aspiradora y después te la pide de regreso, tú deber es devolverla. ¿De verdad creen que el Corán nos ha dicho todo lo que nos ha dicho para esto?, ¿solo para que entendamos que debemos devolver lo que nos pidieron guardar por un tiempo? No es así.
En relación a esto Al-Wahidi dijo que todas tus relaciones en tu vida constituyen una “amaanaat”, y por lo tanto los derechos de las personas son una “amaanaat”. Cada vez que tú tienes un derecho, ese derecho es un fideicomiso que te debe cualquiera que te deba ese derecho.
Ahora, imaginen si realmente nosotros instaláramos esto en nuestra comprensión. Les daré un ejemplo: cuando tú tienes el derecho a hablar y alguien viene y te impide hacerlo, esa persona no cumplió en darte lo que te debía, no te dio tu “amaanaat”. Esa persona traicionó tu “amaanaat”, traicionó el derecho que tú tenías al no otorgártelo. Lo mismo si yo tengo el derecho a ser protegido y se me niega ese derecho, o si yo tengo el derecho a ser alimentado y se me niega ese derecho.
El imam Ghazzalli dijo que si tú debes saludar a alguien con el saludo “la paz sea contigo”, y le niegas el saludo, entonces le has negado su “amaanaat”. si tú debes saludar a alguien con una sonrisa, y le niegas la sonrisa, entonces le has negado su “amaanaat”.
Entonces, el inicio del versículo 58 te hace un llamado para que comprendas que toda tu existencia tiene relación con lo que debes y lo que te es debido, y eso es sacrosanto.
¿Cuál es el sentido de todas estas reformas sociales que está proponiendo esta sura? Que las personas entiendan que todo se trata de lo que debes a otros y de lo que te es debido.
En nuestro lenguaje moderno lo llamamos: el sistema de derecho de las personas. Esto les puede sonar muy moderno y occidental, pero no lo es, ya estaba en el Corán.
Esto estaba en el Corán, pero luego del término del período de los cuatro califas bien guiados, llegó al poder del mundo islámico un poder despótico, y ese poder despótico no deseó que las personas pensaran en los derechos que tenían y que debían a otros. Ustedes no se imaginan la cantidad de eruditos del Corán que han muerto a lo largo de toda la historia islámica a manos de gobernantes injustos, los asesinaron porque defendían lo que este versículo indicaba. Es verdad que esos gobernantes se llamaba a sí mismos musulmanes, e iban y emprendían guerras en nombre del islam, pero si ellos realmente querían el islam coránico, el islam profético, eso es algo completamente diferente. Para los gobernantes es muy peligroso tener una sociedad que diga: “mis derechos son una “amaanaat” sostenida por quien sea que pueda otorgarme mis derechos, por quien sea que tenga el poder de otorgarme mis derechos”.
Todo el tejido de la forma en que nos tratamos unos a otros es la suma total de “amaanaat” que tenemos unos hacia otros. Entonces debes entender que cuando fallas en dar una parte de la herencia del patriarca de la casa cuando murió a quienes trabajaron en su casa por 20 o 30 años, y fallas en que se sientan seguros, debes entender que estás transgrediendo una “amaanaat” que tú les debes. Ellos tenían un derecho y tú fallaste en otorgárselo.
¡Un pensamiento completamente revolucionario!
Luego de decirnos todo lo anterior al inicio del versículo 58, Dios viene y nos indica: “y que cuando juzguéis entre la gente lo hagáis con equidad”. Es decir, todas las decisiones que hagas, todos los juicios que hagas en tus relaciones con los otros, deben estar en el marco y de acuerdo al principio de la justicia. Fíjense que no dice: “de acuerdo al principio de la ley”, el asunto no es la ejecución de la ley positiva, sino que es un desafío y un proyecto sustantivamente más grande, y ese es el proyecto de adoptar la justicia sustantiva.
¡Si solo los musulmanes comprendieran!
Finalmente el versículo nos dice: “En verdad, Dios os exhorta a algo excelente: ciertamente, Dios en verdad todo lo oye, todo lo ve”. Tú acá debes parar y reflexionar, porque esto es estremecedor.
Dios nos está diciendo que esto que nos está dando es algo extremadamente valioso, es algo realmente hermoso y bello. Que cumplas tus “amaanaat” y establezcas la justicia, es algo extremadamente valioso y hermoso. Entonces, en cada situación, en cada contexto, cuando discutes una decisión o una acción, debes reflexionar si ella cumple la idead de “amaanaat”, y si cumple también el principio de justicia.
Sigue la sura,
(59) ¡Oh vosotros que habéis llegado a creer! Obedeced a Dios, obedeced al Enviado y a aquellos de vosotros a quienes se ha dado autoridad; y si discrepáis en algo, referidlo a Dios y al Enviado, si [en verdad] creéis en Dios y en el Último Día. Esto es lo mejor [para vosotros], y lo mejor en definitiva.
Acá llegamos a uno de los más famosos versículos en la tradición islámica.
El versículo primero nos indica que debemos obedecer a Dios, al Profeta (BP) y a “úlil-amri minkum”, y ya veremos que significa esta expresión en árabe. Muhammad Assad tradujo esta expresión como: “aquellos de vosotros a quienes se ha dado autoridad”. Luego se nos indica que si hay desacuerdo, entonces el asunto debe retornar a Dios y al Profeta (BP). Finalmente el versículo nos indica que esto lo haremos en la medida que en realidad seamos verdaderos creyentes, es decir, si fallamos en hacer esto entonces no seremos verdaderos creyentes, y que lo debemos hacer porque esta es la verdadera sabiduría, esto es lo mejor para nosotros. Lamentablemente muchos musulmanes cuando leen el Corán pasan sin reflexionar sobre todos estos énfasis que Dios nos coloca en los versículos, porque esos énfasis son señales de alertas para nosotros sobre los valores principales que debemos adoptar.
Bueno, ¿por qué este versículo 59 se convirtió en uno tan famoso?
Este versículo ha sido muy famoso debido a la forma en que él fue cooptado y a menudo corrompido por déspotas durante la historia islámica. ¿Cómo? Porque el versículo habla de obedecer a Dios, al Profeta (BP) y a los que tienen la autoridad, y desde la primera dinastía en el islam hasta nuestros mismos tiempos, los gobernantes déspotas han dicho que eso significa que se debe obedecer a quienes están en el poder. Incluso hoy en día existe una secta dentro del salafismo, una secta que justifica el apoyo a todos estos gobiernos dictatoriales del medio oriente, que indican que uno debe obedecer ciegamente a gente como Muhammad ibn Salman, a Muhammad bin Zayed, a Sisi, a Haftar, etcétera. Para ellos la referencia a quienes tienen autoridad está asociada a aquellos que tienen el poder de las armas, aquellos que pueden usar la fuerza contra ti, y esto se convirtió en un principio que se sobrepuso sobre todo. Entonces para ellos la justicia ya no es lo relevante, la ética no importa, solo lo que importa es obedecer a Dios, al Profeta (BP) y a los gobernantes en el poder.
La cantidad de corrupción en esto es realmente increíble, porque noten los siguientes aspectos.
En primer lugar deben tener en cuenta el contenido que está antes y después de este versículo. El versículo está en medio de mandatos sobre un sistema de derechos debidos, la necesidad de otorgar los derechos que corresponden a quienes les correspondan, y la necesidad de justicia; y luego un versículo, que como veremos, realiza una prohibición a lo que cuyo juicio lleva hacia el “taguut”, hacia la injusticia y la opresión. Entonces, el seguir a quienes tienen autoridad nunca puede significar que lo que se vuelve supremo y con autoridad entre los creyentes sea la injusticia y la opresión. Estas personas, las que han interpretado el versículo de la forma de obediencia ciega a los gobernantes corruptos y opresores, sacaron el versículo completamente de su contexto.
En segundo lugar. Desde los muy tempranos comentarios sobre el Corán, hasta muchos escritos bastante más tardíos, la mayoría de los eruditos nunca dijo que esta expresión árabe: “úlil-amri minkum”, estuviera hablando sobre gobernantes en el poder. La mayoría ha dicho que esto se refiere a quienes al interior de la sociedad son quienes representan en su vida, de mejor forma, el mensaje de Dios y el ejemplo del Profeta (BP). La mayoría de los eruditos han dicho entonces que este versículo se refiere a la autoridad que tienen quiénes generen una autoridad moral dentro de la comunidad; no a los poderes coercitivos del Estado, sino a la deferencia moral. La mayoría de los eruditos han dicho que esto pertenece a la familia del Profeta (BP), y muchos otros afirman que se refiere a los eruditos más piadosos y éticos dentro de la comunidad. Por supuesto que a lo largo de la historia y los siglos los Estados han liderado cientos de batallas, y han perseguido toneladas de eruditos por este versículo particular.
El versículo está en el contexto de defender los derechos de las personas, de establecer la justicia, y de evitar la opresión, y entonces cuando Dios nos indica que busquemos a las personas que tengan autoridad, ¿autoridad para establecer qué? Si además antes nos dice que debemos referir el caso a Dios, luego al Profeta (BP), y luego a esa persona con autoridad, ¿qué deberá establecer esa autoridad entonces?
Recuerden, un pensamiento moral implica un pensamiento ordenado, es por ello por lo que el versículo primero pone a Dios, no pone al Profeta (BP) antes de Dios, luego pone al Profeta (BP), y no pone a Ahlul-Bait o a los eruditos piadosos antes del Profeta (BP). Por lo tanto primero debes entender qué es lo que Dios espera y desea de ti, qué es lo que Dios te comandó, entender cuál es la voluntad de Dios, luego debes conocer al Profeta (BP), y el siguiente paso es recurrir a quienes representan lo que Dios espera del ser humano, y hacen lo que Dios comandó, y entienden la voluntad de Dios, y conocen al Profeta (BP). No se está hablando de estructuras de poder, se está hablando de quienes tienen autoridad por sus niveles éticos y morales. Deben entender que el Corán está hablando que primero se debe obedecer a Dios, luego al Profeta (BP), y luego a aquellos que sean como fueron imam Abu Bakr, u Omar, o Ali, que sostuvieron el peso moral y la autoridad establecida por Dios y el Profeta (BP). Estas son el tipo de personas a las cuales tú deberías recurrir para resolver tus confusiones y tus preguntas. El versículo no habla de obedecer a personas como Muhammad bin Salman, o Sisi. Si tú puedes encontrar, en tu época, un equivalente a aquellos que sostuvieron la autoridad moral establecida por Dios y el Profeta (BP), son a estos a quienes debes recurrir.
Noten que luego el versículo te habla sobre potenciales desacuerdos, pero no solo desacuerdos con respecto a quién recurrir, sino que se refiere a si luego de recurrir a dicha autoridad terminas confundido o conflictuado, o con desacuerdo sobre cualquier aspecto, y el versículo te indica que debes entender que el marco de referencia constitucional para resolver la situación es el establecido por Dios, y luego por lo deseado por el Profeta (BP). La autoridad, ya sea de Ahlul-Bait o de los eruditos piadosos, son meramente derivativas; deben obedecerse en la medida en que nos expliquen o nos representen la voluntad de Dios a priori, y, en segundo término, la voluntad del Profeta (BP). Ese es el ancla gravitacional moral.
Desde los tiempos en que los omeyas tomaron el poder, desde el primer califa omeya: Muawiyah, lucharon contra esto. Cuando Muawiyah tomó el poder literalmente traía a los eruditos a su presencia y les decía: “sepan que la expresión “úlil-amri minkum” se refiere a mí”. Si el erudito se manifestaba en desacuerdo con él, Muawiya lo enviaba a prisión, lo torturaba, y algunas veces fueron ejecutados. Pero hubo muchos eruditos que se corrompieron para salvar sus vidas, o para tener un buen pasar, y no quisieron sostener el principio que transmite el versículo diciéndole a Muawiyah, o a Yazid, o a Malik bin Marwan, o a quién sea, que el versículo no habla de los gobernantes del Estado.
Lamentablemente a los musulmanes no se les enseña esto, y nuestros niños crecen sin conocer el enorme número de eruditos piadosos que sacrificaron sus vidas defendiendo el significado correcto de este versículo, como Hishr bin Adil, el compañero del Profeta (BP) del cuál hablamos antes, que se resistió absolutamente a conceder que el versículo se refería a Muawiyah.
Cuando una comunidad, como la ummah musulmana, no tiene memoria, esto es precisamente lo que pasa. Por eso viene alguien y en un discurso de los viernes lee este versículo y los llama a todos a obedecer y seguir a sus gobernantes, y luego mezcla esto con ese hadith inventado que dice que el Profeta (BP) indicó que había que obedecer a los gobernantes aunque fueran injustos y opresores. Entonces mezclan todo esto y lo que ellos generan es la imagen de un islam intolerable y repugnante, porque ¿qué tipo de religión es esta que te dice que obedezcas a un gobernante injusto, que aceptes las injusticias, y que te sometas a ellos?
Ahora, fíjense en lo que viene en el próximo versículo.
Sigue la sura,
(60) ¿NO HAS VISTO a aquellos que dicen creer en lo que se ha hecho descender sobre ti, [Oh Profeta,] y en lo que se hizo descender antes de ti, [y sin embargo] quieren recurrir al arbitraje de los poderes del mal --a pesar de que se les ha ordenado rechazarlo, ya que Satán sólo busca que se extravíen irremediablemente?
El versículo 60 nos indica que observemos a aquellos que declaran que creen en el Profeta (BP) y en todos los profetas, pero ¿cuál es el fallo fundamental de las personas que indica el versículo? Es que sus marcos de deferencia, a lo que le dan autoridad, no es "amaanaat", no es la justicia, no se basan en Dios, ni en el Profeta (BP), ni en los ejemplos morales de la divinidad (Rabbaniya), sino que, en última instancia, se someten a "taguut", a la injusticia y la opresión.
Luego de leer esto, ¿cómo podría Dios haber aclarado, mejor y más claro, de qué se trata la expresión “úlil-amri minkum”?
¿Qué significa aceptar el juicio de "taguut"?
Antes de responder esta pregunta déjenme mostrarles lo que pasó en las tradiciones islámicas. Como ya les dije, han existido muchas instituciones con poder que han tenido el interés de neutralizar el poder moral de estos versículos. Les mencionaré algunas de las más impresionantes tradiciones inventadas sobre este versículo 60.
Un reporte indica que un hombre llamado Al-Yallas ibn Samit junto a otros, habían tenido un desacuerdo con respecto a algo, y frente a ello decidieron que necesitaban un árbitro porque ellos no podían resolver el asunto. Ellos decidieron ir donde un hombre llamado Barza Aslami, que era un rabino judío, para que arbitrara su caso. Entonces el reporte indica que este versículo 60 fue revelado para mencionar lo realizado por estos hombres, porque en lugar de ir donde el Profeta (BP) ellos decidieron ir donde un rabino, y por esa razón ellos prefirieron someterse a “taguut”.
Hay otro reporte que dice que ibn Zubair y un nativo de Medina tuvieron un desacuerdo en relación a unos derechos de agua de una vertiente, y ellos finalmente decidieron ir donde el Profeta (BP) para que resolviera sobre la disputa. El reporte indica que el Profeta (BP) juzgó y que su veredicto fue tal que no le gustó al hombre nativo de Medina, y se negó aceptarlo indicando que el Profeta (BP) tenía sesgos a favor de su primo. Eso lo dijo porque ibn Zubair y el Profeta eran originarios de La Meca y ambos tenían ancestros similares.
Hay otro reporte que es más extremo. En él se indica que dos hombres tuvieron un desacuerdo y ellos fueron llevados a la presencia del Profeta (BP) para que juzgara entre ellos. El reporte indica que el Profeta (BP) juzgó y que uno de los hombres dijo que no iba aceptar el juicio del Profeta (BP) porque no le había gustado. El reporte indica que Omar ibn Al Jattab, que estaba presente en el juicio, asesinó al hombre que rechazó el juicio, y que el Profeta (BP) no condenó lo que hizo Omar.
Ahora, ustedes podrán imaginar que este tipo de reportes, especialmente el último, es el tipo de reportes que los islamofóbicos usan prolíferamente para confundir a los propios musulmanes.
Por otra parte, tal vez ustedes ya no se sorprendan que les diga que cuando ustedes investigan este último reporte encuentran que uno de sus principales transmisores originales fue un famoso hombre que fabricaba hadith a favor de los déspotas.
En la primera narración también encuentras en su cadena de transmisión personas que estuvieron cercanamente aliadas a los proyectos autoritarios asociados a las dinastías que gobernaron el imperio islámico. Cuando lo omeyas llegaron al poder, ellos reclamaron ser los califas de Dios en la tierra, y ellos deseaban reclamar por ello una autoridad absoluta, y por lo tanto generaron un grupo de transmisores de hadith favoritos, ¿por qué?, porque esas fueron personas que estuvieron transmitiendo hadith que finalmente, o neutralizaban el impacto revolucionario del Corán, o abiertamente defendían el poder monárquico absoluto.
Ahora, aun cuando muchos de esos hadith y transmisores fueron aceptados por Bujari, por Tirmidi, y otros, en mi opinión nos son aceptables. No los acepto porque ellos fueron favorecidos por el Estado, mimados por el Estado, abrazados por el Estado, no porque ellos fueran grandes eruditos, sino porque ellos eran apologistas de los proyectos autoritarios. ¿Cómo puede alguien llegar a aceptar estos hadith y a sus transmisores como creíbles y confiables?
Incluso la segunda tradición, la de ibn Zubair, tiene en su cadena de transmisión personas que rechazaban a ibn Zubair, que no les gustaba ibn Zubair.
Por otra parte, generaciones de eruditos, que tampoco aceptaron estas tradiciones, ya sea como ocasión de la revelación o por su contenido, dijeron que efectivamente en los tiempos del Profeta (BP) hubo mucha gente que declaró convertirse al islam, que fueron donde el Profeta (BP) e hicieron la declaración correspondiente, pero mucho de ellos o no fueron sinceros en relación a su conversión, o fueron sinceros pero ellos luchaban contra sí mismos en relación al proyecto de justicia que traía el Corán.
Tenemos en las tradiciones toneladas de reporte sobre casos de este tipo. En esos reportes se muestra que hubo personas que realizaron una especie de tácticas para retrasar sus acciones, pues decían: “sí, está bien, está bien, yo le daré a los huérfanos sus derechos, y daré apoyo a los sin hogar, pero por ahora tengo algunas circunstancias que me lo impiden”. Pero el Corán una y otra vez confronta a este tipo de personas y los expone, y les dice que su problema es uno del tipo fundamental, un problema fundamental del cual ni siquiera se dan cuenta, y les indica que su problema es que ellos son aún débiles frente a la injusticia que lleva a la opresión.
¿Cuál es tu peor “taguut”? Tu ego.
¿Cuáles son otros de tus “taguut”? Cada vez que te sometes a un déspota y a un opresor, tú te estás sometiendo a “taguut”.
La ignorancia es “taguut”. Cada vez que tú te sometes a la ignorancia, tú te estás sometiendo a “taguut”.
Entonces el Corán viene y nos dice que en realidad tu verdadero juez en la vida, a quien realmente te sometes, no es Dios, ni el Profeta (BP), ni ejemplos morales como el Imán Alí (Que la Paz de Dios sea con él), que estos no son tus ejemplos morales, y que en realidad te sometes a “taguut”.
El Imán Al Qai-iam dijo que si deseabas comprender el "taguut", debes entender que "taguut" es como la piel superficial de Shaitán. Es como si dentro de cada “taguut” estuviera shaitan sentado en el centro de él. “Taguut” es todo aquello que en su centro tiene la maldad, lo demoniaco, a shaitán.
Cuando tu ego siente celos y envidia, cuando tu ego quiere cosas solo para él, cuando sucumbes a cualquier fuerza demoniaca, incluyendo toda forma de opresión e injusticia, eso es “taguut”.
Es por todo esto que Dios dice luego en el versículo: “a pesar de que se les ha ordenado rechazarlo, ya que Satán sólo busca que se extravíen irremediablemente”. Es decir, en el corazón de todo esto está satán.
La idea misma de “taguut”, como ya veremos más adelante en esta sura, es también crítica para otro concepto que nos presenta el Corán, y este es el de los desempoderados.
Sigue la sura,
(61) Y cuando se les dice: “Venid a lo que Dios ha hecho descender, y al Enviado,” ves a los hipócritas apartarse de ti con aversión.
(62) Pero, ¿qué [será de ellos] cuando les sobrevenga la desgracia [en el Día del Juicio] por lo que han cometido en este mundo --y entonces vendrán a ti, jurando por Dios: “Sólo queríamos hacer el bien y buscar la concordia”?
(63) De esos, Dios conoce todo lo que hay en sus corazones; mantente apartado de ellos, amonéstales y háblales de sí mismos de forma grave e incisiva:
Estos versículos nos muestran una reflexión sobre la realidad, que no es como a menudo se enseña, de las personas que se convirtieron al islam en la época del Profeta (BP). Muchos tienen esa imagen idílica de que, luego de convertirse, todas esas personas tenían sentimientos suaves y no generaban problemas, pero no fue así. A muchos de ellos les costó bastante aceptar y alinearse con los cambios revolucionarios que trajo el islam consigo.
Se nos habla de aquellos que estaban presente en Medina y que se declaraban musulmanes, y que el Corán los describe como los “hipócritas”, y se nos indica que cuando se les mostraron todos los cambios que proponía esta sura, ellos se resistieron con aversión.
El versículo 62 nos indica lo que sucederá con esa gente en la otra vida, y a menudo nosotros no hacemos una pausa para reflexionar sobre este tipo de narrativa coránica, aun cuando es extremadamente significativa para todos nosotros. El Corán nos habla de una calamidad que caerá sobre ellos por las decisiones que realizaron durante sus vidas. Algunos intérpretes han indicado que la calamidad que les sobrevendrá es una referencia a una calamidad en la otra vida, pero en realidad esto podría tener un significado dual, efectivamente una calamidad en la otra vida, pero también una calamidad en esta vida por haber fallado en el proyecto moral. En otras palabras, el haber fallado en detener la continuación del ciclo de injusticia y opresión.
El Corán luego nos alerta de algo que es muy importante, y es que estas personas se habían convencido a sí mismas que eran personas con buenas intenciones, eran personas que decían: “bueno, tú sabes, nosotros hacemos lo que podemos”. Pero el Corán nos dice que para ellas, finalmente, su verdadero dios era el “taguut”, su verdadero sistema de autoridad y deferencia no eran los principios éticos y morales divinos, no era anclar sus vidas a la justicia, no era entender la vida como un fideicomiso de “amaanaat”. Lo que ellos querían era mantener la vida que tenían con los menores cambios posibles en sus vidas, ellos querían mantener la forma como se relacionaban unos grupos de personas con otros, querían evitar los proyectos que implicaran una justicia sustantiva, y evitar cambios sustantivos en los principios éticos y morales. No querían nada de esto porque ellos estaban principalmente interesados en ellos mismos por sus propios intereses.
Luego el Corán nos muestra la excusa que daban: “Sólo queríamos hacer el bien y buscar la concordia”, pero ¿qué tipo de concordia buscaba esta gente? Lo que está diciendo el versículo es que ellos no querían desafiar, no querían alertar, no querían herir egos. La razón por la que estas personas no lograron transformarse es porque no querían hacer el tipo de demandas que fueran perturbadoras para otras personas en situaciones similares como ellos, personas privilegiadas. Demandas que para ellos también eran perturbadoras. Como compartir parte de la herencia con la gente que ha trabajado en la casa en lugar de dejar esa parte de la herencia en la familia, porque los parientes se pondrían enojados y dirían: “¿pero por qué debemos compartir nuestra herencia con esta gente?”, y entonces estas personas frente a esa situación, para no perturbar a los demás, decían: “bueno, está bien, evitemos esto, repartamos la herencia en la familia”. En aquellos tiempos, al compartir la herencia de la familia con las mujeres, los hombres apegados a la cultura preislámica dirían: “¿qué es esto? ¿acaso vamos a mal gastar el dinero dando parte de la herencia a las mujeres que se la llevará a otra tribu si se casan con un hombre que no sea de esta tribu?”. Todas estas decisiones molestaban a mucha gente, y estas personas no estaban dispuestas a generar esa molestia por seguir el mensaje divino, y por ello dirán como indica el Corán: “Sólo queríamos hacer el bien y buscar la concordia”. Su escusa será: “pero si no queríamos herir los sentimientos de las personas, y ¿ahora estamos en problema por eso?”, y la respuesta de Dios será: “Sí, porque lo requerido era seguir MI mensaje”.
Ahora noten, ¿qué es lo que Dios le indica al Profeta (BP) que debe hacer en relación a esta debilidad de estas personas? No le dice que los lleve a prisión, ni que luche contra ellos, ni que los avergüence, ni que los ridiculice. Lo que Dios le indica en primer lugar es que solo ÉL conoce lo que hay en los corazones de esa gente, y luego le dice que los deje solos, que se aparte de ellos, y que les haga una buena y directa advertencia de su situación, y que cuando les hable lo haga de una manera que los exponga ante sí mismos del ser humano que realmente son. No es exponerlos ante otras personas para avergonzarlos, sino ante ellos mismos, porque Dios sabe que esas personas tienen hipocresía en sus corazones y están dando excusas para no cumplir con SU mandato.
Dios le dice al Profeta (BP) que esas personas no son quienes lo apoyarán en el cambio social que busca el mensaje del Corán, y es por ello por lo que le indica que se aleje de ellos, esa gente definitivamente no era como el imam Ali, o Abu Bakr, u Omar, no era gente que llevaría ni promovería el cambio, pero Dios le dice al Profeta (BP) que él sí les debe decir la verdad. Es como si Dios le hubiese dicho al Profeta (BP) que no podía responderle a esta gente diciéndoles: “bueno, está bien, Dios los entenderá”, sino que debía decirles: “ustedes son débiles, ustedes tienen una fe débil, ustedes están sometidos al “taguut”, a la injusticia que lleva a la opresión, y yo se los estoy advirtiendo, lo que elijan es su responsabilidad”.
Solo en el Corán ustedes pueden encontrar estas sutilezas. Entonces piensen ahora en aquellos que quieren interpretar el versículo 59 como un llamado a obedecer a quienes tienen el poder de gobernar el Estado, bueno, toda la dinámica y trayectoria de todos estos versículos sencillamente no hacen sentido con esa interpretación, porque en todos ellos se está haciendo referencia a una autoridad ética y una educación moral, no a un poder coercitivo. Incluso cuando Dios le habla al Profeta (BP), porque no le dice que a esas personas que no lo obedecían, los arrestara y los llevara a prisión, ni que los torturara, sino que le dice que él les debe decir la verdad, que él tiene una deuda con ellos, y que esa deuda es decirles la verdad, y que luego se aleje de ellos.
¡El Corán es realmente impresionante!
Sigue la sura,
(64) pues nunca hemos mandado a un enviado sino para que fuera obedecido con la venia de Dios. Si entonces, después de haber sido injustos consigo mismos, hubieran venido a ti y hubieran pedido el perdón de Dios --y el Enviado hubiera pedido también que fueran perdonados-- habrían hallado con toda certeza que Dios acepta el arrepentimiento y es dispensador de gracia.
En los momentos en que estos versículos eran revelados, en aquella sociedad de Medina, los musulmanes que habían adherido completamente al mensaje del islam y a su proyecto de transformación eran una minoría.
Los hipócritas llegarían a un punto en el cual ellos sentirían la diferencia entre aquellos que se habían transformado en verdaderos compañeros del Profeta (BP), esos que estaban comprometidos con sus corazones y sus almas con el proyecto islámico, y la situación de ellos mismos, imbuidos en un universo de excusas y debilidades. Ahora, esta gente estaba acostumbrada a que quienes gobernaban ejercían coerción sobre las personas, como los reyes que decían: “si tú me obedeces estarás bien, pero si me desobedeces, te castigaré”. Esta gente había escuchado de los profetas bíblicos, y los profetas en la Biblia aparecen como reyes, y habían escuchado esto de los judíos, como por ejemplo el profeta Salomón (BP). Pero ellos veían a un Profeta Muhammad (BP) que era diferente, porque aunque Dios mismo les indicaba que eran unos hipócritas, porque aunque entre ellos había algunos que conspiraban contra el Profeta (BP), y aunque había otros que escuchaban las instrucciones del Corán y las ignoraban, el Profeta (BP) no fue tras ellos, y él confió en los que verdaderamente estaban comprometidos. Esta gente, los hipócritas, entendieron y creyeron que esta actitud del Profeta (BP) reflejaba debilidad, y sus demonios comenzaron a susurrarles para que se preguntaran a sí mismos: “bueno, ¿y dónde está el poder del que habla?, ¿dónde está la autoridad que indica que existe?”. Entonces Dios viene y es como si les dijera: "El hecho de que se les permita ser, el hecho de que el Profeta (BP) no los persiga, no significa que este Profeta (BP) no sea totalmente obediente. Lo es, pero es la voluntad de Dios que los seres humanos, quienes forjarán o destruirán su futuro moral, vivan en la era de la voluntad y la elección. Así que, sí, él les da consejos y los deja ir, los deja ser. Si ustedes tienen algo de sentido común, correrían a él y le pedirían perdón a Dios y le pedirían a él que orara por ustedes, para que Dios los ayude a ser mejores seres humanos. Si no lo hacen, es vuestra culpa. Si tienen algo de sentido común, esto es lo que realmente desearían. Vendrían, confesarían su debilidad y dirían: "Oren por nosotros", porque descubrirían que Dios es, de hecho, el más misericordioso; Dios, de hecho, los ayudaría a superar sus propios errores".
Sigue la sura,
(65) ¡Pero no! ¡Por tu Sustentador! No creen [en realidad] hasta que no te hagan [Oh Profeta] juez de todo aquello en lo que discrepan, y no encuentren en sus corazones obstáculo alguno para aceptar tu decisión y se sometan [a ella] por entero.
(66) Pero si les hubiéramos ordenado que sacrificaran sus vidas o que abandonaran sus hogares, sólo unos pocos lo habrían hecho, --aunque, si hicieran aquello a lo que se les llama, ciertamente, hubiera sido mejor para ellos y les habría fortalecido [en su fe], (67) y les habríamos dado, de Nuestra gracia, una magnífica recompensa, (68) y ciertamente, les habríamos guiado por un camino recto.
Luego Dios les indica que deben comprender cual es el tipo de compromiso y resolución que es requerido para este proyecto islámico, porque esta gente también se preguntaba: “bueno, pero ¿qué es lo mínimo que Dios requiere de nosotros para decir que realmente creemos?”. Dios les indica que si quieren saber cuál es el estándar para ser piadosos, deberían saber que ese es el punto en el que cuando se les diga que algo es lo correcto, no sientan desagrado ni infelicidad por tener que hacer lo correcto.
Así que, sí, Dios exige que actúes contra tu instinto básico de acomodarte y, a veces, debes molestar a la gente para que hagan lo correcto. Pero si te preguntas, ¿cuál es el obstáculo que podría impedirme hacerlo? El obstáculo sería que dijeras: "¿Esto es lo que Dios me dice que es correcto? ¡uf!, no quiero hacerlo, de hecho me disgustará hacerlo". Porque el desagrado te lleva a justificar lo que está mal para ti mismo.
Ahora, esta gente ya había recibido las suras La-Vaca y Al-‘Imran. Recuerden que en sura La-Vaca Dios les habla a los judíos y les dice cómo algunos de ellos habían fallado en portar el pacto que se les había otorgado, y en dicha sura Dios nos dijo que si a estos israelitas se les dijera que se suicidaran, como el sacrificio máximo, no lo habrían hecho. En el versículo 66 encontramos la misma referencia, y es como si Dios les dijera: “el tipo de compromiso que debiera tener tanto Muhammad (BP) como sus seguidores, es el tipo de compromiso en el cual tú estaríais dispuestos a sacrificar tu vida y abandonar tu patria y tus propiedades". Esto es una clara referencia a la disposición de enfrentar las guerras y batallas, y a aquellos que ya habían realizado el sacrificio de la emigración desde La Meca a Medina. Entonces Dios le está diciendo a esta gente que reflexionen, porque tenían en su tiempo, a su vista, gente que realmente había hecho y hacía estos sacrificios, y que entonces se pregunten sobre la razón por la cual no pueden ser como ellos, y que se pregunten entonces sobre el nivel real de compromiso que tienen con el proyecto del islam, y que entonces se pregunten qué están verdaderamente dispuestos a sacrificar.
¿Cuál es el nivel de tu compromiso? ¿Qué estás dispuesto verdaderamente a sacrificar? En tu lucha con “taguut”, la injusticia que genera opresión, con tu ego, y con las otras fuerzas opresivas que existen en la vida, ¿de verdad te preguntas si estás dispuesto a renunciar a tu vida o a todo lo que posees, incluyendo tu patria, si lo que se te exige es renunciar a ella? Si la respuesta, y solo tú puedes responderla y solo Dios conoce la verdad, es "no", no es de extrañar que estés fracasando en este proyecto moral, no es de extrañar que caigas en la hipocresía. Es por ello por lo que el versículo 66 indica que solo unos pocos lo habrían hecho.
Siempre he encontrado fascinante que el Corán nos diga, en esta parte, que unos pocos de ellos lo habrían hecho, es decir, había un pequeño porcentaje entre ese tipo de personas que en realidad tenían el potencial, y que estaban a un pequeño paso de transformarse. Era como si les faltaba hacer la reflexión necesaria y hacerse la pregunta correcta, es como si ellos hubiesen pensado para sí mismos:” bueno, ¡para poder poner mi cabeza en orden debo estar dispuesto a sacrificar mi vida!”, esa reflexión podría haber gatillado en ellos el inicio de su proceso de transformación para alinearse con el proyecto del islam. De esos el Corán nos indica que había solo unos pocos de ellos, esos que estaban a un paso de aquello, pero la mayoría de ellos nunca haría esa reflexión para obtener una respuesta, o si hubieran realizado la reflexión y se hubieran realizado la pregunta, su respuesta hubiese sido que no era necesario ser tan extremista en la creencia, que no era necesario tanto sacrificio.
La naturaleza del ser humano es siempre decir: “Bueno, ya sabes, ¿no he dado suficiente?, ¿no me he sacrificado lo suficiente?”. Con este tipo de actitud no ocurren las revoluciones morales y éticas.
El versículo 66 nos muestra que cuando las personas se hacen a sí mismas las preguntas difíciles, y cuando son capaces de darse las respuestas honestas a esas preguntas difíciles, entonces puede que el proceso mismo de descubrir la moralidad divina comience a desplegarse. Preguntas como: ¿qué tan profundo es mi compromiso?, ¿Qué tan clara es la visión de mí mismo y lo que debo llegar a ser? Cuando esto sucede, todo aquello que te parecía como un gran sacrificio, como dar su parte al huérfano, dar la parte de la herencia a lo que han trabajado en la casa de quien dejó herencia, dar lo que le debes a los otros, cosas que te parecían grandes cosas por culpa de tu ego, comienzan a parecerte como pequeñas acciones que debes hacer. Es por ello por lo que los versículo 67 y 68 indican que si aquellas personas hubieran hecho eso, hubiesen sido guiadas por el camino recto y hubiesen obtenido una gran recompensa.
¿Ven la sinfonía de moralidad en toda la sura?
Comenzó con los principios éticos y morales, luego nos trajo algunas reformas específicas, luego nos volvió a una mirada de los principios, y luego nos llevó a la metodología misma del pensamiento moral.
Sigue la sura,
(69) Pues quienes obedecen a Dios y al Enviado estarán, junto a aquellos sobre los que Dios ha derramado Sus bendiciones: los profetas; aquellos que nunca se desviaron de la verdad; aquellos que dieron testimonio de la verdad [con sus vidas] y los justos: ¡que excelente compañía!
(70) Esa es la generosidad de Dios --y nadie posee el conocimiento que Dios tiene.
En el fondo este versículo te está preguntando: ¿cuál es la compañía que tú deseas?
Puedes llegar a tener esas compañías, pero para lograr tenerlas tú debes comprender que Dios y el Profeta (BP) deben ser tu verdadero marco de referencia.
Le enseñamos a nuestros niños que la expresión “obedece” es solo obedecer, pero al entenderlo de esa manera es una forma de empobrecer y despojar de su profundidad lo que el versículo nos quiere decir. No es la obediencia que Dios te dice que reces y tú lo cumples mecánicamente. La obediencia aquí es la internalización en tu ser de tu verdadero marco de referencia, es internalizar lo que valoras dar deferencia.
Puede ser que tú hagas todos los actos rituales, todos ellos, pero puede ser que eso no mueva nada profundamente en tu corazón, ¿tú crees que si esta es tu situación serás puesto en compañía de los profetas, los mártires, y los justos? La respuesta es: No. Pero por otro lado puede que en lugar de 20 oraciones al día hagas cinco oraciones diarias, puede que hagas solo las obligatorias, pero que las hagas de una forma en la cual Dios y el Profeta (BP) sienten como se mueve tu corazón. Bueno, esto es mucho mejor.
Entonces, ¿cuál es la compañía que tú deseas?
Una posibilidad es decir voy a hacer todo el esfuerzo posible, voy a jugarme por estar en la compañía de los profetas, los mártires, los justos; pero puede ser que finalmente logre algo menos que eso. Otra posibilidad, que es muy peligrosa, es que digas: “Bueno, estar en la compañía de ese tipo de personas es inalcanzable, entonces no saco nada con esforzarme y sacrificarme tanto porque nunca alcanzaría esa posición, así que no haré el máximo esfuerzo aunque reciba algo menos”, pero el riesgo es que hagas menos que el mínimo y obtengas menos de lo mínimo, y ahí estarás en problemas.
Tú debes entender que siempre estás sometido a algo. Estás sometido a las leyes de la creación, como la ley de gravedad, la ley del deterioro, te guste o no, pero tú también estás sometido a la ley del envejecimiento. La naturaleza de la creación es que tú siempre estás sometido, y entonces, si no estás sometido a Dios es porque estás sometido a algo distinto a Dios. En la mayoría de los casos las personas están sometidas a su ego, la forma natural de caer al “taguut” es caer ante el ego. Por lo tanto siempre estarás sometido, es algo que sucede, pero el asunto es que tengas consciencia de ello y en forma deliberada elijas ante quien te someterás. ¿Elegirás someterte a “taguut”, a tu ego, a lo demoniaco, a lo que carece de lo divino, o a Dios? ¿Lucharás y te esforzarás por someterte a Dios?
Entonces no se trata de ser un imitador ciego de acciones de adoración sin tener comprensión de todo esto. Debes entender que tu corazón es un proyecto en el cual debes estar permanentemente trabajando, y que la purificación de tu alma es un proyecto con el cual siempre estarás involucrado, si haces esto, lo menos de lo menos que puedes tener en la otra vida es a tu mejor esfuerzo apelando por ti, puede que hayas fallado constantemente, pero al menos tu mejor esfuerzo apelará por ti, y Dios sabe que ese fue tu máximo esfuerzo.
¿Quién es mejor, alguien que siempre trabajó duro e hizo su mejor y máximo esfuerzo aunque su resultado final fue insatisfactorio, o alguien que nunca trabajó duro y que nunca hizo un mayor esfuerzo, y que parece una persona piadosa?
Pregúntense a ustedes mismos: ¿cuál es la naturaleza de la piedad?
Imaginen que alguien nació con la enseñanza de no pecar jamás, y vivió y murió sin pecar. Luego él llega al más allá y todo le fue fácil; nunca pecó porque nunca tuvo la tentación de pecar. Por otra parte imaginen a alguien que siempre tuvo la tentación de pecar, y que luchó contra ella, a veces con éxito y a veces con fracaso. ¿Qué recompensa Dios? Lo que Dios recompensa es el esfuerzo, la lucha, la deliberación, el trabajo duro. Sería sumamente injusto recompensar a quien nació sin tentación y nunca falló; eso no es un logro.
Ahora sura Al-Nisa’ gira en su temática para hablar sobre la guerra, pero aun seguirá tratando con el tema de los desafíos que confrontaban los musulmanes de Medina de aquellos tiempos.
Sigue la sura,
(71) ¡OH VOSOTROS que habéis llegado a creer! Estad siempre prevenidos contra el peligro, tanto si salís a combatir en pequeños grupos o todos juntos.
(72) Y, ciertamente, entre vosotros hay quien se queda rezagado, y si luego os ocurre una desgracia, dice: “¡Dios me ha agraciado, pues no estaba allí con ellos!” (73) Pero si recibís un favor de Dios, ese seguro que dirá --como si nunca hubiera existido afecto entre vosotros y él --: “¡Ojalá hubiera estado con ellos y hubiera tenido [parte en su] magnífico triunfo!”
¿De qué se está hablando en estos versículos?
Está hablando y describiendo una realidad. Hubo quienes llegaron a convertirse y ser musulmanes, pero la forma en que ellos interactuaban con lo que enfrentaba la comunidad, con los desafíos de la comunidad a la que pertenecían, con los problemas que se generaban tanto en las victorias como en las derrotas, era en si misma contradictoria con la idea de que ellos habían abrazado completamente a su comunidad. Efectivamente ellos habían realizado la declaración de la “shahada”, la declaración de fe, y eran oficialmente musulmanes, pero cuando ellos veían que se generaban los desafíos para ir a la guerra, ellos eran los más favorables a poner excusas para no ser parte de los que se sacrificaban, y de hecho se quedaban rezagados en ese sacrificio. Ellos daban todo tipo de excusas, como por ejemplo: “oh, mi hijo está enfermo”, “oh, mi esposa de pronto se puso muy enferma y estoy preocupado por ella, por favor Profeta (BP) pídele a Dios por ella”. No les estoy inventando tipos de excusas, sino que les estoy indicando las que aparecen en los reportes históricos, y el Profeta (BP) jamás le dijo a alguien que le iba a dar estas excusas: “Para de dar excusas y únete a la expedición militar”, aunque personalmente creo que el Profeta (BP) sí sabía que eran excusas, pero si él no lo sabía, Dios lo sabía. Frente a este tipo de excusas el Profeta (BP) les decía: “que Dios le de salud a todos”. Había otros que iban donde el Profeta (BP) y le decían: “oh, tengo una caravana con la cual estoy haciendo un negocio y está a punto de llegar, y si no estoy aquí ellos me van a robar hasta secarme, si no estoy aquí para asegurarme de que la caravana esté correctamente descargada y que la mercancía esté lista, me robarán, y luego mis hijos pasarán hambre. Profeta (BP), ¿me excusas para no unirme a la expedición militar?”. La respuesta del Profeta (BP) era el silencio, pero Dios sabía.
Ahora, cuando el resultado de la expedición no era bueno, esa gente, en reuniones cerradas, que no incluían a personas como imam Ali o Abu Bakr, porque esas personas no tenían esas conversaciones con los compañeros cercanos del Profeta (BP), esas personas decían: “oh, ¿saben?, yo tenía la sensación de que esta expedición no saldría bien?”, en otras palabras, pretendían convertirse en motivo de orgullo por lo sabios y sagaces que eran, y decían: “oh, yo sabía, si Muhammad (BP) estaba enviando de nuevo otra expedición a eso, yo hubiese preferido que él hubiese hablado conmigo, yo le hubiese dicho que no lo hiciera. Es por eso por lo cual yo no estaba ansioso por unirme a ellos. Sí, es verdad que le dije que mi hijo estaba enfermo, pero fue porque yo sabía que las cosas no saldrían bien”. Este tipo de conversación está en los registros históricos.
Los seres humanos son seres humanos, y ese es el mismo tipo de cosas que suceden en nuestros días, y especialmente entre aquellas personas que son egoístas y débiles.
Ahora, si las cosas iban bien, ellos decían, y nuevamente les advierto que les estoy dando ejemplos que están en los registros históricos, algunos de ellos decían: “oh, yo no me había dado cuenta de que esto sería una expedición importante, si ellos me hubiesen dicho que era importante, de cuán importante era, yo por supuesto que me hubiese unido a ellos, ¿y saben qué?, cualquiera que sea el éxito que hayan alcanzado, habrían logrado mucho más conmigo, les habría ido mucho mejor si yo hubiera estado allí, si el Profeta (BP) simplemente me hubiera hablado y me hubiera explicado de qué se trataba, qué se proponía”.
El clásico disparate de los seres humanos egoístas. Hace 1.400 años atrás ese tipo de excusas olían mal, y hoy en día también huelen mal. Por eso Dios los llamó: hipócritas. Personas que se mienten a sí mismo, mienten a Dios, y son hipócritas.
Esos hipócritas de Medina, fundamentalmente, no decían lo que decían por tener una verdadera pasión por su comunidad; eran individuos egocéntricos. Se trataba de si el fracaso o el éxito los hacían quedar bien o mal. No se trataba de una verdadera tristeza por el fracaso de su comunidad ni de una verdadera felicidad por el éxito de ella. Eso es lo que dicen estos versículos. Todo lo medían en función de cómo les impactaba a ellos. Es el yo en el centro, no la comunidad en sí. Entonces estos versículos los dejaron al descubierto, expusieron la forma en que reflexionaban.
Como veremos, más adelante Dios vendrá y les dirá: "Reflexionen sobre esto, porque verán que esto les deja todo al descubierto".
Sigue la sura,
(74) Así pues, que combatan por la causa de Dios quienes están dispuestos a dar la vida de este mundo a cambio de la Otra Vida: pues a quien combata por la causa de Dios, tanto si muere como si sale victorioso, le daremos una magnífica recompensa.
Este versículo nos muestra el asunto final, y es que el mandato de Dios es la disposición a sacrificarse. Cuando hay un llamado a las armas debes luchar por la causa de Dios y entender que si lo haces, tu compromiso tiene que ser con la recompensa de Dios, y que el objetivo es la victoria o el sacrificio máximo.
Cada sura tiene un núcleo, un corazón, una parte que es el corazón latiente de la sura, y a continuación llegamos a la parte que es el corazón latiente de sura Al-Nisa’.
Sigue la sura,
(75) ¿Y cómo podéis negaros a combatir por la causa de Dios y la de aquellos hombres, mujeres y niños oprimidos que imploran: “¡Sustentador nuestro! ¡Sácanos de esta tierra de gente opresora! ¡Danos, de Tu gracia, un protector! ¡Danos, de Tu gracia, un auxiliador!”
(76) Quienes han llegado a creer combaten por la causa de Dios, mientras que los que se obstinan en negar la verdad combaten por la causa de los poderes del mal. Combatid, pues, contra esos amigos de Satán: ¡ciertamente, el engaño de Satán es en verdad débil!
Estos versículos responden a las preguntas: ¿Por qué quiere Dios que luches?, ¿por qué hay que luchar?, ¿por qué hay llamados a las armas?
La lucha no le genera ningún beneficio a Dios, no le suma nada a Dios, no le agrega nada. Entonces, ¿qué significa luchar por la causa de Dios? Acá se nos dice que la lucha por la causa de Dios es la lucha por un propósito, y que el beneficio de esa lucha va a algo o alguien que es otro distinto a Dios. Acá los beneficiados son los desempoderados, los hombres, mujeres, y niños, que están oprimidos, y que imploran por salir de su situación.
Entonces, el objetivo de la lucha es beneficiar y servir el interés de hombres, mujeres y niños, que están siendo oprimidos. La naturaleza de la opresión es la más amarga sensación de la injusticia, por lo cual, quienes están oprimidos a menudo sueñan con ser liberados de su opresión. ¿Cómo ellos articulan sus sueños? Ellos a menudo suplican a Dios que permita que esa opresión termine, ya sea porque ellos puedan escapar de ella, o por medio del envío de un protector, alguien que llegue en su auxilio.
La manera en que los musulmanes modernos se aproximan a estos versículos es de una forma tal que dicen que estos versículos están hablando sobre la opresión en La Meca. Pero ustedes piensen sobre esto. Los versículos nos dicen que debemos luchar por la causa de Dios, es decir, luchar con el objetivo de ayudar a quienes están sufriendo opresión, y aquellos que están sufriendo opresión suplican y sueñan con salir de esa situación y que se termine, y para ello esperan o poder escapar o que Dios les envíe un protector y un auxiliador. Bueno, cuando esto se reveló la mayoría de los musulmanes ya habían emigrado de La Meca, y en ella quedaba un pequeño porcentaje de musulmanes, y las razones de las guerras en esos momentos no eran por permitir que esos musulmanes salieran de La Meca, es más, muchos de los musulmanes que permanecían en La Meca lo hacían por voluntad propia, ellos no querían salir de La Meca porque no querían hacer ese sacrificio. Entonces, tratar de interpretar que estos versículos se refieren solo al tema de los mecanos, no tiene ningún sentido.
Cuando ustedes se sumergen en todo lo que rodea esta sura, y especialmente de esta parte específica de la sura, ustedes pueden darse cuenta de que en ese momento el Profeta (BP), y quienes habían emigrado de La Meca, y quienes le habían dado soporte en Medina, se habían convertido en un símbolo del empoderamiento y la liberación de todo tipo de personas en toda Arabia, e incluso más allá de la región de Arabia, como por ejemplo en Persia, o en Abisinia. Un símbolo de liberación de personas que estaban bajo sistemas opresivos. Los musulmanes comenzaron a ser vistos como personas que por su naturaleza liberaban a otros.
En ese momento el Corán viene y reforzó esa idea, y lo veremos más adelante en los versículos asociados a la guerra, y les mostraré cómo todos los mensajes sobre ella suman, agregan, y complementan esta idea relevante.
Deben entender que la razón por la cual Dios llama a las armas, la razón por la cual los creyentes deben luchar esas batallas, no tiene nada que ver con los botines de la guerra, como ya se había establecido en suras anteriores, porque si lucharan por los botines de guerra entonces tu esfuerzo no tiene valor ante Dios. De hecho, el Profeta (BP) rechazó que lucharan junto a él aquellos que no entendían el objetivo del proyecto islámico, y es por ello por lo que cuando fueron los incrédulos que no se habían convertido a ofrecerle ayuda y soporte, él los rechazó.
Hay un asunto sobre este versículo que yo creo que trasciende el tiempo en el cual fue revelado. Aquellos que lo recibieron puede que no hayan estado en condiciones de comprender plenamente de qué se trataba, pero se trató esencialmente de una revolución ética. Es un mensaje sobre un modo de vida éticamente comprometido, una filosofía moral. Si esta filosofía moral recurre a la violencia, debe ser con fines de liberación coherentes con esta filosofía moral, de lo contrario la guerra es injusta. Es precisamente por eso que muchas de las primeras guerras e invasiones de los omeyas, que fue la primera dinastía, pero también las de la segunda dinastía, la de los abásidas, fueron rechazadas por Ahlul Bait, porque esas no eran guerras de liberación, eran guerras imperiales, eran guerras con el propósito de invadir.
La idea es que la guerra debe tener un objetivo moral claro: liberar a los oprimidos, porque los oprimidos no siempre podrán escapar de la opresión simplemente migrando, puede ser que dondequiera que migren siempre se enfrentarán a la misma opresión, pero por lo que realmente sueñan los oprimidos es por protectores, porque Dios actúa a través de los seres humanos, a través de ti.
En mi opinión, esto pone en tela de juicio muy seriamente las guerras tribales, las guerras nacionalistas, y las guerras que se generan por muchas otras razones. La guerra es un paso extremadamente drástico que necesita objetivos morales muy claros. La única guerra moral es la que se lucha para liberar gente oprimida, y por supuesto la guerra en autodefensa.
La razón por la cual al Profeta (BP) se le autorizó el uso de la fuerza fue porque sin el uso de ella la revolución ética y moral que estaba llevando a cabo no podría haber tenido éxito, o bien lo entendían y se unían a ello por los fines correctos, o bien había un problema entonces.
Luego el versículo 76. Se nos indica que luchar por “taguut”, por el reforzamiento de la injusticia que lleva a la opresión, nunca es consistente con luchar por la causa de Dios. El versículo nos yuxtapone la lucha por la causa de Dios por un lado, y la lucha por “taguut” por el otro. Entonces, aquellos que son verdaderos creyentes, no aquellos descritos como hipócritas por el Corán, sino los verdaderos creyentes, cuando ellos luchan no lo hacen por ganancias materiales, ellos no luchan para satisfacer su ego, ellos no luchan para ganar prestigio ni poder, ellos luchan por el camino de Dios. ¿Y qué acabamos de aprender sobre la lucha en el camino de Dios? Que es la lucha para ayudar a los oprimidos y desempoderados. Pero aquellos que no entienden lo que es luchar por la causa de Dios, ellos luchan por el bien de la injusticia que lleva a la opresión, por el bien de “taguut”.
Vean que la forma en que a menudo uno se aproxima a este versículo es que decimos: “bueno, está diciendo que todos los que lucharon con Muhammad (BP) estaban luchando por el camino de Dios, y que todos aquellos que estaban luchando contra Muhammad (BP) estaban luchando por el bien de “taguut””. Pero eso no es lo que el versículo está diciendo. Lo que está diciendo es que aquellos que realmente son creyentes son los que luchan por la causa de Dios. Entonces, podría ser que hubo personas que estaban luchando en el bando de Muhammad (BP) pero que no estaban luchando por el camino de Dios, hipócritas entre ellos.
Cualquiera que luche por una razón equivocada está luchando por “taguut”.
Desafortunadamente, muchos comentadores del Corán, especialmente aquellos que vivieron en períodos del imperio y que por ende escribían bajo su sombra, ignoraron estos aspectos. Sin embargo, ustedes pueden encontrar al interior de las tradiciones islámicas pensadores moralistas que aun preservaron el significado prístino original de estos versículos. Ellos indican en sus escritos que muchas de las guerras declaradas en nombre del islam fueron en realidad batallas en nombre de “taguut”.
Muchos de los reportes históricos que exponen los objetivos injustos y opresores de la violencia cometida, provienen de Ahlul Bait, eso es innegable. Desafortunadamente los musulmanes sunnitas a menudo, en su celo por oponerse a los musulmanes shiitas, ignoran las tradiciones generadas por los imames de Ahlul Bait, pero cuando miras y estudias las tradiciones de Ahlul Bait y lo que ellos dijeron sobre las guerras, y lo que dijeron sobre lo que era una guerra legítima y una guerra ilegítima, es innegable lo que dijeron. Es por ello por lo que el califa omeya llamado Abdul Aziz, que fue el único califa piadoso de esa dinastía, cuando llegó al poder suspendió todas las invasiones y las guerras asociadas, y lo hizo porque él sabía que ellas tenían propósitos opresores e injustos.
El proyecto coránico estuvo por delante de su momento histórico, exigía a su pueblo lo que históricamente no pudo cumplir tras la muerte del Profeta (BP). Estaba más allá de su capacidad, pues estaban limitados por sus circunstancias históricas. Por eso es muy peligroso limitar el proyecto coránico a la época dorada del Profeta (BP) y de los califas bien guiados, ya que el proyecto coránico trasciende con su moralidad las limitaciones del Profeta (BP). Cuando alguien para justificar algo dice: "Bueno, pero los compañeros lo hicieron", eso no es correcto, debemos comenzar con el Corán y luego evaluamos lo que hicieron los compañeros a la luz del Corán; no debemos evaluar lo que el Corán exige a la luz de lo que hicieron los compañeros.
El Profeta (BP) hablaba como un “super humano” cuando él estaba recibiendo la revelación, pero el resto del tiempo era un ser humano que estaba embebido en su momento epistemológico, mientras que el Corán como revelación, trasciende su momento histórico. No hay límite al poder moral del Corán. Es por ello por lo que las lecciones morales del Corán me han convencido de que la esclavitud hoy en día es un pecado aun cuando no lo fuera en los tiempos del Profeta (BP).
El Profeta (BP) hizo lo que pudo hacer dentro de los límites del sistema de conocimiento de su época, pero el Corán no tiene límites. Es un texto con un poder ilimitado.
La ironía de esto es que existen personas que dicen que se oponen a la historización del Corán, pero lamentablemente ellos son ignorantes de la historia, porque no entienden que la comprensión de los aspectos históricos del Corán es algo crítico para entender el poder moral que está más allá del contexto histórico. Estudiamos la historia para comprender las limitaciones de la historia y no las limitaciones del Corán.
Noten que en el versículo 76 Dios hace un paralelo entre luchar por el “taguut” y ser un amigo y un aliado del demonio. Esto porque la guerra, a menos que ella sea luchada por un propósito claramente moral, es una moral demoniaca. La violencia es algo demoniaco, a menos que ella tenga objetivos morales muy claros. Por otra parte, también es inmoral dejar sufrir a la gente que está siendo oprimida, o dejarse oprimir sin defenderse, porque lo demoniaco celebra cuando las personas solo aceptan la supremacía de lo demoniaco.
Siempre se debe tener consciencia que la carencia de una auto vigilancia moral en el caso que se deba aplicar la fuerza es algo extremadamente peligroso, porque fácilmente la persona puede deslizarse hacia lo inmoral.
Sigue la sura,
(77) ¿NO HAS VISTO a los que se les dijo: “Refrenad vuestras manos, sed constantes en la oración, y pagad el impuesto de purificación”? Tan pronto como se les ordena combatir [por la causa de Dios], algunos de ellos temen a los hombres como se debe temer a Dios --o aún más-- y dicen: “¡Oh Sustentador nuestro! ¿Por qué nos has ordenado combatir? ¡Si tan sólo lo hubieras pospuesto un corto plazo!”
Di: “Breve es el disfrute en este mundo; mientras que la Otra Vida es mejor para los que son conscientes de Dios --ya que ninguno de vosotros será tratado injustamente en lo más mínimo.
¿De qué nos está hablando este versículo?
Nos habla de una situación muy común en la vida real y que se estaba dando en Medina. Había una cantidad de personas que se habían convertido al islam, pero a pesar de ello y con el Profeta (BP) viviendo entre ellos, empezaron a tener conversaciones brabuconas, y decían cosas como: “Bien, estamos listos para hacer grandes y heroicas cosas en las batallas”, y se apresuraban a presumir de sus derechos.
Lo que se les dijo en ese momento, a estas personas, es que en lo que debían centrarse era en convertirse en buenos musulmanes primero, no que alardearan y hablaran sobre participar en guerras, sino que lo que Dios esperaba de ellos es que se concentraran en la oración y el zakat, en practicar el islam correctamente, y en sacrificarse financieramente. Pero luego, como quedó claro en sura Al-‘Imran y en la revelación de esta sura, el versículo les indica que la lucha no se trata de botines de guerra, que la lucha no se trata de mostrar cómo son sus habilidades con la espada, que la lucha ni siquiera se trata de ti, sino que la lucha se trata de un principio de liberación de los oprimidos.
Lo que nosotros a menudo ignoramos en la realidad de la vida del Profeta (BP) es que algunos de los musulmanes se acobardaron ante la idea de la guerra, y todas sus bravuconerías se evaporaron, y luego comenzaron a quejarse y a cuestionar las razones por las cuales ellos deberían ir a la guerra. Otro grupo de personas, cuando se dieron cuenta que todas las reglas de la época preislámica habían sido eliminadas por el islam, comenzaron a objetar la idea de ir a la guerra. Había un tercer grupo de personas que decían que ellos solían ser árabes que pertenecían a una tribu, y que reclamaban sus derechos, y que ellos entendían que las guerras eran por asuntos de disputas tribales, y se quejaban de que después de hacerse musulmanes ellos empezaron a estar relacionados con gente empobrecida y sin poder. Su identidad ya no tenía que ver con los hermosos caballos que poseían o con la cantidad de camellos que tenían, y de la hermosura de sus mujeres. Se quejaban de que todo eso había quedado en el pasado, y que ahora estaban preocupados que había unas personas oprimidas y que ellos de alguna manera estaban conectados con esas gentes. Entonces, este tercer grupo de personas empezaron a quejarse y a decir que ellos no querían ir a luchar por esas razones, esas de ir a liberar gente que estaba oprimida.
Cuando las quejas de estas personas llegaron a oídos del Profeta (BP) algunos de los compañeros se pusieron furiosos, y le cuestionaron a esta gente que después de todas las batallas que habían tenido, y luego que los objetivos y las razones para ir a la guerra estaban claros, ellos estuvieran generando alborotos. Entre esa gente había algunas personas nativas de Medina que incluso habían jurado lealtad al Profeta (BP) cuando él inició la emigración desde La Meca. Algunos de los compañeros del Profeta (BP) abogaron por una línea dura hacia estos individuos, incluso algunos de ellos le indicaron al Profeta (BP) que debía obligar a ir a la guerra a los que le habían jurado lealtad. Frente a esto el Profeta (BP) habló con esa gente y les dijo: “No deseo que ustedes luchen junto a nosotros”. Imagínense ustedes aquello, el comandante a cargo, en esas circunstancias, le dijo tal cosa a esa gente. ¿Qué hubieran hecho ustedes?
Lo realizado por el Profeta (BP) puede parecernos algo bastante radical. Sí, él no quiso que gente que no entendía el propósito de la guerra luchara a su lado, y eso significó menos gente en el ejército de los musulmanes, y por lo tanto un mayor riesgo de perder la batalla. En retrospectiva, cuando miramos hacia atrás y estudiamos esta historia, lo que realmente vemos es al Profeta (BP) creando la ummah de los musulmanes, porque él debía dejar claro quiénes eran los que entendían realmente de qué se trataba esta fe, quiénes estaban verdaderamente dispuestos a dar testimonio de Dios, y debía dejar claro para siempre qué significa estar del lado y en el camino de Dios. Dicho de una manera distinta, quizás no se pueda hacer nada para enseñar a todos a no ser hipócritas, los hipócritas serán hipócritas, pero el grupo que desea seguir el camino recto no puede permitirse estar confundido entre quién es un verdadero musulmán y quién es hipócrita, porque ese grupo es el que creará la columna vertebral del islam.
No fueron las masas las que crearon la columna vertebral del islam, y la trayectoria de la historia islámica lo demuestra a la perfección. Mientras las masas cometieron estupideces atroces, como asesinar a Osman, incluso participar en el asesinato de Al-Hussein, y finalmente apoyar al responsable de la muerte de Al-Hassan, la columna vertebral de la ummah musulmana fue ese grupo central que comprendió lo que significaba estar del lado de Dios.
Sigue la sura,
(78) Dondequiera que os halléis, la muerte os alcanzará --aunque estéis en torres elevadas.”
Sin embargo, cuando les ocurre algo bueno, dicen algunos: “Esto viene de Dios”; pero cuando les ocurre algo malo, dicen: “Esto viene de ti [Oh prójimo]”
Di: “Todo viene de Dios.”
¿Qué le pasa a esta gente que no alcanzan a comprender la verdad de lo que se les dice?
En la primera parte del versículo se nos indica que, si la voluntad de Dios es que mueras en un momento determinado, la muerte te encontrará en ese momento determinado de una o de otra forma. Todos aquellos que evitaban ir a la guerra, y que no morían en ella, creían que habían evitado la muerte por su determinación, lo cual es falso. Además creían que el haber evitado la muerte era algo bueno, lo cual en realidad podría ser algo malo si al vivir más se cometieron más pecados.
Luego el versículo nos habla de ese comentario que cuando sucede algo bueno la gente dice que eso viene de Dios. El significado de esto es que cuando las cosas suceden dentro de lo esperado, la gente tiende a creer que ello es una indicación que la relación entre ellos y Dios es buena. La forma en que este tipo de personas comprende a Dios está completamente sujeta a sus deseos. Son personas que perciben como el deseo de Dios lo que coincide con sus deseos, y en esas circunstancias son felices y dicen que todo va bien entre Dios y ellos. Pero cuando las cosas no salen como ellos quieren, y sucede algo que no concuerda con lo que quieren, no piensan en cómo Dios los puede poner a prueba, ni piensan en cómo Dios les puede hace sufrir las consecuencias de sus decisiones, ni en cómo Dios los reprende y castiga, sino que proyectan lo sucedido no como algo que provenga de ellos mismos o de Dios, sino como una culpa de quienes los rodean.
Algunas personas malinterpretan este versículo e indican que se refiere a que esas personas culpaban al Profeta (BP) de cualquier cosa negativa que les sucediera, pero no es así, este versículo no está hablando de eso. El versículo está hablando de personas que tienen una tendencia psicológica y unas almas cobardes, de seres humanos indecisos para seguir el camino de Dios. Seres humanos que cuando las cosas van bien aman a Dios, pero cuando las cosas se ponen duras y difíciles, empiezan a sospechar que Dios quiere que hagan lo que ellos no quieren, y su excusa es: "Bueno, no es Dios quien quiere que alimente a los pobres y huérfanos, es esta o aquella persona la que dice eso; y tampoco es Dios quien quiere que vaya a la batalla a defender a los débiles; en realidad, es solo la opinión de aquella persona". Vemos, entre los seres humanos, este comportamiento constantemente. Pero Dios viene y les pregunta: “¿Qué le pasa a esta gente que no alcanzan a comprender la verdad de lo que se les dice?”.
¿Por qué este tipo de personas están tan incapacitadas psicológica, emocional, e intelectualmente, que no ven la hipocresía en el funcionamiento de su cerebro y su corazón?
Sigue la sura,
(79) Todo lo bueno que te ocurre viene de Dios; y todo lo malo que te ocurre viene de ti mismo.
Y TE HEMOS enviado [Oh Muhammad] como emisario a toda la humanidad: y nadie es mejor testigo [de ello] que Dios. (80) Quien obedece al Enviado, está obedeciendo con ello a Dios; y en cuanto a los que se apartan --no te hemos enviado para que seas su guardián.
Algunas personas quedan confundidas cuando leen el versículo 78 y el 79. Se confunde porque el versículo 78 dice que todo viene de Dios, y luego el 79 dice que lo bueno viene de Dios y todo lo malo viene de los seres humanos. Pero les explicaré por qué no hay inconsistencia.
Recuerden que estábamos hablando de ese tipo de creyente que cuando las cosas no están saliendo bien ellos les echan la culpa a otras personas, y dicen que los malos acontecimientos suceden por las faltas o malas acciones de otros, pero nunca se miran ni se cuestionan así mismos por si la culpa es de ellos, y tampoco culpan a Dios de esos acontecimientos. Entonces, primero, Dios indica que deben entender que, como principio, todas esas órdenes y leyes que Dios les ha entregado, las que les gustan y las que no les gustan, provienen de Dios. Eso es una cosa, pero adicional a esto Dios les indica que deben entender que cuando hay fracasos, cuando las cosas no van bien y están sufriendo las consecuencias de las decisiones que han tomado en la vida, dicho de otra manera, cuando las cosas les salen mal, deben mirar dentro de sí mismos, porque aunque a veces Dios te prueba, lo más frecuente es que la fuente y el origen de esa mala situación sean ellos mismos.
Dios siempre te está otorgando beneficios, incluso muchos de ellos inmerecidos por ti. Dios es dador, Dios da constantemente. Tú no eres así, no das mucho, tú disfrutas tu vida, disfrutas tus gustos, disfrutas todas las cosas que disfrutas, y todas ellas son regalos de Dios. ÉL está constantemente enviando regalos sobre ti. Ahora, tú mismo tomas las decisiones en tu vida que convierten los regalos de Dios en cosas que te dañan, en desfavores por así decirlo.
Dios por medio de esta sura está educando y diciéndoles a los musulmanes que, si ellos fallan en vivir de esta manera, la de liberar y auxiliar al oprimido, sólo podrán culparse a sí mismos por las consecuencias morales que los afectarán por haber fallado. El resultado que tendrán es una vida altamente inmoral en la cual el poderoso oprime al débil. Las personas que no comprenden esto luego andan preguntando: ¿por qué el mundo es tan injusto?, ¿por qué los poderosos constantemente se aprovechan de los débiles?, ¿por qué las cosas de este mundo están así de arruinadas y feas? Bueno, es por ti, es porque generación tras generación de personas han elegido solo filosofar para eliminar el daño, solo filosofar sobre el principio del sacrificio, exactamente como los musulmanes modernos cuando dicen: "¿Por qué deberíamos sacrificarnos por los uigures o los palestinos?". Entonces es como si Dios nos dijera: "Asuman las consecuencias. Si no actúan, asuman las consecuencias, porque con el tiempo tendrán hijos que culparán a Dios de todo esto y dirán: "Es un mundo muy injusto y es culpa de Dios". Se rebelarán contra el islam y la religión en general, y ¿saben de quién es la culpa? De ustedes”.
Por eso esta sura fue una revolución, y por eso el Profeta (BP) les dijo a esas personas que se quejaban y se lamentaban, que no lucharan junto a él, porque con ellos no podía construir una ummah de musulmanes.
Luego se nos dice que debemos entender que el camino del Profeta (BP) es el camino de Dios. Algunas de este tipo de personas iban donde el Profeta (BP) y le decían: “espera, espera, ¿es esta tú opinión o Dios te dijo que hicieras esto?”, y algunos de ellos, a espaldas del Profeta (BP) decían: “¿saben?, esto en realidad no tiene nada que ver con liberar a los oprimidos, sino que todo tiene que ver con este hombre, este quraichita, este mecano, y él se preocupa de los mecanos y quiere que nosotros, los medinenses, nos sacrifiquemos para liberar a sus amigos de esas tribus”. Entonces llega el versículo 80 y establece el principio que obedecer al Profeta (BP) es obedecer a Dios, y luego Dios le dice al Profeta (BP) que él no es el guardián ni el controlador de ellos.
Sigue la sura,
(81) Y dicen: “Te obedecemos” --pero cuando dejan tu presencia, algunos de ellos traman en la noche [creencias] contrarias a lo que tú expresas; y Dios anota lo que traman en la noche. Mantente, pues, apartado de ellos y pon tu confianza en Dios: pues nadie es tan digno de confianza como Dios.
El poder del Corán para desnudar a estas personas, los hipócritas, es asombroso. Nuevamente, el Corán no lo hace por curiosidad histórica, el Corán es un ejemplo demostrativo de cómo Dios nos enseña moralidad, ética.
¿Cuál es el asunto que nos indican estos versículos?
Cuando esta gente hablaba con otras personas, ya sea en privado o en público, estuvieran o no en la presencia del Profeta (BP), ellos pretendían mostrarse como buenos y obedientes musulmanes, pero cuando ellos estaban entre los suyos, alejados de la mirada pública y de la del Profeta (BP), los chismes y la charlatanería comenzaba. Tenemos varias narraciones que nos indican que cuando el imam Ali confrontaba a esta gente y les preguntaba si obedecerían al Profeta (BP), ellos le respondían: “¡Pero por supuesto!, ¡qué nos estás diciendo hombre!, somos musulmanes, hicimos la declaración de fe”. Pero el Corán nos dice que Dios sabe, sabe todo lo que dicen y ocultan.
Luego Dios le dice al Profeta (BP), nuevamente, que se mantenga apartado de esa gente, no que los persiga, no que los arreste, no que les diga que son hipócritas, sino que los deje solos y se aparte de ellos.
Luego se nos indica que para ir por el camino de Dios solo debemos poner nuestra confianza en ÉL.
Normalmente se nos enseña que en la época del Profeta (BP) las personas que se convertían al islam llegaban a ser compañeros de él, y que eran personas perfectas. Pero luego tú te sientas, te pones a estudiar, y no puedes ignorar con la extensión que el Corán nos documenta cuán humanas eran esas personas y como lucharon para aceptar el islam. Ellos eran humanos, al igual como lo somos nosotros, y ustedes pueden ver esto en sus debilidades, en sus luchas, en sus errores, como también en sus éxitos, y todo ello son lecciones para nosotros, y nos muestra como muchos que dijeron que eran musulmanes, en los tiempos del Profeta (BP), simplemente fallaron.
No ganamos nada engañándonos sobre esa realidad, negándola, y creyendo que milagrosamente todos los que hicieron la “shahada”, la declaración de fe, en los tiempos del Profeta (BP), se transformaron en musulmanes perfectos. Al hacer eso creamos toda una nación de hipócritas, porque entonces nunca seremos capaces de reproducir la realidad y viviríamos en una perpetua decepción, y dado que no deseamos admitir esa decepción la cubrimos con nuestros propios cuentos de hadas, los cuales fomentan la deshonestidad de toda la ummah.
Necesitamos aprender a ser honestos en este asunto, y observar cuán honesto es el Corán.
¿No sería maravilloso si aprendiéramos de la honestidad del Corán? ¿Cómo ser honestos con nosotros mismos y con nuestra comunidad? Imaginen si el Corán se revelara hoy; imaginen cuán honesto sería con lo que estamos viviendo.
Sigue la sura,
(82) ¿Es que no van a reflexionar sobre este Qur’an? Si procediera de alguien distinto de Dios, ciertamente habrían hallado en él muchas contradicciones.
Normalmente cuando las personas aprenden sobre este versículo lo que aprenden es que Dios está indicando si acaso no reflexionan sobre el Corán, porque si su autor fuera otro distinto a ÉL entonces se encontrarían en él muchas contradicciones. En un nivel de comprensión esto está bien, pero lo que también se está diciendo es: ¿acaso ellos no reflexionan sobre cómo este Corán expone la verdad de ellos mismos para sí mismos?
El Corán no es un texto que viene a darte una palmadita en la espalda y a animarte un poco sobre ti mismo, el Corán es el libro de la verdad que Dios te envió, y que si tú reflexionas sobre él, y si tú lo comprendes apropiadamente, tú comprenderás tu propio ser. Si vives con el Corán, este te desnuda ante ti mismo, viene y corta tus excusas. Es un documento de veracidad y verdad. Si el autor fuera otro en lugar de Dios, lo que encontrarías en el Corán es lo que los seres humanos desearían hacer. Es por ello por lo que en el versículo Dios nos indica que debemos reflexionar profundamente sobre el Corán, pues ello permitirá al ser humano entender que Dios es su AUTOR, esa conclusión sería innegable, salvo que alguien esté absolutamente predeterminado a negarlo.
Sigue la sura,
(83) Y SI LLEGA a sus oídos algún asunto [secreto] relativo a la paz o a la guerra, lo divulgan - mientras que si lo hubieran remitido al Enviado y a aquellos de los creyentes a quienes se ha dado autoridad, los que se ocupan de investigar la información ciertamente sabrían [que hacer con] ello.
Y si no fuera por el favor que recibís de Dios y por Su misericordia, habríais seguido a Satán, excepto unos pocos.
¿Cuál es el asunto asociado a este versículo?
Entre las personas que mostraban debilidad en su fe estaban aquellas que tenían dudas sobre participar en las batallas y entonces daban excusas, o hacían comentarios inapropiados, y por otra parte estaban aquellas personas que prestaban oído a lo que las primeras decían.
La debilidad en la fe con frecuencia no se manifestaba de una forma en la cual las personas decían: “yo en realidad no sé si creo”. La mayoría de esas personas no se atrevían ni hacían declaraciones que pusieran en duda la veracidad del Profeta (BP) o la veracidad del Corán, pero sí se dedicaban a chismear, a quejarse, y a lamentarse, y decían cosas como: “No es que cuestione al Profeta (BP), que Dios me perdone, no lo cuestiono, él es un gran hombre, pero, ¿sabes lo que me dijo su esposa?”.
Hay muchos reportes y narraciones sobre el cuándo se produjo la revelación de este versículo. Algunos reportes indican que Abu Sufian, de la tribu de quraish, envió personas a Medina para que generaran rumores sobre negocios que el Profeta (BP) había realizado a espaldas de los nativos de Medina con el objetivo de ayudar a su gente que venía de La Meca. Entonces el reporte indica que algunos, los de fe débil, comenzaron a chismear sobre eso.
Otros reportes mencionan que aquellos designados como “hipócritas”, gente como Abdullah ibn Ubey y otros, comenzaron a generar chismes sobre supuestas batallas perdidas, y decían que el Profeta (BP) había enviado pequeñas fuerzas en campañas militares, y que cómo estas fuerzas habían sido derrotadas, algunos de los chismes eran: "¿Qué es esto? ¿Puedes creer que envió esta fuerza y luego fue emboscada y envió esta otra fuerza y también fue derrotada de esta manera?".
Existen otros reportes que indican que la ocasión de la revelación fue cuando se generaron murmuraciones sobre las esposas del Profeta (BP). Ellas tenían una complicada relación con la comunidad en esos momentos, porque dado que se entendía que ellas tenían una posición preciada, algunas personas que no eran cercanas al Profeta (BP) ni que eran de aquellos que se sacrificaban, se intentaban congraciar con alguna de ellas, y de esa forma intentaban infiltrarse en la vida privada del Profeta (BP) a través de una de sus esposas. Esto lo hacían especialmente las mujeres, y cuando lograban generar un acercamiento con alguna de ellas, ¿qué creen que comenzaban a hacer? Comenzaban a murmurar sobre el Profeta (BP) y decían cosas como: “oh, yo escuché que el Profeta (BP) hace esto”, y entonces esas murmuraciones explotaban como chismes.
Además se empezó a generar envidia porque el Profeta (BP) se había casado con mujeres que eran viudas, y entonces algunos hombres pensaron que sus hijas, dado que eran vírgenes, debían casarse con el Profeta (BP). Esos hombres sabían que no podían llegar a ser como el imam Ali o Abu Bakr, ni que podían competir con personas como Abu Dhar, pero pensaban que lo que sí podían hacer era ganar poder y cercanía al Profeta (BP) casando a sus hijas con él. En los reportes históricos encontramos reportes de este tipo.
Todo esto tenía un impacto en la comunidad. La gente en lugar de focalizarse en desarrollar su fe y su creencia, estaban buscando posiciones y favores. Hay unos reportes que indican que, dada toda esta situación generada por los chismes y las murmuraciones que se producían, la situación llegó a un punto tal de crisis entre el Profeta (BP) y sus esposas que él las divorció a todas. El reporte indica que la gente entonces comenzó a murmurar sobre la razón por la cual el Profeta (BP) ya no iba a ver a sus esposas, y sobre las razones por las cuales él se había aislado, e indicaban que él estaba enojado con ellas.
¿Fue este versículo revelado como producto asociado a alguna de estas ocasiones?
Luego de una larga investigación, les diré de manera breve que, aunque todas estas narraciones tienen base histórica, mi opinión es que este versículo no fue revelado como una respuesta a alguna de estas ocasiones, ni siquiera la asociada a los rumores que el Profeta (BP) había divorciado a sus esposas. Creo que el versículo está hablando de una tendencia psicológica general, y es que hay personas que parte de la debilidad de su fe es que un acontecimiento los inclina hacia un lado, y otro acontecimiento los inclina hacia el otro. Las emociones de estas personas no están ancladas en una profunda fe, ni tampoco en compromisos profundos, sus emociones están relacionadas a sus egos.
Fíjense bien en el lenguaje del versículo, porque al hacerlo se darán cuenta que su lenguaje no se ajusta a que fuese revelado a causa de las ocasiones indicadas. Al inicio del versículo se indica que cuando algo llega a ellos, algo que los hace sentir seguros y contentos, o algo que los hace sentir temor y ansiedad, ellos lo comentan y lo dispersan, pero no solo eso, la expresión árabe usada en el versículo que normalmente se interpreta como:” lo divulgan”, también tiene el significado que la persona “cambia su posición porque se afectan sus emociones”. (Acá se produce una diferencia con la interpretación en uso dado que ella indica que los rumores están asociados específicamente a aspectos de la guerra o la paz, mientras que Sheij Khaled Abou el Fadl no hace esa especificación).
Entonces el versículo nos habla de personas que cuando reciben información o se les comunica algo, en lugar de permanecer anclados a sus principios ellos reaccionan de acuerdo a sus egos, y entonces se sienten o seguros o ansiosos, y además comienzan a murmurar y generar chismes sobre ello.
Luego el versículo nos indica que si estas personas tuviesen el marco de referencia de comportamiento adecuado, hablarían directamente con el Profeta (BP) o con aquellos que tenían autoridad, es decir, aquellos que merecían deferencia por su ética y su moral. En algunas traducciones se interpreta que el versículo se refiere a aquellos creyentes que se les había dado autoridad, pero la expresión no se refiere a una autoridad asociada a un cargo político o administrativo, sino que la expresión está indicando a creyentes como Ahlul Bait, como Abu Bakr, se refiere a creyentes que merecían deferencia, personas que representaban los principios divinos.
Sigue la sura,
(84) Combate, pues, por la causa de Dios --ya que sólo eres responsable de ti mismo-- y alienta a los creyentes para que venzan todo miedo a la muerte. Puede ser que Dios contenga el poderío de los que se empeñan en negar la verdad: pues Dios tiene mayor poderío y más fuerza disuasoria.
Recuerden que todo esto tiene que ver con el asunto crítico asociado a luchar por los oprimidos y los desempoderados, y sobre todas las debilidades del alma que aparecen en las personas cuando son requeridas en actuar por los principios divinos, cuando son requeridas a realizar sacrificios que no tienen que ver con satisfacer sus egos y deseos.
Entonces en estos versículos vuelve el tema de la lucha por el camino de Dios.
¿Qué sacas, que aprendes, de todo esto?
Los creyentes tienen sus propios problemas de los que preocuparse, y Dios ya te ha dicho que les debes hablar con sabiduría y profundidad, que siempre les debes decir la verdad, que no puedes mentirles. No puedes decirles que eres bueno, maravilloso, y genial, para finalmente alejarte de ellos. En última instancia debes saber que, incluso en el campo de batalla, tu responsabilidad se centra en tus deberes ante Dios, y tienes la obligación de defenderlos.
Ahora, observen este hecho notable. El versículo nos indica que tienen la obligación de hacer lo correcto y de defender lo correcto, pero su obligación termina ahí. Luego viene y simplemente es como si nos dijera: "No se trata de tener los números correctos, se trata de hacer lo correcto, y reflexionen sobre el hecho de que quizás si hacen lo correcto, comprendan que no son ustedes quienes, en última instancia, evitarán que sus enemigos los lastimen, sino Dios".
Ahora, observen una cosa del mundo en el que vivimos hoy. ¿Cuántas veces has escuchado a miembros de la OTAN decir que, según el artículo 5, si atacan a uno de sus miembros eso se consideraría como un ataque a todos? Vean por otra parte cómo llegan a acuerdos en temas de refugiados, Polonia dice que aceptarán a un millón de personas, Rumania dice que aceptará a muchos refugiados, y la gente está molesta con Alemania e Italia porque piensan en el costo económico. Comparen estas actitudes con la forma en que se relacionan los musulmanes entre sí. Comparemos eso con cómo Arabia Saudita, los Emiratos Árabes Unidos y Egipto, tratan a los refugiados más vulnerables, por ejemplo, a los refugiados rohinyá o de Cachemira. ¿De dónde proviene esta actitud? En mi opinión, creo que se ha perdido la maravilla divina de la empatía y el cuidado, y cuando los corazones ya no se conmueven, es señal de la ira de Dios. Cuando no puedes sentir el sufrimiento del otro, especialmente el sufrimiento de tu hermano o hermana creyente, es señal de la ira de Dios, de SU maldición. Cuando te compadeces del sufrimiento de los otros, y estás dispuesto a dar lo que sea necesario para ayudar a los tuyos, es señal de que al menos has seguido las reglas, y por difícil que me cueste decirlo, al menos no estás tan maldito.
Observen, Dios dice que si haces lo correcto, quizás ÉL contenga el poder del enemigo. Esto también nos explica por qué luchan los musulmanes. Los musulmanes luchan para repeler el daño y la agonía infligidos. El desafío es comprender dónde reside realmente el poder, porque lo que te impide comprometerte moralmente con un principio divino que sabes que es correcto es porque, lo admitas o no, dudas de que Dios es verdaderamente Todopoderoso. Gran parte de lo que nos impide hacer lo que nuestro corazón sabe que es correcto se debe a que decimos: "Bueno, si lo hacemos, las consecuencias serán esto y aquello, y eso sucederá". No queremos mirar muy profundamente de qué manera esto traiciona nuestra verdadera creencia de que Dios es Todopoderoso.
Sigue la sura,
(85) Quien acuda en apoyo de una buena causa tendrá parte en sus bendiciones; y quien acuda en apoyo de una causa injusta tendrá que responder de ello: pues, ciertamente, Dios vela por todo.
Dios nos indica que la forma en que la moralidad y la ética se desarrollan es cuando tú das un buen ejemplo con tus acciones, y entonces tu recompensa vendrá del buen ejemplo de ética y moral que diste. Ahora, si das un mal ejemplo de ética y moral, entonces sé lo suficientemente valiente para enfrentar lo que sigue a ese mal ejemplo.
El versículo presenta la expresión árabe:” ua man iashfag shafaagatan sai-íatán iakun lahú kiflun minha”,
(En la traducción en uso se interpreta como: “y quien acuda en apoyo de una causa injusta tendrá que responder de ello”). La expresión: “kiflun minha” significa “una parte de ello”. Subhana Allah, es como si Dios estuviera diciendo: “si tú haces el bien, Dios permitirá que el bien que generaste por tu buen ejemplo ético y moral fluya naturalmente, sin obstáculos. Ahora, debes saber que cuando haces el mal, tú solo sufrirás una parte de las consecuencias que siguen a ese mal”. Muchos estudiosos del Corán notaron esto, e indicaron que parte de la misericordia de Dios es que ÉL interviene para prevenirnos de sufrir las completas consecuencias de nuestras faltas. Si nosotros realmente sufriéramos todas las consecuencias de nuestras faltas, ninguno de nosotros tendría la posibilidad de llegar al paraíso, y la vida en nuestra tierra se hubiese destruido hace mucho tiempo.
En relación a este versículo imam Al-Ghazzali dijo que en el contexto de él, el ejemplo específico sobre el cual Dios quiere que reflexionemos es la tendencia de los seres humanos a murmurar y generar chismes, y con ello de manera irresponsable crear enemistad entre los seres humanos por los rumores que se generan. Entonces él indica que debes tener claridad del ejemplo que tú das cuando elijes de qué hablar, y de cómo hablas sobre ello.
Sigue la sura,
(86) Si os saludan con un saludo [de paz], corresponded con un saludo aún mejor, o [al menos] con otro igual. Ciertamente, Dios lleva cuenta en verdad de todas las cosas.
Nosotros a menudo leemos este versículo unido a ese hadith que dice que si alguien te saluda y te dice “la paz sea contigo”, tú debes devolver el saludo diciendo “y contigo sea la paz”, y de alguna forma transformamos este versículo en una tradición performativa. Pero este versículo se refiere a otra cosa, y fíjense que viene justo después que Dios nos estableció un ejemplo. Entonces, esto está en el contexto de comprender lo que es apoyar una buena causa o apoyar una mala causa, en lo que es dar un buen ejemplo o un mal ejemplo. Dios nos está indicando que cada cosa que hacemos es un ejemplo para alguien, y que por lo tanto ese ejemplo puede ser uno bueno o uno malo.
La expresión inicial del versículo se traduce normalmente como: “si os saludan con un saludo de paz”, pero si estudiamos qué significado tiene ella en el árabe antiguo, se puede traducir como: “lo que te da vida”. Por lo tanto en un nivel la expresión se puede interpretar como: “si ustedes reciben un saludo”, y por lo tanto si lo reciben ustedes lo deben corresponder de igual o mejor forma. Ahora, a un nivel más profundo, si alguien comprende las leyes de la moralidad natural, debe saber que su funcionamiento se basa en saber qué es lo que trae prosperidad, qué es lo que hace prosperar, y esos son los ejemplos profundos de una buena moral, porque el crear un buen ejemplo moral es la entrega misma de vida.
Entonces, asegúrate de que, al recibir buenos ejemplos morales, los correspondas con una moralidad que sea recíproca o incluso superior. Es como la fórmula del éxito, debes comprender que la moralidad en sí misma es una dinámica, es una interacción. Quienes hacen el bien reciben el bien en proporciones iguales o incluso superiores, así es como se establece un orden moral. Precisamente por eso Dios exige que valga la pena hacer el sacrificio máximo para liberar a los oprimidos, porque se trata de dar ejemplos morales y de cómo corresponderlos.
Ibn Arabi dijo que en este versículo se revelaba el secreto de toda bondad.
Por ello no se trata solo de saludar y decir: "la paz sea contigo". Lo asombroso es cómo los musulmanes han interpretado este versículo. Lo interpretaron y, de alguna manera, lo convirtieron en un saludo. Nunca he oído a nadie expresar, ni siquiera con sinceridad, buenos deseos a alguien luego de decirle: "la paz sea contigo", solo dicen el saludo y basta, nunca hablamos de lo que hay en el corazón, simplemente lo decimos. Hemos convertido esto en una experiencia performativa sin sentido.
Además, observen que al final del versículo se nos dice que nada escapa a la cuenta de Dios.
¿Ves la profundidad de este libro?
Sigue la sura,
(87) Dios --no hay deidad sino Él-- ciertamente os reunirá a todos el Día de la Resurrección, [de cuya venida] no hay duda: y ¿quién es más veraz hablando que Dios?
Esto es parte del estilo del Corán. Cada vez que Dios nos da una profunda lección sobre la moral, luego nos recuerda sobre lo que se indica en este versículo.
Sigue la sura,
(88) ¿Cómo, pues, podéis estar indecisos acerca de los hipócritas, cuando Dios les ha repudiado por su conducta culpable? ¿Queréis acaso guiar a quienes Dios ha dejado en el extravío -- siendo así que a quien Dios deja que se extravíe no podrás tú encontrarle camino?
(89) Querrían que negarais la verdad como ellos la han negado, para que fuerais iguales. Por tanto, no les toméis por aliados vuestros mientras no abandonen el ámbito del mal por la causa de Dios; y si se vuelven [abiertamente] hostiles, cogedles y matadles allí donde los encontréis.
Y no toméis a ninguno de ellos por aliado o protector,
Con este versículo la sura comienza un nuevo tema, y nos habla específicamente de aquellos descritos como hipócritas. Como ya dijimos, los hipócritas eran personas que habían realizado la declaración de fe para convertirse al islam, que cumplían con las reglas del islam en diferentes medidas, incluso algunos de ellos en gran medida, pero eran hipócritas porque tuvieron defectos mortales en su fe.
Hay muchas narrativas muy interesantes sobre esto.
Algunos reportes indican que este versículo está hablando de aquellos hipócritas de la batalla de Uhud, aquellos que iban marchando hacia la batalla y por el camino se arrepintieron y se regresaron. Quienes escribieron estos reportes asociaron a esas personas de la batalla de Uhud con los hipócritas que menciona este versículo. Es cierto que esas personas fueron hipócritas, pero el versículo es más amplio que esa referencia particular.
Hay otros reportes que indican que hubo un grupo de mecanos que acompañaron al Profeta (BP) en la emigración a Medina, pero cuando llegaron a esta ciudad encontraron que la vida se les estaba haciendo difícil, y esas personas se dividieron en dos grupos. Algunos de ellos apostataron, dejaron el islam y regresaron a La Meca, pero estas personas no deben ser llamados hipócritas, ellos fueron apóstatas, fueron incrédulos. El otro grupo de personas no apostató, y lo que hicieron es que ellos se juntaban en secreto, y he aquí que un día los musulmanes se despertaron una madrugada y descubrieron que esta gente había abandonado Medina y había regresado a La Meca. Entonces le enviaron una carta al Profeta (BP) que decía: “Seguimos siendo creyentes, seguimos creyendo en ti, el Profeta (BP), pero la vida en Medina es dura y extrañamos nuestro hogar, así que hemos decidido volver a La Meca, aunque seguimos siendo musulmanes”. Algunos, por cierto, siguieron siendo musulmanes incluso hasta la conquista de La Meca.
Así pues, tenemos varios grupos. Hubo quienes se convirtieron y no emigraron a Medina; algunos de ellos no emigraron por coacción; otros no emigraron porque consideraban que emigrar era demasiado costoso; algunos que emigraron encontraron la vida en Medina difícil, apostataron y regresaron a La Meca; y otros no apostataron, pero regresaron a La Meca de todos modos.
Lo que la sura Al-Nisa' menciona aquí es que esta situación tuvo un gran impacto en los musulmanes. Después de todo, estos eran sus hermanos y hermanas. Se habían convertido con ellos en momentos que era muy difícil ser musulmán, estaban juntos en La Meca cuando fueron perseguidos, y luego emigraron con ellos por amor a Dios. No eran como los conversos que llegaron después a Medina, eran personas que se convirtieron al islam cuando era muy costoso aceptar el islam, y eso rompió el corazón de muchos inmigrantes. Pero incluso por aquellos que sintieron aún más pena, fue por aquellos que no apostataron y que regresaron a La Meca, porque estos, siendo musulmanes, habían desobedecido al Profeta (BP). Este grupo rompió filas y, en efecto, en forma implícita, le dijeron al Profeta (BP): "Vamos, hombre, no seas tan testarudo. ¿Por qué no podemos ser musulmanes y simplemente vivir en La Meca? ¿Cuál es el problema?". Ellos dejaron un mal ejemplo para el resto de los musulmanes, porque, ¿qué pasaría si todos empezaran a decir: "Sí, vale, ¿por qué no volver a La Meca?". Los mecanos incrédulos fueron realmente inteligentes, porque a quienes les dijeron: "queremos volver a vivir entre ustedes como musulmanes", a quienes rompieron filas con el Profeta (BP) y regresaron después de Uhud, los mecanos les dijeron: "Oh, bienvenidos, no los vamos a perseguir; de hecho, les devolveremos las propiedades que confiscamos durante su migración".
Así que ahora corría el rumor entre los musulmanes de Medina que si aceptaban romper filas con el Profeta (BP), y seguían siendo musulmanes, sin necesidad de llamar mentiroso a Muhammad (BP), sino que podían continuar honrándolo, tenían la posibilidad de regresar a La Meca y ser bienvenidos por los mecanos idólatras, al punto que les devolverían sus propiedades. Entonces empezaron a debatir, al menos no en presencia del Profeta (BP), y no necesariamente sobre si debían hacer lo mismo, sino sobre: "Bueno, ya saben, estas no son necesariamente malas personas, siguen siendo musulmanes, y miren, escribieron una carta muy amable".
De esto habla este versículo. El versículo nos indica que Dios sabe que se habían generado dos opiniones con respecto a esa gente, y entonces ÉL indica que eso es claramente una falla moral porque como principio divino, el Profeta (BP) estaba entre ellos, y por lo tanto le merecían completa y total deferencia a él. Esa es la forma precisa en la cual los seres humanos comienzan a ser derrotados por sus egos, en lugar de seguir a quienes merecen deferencia, ya sea el Profeta (BP) o aquellos que tienen valor ético y moral y que por ello también merecen deferencia.
Dicho en nuestro lenguaje moderno, es el individualismo y el relativismo moral lo que abre las puertas a toda forma de egoísmo. Dios en este versículo nos está educando sobre esto.
Luego el versículo nos indica que Dios no inspiró a esa gente porque ellos fueron débiles y se dejaron llevar por su ego, y se autoproclamaron como personas que podían tener excepciones para ellos mismos. Como consecuencia de esto ellos sufrieron las consecuencias de sus propios fallos morales.
Tú te podrías preguntar: “¿pero cómo eso pudo suceder, si ellos habían sido guiados, todos ellos juntos, todos compartieron todas esas experiencias?”. Bueno, Dios te indica que debes entender que el fallo moral es algo que un ser humano gana por medio de sus propias acciones, que el ser humano se atrae hacia sí mismo, y esta es la forma en que Dios permite que alguien llegue a ser mal guiado luego de haber sido guiado. Dios también les indica a los creyentes que deben comprender que una parte de la fe y del estar sometido a ÉL, es el aceptar que habrá personas que seguirán el mal camino, y que nada podrán hacer para cambiar ese resultado. Puedes recomendar el bien, pero más allá de eso el resultado está en manos de Dios.
Quien falla, quien no falla, es lo que cada persona se ha ganado, y tú no sabes la forma en que las personas se lo han ganado, pero Dios sí lo sabe. A ti te puede parecer un misterio como estas cosas suceden, pero Dios sabe si hay enfermedades en los corazones de las personas que las llevan a esos resultados.
Veamos el versículo 89. No es sorprendente lo que dice en referencia a la gente que había apostatado, y que por ello ahora estaban del lado del enemigo. Pero quienes apostataron eran una de las distintas categorías de grupos que vimos, y recuerden que había dos categorías más, aquellos que volvieron a La Meca pero no apostataron, y aquellos que se habían convertido al islam estando en La Meca pero no emigraron a Medina con el Profeta (BP).
Como veremos, Dios “pinta con un pincel muy particular”. No nos dice que todos fueran enemigos ni que todos estuvieran bien, sino que, como veremos, nos indica que ellos se colocaron en una posición comprometida. Esta posición comprometedora radicaba en que, al estar entre los mecanos cuando La Meca estaba en guerra abierta contra los musulmanes, su afirmación de compromiso con el islam se volvió problemática. Era posible que algunos de ellos evitaran verse involucrados o enredados en la enemistad hacia los musulmanes, pero ¿cómo iba a suceder eso si vivían en La Meca? Allí, los mecanos esperaban que, de una forma u otra, contribuyeran al esfuerzo bélico, de hecho, se esperaba que algunos se unieran al ejército mecano en la batalla contra los musulmanes.
Cuando tú preguntas a los musulmanes sobre esta categoría, normalmente la gente te dice que esos musulmanes fueron obligados a unirse al ejército mecano, pero esto solo es aplicable a unos individuos en particular, no a la mayoría, porque incluso si no se unían físicamente al ejército mecano, al vivir en La Meca, se esperaba que contribuyeran financieramente al esfuerzo bélico contra los musulmanes.
Por lo tanto aquí tenemos una presunción, una presunción jurisdiccional si hablamos en términos legales, dado que existía un sistema político en guerra contra otro, por lo que la presunción era que lo perteneciente a un sistema político formaba parte de lo que se define como hostil al otro. El hecho de que fueran musulmanes podría, de hecho, haberles otorgado inmunidad, pero la presunción estaba contra ellos.
Mucha gente pensó en encontrar maneras de hacer que la aceptación del mensaje islámico implicara menos sacrificios, y para ello forjaron su propio acuerdo idiosincrático que les permitiera, sin sacrificar sus propios intereses, afirmar que eran musulmanes de todos modos. Frente a esto Dios viene y es como si les hubiera dicho al Profeta (BP) y a quienes se mantenía bajo su completa obediencia: "Escuchen, quienes han regresado, o quienes continúan viviendo en la Meca, se encuentran presuntamente en un estado hostil hacia ustedes, y por lo tanto tienen derecho a esta presunción. No los consideren aliados, no se acerquen a ellos como aliados, porque lo que se les exige es que emigren, que se sacrifiquen y emigren a Medina. Pero si continúan negándose a emigrar o volver a Medina, entonces presuntamente se convierten en parte del enemigo". Dado esto, entonces se aplica el derecho de guerra regular, es decir, una persona hostil lleva consigo estas hostilidades, o se presume que lleva su hostilidad consigo dondequiera que vaya. Este era el antiguo derecho de guerra y, de hecho, todavía se mantiene, excepto por la Carta de las Naciones Unidas, un tratado importante que la modificó debido a sus términos.
Ahora bien, ¿cómo se califica esta presunción? Esto lo veremos en el siguiente versículo.
Sigue la sura,
(90) salvo a quienes [de ellos] sean aliados de gentes a las que os una un pacto, o que vengan a vosotros porque sus corazones rechazan [la idea de] combatir contra vosotros o contra su propia gente --aunque si Dios hubiera querido hacerles más fuertes que vosotros, ciertamente os habrían combatido. Así pues, si os dejan tranquilos y no os combaten, y os ofrecen la paz, Dios no os permite que les hagáis daño.
(91) Hallaréis a otros que desean vivir en paz con vosotros y con su propia gente, [pero que,] cada vez que son tentados de nuevo a la discordia, caen precipitadamente en ella. Así pues, si no os dejan tranquilos y no os ofrecen la paz, y no refrenan sus manos, cogedles y matadles allí donde deis con ellos: porque contra estos sí os hemos dado plena autorización [para combatir].
Veamos el versículo 90. ¿Cómo la presunción vista en el versículo anterior es modificada?
La presunción crea excepciones, y esto es una ilustración fantástica de cómo funcionan la ley y la moral. Las excepciones que indica el Corán eran en cuanto a individuos que:
i. Tenían vínculos con personas con las que los musulmanes de Medina estaban vinculados por un pacto, por lo que eran una categoría especial. Personas que pertenecían a un clan o una tribu con la que se había firmado un tratado de paz. En otras palabras, aunque vivían en La Meca con la gente de quraish, esta gente decía: "nosotros somos del clan de banu gatafán y ustedes tienen un tratado con banu gatafán, y el tratado es un tratado de no hostilidad. Así que no me considero tu enemigo, porque aunque vivo físicamente entre la gente de quraish, considero que mi lealtad y fidelidad son para con la gente con la que tienes un tratado". Esta era una de las excepciones.
ii. La otra excepción eran las personas que conocían, o que habían llegado a conocer, y aunque no podemos decir que eran personas sin opción, estaban en La Meca y eran coaccionadas, por lo que se les obligaba a permanecer allí.
iii. Otra categoría de personas era aquellas que no estaban coaccionadas, pero que encajaban en una excepción, en términos legales, como una exención discrecional. Estas personas eran emocionalmente incapaces. Por un lado, no podían aceptar la idea de una guerra real contra los musulmanes de Medina; esta idea los destrozaba, pero al mismo tiempo, emocionalmente, no podían luchar contra su propio pueblo. Así que, caso por caso, como lo demuestra la vida del Profeta (BP), se reconoce como una exención legal, por así decirlo, el caso de estas personas.
Sí, en principio, si te conviertes al islam pero no estás dispuesto a hacer los sacrificios que requiere ser parte de la ummah, entonces no formas parte de esta ummah y has elegido ser parte de otra.
El consejo de Dios es bastante notable y preciso cuando indica: "Recuerden que si Dios hubiera querido se habrían convertido en sus enemigos". En otras palabras, no busquen animosidad ni enemistad. El punto es que, como principio, hay una postura que se adopta, y luego están las excepciones discrecionales humanitarias al principio que se consideran caso por caso, y recuerden que al ejercer esta discreción no es lo ideal mostrar tu poder sobre un ser humano débil. Ahora, ese no es el punto relevante, lo relevante es que si Dios hubiese querido a ese ser humano débil podría haberlo convertido en un enemigo jurado, un enemigo brutal. Así que, Dios les indica a los musulmanes de Medina que, mientras estas personas no porten un arma contra ellos, que los dejen en paz.
Les diré algo para que tengan consciencia de esto que nos indica el Corán. Este tipo de tratamiento ético estratificado es extremadamente atípico y excepcional en los textos religiosos, e incluso en el pensamiento legal. La idea de lo que les he expresado como exenciones excepcionales por razones humanitarias, a los seres humanos les tomó varios siglos antes de que ese concepto entrara en la ley. Entró primero en el sistema de derecho consuetudinario y luego, con limitadas salvedades importantes, eventualmente también fue aceptado en el sistema de derecho civil.
Para alguien que estudia la historia intelectual de los seres humanos, es sorprendente que el texto coránico tenga este tipo de elaboración cuidadosa, o enseñanza cuidadosa de la moralidad. Dios, en el Corán, no pinta con un pincel grueso, que era algo clásico en la mente medieval. La mente medieval a menudo pensaba en términos ilustrativos, o en términos demostrativos, y en términos de ejemplos. Este tipo de sutileza de enfoque y profunda preocupación por la justicia que nos muestra el texto coránico es algo bastante notable.
Con respecto a lo que le indica Dios al Profeta (BP) y sus seguidores, en relación a que habrá personas que querrían estar seguros, personas que no deseaban ningún mal hacia él, pero al mismo tiempo no querían combatir con su propia gente, tenemos una serie de reportes en relación a esto. Reportes que nos hablan sobre el contexto y situaciones en los cuales estos versículos fueron revelados.
Uno de los reportes más famosos indica que los versículos 89 y 90 fueron revelados con respecto a una tribu llamada bani mudlish que había sido aliada de quraish por mucho tiempo. El reporte indica que la tribu había escuchado que el Profeta (BP) enviaría contra ellos una expedición militar, y entonces ellos fueron a hablar con un hombre llamado Suraka que era una persona que pertenecía a la tribu bani mudlish y que se había convertido al islam. Esas personas le pidieron a Suraka que hablara con el Profeta (BP) y le dijera que ellos no querían hostilidades con quraish, y que tampoco deseaban combatir contra los musulmanes, y que deseaban tener un tratado de no hostilidad. Suraka fue y le mencionó esto al Profeta (BP) y él estuvo de acuerdo en firmar un tratado de ese tipo.
Hay otros reportes que indican que estos versículos no fueron revelados por los acontecimientos asociados a bani mudlish sino por los ocurridos con la tribu jusa’a, y hay otros que indican que fue por lo ocurrido con la tribu banu bakr.
En todos esos reportes, cuando miras dentro de ellos, y aunque puedes observar una sustancial variación de temas, lo que sí encuentras en común es que se habla de un grupo de personas que estaban como atrapadas en medio de no querer estar en guerra con los musulmanes, ni contra quienes eran enemigos de los musulmanes.
Subhana Allah. Lo que podemos observar también es que en casi todos los casos esas tribus terminaron convirtiéndose al islam dada la buena relación que generaron con los musulmanes.
Veamos el versículo 91. En este versículo Dios establece un punto de advertencia y precaución. Dios les indica al Profeta (BP) y a sus seguidores que no debían confundir a la gente que no tenía una mala predisposición hacia ellos, esa gente que Dios les indicó que si ÉL hubiese querido habría hecho que fuesen sus enemigos, con otra categoría de personas distinta. Esta segunda categoría de personas estaba conformada por gente que decía: “yo en realidad no quiero luchar contra ustedes, yo no soy tu enemigo, sino que soy tu hermano, al igual que tú, soy musulmán”, ¿pero cuál era el problema con estas personas? El problema era que cuando llegaba el momento de tomar una posición siempre tomaban la decisión equivocada y cedían ante su propia debilidad, y eran decisiones que perjudicaban al Profeta (BP) y a sus seguidores. En los registros tenemos que incluso algunos de esos musulmanes, aunque mandaban cartas al Profeta (BP) y a sus compañeros indicando que ellos no eran sus enemigos, entregaban apoyo financiero a quraish en las guerras contra los musulmanes.
Ya lo veremos al final de la sura cuando hagamos un resumen de ella, pero Dios nos está enseñando una lección de enorme valor. La lección es que la opresión y la subyugación, en la mayoría de los casos, no solo ocurren porque hay un enemigo externo que es fuerte y poderoso, sino que ocurren debido a la existencia de hipócritas entre los tuyos. El padecimiento de la subyugación, el padecimiento del desempoderamiento, normalmente lo causa la hipocresía, la debilidad en la fe, la debilidad en la virtud, la debilidad en la ética y la moral. Gente que sabe lo que es correcto, pero no lo hace.
El imam Al-Kawakabi, en su libro sobre el despotismo, dijo que es muy raro que una derrota externa ante un enemigo externo sea una conclusión y no un proceso. Dijo que el proceso es siempre una generación de debilidad interna, es decir, la derrota en primer lugar es interna, es desde dentro, antes que se produzca la derrota frente a un enemigo externo que te pueda dominar. En mi opinión, esa enfermedad interna que produce esa derrota interna es la hipocresía. Cuando decimos hipocresía pensamos que solo se refiere a gente que anda por ahí diciendo y pretendiendo ser de una manera y que no lo es, pero también se refiere a gente que anda confusa sobre su propia moralidad y ética. Entonces, la simplista y poco beneficiosa idea de que un hipócrita es alguien que se oculta y encubre sus planes siniestros, no es una idea adecuada, es una idea que no se ajusta a la realidad.
Hay un reporte que indica que este versículo fue revelado debido a las tribus assad y algatafan, y en el reporte se indica que muchos miembros de estas tribus les habían dicho a los musulmanes que se habían convertido al islam, pero una y otra vez ellos tomaban parte en las expediciones militares de quraish contra los musulmanes.
Hay otras narraciones que dicen que miembros de las tribus de assad y algatafan les habían asegurado a los musulmanes que se habían convertido al islam, pero cada vez que se encontraban con los musulmanes hacían una especia de broma entre los miembros de estas tribus, y esta era preguntarse entre ellos, frente a los musulmanes: ¿y en qué es en lo que creemos?, y entre ellos se respondían: “creemos en un mono”, y otro decía: “creemos en una araña”. Entonces hacían bromas con eso y se reían y burlaban. No creo que esto fuese la ocasión de la revelación dado que el versículo no está hablando de personas con esta actitud.
Todas estas narraciones, más varias otras que existen, facilitaron que los musulmanes comprendieran que estas revelaciones asociadas a esas situaciones históricas les permitiría usar su intelecto y consciencia para descubrir cual es el mejor curso de acción en situaciones de este tipo. Esto nos muestra el discernimiento exigido en cuanto a estos temas de ir a una guerra o no. No fue que los musulmanes simplemente declaraban la guerra a diestra y siniestra, sino que el Corán les hizo una gran exigencia a los musulmanes sobre esto, y les indicó que si un grupo de personas no deseaba ir a la guerra contra ellos, entonces ellos no podían ir a la guerra contra esa gente, incluso si ellos no eran musulmanes.
Luego de todos los ejemplos que Dios nos ha entregado en los versículos anteriores para que aprendamos de ellos, ÉL nos hace una siguiente declaración.
Sigue la sura,
(92) Y RESULTA inconcebible que un creyente mate a otro creyente, salvo que sea por error.
Y quien mate por error a un creyente deberá liberar a un esclavo creyente y pagar una compensación a la familia de la víctima, a menos que esta renuncie a la misma como limosna.
Si la víctima, aun siendo creyente, pertenecía a una gente que está en guerra con vosotros, [la expiación se reducirá a] liberar a un esclavo creyente; mientras que si pertenecía a una gente con la que os une un pacto, [consistirá en] el pago de una compensación a la familia de la víctima además de liberar a un esclavo creyente. Y quien no disponga de medios, deberá [en su lugar] ayunar dos meses consecutivos.
[Esta es] la expiación prescrita por Dios: y ciertamente Dios es omnisciente, sabio.
(93) Pero quien mate intencionadamente a otro creyente tendrá por retribución el infierno y en él permanecerá; sufrirá la condena y el rechazo de Dios y Dios le preparará un castigo terrible.
El versículo 92 nos indica este principio crítico que se refiere a que si por error, sin premeditación, un musulmán mata a otro musulmán, entonces se debe generar una compensación.
Luego el versículo 93 nos entrega una declaración sobre las extremas consecuencias que tiene el asesinar de manera intencional a un creyente, de hecho el versículo enfatiza el castigo de Dios en este caso. Es como si se nos dijera: “hay circunstancias de la guerra, pero tengan consciencia que Dios sabe lo que hay en sus corazones, y si ustedes por alguna razón se permiten asesinar a alguien del cual saben que es un creyente y que no deberían asesinar, deben entender que el castigo será extremadamente severo”.
Después de leer esto uno debiera hacer una pausa y reflexionar sobre la enorme cantidad de musulmanes a lo largo de la historia que han matado y asesinado a otros musulmanes. Además, sabemos que el Profeta (BP) se rehusó a matar a aquellos que él sabía que eran hipócritas en Medina, y esto simplemente debido a que ellos se declaraban musulmanes.
El permiso para considerar a un musulmán como enemigo hostil responde directamente a la hostilidad que ejerza contra sus compañeros musulmanes. Así que, incluso si él vive entre idólatras no es una licencia para matarlo. Esto ocurría en la época del Profeta (BP), cuando fácilmente se podía decir: “Bueno, si no vas a vivir con el Profeta (BP), ¿por qué deberíamos respetarte?”. Pero el enfoque coránico es mucho más sofisticado, y dice que debes investigar si realmente esos musulmanes participan en hostilidades contra ti, porque si no, ni siquiera entonces se te permite simplemente decir: “Bueno, fueron daños colaterales, no importa si ellos mueren”.
Una de las mayores falacias que se introdujeron en el pensamiento islámico es la idea de que si tú matas a un compañero musulmán porque estás involucrado en algún tipo de interpretación que te permite considerarlo no musulmán legítimo, incluso si te equivocas, serás perdonado. Esto ha tenido efectos devastadores en la historia islámica.
Esta idea fue una especie de moneda de dos caras. Por un lado, esta idea se adelantó a su tiempo al no considerar lo que el Estado afirmaba como verdad absoluta, y reconocía que el Estado podía afirmar algo como verdad, pero quienes lo combatían podían tener una interpretación alternativa, y esta interpretación alternativa podía ser posiblemente creíble, y esta es una especie de verdad relativa de la legitimidad del Estado. Pero, por otro lado, lo que parecía un concepto muy adelantado a su tiempo, a menudo fue cooptado por los poderosos, por el Estado, al argumentar que era correcto matar a sus oponentes.
Hubo personas que autorizaron matanzas de musulmanes porque se oponían al Estado, y dijeron: “bajo mi interpretación ellos son enemigos y pueden ser asesinados, y en el caso que esté equivocado en mi interpretación, Dios me perdonará”.
Toda filosofía, todo pensamiento ético, debe fundarse sobre un fundamento de santidad. Si el pensamiento se vuelve atrevido en relación a violar las santidades, y luego efectivamente viola una santidad, entonces abres la puerta a errores de juicio y de cálculos humanos que, en última instancia, debilitan el principio mismo hasta que pierde su significado.
Piensa en la actitud de los musulmanes modernos sobre la santidad del espacio de la mezquita en La Meca, ¿por qué ella está en peligro? Porque se ha comprometido su santidad.
Así pues, Dios nos dice que si matas intencionalmente a un musulmán, todas estas son las consecuencias. En lo personal, por 10 años vi a musulmanes iraquíes matando a musulmanes iranies y viceversa, y recuerdo haber visto a una persona en un canal de televisión iraquí que se refería a los muertos como mártires, hoy en día, ¿cuántos emiratíes y sauditas y yemeníes se matan entre ellos en la guerra? La decisión de matar a otro musulmán es una violación a una santidad.
Personalmente estoy de acuerdo con Hassan Farhan y otros como él que opinan que todo esto comenzó con el asesinato del Hussein, el nieto del Profeta (BP), que fue asesinado junto a muchos compañeros del Profeta (BP), incluso algunos de ellos que habían combatido en la batalla de Badr. Porque algunos han dicho: “Bueno, eso fue interpretaciones de algunos, Dios es quién sabe más, quienes participaron en el ejército contra Hussein no perdieron su credibilidad ni su legitimidad”. ¿Cómo pueden decir eso si estamos hablando del asesinato del nieto del Profeta (BP) y de algunos de los más honorables compañeros? Entonces, si piensan así del asesinato de estas personas, bueno, entonces para ellos no es gran cosa cuando se asesina a cualquier otro musulmán.
Una de las cosas más impactantes para mí fue que durante la revolución en Egipto vi personas que rezaban la oración de la madrugada, y que cuando estaban en medio de su oración el ejército llegaba y disparaba contra ellos. Eso no sucedió una vez sino en varias oportunidades. En lo personal no me importa qué puedan decir de esa gente en relación a sus posiciones políticas, sus ideologías, y lo que sea, pero el hecho de que hayan asesinado musulmanes de esa manera, además rezando, inmediatamente me indicó que la gente que ordenó aquello, y la gente que lo ejecutó, no tienen nada que ver con el islam, así es. No necesito que alguien trate de justificarlos, no necesito que alguien trate de decir que en el fondo son buenas personas, ¡mataron personas haciendo oraciones a Dios!
¡La vida de un ser humano es sacrosanta! ¡Qué más claro lo pudo haber indicado Dios en el versículo 93 donde se enfatiza tres veces el castigo de Dios!
En la guerra entre iraquíes e iraníes recuerdo haber escuchado en la televisión iraquí algunas entrevistas a soldados iraquíes, y recuerdo que les preguntaban sobre cómo se sentían al estar en una guerra donde debían matar a otros musulmanes. Muchos de ellos decían que lo debían hacer porque si se rehusaban serían fusilados, es decir, decían que estaban coaccionados. Pero la sharía es muy clara, la coacción no es causa que justifique el matar a otro musulmán, ni tampoco a cualquier otro ser humano. Otros soldados, los que eran sunnitas, decían que podían matar a los soldados iranies porque eran shiitas, y que los shiitas no eran realmente musulmanes. ¡Esta es una de las peores interpretaciones ideológicas que ha causado tanto daño en la historia del islam! Algunos dicen que eso está bien porque los shiitas maldicen a los compañeros del Profeta (BP). Si eso fuera cierto, si eso fuera cierto, aun así, es inadmisible este acto. Recuerden lo que sucedía en la época de los omeyas, ellos en todos los sermones de los días viernes maldecían al imam Ali, los omeyas dieron la orden que eso se debía hacer como parte del sermón de los viernes en las mezquitas, ¿significa eso entonces que alguien podría haber matado a todos los que maldecían al imam Ali?
Los musulmanes necesitamos volver a anclarnos profundamente en el Corán, porque como ummah vemos todos los días cómo unos musulmanes matan a otros musulmanes, y esto es un claro símbolo de la enfermedad que tenemos como ummah.
Hay un famoso hadith que indica que en una ocasión el Profeta (BP) recitó el versículo 93 y luego dijo: “Si un hombre es asesinado en el Este, y otro es asesinado en el Oeste, y las personas no se opusieron en lo más mínimo a ello, ni siquiera en su corazón, y no se sintieron ofendidas por el asesinato, entonces son parte de la responsabilidad.” Esto significa que, si hay un homicidio ilegal y consientes en diversos grados, te conviertes en cómplice de este crimen de sangre. El peor grado es cuando realmente ayudas en el homicidio o participas en él, pero incluso consintiendo, sin condenarlo, te conviertes en cómplice de esa sangre derramada.
Hay otro hadith en el cual se reporta que el Profeta (BP) dijo: “Si un musulmán ayuda en el asesinato de otro musulmán, incluso diciendo una palabra, él toma responsabilidad en el crimen”.
Hay muchos de este tipo de hadith, si ustedes los toman a todos en su conjunto, ellos definitivamente toman el nivel de “mutawatir”, es decir, tienen el nivel de más alta confiabilidad. Al estudiarlos, y dada la acumulación de este tipo de hadith, está fuera de dudas que el Profeta (BP) enseñó que tú tomas parte de la responsabilidad moral de un crimen, si al menos no te sientes ofendido por el asesinato de un musulmán.
Entonces, para esos musulmanes de hoy en día que ven que en Yemen, o en Iraq, o en Afganistan, matan a niños, mujeres, y hombres civiles que van en un bus, o en cualquier otra parte, y al ver esto dicen: “Bueno, fue un accidente, ellos querían matar a otras personas pero por accidente mataron a esta gente”, deben entender que entonces son cómplices en esos asesinatos. Lo mismo para aquellos musulmanes que ven masacres cometidas contra otros musulmanes en Siria o en otros lugares, y no les produce nada a nivel emocional, y ello nos los remueve en su núcleo más interno.
Sigue la sura,
(94) [Así pues,] Oh vosotros que habéis llegado a creer, cuando salgáis [a combatir] por la causa de Dios, usad vuestro discernimiento y no digáis a quien os ofrece el saludo de paz: “Tú no eres creyente”, --movidos por el deseo de los beneficios de esta vida: pues junto a Dios hay grandes botines. También vosotros erais antes de su condición --pero Dios os ha favorecido.
Usad, pues, vuestro discernimiento: ciertamente, Dios está siempre bien informado de lo que hacéis.
Luego el versículo 94. En este versículo Dios hace una advertencia, y ella es la de no considerar, bajo la perspectiva de los intereses propios y conveniencias, quién está actuando de forma violenta y por lo tanto se le puede combatir.
En la época preislámica, independientemente de si alguien te trataba pacíficamente o no, la única medida para determinar si podías actuar con violencia contra otra persona eran cuestiones como a qué clan o tribu pertenecía; en otras palabras, cuestiones puramente materiales de interés pragmático. El Corán establece un paradigma completamente diferente. Por lo tanto, alguien que ha realizado la declaración de la shahada, alguien que de hecho se dice musulmán, comete un grave pecado si dice: "Bueno, voy a descartar tu declaración de fe, tu shahada, por otras razones que me son convenientes, y te combatiré".
Sobre el versículo 94 hay un reporte muy famoso. El reporte indica que durante una batalla un compañero del Profeta (BP) iba a matar a una persona, y en ese momento esta persona grita: “Creo que no hay Dios más que Dios”, sin embargo, el compañero de igual forma la mató. El reporte indica que posteriormente el Profeta (BP) escuchó sobre esto y se puso extremadamente acongojado y le dijo a su compañero: “Pero él había dicho que no hay Dios más que Dios”, y su compañero le contestó: “pero la única razón por la cual lo dijo fue porque lo iba a matar”, y entonces el Profeta (BP) le dijo: “¿acaso pudiste ver lo que había en su corazón?”.
Si vas a la guerra, debe ser por la causa de Dios, y entonces tu intención debe ser clara y pura, debe ser por la causa de Dios y no por otra razón. Si tu intención tiene algo que ver con esta vida material entonces ya no es por la causa de Dios. El islam imperial, que generó sus guerras basadas en intereses materiales y no por la causa de Dios, presionó a los estudiosos del Corán a que dijeran: “bueno, en realidad la causa no tiene necesariamente que ser completamente pura”, pero ese fue el islam imperial, ese no es el islam del Corán. Dios es claro en el Corán y advierte a los seres humanos, la guerra debe ser por la causa de Dios, y ella no puede estar mezclada con intereses materiales.
Sigue la sura,
(95) LOS CREYENTES que permanecen pasivos --a excepción de los inválidos-- no pueden ser considerados iguales que aquellos que se esfuerzan por la causa de Dios con sus bienes y sus vidas: Dios ha enaltecido a los que se esfuerzan con sus bienes y sus vidas muy por encima de los que permanecen pasivos. Aunque Dios ha prometido un buen fin a todos [los creyentes], ha enaltecido a los que se esfuerzan por encima de aquellos que permanecen pasivos [prometiéndoles] una magnífica recompensa --(96) [muchos] grados superior--, el perdón de los pecados y Su misericordia; pues, ciertamente, Dios es indulgente, dispensador de gracia.
Este versículo trata un tema que esa temprana sociedad de musulmanes en Medina confrontaba. Nosotros creemos que en la época del Profeta (BP) la gente que se convertía al islam se volvían musulmanes ideales, pero esa no es la realidad histórica. La realidad es que hubo gente que se convirtió al islam, pero para ellos el sacrificio, como por el ejemplo el ir a combatir, fue algo que no lograron convencerse a sí mismos para hacer. Entonces el Corán viene y dice que ante los ojos de Dios no son iguales quienes se sacrifican y se esfuerzan, con aquellos que permanecen pasivos.
Cada persona hace un nivel de sacrificio diferente, y mientras mayor sea el sacrificio mayor será el grado que logre esa persona, y mayor será el perdón y la misericordia que le otorgará Dios.
Sigue la sura,
(97) Ciertamente, a aquellos a quienes los ángeles se llevan a su muerte mientras seguían siendo injustos consigo mismos, les preguntarán [los ángeles]: “¿Que os pasaba?”
Dirán: “Estábamos oprimidos en la tierra.”
[Los ángeles] dirán: “¿No era acaso la tierra de Dios suficientemente ancha para que abandonarais el ámbito del mal?”
Esos tendrán por morada el infierno --¡que horrible destino! (98) A excepción de aquellos realmente incapacitados --hombres, mujeres o niños-- que carezcan de fuerzas y a quienes no se ha mostrado el camino recto: (99) a estos, Dios puede que les perdone --pues, ciertamente, Dios es perdonador, indulgente.
La sura en estos versículos nos trae a un sutil punto moral, y es asombroso en su sutileza. Llegará un momento en el cual todos los aspectos terrenales quedarán atrás, y se planteará un asunto fundamental, un aspecto moral básico sobre el cual todos los musulmanes deberían pensar y reflexionar. Cuando llegue la muerte, los ángeles preguntarán a estas personas que fueron injustos consigo mismos: ¿por qué estás en esta condición?
Acá tú deberías hacer una pausa para reflexionar y preguntarte: ¿en qué sentido injustos consigo mismos eran estas personas? Este versículo te invita a reflexionar sobre aquellos que se permitieron a sí mismos llegar a estar ética y moralmente comprometidos de forma deficiente. ¿Por qué se permitieron a sí mismos llegar a estar ética y moralmente comprometidos de forma deficiente? No fue porque ellos de forma intencional quisieron estarlo, sino que la razón por la cual llegaron a ese estado fue porque se permitieron a sí mismos estar entre los desempoderados. ¿Qué es el poder? El poder es la habilidad de ejercer tu libre albedrío, y entonces puedes actuar libremente en base a tu libre albedrío. El desempoderamiento se da en cualquier situación, sean cuales sean las circunstancias en las que se te niega tu libre albedrío, por lo que, debido a tus circunstancias, esto puede suceder porque sufres un lavado de cerebro, o no recibes la educación adecuada, o no estás debidamente consciente, o tienes consciencia pero no puedes actuar en consecuencia.
Así pues, esa pregunta de los ángeles: ¿qué te pasa?, ¿por qué estás en esta condición?, nos plantea un dilema moral. Entonces la respuesta de estas personas será: “lo que estaba mal conmigo era que yo estaba oprimido, yo no tenía poder”. Entonces la respuesta de los ángeles será: “¿No era acaso la tierra de Dios suficientemente ancha para que abandonarais el ámbito del mal?”. Podríamos hablar sobre lo que la tradición sufi, y otros eruditos dijeron sobre esta respuesta, pero nos tomaría demasiado tiempo, por lo tanto nos centraremos en la metodología que estamos siguiendo en este tafsir.
Se nos está estableciendo, y poniendo frente a nosotros, un paradigma. ¿No podrías, incluso si no pudieras luchar contra tu estado de opresión mediante una confrontación directa, no podrías al menos haber escapado de esa situación? Lo que hace todo esto extremadamente complejo son las consecuencias que nos indica Dios en estos versículos: “Esos tendrán por morada el infierno --¡que horrible destino!”.
Este versículo no está hablando de los incrédulos, sino de los creyentes, y por ello esto es profundamente problemático, porque entonces no es simplemente decir: “yo estaba en una situación sin poder, y debido a ello se mitiga mi responsabilidad”, porque si de alguna manera la persona es cómplice de estar en esa situación sin poder, entonces el resultado final para ella será horrible. La salvedad de este final la tendrán aquellos que realmente estaban en una situación en la cual definitivamente no tenían ninguna opción más que permanecer en el lugar en que estaban.
Entonces, la pregunta de los ángeles, cuando dicen: ¿qué te pasa?, ¿por qué estás en esta condición?, se refiere a: ¿por qué estás en esta condición de desempoderamiento?, ¿qué podrías haber hecho para no estar en esta situación de desempoderamiento? Para el contexto del tiempo de la revelación la respuesta era la emigración, pero no necesariamente se limita a ello. Entonces la pregunta es: ¿qué podrías haber hecho para enfrentar directamente tu situación de estar en una estado sin poder, o al menos por qué no escapaste de esa situación? Dios sabe, y si tú en realidad no estabas tan desempoderado como reclamabas estarlo, entonces estarás en problemas.
Desde la perspectiva histórica sabemos que por gente como Al-Ayas bin abi Rabia, o Salama ibn Sham, el Profeta (BP) hacía súplicas para que Dios les diera una vía de salida a la opresión que sufrían en La Meca. Esto nos indica que entre los mecanos había musulmanes realmente sin poder alguno, incluso sin la posibilidad de escapar de La Meca. Ahora, también hubo musulmanes que se quedaron en La Meca, que vivieron bajo la dominación de los mecanos idólatras, que no participaron en las guerras contra los musulmanes de Medina, que tenían la protección del Corán que no podían ser asesinados, pero que frente a Dios están en problemas, porque Dios sabe que ellos no estaban verdaderamente desempoderados para enfrentar su situación o para escapar de ella.
Lo que nuevamente Dios nos deja claro con esto es que una cosa es el cumplimiento de la ley, pero otra cosa es el apego a la ética y la moral del Corán.
Ahora, ¿quién puede responder la pregunta sobre si tú estás realmente desempoderado? Solo Dios y tú. Ningún otro ser humano puede conocer todos los detalles de tu situación y llegar a la conclusión si lo estás o no. Tú deberás usar tu consciencia y enfrentarte a Dios con ella.
Otro tema relevante es que lamentablemente el islam imperial influyó en que los musulmanes perdieran la máxima autocrítica y consciencia sobre la ética y moral propia, porque le era conveniente para sus intereses como Estado. Incluso toda esa creación de hadith que hablan de que si vas a la peregrinación, o que si lees esta sura o esta otra, se borran todos tus pecados, fueron hadith creados bajo los intereses del islam imperial, crearon esa imagen de una “máquina expendedora de perdón de pecados”. El Corán jamás nos entrega esa idea, al contrario, el Corán nos indica que el perdón y la salvación requiere esfuerzo y sacrificio en el camino de Dios. Todos esos hadith son el claro producto del Estado autoritario. Los transmisores de ese tipo de hadith, aunque fueron aceptados por gente como Bujari, Muslim, y otros, fueron personas que vivieron y murieron al servicio de los omeyas. Ellos querían una teología que les permitiera decirle a sus soldados que fueran y mataran a los rebeldes, quién sea que fueran ellos, o que ejecutaran a algún erudito piadoso y que no se preocuparan por ello, porque si hacían esto u esto otro todos sus pecados serían perdonados por Dios, entonces no tendrían ningún problema. Ese es el islam que ellos fabricaron, y muchos musulmanes, como loros hasta el día de hoy, continúan creyendo, repitiendo, y enseñando lo mismo. Eso es por la ignorancia y la falta de estudios, ¿cuántos musulmanes hoy en día conocen las alianzas políticas que tenía gente como al Bujari o Muslim? Esto es un desastre monumental, porque estos hadith no tienen ninguna consistencia a la luz del Corán y de lo que Dios nos enseñó.
Sigue la sura,
(100) Y quien abandone el ámbito del mal por la causa de Dios hallará en la tierra muchos caminos de soledad, pero también abundante vida. Y al que deje su casa huyendo del mal hacia Dios y Su Enviado, y entonces le sorprenda la muerte --Dios le tiene preparada su recompensa: pues, ciertamente, Dios es indulgente, dispensador de gracia.
Dios nos indica que aquellos que emigren, que hagan el sacrificio de abandonar sus hogares y posesiones, y que viajen por Dios y SU Profeta (BP), por cierto que padecerán momentos duros y soledad. El camino de la virtud es solitario, porque quienes adoran a Dios y quieren seguir fielmente su camino están en sus vidas anclados en la dignidad, y en la autonomía, y en la integridad, y en todo aquello, y debido a ello emigran hacia Dios y hacia SU Profeta (BP). Esa emigración significa hacer todos los sacrificios consistentes con ese compromiso.
La expresión usada al inicio del versículo es como si Dios dijera: “YO sé que en ese camino encontrarás una gran soledad, y te sentirás aislado y solo”, pero luego te indica que también en ese camino, si perseveras y dado que Dios estará contigo, encontrarás facilidad y bienestar.
Finalmente el versículo nos indica que quienes mueran en el proceso de la emigración tendrán la recompensa de Dios.
Tanto en los tafsir de la tradición sufí, como también en otros como por ejemplo el de Razi, Zamakshari, etcétera, indican que este versículo superficialmente aplica específicamente a unos individuos que luego de haber realizado una decisión inicial de no emigrar finalmente la iniciaron pero fallecieron por enfermedad en su camino a Medina. Pero también mencionan que el significado de la emigración no es un asunto de un desplazamiento físico, sino que es un completo viaje hacia la ética y la moral, y Dios sabe que en ese viaje habrá muchas situaciones que podrán implicar la muerte. Con esto Dios nos prepara para que comprendamos que algunas veces el precio que se debe pagar es la vida misma. Entonces, el miedo a la muerte no debería ser una excusa para la búsqueda de la liberación de una situación de opresión y desempoderamiento.
Finalmente, la pregunta es, cuando tu alma sea recibida por los ángeles: ¿serás capaz de soportar la pregunta sobre lo que estaba mal en tus circunstancias? ¿Serás capaz de decir: "Sí, he hecho algo al respecto, y lo que he hecho fue lo mejor que he podido y Dios conoce mis verdaderos motivos e intenciones"?
Cuando joven tenía conocidos que eran comunistas y se proclamaban como revolucionarios para salir de la opresión, y por ello salían a las calles y destruían todo, pero es fácil ser así de radical y desear destruirlo todo, lo que es difícil es ser un revolucionario coránico, un revolucionario con un gran discernimiento moral y con una gran capacidad de hacer distinciones morales. Un mal no hace que hacer otro mal esté bien.
Ten un profundo sentido de tu propia dignidad y liberación, pero no puedes lograrla a costa de la indignidad y la opresión hacia otros. Subhana Allah, la sura del Corán que lleva el nombre de “las mujeres”, es la sura de la revolución y la liberación, ¿casualidad?