Sura 102 At-Takázur (El Afán De Tener Más Y Más)
Comentarios de Sheij Khaled Abou El Fadl (USULI INSTITUTE - www.usuli.org)
Corán en español usado: Traducción al español realizada por Abdurrasak Pérez desde la versión en inglés de Muhammad Assad
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EN EL NOMBRE DE DIOS, EL MÁS MISERICORDIOSO, EL DISPENSADOR DE GRACIA:
(1) EL AFÁN de tener más y más os domina (2) hasta que entráis en vuestras tumbas.
(3) ¡No, --en su momento habréis de saber!
(4) Y una vez más: ¡No, --en su momento habréis de saber!
(5) ¡No! ¡Si tan sólo pudierais entender[-lo] con la comprensión [nacida] de la certeza,
(6) ciertamente, veríais en verdad el fuego abrasador [del infierno]!
(7) Al final, ciertamente, lo veréis en verdad con ojos de certeza:
(8) ¡y ese Día, ciertamente, seréis llamados a dar cuenta [del uso que hicisteis] del don de la vida!
COMENTARIOS DEL SHEIJ KHALED ABOU EL-FADL
Solo quiero hacer dos notas rápidas, mientras asimilo el hecho de que este viaje con el Corán—es decir, mi propio viaje personal con el Corán—nunca termina, tal como nunca debería terminar para nadie. El Corán es un texto vivo que continúa interactuando y rindiendo frutos, por lo que trazar una línea donde uno se detiene parece bastante arbitrario. Al ser un texto vivo, nunca deja de hablar. Debido a que nunca deja de hablar, hay constantemente una interacción, y debido a que hay constantemente una interacción, hay constantemente aprendizaje, crecimiento y reflexión. Sin embargo, a medida que nos acercamos a la línea arbitraria donde simplemente decimos que ya hemos cubierto todas las suras y que aquí es donde debemos detenernos, por supuesto que es algo muy emotivo. Uno se está cuestionando constantemente sobre cómo manejó el fideicomiso, un fideicomiso tan enorme, y si podría haberlo hecho mejor.
En fin, mi punto es que, en lo que a mí respecta, este tafsir no vivirá realmente mientras siga siendo una tradición oral. Sería una ofrenda que intelectuales desafiantes pueden saquear fácilmente; puede ser cooptada, saboteada o brutalizada mientras sea un legado oral. Considerando el legado de los musulmanes y, desafortunadamente en la era moderna, lo más probable es que exactamente el tipo de personas que no tienen reparos morales en saquear y brutalizar un discurso hagan precisamente eso. Saquearán, brutalizarán, robarán y cooptarán; tomarán un poco de aquí y un poco de allá, pretendiendo que siempre ha sido así. Y por supuesto, ya saben, lo harán sin atribución, sin ninguna preocupación por la integridad del conjunto, sin ninguna preocupación por la honestidad en el discurso. De hecho, esto ha sucedido repetidamente con nuestras tradiciones intelectuales en la era moderna porque no tenemos instituciones adecuadas y nuestra ética académica ha sido demolida por completo. Por lo tanto, el punto en el que el tafsir mantiene un cuerpo de integridad es en la publicación, cuando pasa de ser un ser oral a un ser escrito. La escritura es un punto de referencia que prevalecerá independientemente de cuántas corrupciones surjan y de cuántos intelectos inferiores o pseudointelectuales vengan a saquear, robar, cooptar y brutalizar el material para cualquier propósito. Es el escenario típico de los imanes de hoy en día, que son prácticamente analfabetas—apenas alfabetizados, porque el simple hecho de saber leer no te convierte en un ser humano alfabetizado. De modo que la supervivencia de este tafsir está en la publicación y en la escritura. La escritura es mucho más difícil que la entrega oral y es un proceso mucho más complejo. En el caso de este tafsir, creo que va a tomar años producirlo y llegar desde el punto en el que se escribe hasta el punto en el que realmente se publique.
El número de khutbahs que di, los cuales se centran en el tema de la elección moral, junto con mi compromiso de impartir el tafsir de manera simultánea, me han hecho regresar constantemente a nuestra historia no tan lejana, reflexionando sobre los legados de serios esfuerzos intelectuales que han aparecido y el impacto que han tenido. Me refiero a alguien como, por ejemplo, un intelectual brillante como Al-Naini en Irán, y los pensamientos de Al-Naini sobre el Corán y sus escritos sobre la Sharía… O alguien como Mulla Sadra. Mulla Sadra posee el tipo de intelecto que, verdaderamente, si hubiera nacido sin ser musulmán—si hubiera nacido judío o cristiano—la calidad de su pensamiento habría sido verdaderamente transformadora. Me refiero a que este es el tipo de intelecto que puede describirse como civilizatoriamente transformador, el tipo de intelectos que realmente transforman civilizaciones enteras. Pero eso no es lo que Al-Naini ha hecho en nuestra tradición, ni es lo que Mulla Sadra ha hecho en nuestra tradición, y no es culpa de ellos. Es la culpa, una vez más, de nuestro capital cobarde. Es clara y directamente la culpa de aquellos a quienes Allah ha confiado el capital y el dinero, y de su falta de visión, su falta de comprensión sofisticada, su falta de moralidad y su falta de ética.
Cada persona que se encuentra con este tafsir—y esto es lo que mis actos de adoración a Allah me han dicho repetidamente, especialmente desde que terminamos Sura Al-Mai’da—se enfrenta a una prueba moral y ética. Es uno de esos momentos en los que tienen que tomar una decisión ética que repercutirá en las generaciones venideras y, por supuesto, en el Más Allá. Que esto se escuche; al menos lo he dicho, Allah, al menos he comunicado el mensaje. Aquellos que son capaces y se han encontrado con este tafsir y pudieron haber ayudado a preservarlo, pero no lo hicieron, no desearía estar en sus zapatos en el Más Allá. Esta es la magnitud del fracaso moral de quienes conocieron a Al-Naini y, en lugar de trabajar para preservar su pensamiento e invertir en él, hicieron todo lo posible por enterrarlo debido a celos personales u otras debilidades, o incluso por falta de comprensión de la sofisticación del pensamiento de Al-Naini, lo cual es un problema muy persistente entre nosotros. Por otro lado, muy pocos musulmanes, hasta el día de hoy, tienen una comprensión seria o incluso pseudoseria de alguien como Mulla Sadra; se pueden contar con los dedos de una mano aquellos que realmente han logrado comprender lo que él estaba aportando a la humanidad.
Sura At-Takathur es claramente del período temprano de La Meca. Hay un poco de complejidad de la que hablaremos en un momento sobre esto en cuanto a la situación histórica, pero la mejor evidencia, la evidencia abrumadora, es que tanto At-Takathur es del período temprano de La Meca, lo que significa los primeros tres años del mensaje del Profeta en La Meca.
Hay una serie de informes que dicen que la ocasión de revelación de la Surah fue que dos tribus comenzaron a jactarse sobre cuál era más honorable, citando sus posesiones, sus hazañas en batalla y sus antepasados, y que esa fue la ocasión de revelación de Surat At-Takathur. Yo había investigado ese informe y, para resumir una historia muy larga, no tiene ningún fundamento. No hay base para la afirmación de que esa fue la ocasión de revelación. Si ese evento ocurrió históricamente o no, quién sabe, pero si fue algún tipo de jactancia entre dos tribus lo que provocó la revelación de Surat At-Takathur, no hay pruebas para afirmarlo.
La Sura es poderosa y te ancla; una de estas suras que anclan la esencia del mensaje islámico y, de hecho, la moralidad islámica, como veremos, Inshallah. Comienza como una alarma, como llamando a la conciencia humana. Es como venir y tocar clara y poderosamente a la puerta de la conciencia humana y confrontarla, colocando un espejo ante los seres humanos, ante la conciencia humana, para ver lo que de hecho son al mirar dentro de este espejo.
La palabra "At-Takathur" es bastante notable porque tiene el significado de que estás incesantemente comprometido y en un proceso interminable, la forma gramatical misma, en un proceso consistente, constante y continuo de ¿alcanzar qué? De alcanzar más. Ahora, ese "más" que estás alcanzando podría ser un "takathur" que significa que tienes más hijos y que en lo que estás comprometido es solo en la procreación, aumentando tus números. Pero también tiene la clara connotación de detenerse y reflexionar: toda tu vida se trata de más, ¿más de qué? Más de todo. Vienes a este mundo sin nada, pero la palabra que se utiliza acá es que estás distraído y no es solo distracción, sino que es como si estuvieras colocado, puesto, o te permitieras estar en una situación en la que es como si estuvieras magnetizado, como si todos tus sentidos fueran superados, y superados ¿por qué? Por este proceso de "querer siempre más", si pudiéramos llamarlo así.
(1) EL AFÁN de tener más y más os domina
Hay un dicho del Profeta (PB) que es tan ampliamente reportado que alcanza el nivel de tawatur, de acuerdo con todas las diferentes escuelas, incluso las más exigentes. Tradiciones tawātur, significa tradición acumulativa, por lo que sabemos con un alto grado de confiabilidad que el Profeta de Allah, al recitar esta sura, comentaba no una, sino que en varias ocasiones comentaba: “Los seres humanos dicen: "Mi dinero, mi dinero, mi propiedad, mi propiedad". Y, en efecto, seres humanos, lo único que tienen de su dinero y de su propiedad es lo que realmente comen o lo que realmente usan. Y más allá de eso, más allá de lo que realmente consumen, consumen activamente en un sentido moral real, en realidad no poseen nada de ello”. Lo que no han consumido realmente, o consumido en el sentido ético —es decir, ya sea comido o usado—, realmente no les pertenece; les es confiado por Dios.
Pero, sin embargo, a pesar de la idea ética fundamental de que más allá de lo que realmente vistes, comes y usas de inmediato, en realidad no posees nada —no al nivel legal, sino al nivel ético—, a pesar de eso, los seres humanos están obsesionados. Están impulsados por la necesidad de aumentar e incrementar. Y como dije, ya sea que estén aumentando e incrementando su progenie, sus hijos, o que estén aumentando e incrementando sus posesiones materiales, o aumentando e incrementando su reputación —quieren volverse cada vez más famosos, cada vez más respetados, cada vez más honrados—, aumentando e incrementando su poder, o incluso aumentando e incrementando su conocimiento. Porque, como tantos han señalado, el conocimiento mismo puede convertirse en su propio intoxicante cuando se busca por sí mismo, no porque realmente, como la comida que consumes o la ropa que vistes, se traduzca en el beneficio de la gente, sino porque en realidad se convierte en un intoxicante donde simplemente lo disfrutas y quieres más de ello.
Y luego viene este punto abrupto de que, bueno, estás como hipnotizado. Estás hipnotizado por este impulso de tener más hasta que te encuentras en la tumba. Ahora bien, vienes sin nada y terminas en la tumba sin nada; esa es la ironía de esta dinámica. Al mismo tiempo, en la tradición islámica hubo una discusión que es fundamental para el significado moral de esta corta sura. Cuando Allah habla en la sura y dice que estás hipnotizado por este impulso, por esta competencia por tener más, y que luego terminarás en sus tumbas y serás confrontado con la realidad que has pasado toda una vida evadiendo de diversas maneras —la realidad de qué se trata toda esta vida—, ¿está Allah hablando a los musulmanes, a los no musulmanes o a ambos? Para abreviar un largo debate, me refiero a que Al-Razi, por ejemplo, pasa una cantidad considerable de tiempo revisando los argumentos de ambas partes y luego termina diciendo que no hay ninguna razón gramatical, lingüística ni contextual para limitar lo que la sura está diciendo a los kuffār (incrédulos) o a los musulmanes. De hecho, hay muchas razones de peso que Al-Razi analiza por las cuales todos los indicios apuntan a que en realidad la sura les está hablando a ambos. Le está hablando al ser humano en cuanto ser humano, como ser humano.
Así que le está hablando a los seres humanos como seres humanos, no a los incrédulos ni a los musulmanes, sino a todos. Y les está diciendo a todos que llegará un punto en el que todas sus luchas especulativas sobre qué creer —y este es nuevamente un punto sobre el que los eruditos serios de las ciencias islámicas escriben bastante— dicen que incluso aquellos que son musulmanes y aquellos que creen, siempre existirá esa lucha con los demonios de la duda. Los demonios de la duda que van y vienen, a veces estás anclado más fuertemente en la creencia que en otras ocasiones; a veces tu sentido de certeza es más fuerte que en otras ocasiones. Pero si a lo largo de tu vida, estás anclado en la "querer más y más y más…", en el impulso de lograr más, hace que incluso aquellos de ustedes que están anclados en un fuerte sentido de creencia no sean del todo capaces de ser coherentes con las normas dictadas por la realidad de su existencia. Si realmente entendieran, si realmente entendieran todas las formas en que vienen sin nada y se van sin nada, y lo que sigue a la tumba, lo que viene después de la tumba, sería exactamente como dijo el Profeta de Allah: se desengañarían por completo de la noción de que "este es mi dinero, mi propiedad, mis cosas", y se relacionarían con las cosas de una manera muy diferente.
Entonces la mejor opinión, la más defendible y la opinión correcta, es aquella que dice que este mensaje realmente se está dirigiendo tanto a los musulmanes como a los no musulmanes, ya sean kuffār o musulmanes; este no es el punto. Ahora bien, para comprender, para internalizar verdaderamente este sentido de conciencia, mientras que para la mayoría de los seres humanos el impulso de aumentar, incrementar y acumular nunca está en duda, eso es una constante. Lo que sube y baja, lo que fluctúa, es en realidad su creencia en Dios y en el Más Allá. La internalización de la conciencia de que vamos de la nada hacia la nada en la muerte, en términos de tu relación con las cosas materiales, el Profeta de Allah te dijo precisamente que adoptes una perspectiva en la que decir meramente "mío, mío" dejaría de tener sentido para ti, y que lo único que realmente es tuyo es lo que has consumido, mientras que todo lo demás lo consideres como una relación de confianza. Por lo tanto, de lo que estás en duda es del impulso de acumular e incrementar, no de tu relación con Allah o con el Más Allá.
(2) hasta que entráis en vuestras tumbas.
Hay una serie de tradiciones que, en aras de la exhaustividad, deberíamos mencionar. Se atribuyen a Abu Dharr, quien dice: “Yo no estaba seguro sobre 'adhāb al-qabr”. 'Adhāb al-qabr es el tormento de la tumba que ocurre tras la muerte, antes del Más Allá; que en el minuto en que una persona muere, las consecuencias de su vida y el sufrimiento de las consecuencias de su vida, para bien o para mal, comienzan en la tumba. En estos informes, Abu Dharr dice: “Yo nunca estuve seguro acerca de los tormentos de la tumba hasta que escuché que este versículo, o esta sura, respalda 'adhāb al-qabr”. Que esta sura, cuando dice eso, la lógica es que las consecuencias de tu vida comienzan en el punto en el que entras en la tumba. Ahora tenemos el mismo tipo de informes, pero esta vez no atribuidos a Abu Dharr, sino atribuidos al propio Imam Ali, donde supuestamente el Imam Ali dice: “Nunca estuve seguro de los tormentos de la tumba hasta que escuché esta sura”.
Para abreviar una larga historia, porque esto no es realmente fundamental para el punto que queremos plantear, hay un tema aquí, hay un tipo de narrativa. El tipo de narrativa es afirmar que alguien, ya sea Abu Dharr o Imam Ali o en algunos otros informes donde en realidad hay un nombre de una tercera persona que no puedo recordar quién era en este momento, se encuentra en un estado de duda sobre los tormentos de la tumba, pero que al recibir la sura, se aseguran de que el 'adhāb es una realidad. Metodológicamente, siempre sospecho de estos informes que tienen un contenido, una doctrina, y luego esa doctrina se pone en boca de diferentes personas. Es decir, piénsenlo, ¿qué probabilidades hay de que alguien como el Imam Ali estuviera en duda sobre los tormentos de la tumba? Alguien tan cercano al Profeta de Allah, ¿cómo podría ser eso? Él lo sabría. E incluso alguien como Abu Dharr, que estuviera confundido sobre algo como esto hasta que lo aprende del Imam Ali. No no creo que ese sea el punto, y no quiero pasar mucho tiempo en esto porque podrías terminar pasando horas hablando de la evidencia a favor y en contra de lo que sucede justo después de la muerte, el estado de barzakh, el estado intermedio, el estado en el que te encuentras desde la muerte hasta el Más Allá.
Y, por supuesto, ¿por qué es este un tema teológico tan importante? Porque el Corán a menudo habla de que la rendición de cuentas, el hisāb, comienza después del Más Allá. Entonces, ¿cómo podría ser que sufras las consecuencias, para bien o para mal, antes de que haya una rendición de cuentas formal, antes de que haya la forma de hisāb? Y debido a esa tensión existen todos estos debates sobre el barzakh. Pero no creo que ese sea el significado de por qué lingüísticamente hay aquí una clara forma de expresión que significa la muerte, y si sucede justo en el momento de la muerte o si sucede tras la resurrección es realmente un tecnicismo, pero es completamente irrelevante. Lo que es importante es lo que la sura tiene que decirnos que viene después.
(3) ¡No, --en su momento habréis de saber!
(4) Y una vez más: ¡No, --en su momento habréis de saber!
Muy bien, entonces: “con toda certeza lo verán”. Y comentaré sobre lo que es "esto" en este contexto en un segundo. “Ciertamente, con toda certeza lo verán; de hecho, lo verán con absoluta certeza”. Naces sin nada, a medida que creces te socializas en el concepto de poseer, y si vienes desde una perspectiva musulmana, no solo te socializas, sino que el impulso demoníaco interno es incrementar y aumentar. Y no es solo aumentar el dinero e incrementar el dinero, porque la gente a menudo comete el error de pensar que es solo dinero, sino incluso en la reputación, incluso en el poder; quieres ascender. Pero la cantidad de autoengaño en la que incurre un ser humano para ignorar el resultado inevitable de todo eso, y eso llega con la muerte; son nieblas de engaño. Y las formas de engaño, a medida que te entregas al impulso de poseer más en todo —reputación, poder, prestigio, dinero—, ¿cuál es el costo de todo eso? Es tu certeza y la fuerza de tu relación con tu Creador. Y Allah dice muy abruptamente: te involucras en todo esto y, lo sepas o no, la consecuencia es que te permites confundirte y puede que te pases toda la vida alejándote de Dios y distrayéndote. Es este simple hecho de las consecuencias y la rendición de cuentas, que ninguna de estas dinámicas con el impulso de aumentar e incrementar carece de consecuencias. Cada moneda, cada parte de la reputación, cada parte del poder, incluso cada parte del conocimiento que pasaste toda tu vida añadiendo, está íntimamente interconectada con la realidad de la rendición de cuentas y las consecuencias.
Hay un punto adicional aquí, que es en realidad lo que personas como Al-Razi se preguntaron es “¿qué es lo que Allah nos está diciendo que llegaremos a saber y que llegaremos a saber con certidumbre?” Sí, esto ya nos da una pista sobre el principio de la rendición de cuentas. Sin embargo, lo que está planteando —y esto me resulta muy convincente en cuanto al significado de la sura— es que las personas pueden saber de manera intuitiva y general, tener una noción de si esto es injusto o justo, si esto es bueno o malo, si esto es feo o hermoso; saben generalmente que mentir es malo o que la justicia es buena. No obstante, lo que los seres humanos suelen hacer para facilitar el impulso del takāthur es ignorar el análisis detallado de las consecuencias de cada acto, si realmente te sientas y analizas a fondo cada acción sería todo distinto.
Por ejemplo, y esto en realidad no es de Al-Razi sino de Ibn Arabi, los seres humanos a menudo ignoran la injusticia o ignoran las consecuencias de mentir a menos que ellos mismos las sufran. Ahora bien, ¿cuál es la diferencia entre cuando ven la injusticia y la ignoran porque aflige a otros, y cuando la injusticia les llega a ellos y los aflige? En ese caso protestan con la mayor vehemencia. Por ejemplo, yo podría estar sentado y enterarme de que hay personas siendo torturadas y, ya saben, no sentir nada. Incluso podría seguir alabando al gobernante que tortura a tal o cual persona. Pero es muy diferente si soy yo el arrestado y torturado. ¿Cuál es la diferencia? La diferencia es que cuando sufres las consecuencias, no puedes ignorar los detalles. Mientras puedas proyectarlo hacia afuera y mantenerlo a una distancia prudente, ignoras los detalles. Así, ignoras el pensar en los segundos y los minutos de agonía y dolor por los que pasa alguien que está siendo torturado; ignoras lo que se siente al ser degradado y humillado; ignoras por lo que pasa su familia; ignoras el hecho de que sus seres queridos no pueden dormir por la noche, ni comer, ni pensar; ignoras el hecho de que sus hijos no pueden concentrarse en la escuela ni en sus vidas. Ignorarás todo tipo de cosas. Pero cuando lo sufres tú, cuando te llega a ti personalmente, entonces ya no puedes ignorar los detalles, y esa es la diferencia.
(5) ¡No! ¡Si tan sólo pudierais entender[-lo] con la comprensión [nacida] de la certeza,
(6) ciertamente, veríais en verdad el fuego abrasador [del infierno]!
Lo que Al-Razi está diciendo, y alguien como Ibn Arabi también dice lo mismo pero de una forma diferente, es que cuando veas el Jaḥīm (traducido como fuego abrasado) —que aquí significa la verdad de las consecuencias— no necesitarás haber sufrido la verdad de las cosas para conocer los detalles, sino que se te expondrán claramente. Verás el resultado de la injusticia que cometiste en los detalles más minuciosos de la realidad de todo. Verás las consecuencias de mentir; verás las consecuencias de cada pequeña murmuración, de cada pequeña calumnia; verás las consecuencias de cada pizca de celos; verás las consecuencias de cuando le negaste a una persona sus derechos o su valor porque tenías celos, porque tenías envidia o porque eras inseguro. Recibirás la verdad absoluta, las consecuencias. Y en ese conocimiento, ¿por qué Allah describe que lo verás antes de que eso suceda, antes de que se te pregunte por las bendiciones que has disfrutado? Porque en esa situación, en ese punto, todos los medios de ofuscación y distracción desaparecerán, y en ese momento ya no serás capaz de convencerte de todas las cosas de las que los seres humanos se valen para convencerse a sí mismos con el fin de evitar confrontar las consecuencias de sus elecciones morales.
El takāthur es una relación con la materialidad. Ahora bien, la relación con la materialidad y con el interés propio tiene consecuencias morales, pero la manera en que nos permitimos ser el centro del universo —es decir, el problema del egoísmo—, la forma en que nos permitimos ser eso, es precisamente ignorando las consecuencias morales. Tomemos por caso... Yo podría ser un profesor, ¿de acuerdo? Y esto es solo a modo de ejemplo. Como profesor, soy un artista que lucha por salir adelante porque soy un músico talentoso, ¿verdad? Y resulta que me encuentro en mi clase con un chico que es un millón de veces más talentoso que yo. Yo me esfuerzo por componer una pieza musical que me toma años terminar, pero este chico compone algo que es muy superior a lo mío en una hora o incluso menos. Imaginen todos los mecanismos de defensa psicológicos, todas las ofuscaciones y mentiras que intervendrán en mi proceso para reprimir el talento de este chico. Si fuera confrontado con mi muerte, admitiría libremente que este chico es mucho más talentoso y dotado, pero al no estar confrontado con la muerte, hay una enorme cantidad de ofuscaciones. Podría convencerme a mí mismo diciendo: “Ah, sí, tiene talento, pero es un sádico y un psicópata, y tengo que proteger a la sociedad de este psicópata”. O bien: “Bueno, yo no lo lastimé; lo único que dije es que sí, que es un músico talentoso, pero también les advertí a otros profesores que es un estudiante difícil”. “Realmente no lo lastimé”. O: “No lo lastimé realmente, pero tampoco lo respaldé con entusiasmo; y cuando me pidió que le escribiera una carta de recomendación, le dije que hablara con otro profesor porque yo estaba ocupado”. Consecuencias morales y elecciones morales: la ética del takāthur es lo que ofusca, y esa ofuscación es el Jaḥīm.
(7) Al final, ciertamente, lo veréis en verdad con ojos de certeza:
(8) ¡y ese Día, ciertamente, seréis llamados a dar cuenta [del uso que hicisteis] del don de la vida!
Y luego, después de esto, Allah está diciendo que una vez que vas a tu tumba, todo queda al descubierto. En ese punto, en ese preciso momento, se te pregunta sobre el na'īm (bendiciones): cómo manejaste, cómo negociaste, cómo lidiaste con las bendiciones reales que Allah puso a tu disposición. En otras palabras, ¿cómo manejaste el fideicomiso? ¿Continuaste diciendo “mío, mío” como nos advirtió el Profeta del Islam, “Mi dinero, mi dinero, mío, mío, mío”? ¿O, de hecho, tus procesos de toma de decisiones reflejaron tu conciencia de los detalles de las consecuencias morales de las decisiones que tomaste?
Hay una serie de informes, finalmente, que son informes fascinantes, verdaderamente fascinantes. Los informes a los que me refiero señalan que, según se informa, Umar reaccionó diciéndole al Profeta de Allah: “¿Seremos interrogados sobre el na'īm?”. Y añade: “¿En qué na'īm si somos un pueblo perseguido que no tenemos ni siquiera la comida para un día o lo que nos alimente por un día?”. A la persona a la que a menudo se le atribuye es Umar, los otros informes señalan que un miembro de los ṣaḥābah(compañeros). En reacción a la sura, empezarán a entrar en pánico: “Pero en tal y tal día visitamos a tal y tal persona y nos ofreció buena comida, ¿se nos preguntará incluso por esta buena comida que tuvimos?”. Y en todos ellos, el Profeta de Allah en respuesta a la declaración atribuida a Umar de que “tenemos tan poco, así que ¿por qué na'īm se nos va a preguntar?”, el Profeta de Allah comenta: “Tu salud, tu cordura; eso en sí mismo es un na'īm abundante”. En los informes donde un miembro de los compañeros entra en pánico porque les preocupa haber tenido una comida un poco elegante en la que comieron carne, y piensan: “¿Y ahora voy a tener que rendir cuentas por comer esta rica comida y no pensar en las consecuencias morales de todas las personas que no pueden comer?”, el Profeta del Islam básicamente dice algo tranquilizador para calmar esa ansiedad.
Para abreviar una larga historia, lo que se puede extraer de estos informes es claramente que la sura apeló al entendimiento moral innato e intuitivo de los primeros musulmanes. Ellos captaron el punto, y es un punto devastador, psicológica y moralmente devastador. Es un punto muy serio. ¿Estás en el takāthur? ¿Has pensado en todas las consecuencias morales de tu takāthur? Porque a medida que te vuelves más seguro en tu relación con las cosas materiales, te vuelves más débil en tu relación con lo inmaterial, con Allah. Y les digo que si ese mensaje no se hubiera internalizado, habría sido imposible para estas personas construir una civilización. El tipo de servicio, el tipo de compromiso, el tipo de dedicación, el tipo de sacrificio que tuvieron los primeros musulmanes es gigante. Esto es mucho antes de la Hégira; toda la persecución está aún por delante de ellos. Van a ser perseguidos, y luego van a realizar la Hégira, y vendrá batalla tras batalla, los sacrificios y el martirio, y luego van a cambiar la forma del mundo. Si no hubieran internalizado esto, habría sido imposible de hacer. Porque mientras que hoy en nuestro Islam actual vas con alguien y le dices: “Apoya una causa noble”, y suspiran, se quejan y se sientan a negociar contigo y a decir: “De acuerdo, bueno, ¿cuánto recibiré?”, estas personas lo daban todo sin pensarlo, literalmente todo: “Aquí está, tómalo”. Eso no es posible si no hubieran internalizado el mensaje.
Lo que estos informes me dicen cuando estudias las numerosas versiones de los mismos es que el impacto de la sura se reflejó en informes de ansiedad. A esto lo he llamado en un trabajo académico "ansiedad epistémica". Curiosamente, hace poco recibí un mensaje de una profesora cristiana, una profesora de teología cristiana que me escribió recientemente y me dijo: “Quiero decirle que le estoy enviando una copia de mi libro porque quiero agradecerle, ya que asigno su material a mi clase y he usado y referenciado su libro”. Porque estas personas en realidad referencian, respetan la propiedad intelectual, no se limitan a robar las cosas. “...He usado y referenciado su concepto de ansiedad epistémica”. Y continuó explicando por qué pensaba que este concepto era tan útil. Y, ya saben, te tomas un momento y te pones a pensar: ¿cuántos musulmanes hacen lo mismo? Quiero decir, ¿cuántos musulmanes han prestado atención a esto, o les importa, o incluso si lo notan? Bueno, en realidad conozco a uno muy conocido —y está nombrado en mi diario—, un exestudiante muy conocido, alguien que fue mi estudiante, que escribió una tesis doctoral entera, publicó esta tesis en una editorial universitaria, toda su tesis y todo su trabajo está plagiado de mi trabajo. Un querido hermano musulmán a quien le enseñé, y en el minuto en que terminó mi mentoría, plagió mi erudición, mi pensamiento y mi trabajo. En una institución diferente a la mía, escribió su tesis y la publicó; todo plagiado. Y estoy seguro, absolutamente seguro, de que no se detiene ni un segundo a pensar si esto es ḥarām, o si va a responder por esto en el Más Allá. Es por eso que somos un pueblo atrasado. Nuestra relación con la moralidad, Allah ha puesto sunan (leyes divinas) en esta tierra, y la sunnah (ley de Dios) dicta que si tu relación con la moralidad es mejor que la de X o la de Y, entonces la ayuda de Allah va para X. Allah es moralista, no tribalista.
En fin, está claro que el impacto fue ese sentido de ansiedad moral, por así decirlo; una ansiedad epistémica de que más vale que seamos muy conscientes. Este mensaje trata sobre ser meticulosos con las consecuencias morales, lo cual sobrevive por siglos hasta que lo vemos en el texto de Al-Razi. Él también dice respecto a esto, que los eruditos deben entender esta sura, porque si ellos entendieran las consecuencias morales, verían que su forma de takāthur es el prestigio y el jactarse del conocimiento. Si entendieran las consecuencias morales de eso, abandonarían su búsqueda de prestigio y arrogancia.
Mentir es malo y la injusticia es mala, lo importante es la conciencia de las consecuencias. Así que esto es un fundamento moral básico, una advertencia. Tienen un viaje largo y no van a poder persistir en este viaje hasta que re enfoquen su brújula moral, pasando del takāthur a una visión plena hacia el paradigma de la rendición de cuentas.
Si bien la sura es una condena de esa actitud psicológica y moral que no está en el centro de la conciencia humana, que es el codiciar y nos muestra las inevitables consecuencias de la rendición de cuentas en el más allá, hay un sentido que me parece igualmente importante, y es que no creo que aplique de igual manera a una noción clásica del Jaheem (infierno). Todos los comentaristas nos dicen que el Jaheem del que Allah habla es el del más allá y la rendición de cuentas que enfrentamos en el más allá. Pero no hay razón para limitar el sentido de Jaheem únicamente al más allá. De hecho, es sumamente plausible que sea una advertencia sobre las consecuencias de ciertos caminos, sobre las consecuencias de caminos que son inmorales o que no están comprometidos con un compromiso ético, y fundamentalmente, sobre caminos en la vida que están comprometidos simplemente con la acumulación o la búsqueda de logros materiales. La advertencia sobre ver el Jaheem y sufrir las inevitables consecuencias bien podría ser que, en esta vida, esta filosofía de vida termine llevándote a una existencia infernal aquí en la Tierra, antes del más allá. La advertencia moral no es solo sobre la rendición de cuentas en el más allá, sino sobre las consecuencias en el aquí y el ahora.
Si tienes una filosofía de existencia dentro de ciertas sociedades o ciertas culturas que está realmente comprometida solo con maximizar las ganancias, ya sea que lo llames utilitarismo, materialismo o cualquier otro nombre, la etiqueta no importa. Lo que importa es la actitud de maximizar las ganancias y la actitud de maximizar cada vez que tienes la oportunidad, independientemente de las consecuencias morales, porque en realidad toda esa actitud debilita el músculo de la moralidad en tu conciencia. Pensar éticamente, vivir éticamente, es como todo lo demás en la vida. Si tienes un talento musical y descuidas ejercer ese talento musical durante mucho tiempo, este se debilita y se encoge. Si tienes talento para la poesía y no lo ejerces, si no escribes poesía durante mucho tiempo, eventualmente ese talento se apagará y quizás desaparezca por completo.
La naturaleza de todas las interacciones humanas funciona de la misma manera. Incluso con el amor, incluso la búsqueda de amar a tu Creador es como un músculo que ejercitas, y cuanto más lo ejercitas, más poderoso se vuelve. Cuanto más tiempo, energía y esfuerzo le dedicas, más potente se vuelve y más define y moldea tu realidad. Pero si te acostumbras a hacer que las consideraciones éticas sean secundarias o estén al servicio de las búsquedas materiales, y eres muy hábil para pensar en todas las formas de maximizar en ese proceso de acumulación, mientras tu músculo moral, tus reflejos éticos y tu conciencia ética se debilitan y se apagan, el resultado inevitable es que, ya sea que lo sufras tú, o tu descendencia o tus nietos, crearás un infierno en la Tierra. Hay sociedades verdaderamente infernales, sociedades en las que tanto se centra en quienes están en la posición de élite y pueden continuar “glamorizando” su existencia, pero que al mismo tiempo son sociedades muy deshonestas y muy engañosas, que se enfocan en todo ese glamur e ignoran a las masas que son devoradas por los males creados por este método de acumulación, por esta filosofía de acumulación.