Sura 100 Al-Aadiyat (Los Corceles) & Sura 101 Al-Qáriaa (La Calamidad Repentina)

Comentarios de Sheij Khaled Abou El Fadl (USULI INSTITUTE - www.usuli.org) 

Corán en español usado: Traducción al español realizada por Abdurrasak Pérez desde la versión en inglés de Muhammad Assad

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Sura 100: Al-Aadiyat (Los Corceles)

EN EL NOMBRE DE DIOS, EL MÁS MISERICORDIOSO, EL DISPENSADOR DE GRACIA:

(1) ¡OH, los corceles jadeantes,

(2) que hacen saltar chispas,

(3) y se arrojan a la carga de madrugada,

(4) levantando a su paso nubes de polvo,

(5) irrumpiendo [ciegamente] en medio de una tropa! 

(6) EN VERDAD, el hombre es sumamente ingrato con su Sustentador --(7) y de esto, ciertamente, él [mismo] da fe: (8) pues, en verdad, de su amor por la riqueza es sumamente devoto.

(9) ¿No sabe, acaso, que [el Día de la Resurrección,] cuando sea extraído todo lo que hay en las tumbas, (10) y se haga público cuanto está [oculto] en los corazones de los hombres –(11) que ese Día su Sustentador estará, ciertamente, bien informado de ellos?

 

COMENTARIOS DEL SHEIJ KHALED ABOU EL-FADL

Se reporta con frecuencia que Al-Adiyat fue revelada después de la Sura Asr, y que Al-Qari'ah fue revelada después de la Sura Quraish. Si Al-Adiyat fue revelada después de la Sura Asr, como se encuentra en varios reportes, eso la haría una revelación mecana temprana, lo cual significaría que ambas suras fueron reveladas dentro de los primeros tres años en Meca. La Sura Adiyat fue revelada antes de Al-Qari’ah, y si estos reportes son precisos, entonces Al-Adiyat sería una revelación dentro del primer año, mientras que Al-Qari'ah sería aproximadamente un año después.

Yo sí creo que ambas fueron reveladas dentro de los primeros tres años del período mecano. Sin embargo, hay un asunto interesante, especialmente porque nosotros, la mayoría, decimos que Al-Adiyat fue revelada de hecho en Meca, en el período temprano. No obstante, hay una minoría, incluyendo a una autoridad como Ibn Abbas, que dice que Al-Adiyat es una sura medinense. Ellos la ubican mucho más tarde de lo que sostiene la mayoría, y como veremos, esto resulta estar conectado y ser relevante para el significado. Y no solo eso, sino que hay narrativas que afirman que fue revelada como respuesta a una ocasión particular o a un evento histórico, es decir, que es una sura situada.

Estos reportes afirman que el Profeta ﷺ había enviado una expedición hacia una tribu del clan de Banu Kinanah. La expedición debía regresar en cierto momento, pero se retrasó enormemente. La gente comenzó a preocuparse; de hecho, algo le sucedió a la expedición y temían que no regresara. Entonces, según estos reportes, la sura fue revelada para decirle al Profeta ﷺ que la expedición estaba bien. De hecho, la expedición regresó después de que Al-Adiyat fuera revelada.

Yo me siento bastante cómodo afirmando que este conjunto de reportes es poco confiable, y le doy muy poco peso. No creo que Al-Adiyat fuera revelada como respuesta a una expedición enviada a Banu Kinanah, ni que la sura tuviera la intención de decirle al Profeta ﷺ que la expedición estaba bien. Esto se debe, en parte, al lenguaje mismo de los versículos, pero también a la gran cantidad de evidencia contradictoria que hay que analizar cuando se observa la totalidad de las tradiciones reveladas sobre Al-Adiyat, o reportadas acerca de ella.

EN EL NOMBRE DE DIOS, EL MÁS MISERICORDIOSO, EL DISPENSADOR DE GRACIA:

(1) ¡OH, los corceles jadeantes,

(2) que hacen saltar chispas,

(3) y se arrojan a la carga de madrugada,

(4) levantando a su paso nubes de polvo,

(5) irrumpiendo [ciegamente] en medio de una tropa! 

Bien, ahora, parte del asunto es que la sura misma comienza invocando un lenguaje que, según muchos intérpretes, parece describir una escena que tiene lugar en batalla: caballos cargando hacia adelante en combate. Las cargas, es decir, los caballos, están cargando, jadeando; sus cascos, en la intensidad de la carga, hacen saltar chispas, porque si la carga se produce sobre terreno duro, en efecto se ve la chispa de fuego mientras los caballos cargan al lanzar el asalto en la mañana. Y al ejecutar el asalto, levantan nubes de polvo y penetran en medio del enemigo.

Ahora bien, ese lenguaje, si en efecto describe una batalla, plantea un problema, por muchas razones: durante todo el período mecano no hubo batallas. Entonces, ¿por qué describiría una batalla, cuando las batallas tuvieron lugar en el período medinense? Esa es la razón por la que algunos, como Ibn Abbas, dijeron que esta tiene que ser una sura medinense.

Intenté descubrir la base para afirmar que esto ocurrió con motivo de una expedición enviada a Banu Kinanah con motivo del envío de la expedición, pero no existe evidencia confiable que explique de qué manera el lenguaje de la sura estaba destinado a asegurarle al Profeta ﷺ y a los compañeros que la expedición estaba bien. Ni siquiera coincide realmente.

Ahora bien, parte de este debate consiste en un conjunto bastante interesante de reportes sobre un desacuerdo entre Ibn Abbas y el Imam Ali. A Ibn Abbas se le pregunta sobre Al-Adiyat, y él dice que describe una expedición militar, una carga militar, que la escena que dibuja es la de un asalto militar y una carga militar. Cuando el imam Ali (que Dios esté complacido con él) oyó esto, pidió que lo llamaran y el Imam Ali le dijo —de hecho, el lenguaje es bastante llamativo— le dijo: "Tú, Ibn Adam, estás hablando de lo que no sabes." Y añadió que la primera batalla fue la Batalla de Badr, y que en la Batalla de Badr no tuvieron caballos; de hecho, solo hubo dos personas que poseían caballos en la Batalla de Badr, y que esta sura no describe Badr.

De hecho, lo que describe, según estos reportes, es algo bastante sorprendente, porque según estos reportes el Imam Ali dice que lo que se describe no es una batalla, sino el Hajj; describe el movimiento de los caballos, o de diverso ganado, que transporta a la gente desde Arafat. Y el reporte es realmente interesante hasta que se llega a la parte de Arafat, porque no tiene mucho sentido: ¿por qué se hablaría de caballos que jadean, cuyos cascos hacen saltar chispas de fuego, y de polvo que se levanta, y de cómo cargan asaltando el corazón mismo del enemigo, por así decirlo, si todo eso en realidad no tratara de un asalto militar en absoluto, sino de moverse desde Arafat?

Ahora bien, como cuestión interpretativa, cuando uno encuentra algunos reportes que dicen que esto se trataba de una expedición a Banu Kinanah, y luego encuentra reportes en los que Ibn Abbas dijo que se trataba de una batalla militar —y hay, de hecho, varias versiones, no una sola—, en algunas versiones se le dice: "Estás hablando de lo que no sabes." En algunos reportes, él no manda llamar a Ibn Abbas, o no le dice a la gente: "Vayan y díganle a Ibn Abbas que venga a verme"; en realidad es él quien va a ver a Ibn Abbas. En otros reportes, es Ibn Abbas quien va a ver al Imam Ali y le dice: "Siempre he entendido que la sura habla de un asalto militar, ¿es ese el caso?" Y el Imam Ali le dice: "No, estás equivocado, en realidad habla del Hajj." Y luego hay algunos reportes en los que el Imam Ali no dice que hable del Hajj; dice: "No, no es una sura medinense, como piensa Ibn Abbas" —refuta esa parte—, pero dice: "No describe una batalla", sin decirnos qué es lo que sí describe.

Y cuando uno encuentra reportes como este, tiene que hacer su debida diligencia, tiene que hacer su tarea, tiene que examinar las narraciones, las cadenas de transmisión (isnad), y tratar de descubrir quién dice qué. Lo que surge en esta situación es un panorama bastante confuso, porque al mismo tiempo que hay reportes en los que Ibn Abbas dice que esta es una sura medinense, hay incluso reportes que afirman que Ibn Abbas cedió y cambió de opinión después de hablar con el Imam Ali, y dijo: "No, estaba equivocado, esta no es una sura medinense, de hecho es una sura mecana."

Entonces, ¿qué nos dice esto? Bueno, como mínimo, nos dice que esta es una sura de considerable impacto social, que existe un debate, un discurso, un ir y venir sobre el significado que se pretende y su impacto, y que se articula a través de varios reportes. Esto tiene un sentido histórico perfecto cuando uno entiende las narrativas medievales, que intentan articular el significado de una narrativa de esta forma, de esta manera.

Ahora bien, ¿qué otros elementos debemos considerar? Existen reportes muy tempranos e interesantes en los que Ibn Abbas dice: "Después de hablar con el Imam Ali, me di cuenta de que 'Al-Muriyat' no se refiere a chispas de fuego", sino que el árabe se refiere a cómo los seres humanos usan su intelecto para ofuscar los hechos y evitar confrontar lo que no quieren confrontar. Y hay reportes adicionales que dicen que la palabra misma no necesariamente se refiere al jadeo de los caballos, sino que se refiere al jadeo de cualquier ser vivo que ocurre en un estado de ansiedad intensa; es como decir "estás jadeando tras algo", persiguiendo algo hasta el punto de volverte, como quien dice, ciego, jadeando sin sentido tras algo.

Y hay incluso otros reportes interesantes, reportes tempranos dentro de la tradición coránica, que dicen que "Al-Muriyat" en realidad significa cuando la gente usa el habla para descubrir y establecer evidencia correcta, cuando la gente, de hecho, usa su habla para establecer y descubrir la verdad, y para derrotar las mentiras y las falsedades.

Y lo que resulta muy interesante es que estas primeras tradiciones, vistas como un lenguaje simbólico y poético que se refiere a la psicología humana y a los procesos intelectuales, para el tercer siglo del Islam solo se reportan como opiniones del pasado; todos los comentaristas del Corán han abandonado por completo estas tradiciones y hablan de los caballos de la sura en un estado de batalla. Incluso algunos exégetas —los tafasir—, dado que la mayoría aceptó Al-Adiyat como una sura mecana, dijeron: bueno, Allah estaba describiendo aquello en lo que los musulmanes eventualmente se verían involucrados; sí, en Meca no hubo batallas, sí, en Meca no hubo expediciones militares, pero Allah estaba, en cierto modo, describiendo algo que eventualmente, cuando fueran a Medina, se volvería relevante. Y de esa manera lo resolvieron.

(6) EN VERDAD, el hombre es sumamente ingrato con su Sustentador --(7) y de esto, ciertamente, él [mismo] da fe: 

Ahora bien, existe sin embargo un asunto interpretativo, y un asunto interpretativo muy serio, hasta que llegamos al versículo 6. Según todos estos comentarios, esto es una descripción de una batalla, y entonces, de repente, hay un cambio de significado, o un cambio de narrativa, en el que Allah dice que el ser humano, en verdad, es ingrato hacia su Señor. Y de hecho, ellos saben que son ingratos; si en verdad fueran testigos contra sí mismos, si fueran verdaderamente honestos consigo mismos, sabrían que su psicología está construida sobre la ingratitud, o que permiten que su psicología se construya sobre la ingratitud.

Si no tienes gratitud, o tus mecanismos de gratitud están defectuosos, te asegura que te asegura que tu estructura ética está fundamentalmente distorsionada. Es solo cuestión de tiempo antes de que traiciones a otros, te vuelvas injusto con otros, y en el proceso de hacerlo, te vuelvas injusto contigo mismo. La gratitud es como la médula ósea de la moralidad. Así que los seres humanos, de hecho, si son honestos consigo mismos, expondrían su propia ingratitud.

(8) pues, en verdad, de su amor por la riqueza es sumamente devoto.

(9) ¿No sabe, acaso, que [el Día de la Resurrección,] cuando sea extraído todo lo que hay en las tumbas, (10) y se haga público cuanto está [oculto] en los corazones de los hombres –(11) que ese Día su Sustentador estará, ciertamente, bien informado de ellos?

¿Y cuál es el corazón del problema? El corazón del problema es " pues, en verdad, de su amor por la riqueza es sumamente devoto." Y esta es una buena traducción, pero no creo que sea adecuada del todo. Lo que se plantea es que los seres humanos no es que amen la riqueza, aman la utilidad. Su marco mental es tan egoístamente utilitario: "quiero maximizar mi utilidad porque tengo derecho a ello". Pero, ¿has pensado, mientras buscas maximizar tus puntos de utilidad, en las implicaciones para otros seres humanos? No, eso es demasiada preocupación, esto está más allá de lo que estoy dispuesto a considerar. Somos constantemente, consistentemente, atraídos hacia esta actitud de sentirnos con derecho hacía, y de aspirar hacía, todo lo que sea beneficioso; en una palabra, materialismo y egoísmo.

Entonces, ¿cuál sería la conexión? ¿Por qué comenzaría Allah la sura hablando de caballos jadeantes, polvo que se levanta, cascos que hacen saltar chispas, y así sucesivamente, para luego venir y decir cuán ingratos son los seres humanos? Una muy pequeña minoría —solo encontré una opinión reportada, creo que fue Mawardi quien la reportó— dice que no es que la sura esté describiendo un asalto militar de manera positiva; no está diciendo que esto sea algo bueno, está diciendo que esto es algo malo, y que los seres humanos no son agradecidos con Allah, no son agradecidos con Dios, cuando Dios los conecta —o, según esta opinión, porque no se nombra con precisión quién exactamente la dijo, si recuerdo bien se reporta más bien como una opinión sin atribuírsela a nadie— esta opinión se conecta con la idea de que Meca es un refugio seguro. Y en Meca, entre las cosas que Allah bendijo, y que dio a Meca como regalo, es que no tuvieron que resistir asaltos militares como sí lo hicieron los demás árabes; la gente no invadió Meca. Así que esa opinión dice: Allah les está diciendo, piensen en los asaltos militares y en el hecho de que tienen mucho por lo cual estar agradecidos, porque son un "balad amin", una ciudad segura y protegida que no ha tenido que resistir cargas militares.

Aunque es muy atractivo aceptar esta opinión, porque entonces sí tiene sentido por qué la primera parte y el resto de la sura se conectan al decir que los seres humanos son ingratos —tiene sentido entonces por qué Dios habla de la ingratitud—, creo que este es un texto abierto. En otra charla hablé sobre textos abiertos, es decir, textos donde existen posibilidades de significado, y el poder del texto está en que se abre ante ti a posibilidades de significado. Y creo que esta sura es precisamente ese tipo de texto.

Sí, puedes entenderla como caballos jadeantes que levantan polvo, es decir, entenderla de manera muy literal. Pero, como demuestran los primeros reportes —la mayoría de los reportes que cité, o el lenguaje que cité— sí, te indican, por ejemplo, que esto es algo que los primeros entendieron tal como un poeta entendería el discurso de Al-Adiyat, es decir, no tomar el significado de manera literal, sino entenderlo de la siguiente manera que voy a exponer, mi opinión es la siguiente.

(1) ¡OH, los corceles jadeantes,

Significa cualesquiera impulsos obsesivos, transgresores, pasiones, pensamientos que sobrecogen a los seres humanos. Los seres humanos con frecuencia son impulsados por estas pasiones abrumadoras que literalmente son "Al-Adiyat", transgresoras. Es aquello que abruma y causa —es como si estuvieras jadeando tras algo, volviéndote loco, o yendo tras algo, ya sea hacer carrera profesional, tener hijos, tener prestigio, u obsesionarte porque crees que alguien te agredió, o lo que sea que venga a sobrecoger el sentido moral y el anclaje moral de los seres humanos.

(2) que hacen saltar chispas,

Puede ser cualquier cosa que provoque un gran alboroto. Y así, como dicen estos reportes, bien podría ser que, cuando los seres humanos se obsesionan con cierta pasión que sobrecoge su sentido moral, eso es lo que se traduce en sus lenguas, y hablan sin cesar de ello; en otras palabras, sigues hablando de ello, y el hablar mismo —aunque algunos lo entendieron, especialmente los sufíes, como un comentario que establece la evidencia de lo correcto— yo creo que esa interpretación es forzada. Creo que la interpretación mucho más natural de la poesía del lenguaje mismo es cuando te dice que "makru rajulin" son las autojustificaciones, o justificaciones en las que los seres humanos se sumergen mientras se entregan a estas pasiones.

(3) y se arrojan a la carga de madrugada,

Ahora bien, es cualquier cosa que te abrume en el momento en que despiertas, obsesivamente; literalmente dibuja el cuadro poético de aquello que se convierte en tu total involucramiento desde la primera hora de la mañana. 

(4) levantando a su paso nubes de polvo,

(5) irrumpiendo [ciegamente] en medio de una tropa! 

Luego, lo que resulta de esta obsesión, y lo que resulta de la autojustificación y de un compromiso completo con esa cosa, es que se establece, se justifica, se defiende como algo corriente. Pero lo que esto es, a nivel moral, es que fundamentalmente los seres humanos —y esto es lo que Allah nos está diciendo en el resto de la sura— fundamentalmente los seres humanos son egoístas, y la causa del egoísmo es la ingratitud. Se ven a sí mismos como el centro de todo, en lugar de comprender proporcionalmente que todo otro ser tiene un derecho igual a existir. Y, en efecto, ellos solo tienen derecho en la medida en que todos los demás en la existencia, y todo lo demás en la existencia, tendrían igualmente derecho. Pero si todos los demás y todo lo demás tienen igual derecho, entonces mi derecho significaría muy poco. ¿Me siguen?

(6) EN VERDAD, el hombre es sumamente ingrato con su Sustentador --(7) y de esto, ciertamente, él [mismo] da fe: (8) pues, en verdad, de su amor por la riqueza es sumamente devoto.

Ahora bien, esto es más natural e innato de lo que se puede imaginar, es decir, se puede ver fácilmente si se reflexiona con claridad sobre ello. Sí, eres impulsado por pasiones; sí, eres impulsado por obsesiones; sí, te convences a ti mismo y convences a otros para justificar cualquier pasión que te abrume, cualquier obsesión que te domine; sí, la justificas, la defiendes, la haces parecer natural, racional y corriente. Pero esa ilusión, en sí misma, puede verse fácilmente si en verdad se observan los mecanismos de tu ingratitud y de tu sentido de derecho en relación con el resto de la existencia. Y este egoísmo, este "yo soy el centro del mundo", "tengo derecho a maximizar mi utilidad" —la gente no piensa, de manera rigurosa ni honesta, hasta qué punto la maximización de su utilidad es una injusticia hacia los demás—. Quiero decir, todo acto de robo intelectual, todo acto en el cual, por supuesto, un erudito musulmán no recibe el crédito que le corresponde, está fundado sobre una base de egoísmo e ingratitud. Y esto desgarra el tejido moral de la sociedad en las costuras; cuando la gente aprende que es aceptable no dar a los demás lo que les corresponde, desgarra el tejido moral de la sociedad.

Piensen en la cantidad de injusticia y de fealdad infligida —la mayoría de las veces a las mujeres— en el divorcio o en las consecuencias del divorcio. Piensen en la cantidad de fealdad que se infligen que afecta la psicología, el crecimiento y la salud mental de los niños. Piensen en la cantidad de egoísmo e ingratitud que no se preocupa por el bienestar de los hijos y por cómo van a crecer, y que se enfoca en mis propias quejas contra mi ex pareja. Piensen en la cantidad de egoísmo que infligimos a nuestro mundo viviente, a nuestra Tierra viviente, y en la enorme cantidad de daño y dolor inmoral que infligimos sobre la creación de Allah. Podríamos seguir y seguir.

Y entonces Allah, de manera muy directa —recuerden que la sura de Al-Adiyat construye el núcleo ético del Islam, es el fundamento ético sobre el cual todo lo demás se construye después— entonces Allah viene de manera directa y sencilla y dice:  

(9) ¿No sabe, acaso, que [el Día de la Resurrección,] cuando sea extraído todo lo que hay en las tumbas, (10) y se haga público cuanto está [oculto] en los corazones de los hombres –(11) que ese Día su Sustentador estará, ciertamente, bien informado de ellos?

Es una confrontación en la que ves lo que hay en tu corazón de manera transparente, pero no puedes ocultar eso de Allah. Allah puede ver lo que hay en tu alma, Allah puede ver lo que hay en tu corazón con absoluta transparencia. Y todas estas artimañas, todas tus obsesiones y pasiones en las que tú eres el centro del mundo, y en las cuales legitimas, justificas y racionalizas lo que es injusto, desigual e inmoral, todo eso queda transparentemente expuesto ante Allah en la otra vida.

Esto es lo que creo fervientemente que fue el impacto de esta sura. Porque, por ejemplo, hay un hadiz reportado en varias versiones en el cual el Profeta ﷺ —y de nuevo, no estoy afirmando que estos hadices sean auténticos, pero creo que nos dicen algo sobre el impacto de la sura— dice que Al-Adiyat es un tercio del Corán y sura At-Tin es otro tercio del Corán. Por supuesto, como suelo mencionar a menudo la narrativa medieval, cuando encuentras esto, esta es una forma clásica y medieval de decir "esto es realmente importante".

Y cuando se observa toda la riqueza de discusiones, literalmente el bosque de reportes, queda claro que existían diversos bandos tratando de llevar el significado de Al-Adiyat en una dirección u otra, y eventualmente, debido a la historia imperial, el bando que veía Al-Adiyat como una expresión literal de un asalto militar prevaleció, pero prevaleció al costo de la coherencia de la sura. Y cuando uno regresa —tengo que reconocer que los bandos que dijeron que esto hacía un punto sobre lo terrible que es la guerra, y lo agradecidos que deberían estar de no ser asaltados militarmente— veo mucha validez en eso, pero hay un solo problema: no dice explícitamente que deban estar agradecidos de no ser asaltados militarmente. Quiero decir, si lo hubiera dicho así, entonces sería el fin de la discusión.

Y cuando veo evidencia de que algunas de las primeras autoridades entendieron Al-Adiyat de la manera en que un poeta usaría el lenguaje —porque en la poesía encontramos estas palabras donde se halla la evidencia de ello—, y que "Al-Muriyat", por ejemplo, podría referirse al movimiento incesante de las lenguas, es decir, lenguas que van hablando sin cesar, hablando interminablemente, o que "Al-Adiyat" en el corazón podría referirse a ideas obsesivas y pensamiento obsesivo, y encuentras que algunos de los primeros reportes dicen que exactamente esto es de lo que se estaba hablando... Mi metodología es examinar el bosque de significados para intentar encontrar la evidencia del impacto original, y lo que le da coherencia a toda la sura es exactamente lo que he planteado: que, en pocas palabras, se trata efectivamente de cómo los seres humanos se vuelven obsesivos con el yo, y con qué frecuencia lo hacen. Y, en realidad, no se puede hacer eso a menos que, al mismo tiempo, se sea también ingrato con Allah, porque la evidencia de esta ingratitud es que te das a ti mismo más de lo que te corresponde en proporción frente a todos los demás y a todo lo demás en la creación. Y esto lo vemos, de hecho, repetidamente en los patrones de vida de los seres humanos: "tengo derecho a una carrera", "tengo derecho a esto", "tengo derecho a aquello". Y es muy difícil para ellos reconciliar esto; bueno, tienes derecho a ganar cien mil dólares al año, pero ¿cómo reconcilias eso con el hecho de que hay toda esta gente que vive con menos de quinientos dólares al año en el mundo? Y la gran mayoría de nosotros simplemente no puede reconciliarlo, así que lo evitamos; simplemente lo resolvemos diciendo "no puedo resolver los problemas del mundo, no voy a pensar en ello", sin embargo todos podemos ver a donde nos lleva eso. Eso es la Sura Al-Aadiyat y Allah siempre sabe mejor.

 

Sura 101: Al-Qáriaa (La Calamidad Repentina)

EN EL NOMBRE DE DIOS, EL MÁS MISERICORDIOSO, EL DISPENSADOR DE GRACIA:

(1) ¡OH, la calamidad repentina! (2) ¡Que terrible la calamidad repentina!

(3) ¿Y qué puede hacerte concebir lo que será esa calamidad repentina?

(4) [Ocurrirá] el Día en que los hombres parezcan polillas revoloteando confusas, (5) y las montañas parezcan copos de lana cardada....

(6) Y entonces, aquel cuyo peso [de buenas acciones] sea grande en la balanza (7) gozará de una vida placentera;

(8) pero aquel cuyo peso sea leve en la balanza (9) se verá cercado por un abismo.

(10) ¿Y qué puede hacerte concebir lo que será ese [abismo]?

(11) ¡Un fuego que arde intensamente!

 

COMENTARIOS DEL SHEIJ KHALED ABOU EL-FADL

Ahora bien, Al-Qari'ah. Ahora, como dije, los reportes nos dicen que fue revelada más tarde, pero toda la evidencia indica que fue dentro de los primeros tres años del período mecano. Y, de nuevo, subrayo este hecho con tanta frecuencia porque es fundamental: si uno se acerca al Corán como un texto vivo, debe entender qué es lo fundacional en el Corán, qué establece las grandes normas del Corán sobre las cuales se construye todo lo demás. Porque, por ejemplo, no se puede abordar la comprensión del derecho positivo en el Corán a menos que se entienda ese derecho positivo a la luz de las grandes normas del Corán.

EN EL NOMBRE DE DIOS, EL MÁS MISERICORDIOSO, EL DISPENSADOR DE GRACIA:

(1) ¡OH, la calamidad repentina! (2) ¡Que terrible la calamidad repentina!

(3) ¿Y qué puede hacerte concebir lo que será esa calamidad repentina?

"Al-Qari'ah" —como se señaló muchos distintos tafsirs del Corán, es una de las varias palabras que se usan para describir el fin de los tiempos, pero Muhammad Asad la describe, o la traduce, como "la calamidad repentina". "Al-Qari'ah" es aquello que viene a resquebrajar algo, a abrir algo de par en par; es como romper algo. Entonces, ¿cómo sabemos que esto se refiere a un día? Porque en la sura misma se dice "ese día". Y el estilo retórico de decir "¿has reflexionado sobre ese día?" —es que lo que se romperá, lo que se quebrará, es la realidad misma, la existencia tal como la conoces, donde las cosas literalmente se abrirán de par en par. Y ese día, los seres humanos serán como mariposas nocturnas revoloteando en masa.

Uno podría pensar que esto es algo increíble, pero para Dios no lo es... Piensa en esto: ¿sabes que los seres humanos modernos pueden literalmente llevar registro de cualquier cantidad de cosas mediante la inteligencia artificial? Es decir, lo que antes pensábamos —¿cómo se puede llevar registro de millones y millones, de miles de millones de personas a lo largo de la historia?— y luego llegas a una época en la que te das cuenta de que la inteligencia artificial podría haberlo hecho; si de verdad tuviéramos los nombres de todas las personas que alguna vez existieron, podríamos introducir esos nombres en las computadoras y llevar registro de ellos. Así que la idea de lo impensable se ha vuelto pensable.

(4) [Ocurrirá] el Día en que los hombres parezcan polillas revoloteando confusas, (5) y las montañas parezcan copos de lana cardada....

(6) Y entonces, aquel cuyo peso [de buenas acciones] sea grande en la balanza (7) gozará de una vida placentera;

En fin, los seres humanos se vuelven como mariposas nocturnas revoloteando en masa y la realidad cambiará. Y la indicación de la alteración de la realidad tal como la conoces son las montañas mismas: la realidad de las montañas, de aquellas cosas que anclan, de las cosas que Allah ha creado como anclas —enormes y estables— se vuelven como lana esponjada. En ese momento, Allah  se llega al meollo del asunto: piensa, finalmente, cuando lleguemos a las balanzas, y pongamos todo lo que has hecho en tu balanza, ¿será pesado el bien que has hecho en tu vida? Aquellos que, al final, encuentran que el bien que han hecho no pesa mucho en su balanza, o es liviano, piensen en las consecuencias de eso.

Ahora bien, lo que resulta extraordinario en esta sura es que, al decirte Allah que estás anclado en esta realidad que crees que es el principio y el fin, lo que fundamentalmente debes entender es que esta realidad es tu realidad porque Allah así lo ha querido que sea; pero en un instante, estas enormes, estables y colosales montañas, que son un símbolo de estabilidad y permanencia en la existencia, pueden alterar la realidad de maneras fundamentales y completas.

Se dice especialmente dentro de las tradiciones sufíes, que han notado este asunto y lo han enfatizado fuertemente, lo cual me parece realmente importante— que no es la verdadera realidad última la que sobrevive... Es decir, lo que verdaderamente es permanente, lo que es de verdad, estabilidad, son tus balanzas, no tus percepciones materiales. Y esto es un cambio en la consciencia y en la percepción, porque cuando Allah te dice: mira, las montañas se van a volver como lana esponjada, lo que no va a alterarse, lo que no va a cambiar, lo que no va a ser subjetivo —las montañas serán percibidas subjetivamente, pero lo que no será percibido subjetivamente son tus balanzas—. Considera que esto es verdaderamente un cambio de consciencia: todo a tu alrededor se alterará, cambiará, toda la realidad creada cambiará, pero tus obras no van a cambiar, eso va a permanecer.

(8) pero aquel cuyo peso sea leve en la balanza (9) se verá cercado por un abismo.

(10) ¿Y qué puede hacerte concebir lo que será ese [abismo]?

(11) ¡Un fuego que arde intensamente!

Y así, la sura viene y dice: ahora entiende que, si tus balanzas fallan, eso tampoco está sujeto a negociación; tampoco está sujeto a alteración o cambio. Lo que también va a permanecer son las consecuencias del fracaso moral.

Es casi como decir que aquí hay una referencia a la frente; la frente en sí misma es una referencia simbólica al valor y al destino de una persona. Y entonces, cuando Allah lo dice, es como decir que las consecuencias de quién eres y qué eres, al final, son abrumadoras e inescapables. Y cuál es la gravedad de estas consecuencias: un tormento envolvente, un tormento inescapable.

Así que, aunque es extremadamente directa y breve, esta sura, si se internaliza, representa una alteración completa de la consciencia. No son las montañas, ni los ríos, ni los cielos, ni cualesquiera cosas materiales, ni los edificios, ni los rascacielos, ni las pirámides, ni las torres —nada de eso es una realidad permanente—. Lo único verdaderamente permanente son las balanzas y las obras. 

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