Aforismo #27
“Quien es iluminado al comienzo es iluminado al final.”
Bien, es muy directo Y reafirma el mismo concepto que en el 26: si quieres medir las cosas, mídelo por los resultados finales, por lo que es alcanzado al final. Sin embargo, el enfoque está en ishrāq, en la iluminación, no en otra cosa.
¿Por qué el 27 es importante y por qué es distinto del 26? ¿Por qué lo enuncian y lo enseñan como algo separado? Tiene un propósito muy específico, y solo puedo introducir ese propósito en pequeñas porciones. Así que al Profeta —según muchos eruditos—le preguntaron sobre una persona que afirmaba estar cerca de Allah pero que, al mismo tiempo, tenía comportamientos que no eran consistentes con la voluntad de Allah, comportamientos que, según distintos reportes, eran haram o makrūh. Y el Profeta simplemente comenta a sus seguidores: miren, la relación con Allah lleva a resultados previsibles. ¿Cuáles son esos resultados? Los resultados se muestran en las manifestaciones de esa relación. Hay una afirmación sufi muy famosa que una que se te graba profundamente: el carácter moral exterior es un reflejo del carácter moral interior. O como fue reportado en un hadiz: lo que está dentro de un ser humano es traicionado por su exterior.
¿Por qué enfatizan tanto esto? Por varios propósitos. Uno es: en este camino lo que separa a los verdaderos de los falsos es quién sigue siendo egocéntrico o no. Pero incluso más directo, como me lo dijeron una vez: aquellos que realmente están avanzando en este camino, su luminosidad se ve en su rostro. Se ve en su carácter. Se ve en lo que les importa. Una persona que afirma estar en este camino pero que en realidad es alguien completamente centrado en sí mismo, alguien profundamente egoísta, alguien que es totalmente narcisista y cuyo único tema de conversación es él mismo, una persona que carece de modestia, de pudor o una persona que afirma estar en este camino y tú lo conoces y descubres que realmente solo se preocupa por sí mismo, eso, según el aforismo 27, significa que él es falso, un mentiroso.
Lo más peligroso de este camino es que, mientras avanzas, lo que shayṭān hace para engañarte es lo que ellos llaman la auto-admiración. Lo que shayṭān te dice es: “Mira, estás ayunando, estás memorizando Corán, estás recitando Corán, estás haciendo dhikr… Compárate con todos estos otros seres humanos: ellos ni siquiera se acercan a lo que tú haces. Debes ser muy especial.” Y antes de que te des cuenta, ya no te mueve realmente la compañía de Allah. Lo que te mueve es el deseo de ser especial. Lo que realmente te motiva es querer ser excepcional, diferente de otros seres humanos. Y ellos dicen: sí, esa persona que quiere ser especial en realidad no es un siervo de Dios, ni su súbdito leal. Es súbdito de su deseo por ser especial. Así que incluso dicen que no alcanzará nada; Allah se aparta de esa persona hasta que se arrepienta.
Hay un reporte, no estoy en un 100% seguro si realmente sucedió, pero dice que un grupo de estudiantes fue a una cueva. Ellos eran viajeros espirituales, y esperaban la primera experiencia: que se levantara un velo, que tuvieran una experiencia que alteraría la manera en que ven la realidad y la forma en que se relacionan con todo. Así que están adorando intensamente y se dicen: “Llegará esta semana.” No llega esa semana. Entonces dicen: “Llegará este mes.” No llega ese mes. Y constantemente se dicen: “Esta semana, este mes”, pero no llega. Y entonces, se sorprenden por un hombre que no habían visto antes que visita la cueva y les pregunta: “¿Qué están haciendo?” Ellos dicen: “Estamos en este camino, esperando la apertura espiritual” Y este hombre los sorprende diciéndoles: aquel que espera la apertura espiritual, se ha convertido en siervo de la apertura espiritual. Pero el que busca a Allah no espera. Tú oras por la compañía de Allah, no por la apertura. Eso es descortesía con Allah. No demandas. Si comprendes realmente lo que es la compañía de Allah, entonces la compañía de Dios es una bendición en sí misma. Si la apertura llega, eso es Jamāl. Si no llega, eso es Jalāl. Y ambos están perfectamente bien para ti.
La razón por la que te enseñan esta historia es una advertencia. Porque muchas personas —vemos esto mucho— quieren soñar con el Profeta. Y quieren soñar con el Profeta porque quieren sentirse especiales, quieren tener esa experiencia maravillosa de ser visitados por el Profeta en un sueño. Si Allah te da esa bendición, alḥamdulillāh. Pero si Allah no te la da, alḥamdulillāh, mientras tu camino esté en compañía de Allah. Ten cuidado con la falacia de querer sentirte especial.
Bien, así que dos cosas: la advertencia sobre la auto admiración como dijimos. Y la segunda es la advertencia sobre tanta gente que afirma haber caminado este camino, pero la luz de Dios no brilla en su rostro. No ves evidencia del Jamāl o del Jalāl de Dios en ellos. Y eso es imposible. Una persona así sería bella, y su belleza emanaría naturalmente.